Los adversarios detienen la reedificación del Templo
1 Cuando los enemigos de Judá y de Benjamín oyeron que los que habían vuelto de la cautividad edificaban un templo a Jehová, Dios de Israel,* Estos enemigos de Judá, llamados en el v. 4 gente del país, eran samaritanos, miembros de familias israelitas que no habían ido al exilio en el ańo 722 a.C., o descendientes de los deportados a ese lugar por el rey de Asiria (cf. 2 R 17.24). Aquellos inmigrantes habían adoptado el culto de Jehová, pero su religiosidad estaba contaminada por muchas creencias y prácticas paganas (cf. 2 R 17.25-41).2 fueron a ver a Zorobabel y a los jefes de familia, y les dijeron: --Edificaremos con vosotros, porque, como vosotros, buscamos a vuestro Dios, y a él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar-hadón, rey de Asiria, que nos hizo venir aquí.* Esar-hadón, rey de Asiria entre los ańos 681-669 a.C., continuó la política de conquistas y deportaciones iniciada por su abuelo Sargón (cf. 2 R 17.24-41).3 Zorobabel, Jesúa y los demás jefes de casas paternas de Israel dijeron: --No nos conviene edificar con vosotros la casa de nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová, Dios de Israel, como nos mandó Ciro, rey de Persia.* La religión poco pura de los pobladores del lugar ponía en peligro la fe de Israel. Por eso, Zorobabel se niega a comprometerse con ellos.4 Entonces la gente del país intimidó al pueblo de Judá y lo atemorizó para que no siguiera edificando.** La gente del país: lit. pueblo de la tierra (véase Esd 4.1 n.). Nótese que el profeta Hageo atribuye el retraso de la construcción del Templo al descuido e indiferencia de la población de Judá (Hag 1.9).La hostilidad entre judíos y samaritanos, que tenía sus raíces en la división del reino davídico (cf. 1 R 12), fue causa de graves conflictos en la época posterior al exilio (cf. Neh 4.1-2). Esa rivalidad aún se mantenía en tiempos de Jesús (véase Jn 4.9 n.; cf. Jn 8.48).5 Sobornaron además contra ellos a algunos consejeros para frustrar sus propósitos, durante todo el tiempo que Ciro fue rey de Persia y hasta el reinado de Darío, rey de Persia. 6 En el reinado de Asuero, al principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los habitantes de Judá y de Jerusalén.** Asuero: es otro nombre del rey persa Jerjes I (Est 1.1).Algunos estudiosos ubican cronológicamente los v. 6-23 entre Esd 6 y 7, o entre Esd 10 y Neh 1.7 También en días de Artajerjes escribieron Bislam, Mitrídates, Tabeel y los demás compańeros suyos, a Artajerjes, rey de Persia; y la carta estaba escrita en arameo, y traducida.*** Bislam: algunos comentaristas, en lugar de este nombre propio, traducen contra Jerusalén; según otros, la expresión significa con el consentimiento de Mitrídates.Véase Esd 4.1-24 n.; cf. Neh 1.1.La escritura y el lenguaje de la carta estaban en arameo: Desde Esd 4.8 hasta 6.18 el texto está escrito en arameo, que era la lengua diplomática del imperio persa. Véase Dn 2.4 n. donde se explica un caso similar.8 El canciller Rehum y el secretario Simsai escribieron una carta contra Jerusalén al rey Artajerjes.* Rehum era el canciller o gobernador de Samaria (cf. v. 17). Ese distrito incluía también el territorio de Judá, y su gobernador tenía autoridad sobre Jerusalén.9 En esa fecha escribieron el canciller Rehum y el secretario Simsai, y los demás compańeros suyos, los jueces, gobernadores y oficiales, los de Persia, Erec, Babilonia y Susa, es decir, los elamitas, 10 y los demás pueblos que el grande y glorioso Asnapar deportó e hizo habitar en las ciudadesń 4.9-11Las ciudades: según el texto griego (LXX); heb. la ciudad.de Samaria y las demás provincias del otro lado del río.** Asnapar: Posiblemente se trata de Asurbanipal, que fue rey de Asiria durante los ańos c. 668-629 a.C. y continuó la política de Sargón y Esar-hadón (véase Esd 4.2 nota d).Provincias del otro lado del río: Otra posible traducción: la provincia al oeste del río Éufrates. Esta satrapía o provincia incluía toda la región de Siria y Palestina (véase Índice de mapas). Su gobernador o sátrapa (cf. Esd 5.3-4) tenía autoridad sobre los gobernadores de Samaria y Judá.11 Esta es la copia de la carta que enviaron: 12 »Ha de saber el rey que los judíos que de parte tuya vinieron a nosotros, llegaron a Jerusalén y edifican esta ciudad rebelde y mala. Ya levantan los muros y reparan los fundamentos. 13 Sepa, pues, el rey, que si aquella ciudad es reedificada y los muros son levantados, no pagarán tributo, impuesto y rentas, y el erario de los reyes será perjudicado. 14 Como nos mantienen desde el palacio, no podemos permitir que el rey sea menospreciado, por lo cual hemos enviado al rey esta denuncia,* Nos mantienen desde el palacio: lit. comemos la sal del palacio, es decir, la administración real proporciona los medios de subsistencia.15 a fin de que se investigue en el libro de las memorias de tus padres. En el libro de las memorias encontrarás y sabrás que esta ciudad es ciudad rebelde, perjudicial a los reyes y a las provincias, y que de tiempo antiguo en ella se han fomentado rebeliones. Por ese motivo esta ciudad fue destruida.* 2 R 24.13-15; Ez 17.12.16 Hacemos saber al rey que si se reedifica esta ciudad y se levantan sus muros, la región de más allá del río no será tuya». 17 El rey envió esta respuesta: 18 »La carta que nos enviasteis fue leída claramente delante de mí.* El arameo era la lengua diplomática del imperio; pero los reyes eran persas y hacían traducir a esa lengua los documentos oficiales.19 Ordené que se investigara, y se ha encontrado que aquella ciudad se subleva desde antiguo contra los reyes, y que en ella se han fomentado revueltas e insurrecciones. 20 Que hubo en Jerusalén reyes fuertes, cuyo dominio se extendía a todo lo que hay más allá del río, y que se les pagaba tributo, impuestos y rentas. 21 Ahora, pues, ordenad que se detengan aquellos hombres, y no sea esa ciudad reedificada hasta nueva orden enviada por mí. 22 Procurad no ser negligentes en esto; żpor qué habrá de crecer el dańo en perjuicio de los reyes?». 23 Cuando la copia de la carta del rey Artajerjes fue leída delante de Rehum, de Simsai, el secretario, y de sus compańeros, salieron apresuradamente hacia Jerusalén, donde estaban los judíos, y les hicieron cesar los trabajos utilizando la fuerza y la violencia. 24 Así se detuvo la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, la cual quedó suspendida hasta el segundo ańo del reinado de Darío, rey de Persia.** Así: Aquí continúa probablemente la narración comenzada en el v. 5. Véase Esd 4.6 nota i.El segundo ańo... de Darío: el 520 a.C.; cf. Hag 1.1.
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