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Esdras 5 5 de 10 capítulos

Reedificación del Templo

1 Profetizaron Hageo y Zacarías hijo de Iddo, ambos profetas, a los judíos que estaban en Judá y Jerusalén en el nombre del Dios de Israel, quien estaba con ellos. 2 Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel y Jesúa hijo de Josadac, y comenzaron a reedificar la casa de Dios que estaba en Jerusalén; junto a ellos estaban los profetas de Dios que los ayudaban.* Comenzaron a reedificar: Entre el primer intento de reconstruir el Templo, en el 536 a.C. (Esd 3.8 notas i y j), y este nuevo comienzo, en el 520 a.C., transcurrió un período de dieciséis ańos. La inestabilidad del imperio, producida por la llegada de un nuevo monarca (522 a.C.), y la predicación de los profetas Hageo y Zacarías entusiasmaron al pueblo para llevar adelante rápidamente la reconstrucción (cf. Hag 1--2; Zac 1.1; 4.6-10; 6.15).3 En ese mismo tiempo Tatnai, gobernador del otro lado del río, y Setar-boznai, junto a sus compańeros, fueron a decirles: «żQuién os ha dado orden para edificar esta casa y levantar estos muros?».* Un documento babilónico identifica a Tatnai como gobernador del otro lado del río, es decir, de la provincia situada al oeste del río Éufrates (véase Esd 4.9-11 nota o), bajo la autoridad del sátrapa de Babilonia.4 También preguntaron: «żCuáles son los nombres de los hombres que hacen este edificio?». 5 Pero los ojos de Dios velaban sobre los ancianos de los judíos, y no les hicieron suspender la obra hasta que el asunto fuera llevado a Darío y se recibiera una carta de respuesta sobre esto. 6 Esta es copia de la carta que Tatnai, gobernador del otro lado del río, Setar-boznai y sus compańeros, los gobernadores del otro lado del río, enviaron al rey Darío. 7 Ellos le enviaron una carta escrita de esta manera: 8 »Ha de saber el rey que fuimos a la provincia de Judea, a la casa del gran Dios, la cual se edifica con piedras grandes. Ya los maderos están puestos en las paredes, la obra se hace de prisa y prospera en sus manos.* El uso de grandes piedras labradas pudo haber contribuido a que los gobernadores de las provincias vecinas consideraran sospechosa la reconstrucción del Templo. En un momento de inestabilidad y de revueltas en diversas partes del imperio, pensaban que los judíos podían construir no solo un templo, sino también una fortaleza.9 Entonces interrogamos a los ancianos, diciéndoles: “żQuién os dio orden para edificar esta casa y para levantar estos muros?”. 10 También les preguntamos sus nombres para hacértelo saber, a fin de escribirte los nombres de los hombres que estaban al frente de ellos. 11 Y esta fue la respuesta que nos dieron: “Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra, y reedificamos la casa que hace ya muchos ańos fue edificada, y que un gran rey de Israel edificó y terminó.* 1 R 6--7.12 Pero después que nuestros padres provocaron a ira al Dios de los cielos, él los entregó en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, caldeo, el cual destruyó esta casa y llevó cautivo al pueblo a Babilonia.* 2 R 25.8-12; 2 Cr 36.17-20; Jer 52.12-15.13 Pero en el primer ańo de Ciro, rey de Babilonia, el mismo rey Ciro dio orden para que esta casa de Dios fuera reedificada.* Esd 1.2-11.14 »Los utensilios de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor había sacado del templo que estaba en Jerusalén para llevarlos al templo de Babilonia, el rey Ciro los retiró del templo de Babilonia, y fueron entregados a Sesbasar, a quien había nombrado gobernador.* Sesbasar fue designado gobernador de Judá, pero es difícil saber si para esa época Judá era una provincia independiente o estaba bajo la jurisdicción de Samaria. También es posible que lo hayan encargado únicamente de cumplir instrucciones muy bien especificadas. Véase Esd 1.8 n.15 Él le dijo: ‘Toma estos utensilios, ve y llévalos al templo que está en Jerusalén, y sea reedificada la casa de Dios en su lugar’. 16 Vino, pues, este Sesbasar y puso los cimientos de la casa de Dios, la cual está en Jerusalén, y desde entonces hasta ahora se edifica, pero aún no está concluida”. 17 »Ahora, si al rey le parece bien, que se investigue en la casa de los tesoros del rey que está allí en Babilonia, si es verdad que el rey Ciro dio efectivamente la orden para reedificar esta casa de Dios en Jerusalén, y que se nos comunique la decisión del rey sobre esto».* Como Tatnai estaba sometido a la autoridad del sátrapa de Babilonia, era lógico buscar en los archivos reales de Babilonia (véase Esd 5.3-4 n.). Sin embargo, los documentos necesarios se encontraron en Acmeta (Esd 6.2).