La insensatez de hacer votos a la ligera
Contraste entre la sabiduría y%la insensatez
Excelencia de la sabiduría
1 Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol: las lágrimas de los oprimidos, sin tener quien los consolara; no había consuelo para ellos, pues la fuerza estaba en manos de sus opresores. 2 Alabé entonces a los finados, los que ya habían muerto, más que a los vivos, los que todavía viven. 3 Pero tuve por más feliz que unos y otros al que aún no es, al que aún no ha visto las malas obras que se hacen debajo del sol. 4 He visto asimismo que toda obra bien hecha despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
5 El necio se cruza de brazos y se consume%en sí mismo.
* Según algunos intérpretes, este poema sería una alegoría en la que cada metáfora corresponde a un miembro del cuerpo humano. Los guardias de la casa serían los brazos y las manos; las molineras, los dientes; las que miran por las ventanas, los ojos; las puertas de afuera, los oídos; el ruido del molino, la voz debilitada por los ańos, y así sucesivamente. Pero esta interpretación alegórica, llevada hasta el extremo, resulta demasiado artificial.6 Más vale un puńo lleno de descanso,
que ambos puńos llenos de trabajo%y aflicción de espíritu. 7 Me volví otra vez, y vi vanidad debajo del sol.* Según la doctrina corriente en al AT, el hombre recibe el espíritu o aliento de vida en forma provisoria (cf. Gn 2.7; 6.3). Una vez que se cumplen los contados días de su existencia, Dios toma de nuevo para sí ese aliento vital, y todo el hombre vuelve al polvo del que había sido formado (Gn 3.19; Sal 104.29; Ec 3.20-21). El autor del Eclesiastés compartía esta creencia, ya que él escribió su libro antes que surgiera en Israel la fe en la resurrección de los muertos (cf. Dn 12.1-2). Véase también Sal 6.5 n.
La vanidad de la vida
8 Un hombre está solo, sin sucesor, sin hijo ni hermano. Nunca cesa de trabajar, sus ojos no se sacian de riquezas, ni se pregunta: «żPara quién trabajo yo y privo a mi vida de todo bienestar?». También esto es vanidad y duro trabajo.
Consejos para la juventud
3. CONCLUSIÓN (12.9-14)
Resumen del deber del hombre
9 Mejor son dos que uno, pues reciben mejor paga por su trabajo.
Desigualdades de la vida
10 Porque si caen, el uno levantará a su compańero; pero ˇay del que está solo! Cuando caiga no habrá otro que lo levante. 11 También, si dos duermen juntos se calientan mutuamente, pero żcómo se calentará uno solo?* Las palabras... por un pastor: traducción probable.12 A uno que prevalece contra otro, dos lo resisten, pues cordón de tres dobleces no se rompe pronto.
* Ahora, hijo,... amonestado: otra posible traducción: recibe además, hijo mío, esta otra advertencia, o, lo que uno saca de ellos son grandes advertencias.13 Mejor es el muchacho pobre y sabio
que el rey viejo y necio
que no admite consejos,
14 aunque haya salido de la cárcel%quien llegó a reinar,
o aunque en su reino naciera pobre. 15 Y vi a todos los que viven debajo del sol caminando con el muchacho sucesor, que ocupará el lugar del otro rey. 16 La muchedumbre que lo seguía no tenía fin; y sin embargo, los que vengan después tampoco estarán contentos de él. Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu.
La insensatez de hacer votos a la ligera
Contraste entre la sabiduría y%la insensatez
Excelencia de la sabiduría
1 Cuando vayas a la casa de Dios, guarda tu pie. Acércate más para oir que para ofrecer el sacrificio de los necios, quienes no saben que hacen mal. 2 No te des prisa a abrir tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios, porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra. Sean, por tanto, pocas tus palabras. 3 Porque de las muchas ocupaciones vienen los sueńos, y de la multitud de palabras la voz del necio. 4 Cuando a Dios hagas promesa, no tardes en cumplirla, porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. 5 Mejor es no prometer que prometer y no cumplir.* Según algunos intérpretes, este poema sería una alegoría en la que cada metáfora corresponde a un miembro del cuerpo humano. Los guardias de la casa serían los brazos y las manos; las molineras, los dientes; las que miran por las ventanas, los ojos; las puertas de afuera, los oídos; el ruido del molino, la voz debilitada por los ańos, y así sucesivamente. Pero esta interpretación alegórica, llevada hasta el extremo, resulta demasiado artificial.6 No dejes que tu boca te haga pecar, ni delante del ángel digas que fue por ignorancia. żPor qué hacer que Dios se enoje a causa de tus palabras y destruya la obra de tus manos? 7 Pues,
donde abundan los sueńos
abundan también las vanidades
y las muchas palabras.
Pero tú, teme a Dios.* Según la doctrina corriente en al AT, el hombre recibe el espíritu o aliento de vida en forma provisoria (cf. Gn 2.7; 6.3). Una vez que se cumplen los contados días de su existencia, Dios toma de nuevo para sí ese aliento vital, y todo el hombre vuelve al polvo del que había sido formado (Gn 3.19; Sal 104.29; Ec 3.20-21). El autor del Eclesiastés compartía esta creencia, ya que él escribió su libro antes que surgiera en Israel la fe en la resurrección de los muertos (cf. Dn 12.1-2). Véase también Sal 6.5 n.
La vanidad de la vida
8 Si ves en la provincia que se oprime a los pobres y se pervierte el derecho y la justicia, no te maravilles: porque sobre uno alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ambos.
Consejos para la juventud
3. CONCLUSIÓN (12.9-14)
Resumen del deber del hombre
9 El provecho de la tierra es para todos y el rey mismo está al servicio del campo.
Desigualdades de la vida
10 El que ama el dinero%no se saciará de dinero;
y el que ama la riqueza no sacará fruto.
También esto es vanidad.
11 Cuando aumentan los bienes,
aumentan también quienes los consumen.
żQué beneficio, pues, tendrá su dueńo,
aparte de verlos con sus propios ojos?* Las palabras... por un pastor: traducción probable.12 Dulce es el sueńo del trabajador, coma mucho o coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia.* Ahora, hijo,... amonestado: otra posible traducción: recibe además, hijo mío, esta otra advertencia, o, lo que uno saca de ellos son grandes advertencias.13 Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueńos para su propio mal, 14 las cuales se pierden por mal empleadas, y al hijo que ellos engendraron nada le queda en la mano. 15 Desnudo salió del vientre de su madre y así volverá; se irá tal como vino, sin ningún provecho de su trabajo que llevarse en la mano. 16 También eso es un gran mal: que tal como vino se haya de volver. żY de qué le aprovechó trabajar en vano? 17 Además de esto, todos los días de su vida comerá en tinieblas, con mucho afán, dolor y miseria. 18 He aquí, pues, el bien que he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar de los frutos de todo el trabajo con que uno se fatiga debajo del sol todos los días de la vida que Dios le ha dado, porque esa es su recompensa. 19 Asimismo, a todo hombre a quien Dios da bienes y riquezas, le da también facultad para que coma de ellas, tome su parte y goce de su trabajo. Esto es don de Dios. 20 Porque así no se acuerda mucho de los días de su vida, pues Dios le llena de alegría el corazón.
La insensatez de hacer votos a la ligera
Contraste entre la sabiduría y%la insensatez
Excelencia de la sabiduría
1 Hay un mal que he visto debajo del cielo, y que es muy común entre los hombres: 2 el del hombre a quien Dios da riquezas, bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero no le da Dios facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extrańos. Esto es vanidad y mal doloroso. 3 Aunque el hombre engendre cien hijos, viva muchos ańos y los días de su edad sean numerosos, si su alma no se sació del bien, y además careció de sepultura, digo que más vale un abortivo.
4 Pues este en vano viene,
y a las tinieblas va, y las tinieblas ocultan su nombre.
5 No ha visto el sol,
ni lo ha conocido. ˇMás reposo tiene este que aquel!* Según algunos intérpretes, este poema sería una alegoría en la que cada metáfora corresponde a un miembro del cuerpo humano. Los guardias de la casa serían los brazos y las manos; las molineras, los dientes; las que miran por las ventanas, los ojos; las puertas de afuera, los oídos; el ruido del molino, la voz debilitada por los ańos, y así sucesivamente. Pero esta interpretación alegórica, llevada hasta el extremo, resulta demasiado artificial.6 Y aun si aquel viviera mil ańos dos veces, sin gustar del bien, żacaso no van todos al mismo lugar?
7 Todo el trabajo del hombre es para su boca,
y con todo, su deseo no se sacia.* Según la doctrina corriente en al AT, el hombre recibe el espíritu o aliento de vida en forma provisoria (cf. Gn 2.7; 6.3). Una vez que se cumplen los contados días de su existencia, Dios toma de nuevo para sí ese aliento vital, y todo el hombre vuelve al polvo del que había sido formado (Gn 3.19; Sal 104.29; Ec 3.20-21). El autor del Eclesiastés compartía esta creencia, ya que él escribió su libro antes que surgiera en Israel la fe en la resurrección de los muertos (cf. Dn 12.1-2). Véase también Sal 6.5 n.
La vanidad de la vida
8 żQué más tiene el sabio que el necio? żQué más tiene el pobre que supo caminar entre los vivos?
Consejos para la juventud
3. CONCLUSIÓN (12.9-14)
Resumen del deber del hombre
9 Más vale lo que ven los ojos que un deseo que pasa. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Desigualdades de la vida
10 Respecto de lo que es, ya hace mucho que tiene nombre. Se sabe lo que es un hombre: que no puede contender con quien es más poderoso que él. 11 Ciertamente las muchas palabras multiplican la vanidad, y eso de nada le sirve al hombre.* Las palabras... por un pastor: traducción probable.12 Porque żquién sabe lo que conviene al hombre en su vida, todos los días de su vano vivir, los cuales él pasa como una sombra? żY quién le enseńará al hombre lo que acontecerá después de él debajo del sol?* Ahora, hijo,... amonestado: otra posible traducción: recibe además, hijo mío, esta otra advertencia, o, lo que uno saca de ellos son grandes advertencias.
La insensatez de hacer votos a la ligera
Contraste entre la sabiduría y%la insensatez
Excelencia de la sabiduría
1 Mejor es la buena fama%que el buen perfume,
y mejor el día de la muerte%que el día del nacimiento.
2 Mejor es ir a la casa del luto
que a la casa del banquete,
porque aquello es el fin%de todos los hombres,
y el que vive lo tendrá presente%en su corazón.
3 Mejor es el pesar que la risa,
porque con la tristeza del rostro%se enmienda el corazón.
4 El corazón de los sabios%está en la casa del luto,
mas el corazón de los insensatos,%en la casa donde reina la alegría.
5 Mejor es oir la reprensión del sabio
que la canción de los necios,
* Según algunos intérpretes, este poema sería una alegoría en la que cada metáfora corresponde a un miembro del cuerpo humano. Los guardias de la casa serían los brazos y las manos; las molineras, los dientes; las que miran por las ventanas, los ojos; las puertas de afuera, los oídos; el ruido del molino, la voz debilitada por los ańos, y así sucesivamente. Pero esta interpretación alegórica, llevada hasta el extremo, resulta demasiado artificial.6 porque la risa del necio es%como el crepitar de los espinos
debajo de la olla.
Y también esto es vanidad.
7 Ciertamente la opresión%hace enloquecer al sabio,
y las dádivas corrompen el corazón.
* Según la doctrina corriente en al AT, el hombre recibe el espíritu o aliento de vida en forma provisoria (cf. Gn 2.7; 6.3). Una vez que se cumplen los contados días de su existencia, Dios toma de nuevo para sí ese aliento vital, y todo el hombre vuelve al polvo del que había sido formado (Gn 3.19; Sal 104.29; Ec 3.20-21). El autor del Eclesiastés compartía esta creencia, ya que él escribió su libro antes que surgiera en Israel la fe en la resurrección de los muertos (cf. Dn 12.1-2). Véase también Sal 6.5 n.
La vanidad de la vida
8 Mejor es el fin del negocio%que su principio;
mejor es el sufrido de espíritu%que el altivo de espíritu.
Consejos para la juventud
3. CONCLUSIÓN (12.9-14)
Resumen del deber del hombre
9 No te apresures en tu espíritu a enojarte, porque el enojo reposa en el seno de los necios.
Desigualdades de la vida
10 Nunca digas: «żCuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos?», porque nunca hay sabiduría en esta pregunta. 11 Buena es la ciencia con herencia, y provechosa para los que ven el sol;* Las palabras... por un pastor: traducción probable.12 porque escudo es la ciencia y escudo es el dinero; pero más ventajosa es la sabiduría, porque da vida a sus poseedores.* Ahora, hijo,... amonestado: otra posible traducción: recibe además, hijo mío, esta otra advertencia, o, lo que uno saca de ellos son grandes advertencias.13 Mira la obra de Dios. żQuién podrá enderezar lo que él torció? 14 En el día del bien goza del bien, y en el día de la adversidad, reflexiona. Dios hizo tanto el uno como el otro, a fin de que el hombre no sepa qué trae el futuro. 15 Todo esto he visto en los días de mi vanidad. Justo hay que perece pese a su justicia, y hay malvado que pese a su maldad alarga sus días.
16 No seas demasiado justo,
ni sabio en exceso;
żpor qué habrás de destruirte?
17 No quieras hacer mucho mal,
ni seas insensato;
żpor qué habrás de morir%antes de tu tiempo?
18 Bueno es que tomes esto,
sin apartar de aquello tu mano;
porque el que teme a Dios
saldrá bien de todo.
19 La sabiduría fortalece al sabio
más que diez poderosos%que haya en una ciudad. 20 Ciertamente no hay en la tierra hombre tan justo, que haga el bien y nunca peque. 21 Tampoco apliques tu corazón a todas las cosas que se dicen, para que no oigas a tu siervo cuando habla mal de ti; 22 porque tu corazón sabe que tú también hablaste mal de otros muchas veces. 23 Todas estas cosas probé con sabiduría, diciendo: «ˇSeré sabio!»; pero la sabiduría se apartó de mí. 24 Ya está lejos lo que fue; y lo muy profundo, żquién lo hallará? 25 Me volví entonces, y apliqué mi corazón a saber, examinar y buscar la sabiduría y la razón, para conocer la maldad de la insensatez y el desvarío del error.
26 Y he hallado más amarga%que la muerte a la mujer
cuyo corazón es trampas y redes,
y sus manos ligaduras.
El que agrada a Dios escapará de ella,
pero el pecador queda en ella preso. 27 He aquí, dice el Predicador, que pesando las cosas una por una para dar con la razón de ellas, 28 he hallado lo que aún busca mi alma, sin haberlo encontrado:
Un hombre entre mil he hallado,
pero ni una sola mujer entre todas. 29 He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero él se buscó muchas perversiones.* Cf. Gn 1.26-31.
La insensatez de hacer votos a la ligera
Contraste entre la sabiduría y%la insensatez
Excelencia de la sabiduría
1 żQuién como el sabio?
żQuién como el que sabe%interpretar las cosas?
La sabiduría del hombre ilumina su rostro
y cambia la tosquedad de su semblante.
2 Te aconsejo que guardes%el mandamiento del rey,
por el juramento que pronunciaste delante de Dios.
3 No te apresures a irte de su presencia,
ni en cosa mala persistas;
porque él hará todo lo que quiera,
4 pues la palabra del rey es soberana
y nadie le dirá: «żQué haces?».
5 El que guarda el mandamiento%no conocerá el mal;
el corazón del sabio discierne%cuándo y cómo cumplirlo.
* Según algunos intérpretes, este poema sería una alegoría en la que cada metáfora corresponde a un miembro del cuerpo humano. Los guardias de la casa serían los brazos y las manos; las molineras, los dientes; las que miran por las ventanas, los ojos; las puertas de afuera, los oídos; el ruido del molino, la voz debilitada por los ańos, y así sucesivamente. Pero esta interpretación alegórica, llevada hasta el extremo, resulta demasiado artificial.6 Porque para todo lo que quieras%hay un tiempo y un cómo,
aunque el gran mal que pesa%sobre el hombre
7 es no saber lo que ha de ocurrir;
y el cuándo haya de ocurrir,%żquién se lo va a anunciar?
* Según la doctrina corriente en al AT, el hombre recibe el espíritu o aliento de vida en forma provisoria (cf. Gn 2.7; 6.3). Una vez que se cumplen los contados días de su existencia, Dios toma de nuevo para sí ese aliento vital, y todo el hombre vuelve al polvo del que había sido formado (Gn 3.19; Sal 104.29; Ec 3.20-21). El autor del Eclesiastés compartía esta creencia, ya que él escribió su libro antes que surgiera en Israel la fe en la resurrección de los muertos (cf. Dn 12.1-2). Véase también Sal 6.5 n.
La vanidad de la vida
8 No hay hombre que tenga potestad%sobre el aliento de vida
para poder conservarlo,
ni potestad sobre el día de la muerte.
Y no valen armas en tal guerra,
ni la maldad librará al malvado.
Consejos para la juventud
3. CONCLUSIÓN (12.9-14)
Resumen del deber del hombre
9 Todo esto he visto, y he puesto mi corazón en todo lo que se hace debajo del sol, cuando el hombre se enseńorea del hombre para hacerle mal.
Desigualdades de la vida
10 Asimismo he visto a los inicuos sepultados con honores; en cambio, los que frecuentaban el lugar santo fueron luego olvidados en la ciudad donde habían actuado con rectitud. Esto también es vanidad. 11 Si no se ejecuta enseguida la sentencia para castigar una mala obra, el corazón de los hijos de los hombres se dispone a hacer lo malo.* Las palabras... por un pastor: traducción probable.12 Ahora bien, aunque el pecador haga cien veces lo malo, y sus días se prolonguen, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia,* Ahora, hijo,... amonestado: otra posible traducción: recibe además, hijo mío, esta otra advertencia, o, lo que uno saca de ellos son grandes advertencias.13 y que no le irá bien al malvado, ni le serán prolongados sus días, que son como sombra; por cuanto no teme delante de la presencia de Dios. 14 Hay vanidad que se hace sobre la tierra, pues hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de malvados, y hay malvados a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad. 15 Por tanto, alabé yo la alegría, pues no tiene el hombre más bien debajo del sol que comer, beber y alegrarse; y que esto le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le concede debajo del sol. 16 Yo, pues, dediqué mi corazón a conocer sabiduría y a ver la faena que se hace sobre la tierra (porque hay quien ni de noche ni de día retiene el sueńo en sus ojos); 17 y he visto todas las obras de Dios, y que el hombre no puede conocer toda la obra que se hace debajo del sol. Por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; y aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla.
La insensatez de hacer votos a la ligera
Contraste entre la sabiduría y%la insensatez
Excelencia de la sabiduría
1 Ciertamente me he dado de corazón a todas estas cosas, para poder declarar que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios. Y que los hombres ni siquiera saben qué es amor o qué es odio, aunque todo está delante de ellos.
2 Todo acontece de la misma manera%a todos;
lo mismo les ocurre al justo%y al malvado,
al bueno, al puro y al impuro,
al que sacrifica y al que no sacrifica;
lo mismo al bueno que al pecador,
tanto al que jura como al que teme jurar. 3 Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol: que un mismo suceso acontece a todos, y que el corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y de insensatez durante toda su vida. Y que después de esto se van con los muertos. 4 Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos, pues mejor es perro vivo que león muerto. 5 Porque los que viven saben que han de morir, pero los muertos nada saben, ni tienen más recompensa. Su memoria cae en el olvido.* Según algunos intérpretes, este poema sería una alegoría en la que cada metáfora corresponde a un miembro del cuerpo humano. Los guardias de la casa serían los brazos y las manos; las molineras, los dientes; las que miran por las ventanas, los ojos; las puertas de afuera, los oídos; el ruido del molino, la voz debilitada por los ańos, y así sucesivamente. Pero esta interpretación alegórica, llevada hasta el extremo, resulta demasiado artificial.6 También perecen su amor, su odio y su envidia; y ya nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol.
7 Anda, come tu pan con gozo
y bebe tu vino con alegre corazón,
porque tus obras ya son agradables a Dios.
* Según la doctrina corriente en al AT, el hombre recibe el espíritu o aliento de vida en forma provisoria (cf. Gn 2.7; 6.3). Una vez que se cumplen los contados días de su existencia, Dios toma de nuevo para sí ese aliento vital, y todo el hombre vuelve al polvo del que había sido formado (Gn 3.19; Sal 104.29; Ec 3.20-21). El autor del Eclesiastés compartía esta creencia, ya que él escribió su libro antes que surgiera en Israel la fe en la resurrección de los muertos (cf. Dn 12.1-2). Véase también Sal 6.5 n.
La vanidad de la vida
8 Que en todo tiempo%sean blancos tus vestidos
y nunca falte perfume sobre tu cabeza.
Consejos para la juventud
3. CONCLUSIÓN (12.9-14)
Resumen del deber del hombre
9 Goza de la vida con la mujer que amas,
todos los días de la vida vana
que te son dados debajo del sol,
todos los días de tu vanidad.
Esta es tu recompensa en la vida,
y en el trabajo con que te afanas%debajo del sol.
Desigualdades de la vida
10 Todo lo que te venga a mano para hacer,
hazlo según tus fuerzas,
porque en el seol, adonde vas,%no hay obra,
ni trabajo ni ciencia ni sabiduría.
11 Me volví, y vi debajo del sol
que ni es de los veloces la carrera,
ni de los fuertes la guerra,
ni aun de los sabios el pan,
ni de los prudentes las riquezas,
ni de los elocuentes el favor;
pues a todos les llega el tiempo%y la ocasión.
* Las palabras... por un pastor: traducción probable.12 Ahora bien, el hombre tampoco conoce su tiempo:
Como los peces apresados en la mala red,
o como las aves que se enredan%en el lazo,
así se ven atrapados%los hijos de los hombres
por el tiempo malo, cuando cae%de repente sobre ellos.* Ahora, hijo,... amonestado: otra posible traducción: recibe además, hijo mío, esta otra advertencia, o, lo que uno saca de ellos son grandes advertencias.13 También vi debajo del sol esto que me parece de gran sabiduría: 14 Había una pequeńa ciudad, con pocos habitantes, y vino un gran rey que le puso sitio y levantó contra ella grandes baluartes; 15 pero en ella se hallaba un hombre pobre y sabio, el cual libró a la ciudad con su sabiduría. ˇY nadie se acordaba de aquel hombre pobre! 16 Entonces dije yo: «Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque la ciencia del pobre sea menospreciada y no sean escuchadas sus palabras».
17 Las palabras serenas del sabio
son mejores que el clamor%del seńor entre los necios.
18 Mejor es la sabiduría%que las armas de guerra;
pero un solo error destruye mucho bien.
La insensatez de hacer votos a la ligera
Contraste entre la sabiduría y%la insensatez
Excelencia de la sabiduría
1 Las moscas muertas hacen heder
y corrompen el perfume%del perfumista;
así es una pequeńa locura
al que es estimado como sabio%y honorable.
2 El corazón del sabio%está a su mano derecha,
mas el corazón del necio%a su mano izquierda.
3 Aun mientras va de camino,
al necio le falta cordura,
y va diciendo a todos que es necio.
4 Aunque el ánimo del príncipe%se exalte contra ti,
no pierdas la calma,
porque la mansedumbre%hace cesar grandes ofensas. 5 Hay un mal que he visto debajo del sol, a manera de error emanado del príncipe:* Según algunos intérpretes, este poema sería una alegoría en la que cada metáfora corresponde a un miembro del cuerpo humano. Los guardias de la casa serían los brazos y las manos; las molineras, los dientes; las que miran por las ventanas, los ojos; las puertas de afuera, los oídos; el ruido del molino, la voz debilitada por los ańos, y así sucesivamente. Pero esta interpretación alegórica, llevada hasta el extremo, resulta demasiado artificial.6 que la necedad está colocada en grandes alturas, y los ricos están sentados en lugar bajo. 7 He visto siervos a caballo, y príncipes que andaban como siervos sobre la tierra.
* Según la doctrina corriente en al AT, el hombre recibe el espíritu o aliento de vida en forma provisoria (cf. Gn 2.7; 6.3). Una vez que se cumplen los contados días de su existencia, Dios toma de nuevo para sí ese aliento vital, y todo el hombre vuelve al polvo del que había sido formado (Gn 3.19; Sal 104.29; Ec 3.20-21). El autor del Eclesiastés compartía esta creencia, ya que él escribió su libro antes que surgiera en Israel la fe en la resurrección de los muertos (cf. Dn 12.1-2). Véase también Sal 6.5 n.
La vanidad de la vida
8 El que haga un hoyo caerá en él;
y al que aportille el vallado,
lo morderá la serpiente.
Consejos para la juventud
3. CONCLUSIÓN (12.9-14)
Resumen del deber del hombre
9 Quien corta piedras, se hiere con ellas;
el que parte leńa, en ello peligra.
Desigualdades de la vida
10 Si se embota el hierro
y su filo no es amolado,
hay que aumentar el esfuerzo;
lo provechoso es emplear la sabiduría.
11 Si la serpiente muerde%antes de ser encantada,
de nada sirve el encantador.
* Las palabras... por un pastor: traducción probable.12 Las palabras del sabio%están llenas de gracia,
mas los labios del necio%causan su propia ruina.
* Ahora, hijo,... amonestado: otra posible traducción: recibe además, hijo mío, esta otra advertencia, o, lo que uno saca de ellos son grandes advertencias.13 El comienzo de las palabras de su boca es necedad;
el final de su charla, nocivo desvarío.
14 El necio multiplica sus palabras.
Si nadie sabe lo que ha de acontecer,
żquién le hará saber%lo que después de él será?
15 Tanto fatiga a los necios el trabajo,
que ni aun saben por dónde ir%a la ciudad.
16 ˇAy de ti, tierra,%cuando tu rey es un muchacho,
y tus príncipes banquetean%desde la mańana!
17 ˇBienaventurada tú, tierra,
cuando tu rey es hijo de nobles
y tus príncipes comen a su hora
para reponer sus fuerzas y no para beber!
18 Por la pereza se cae la techumbre,
y por cruzarse de brazos%hay goteras en la casa.
19 Por placer se hace el banquete,
el vino alegra a los vivos
y el dinero responde por todo.
20 Ni aun en tu pensamiento%hables mal del rey,
ni en lo secreto de tu cámara%hables mal del rico;
porque las aves del cielo llevarán la voz,
los seres alados se lo harán saber.
La insensatez de hacer votos a la ligera
Contraste entre la sabiduría y%la insensatez
Excelencia de la sabiduría
1 Echa tu pan sobre las aguas;
después de muchos días lo hallarás.
2 Reparte a siete, y aun a ocho,
porque no sabes qué mal%ha de venir sobre la tierra.
3 Si las nubes están llenas de agua,
sobre la tierra la derramarán;
y si el árbol cae hacia el sur,%o hacia el norte,
en el lugar donde el árbol caiga,%allí quedará.
4 El que al viento observa, no sembrará,
y el que a las nubes mira, no segará. 5 Así como tú no sabes cuál es el camino del viento ni cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así también ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.* Según algunos intérpretes, este poema sería una alegoría en la que cada metáfora corresponde a un miembro del cuerpo humano. Los guardias de la casa serían los brazos y las manos; las molineras, los dientes; las que miran por las ventanas, los ojos; las puertas de afuera, los oídos; el ruido del molino, la voz debilitada por los ańos, y así sucesivamente. Pero esta interpretación alegórica, llevada hasta el extremo, resulta demasiado artificial.6 Por la mańana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tus manos; pues no sabes qué es lo mejor, si esto o aquello, o si lo uno y lo otro es igualmente bueno. 7 Suave ciertamente es la luz y agradable a los ojos ver el sol;* Según la doctrina corriente en al AT, el hombre recibe el espíritu o aliento de vida en forma provisoria (cf. Gn 2.7; 6.3). Una vez que se cumplen los contados días de su existencia, Dios toma de nuevo para sí ese aliento vital, y todo el hombre vuelve al polvo del que había sido formado (Gn 3.19; Sal 104.29; Ec 3.20-21). El autor del Eclesiastés compartía esta creencia, ya que él escribió su libro antes que surgiera en Israel la fe en la resurrección de los muertos (cf. Dn 12.1-2). Véase también Sal 6.5 n.
La vanidad de la vida
8 pero aunque un hombre viva muchos ańos y en todos ellos tenga gozo, recuerde que los días de las tinieblas serán muchos, y que todo cuanto viene es vanidad.
Consejos para la juventud
3. CONCLUSIÓN (12.9-14)
Resumen del deber del hombre
9 Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia. Anda según los caminos de tu corazón y la vista de tus ojos, pero recuerda que sobre todas estas cosas te juzgará Dios.
Desigualdades de la vida
10 Quita, pues, de tu corazón el enojo y aparta de tu carne el mal, porque la adolescencia y la juventud son vanidad.
La insensatez de hacer votos a la ligera
Contraste entre la sabiduría y%la insensatez
Excelencia de la sabiduría
1 Acuérdate de tu Creador en los días%de tu juventud,
antes que vengan los días malos,
y lleguen los ańos de los cuales digas:
«No tengo en ellos contentamiento»;
2 antes que se oscurezcan el sol y la luz,
la luna y las estrellas,
y vuelvan las nubes tras la lluvia;
3 cuando tiemblen los guardias de la casa
y se encorven los hombres fuertes;
cuando cesen de trabajar las molineras,%porque habrán disminuido,
y se queden a oscuras las que miran%por las ventanas;
4 cuando las puertas de afuera se cierren,
y se vaya apagando el ruido del molino;
cuando se escuche la voz del ave,
pero las canciones dejen de oírse;
5 cuando se tema también a las alturas,
y se llene de peligros el camino,
y florezca el almendro,
y la langosta sea una carga,
y se pierda el apetito;
porque el hombre va a su morada eterna,
y rondarán por las calles%quienes hacen duelo;
* Según algunos intérpretes, este poema sería una alegoría en la que cada metáfora corresponde a un miembro del cuerpo humano. Los guardias de la casa serían los brazos y las manos; las molineras, los dientes; las que miran por las ventanas, los ojos; las puertas de afuera, los oídos; el ruido del molino, la voz debilitada por los ańos, y así sucesivamente. Pero esta interpretación alegórica, llevada hasta el extremo, resulta demasiado artificial.6 antes que la cadena de plata se quiebre,
se rompa el cuenco de oro,
el cántaro se quiebre junto a la fuente
y la polea se rompa sobre el pozo;
7 antes que el polvo vuelva a la tierra, como era,
y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.
* Según la doctrina corriente en al AT, el hombre recibe el espíritu o aliento de vida en forma provisoria (cf. Gn 2.7; 6.3). Una vez que se cumplen los contados días de su existencia, Dios toma de nuevo para sí ese aliento vital, y todo el hombre vuelve al polvo del que había sido formado (Gn 3.19; Sal 104.29; Ec 3.20-21). El autor del Eclesiastés compartía esta creencia, ya que él escribió su libro antes que surgiera en Israel la fe en la resurrección de los muertos (cf. Dn 12.1-2). Véase también Sal 6.5 n.
La vanidad de la vida
8 «ˇVanidad de vanidades --dijo el Predicador--,
todo es vanidad!».
Consejos para la juventud
3. CONCLUSIÓN (12.9-14)
Resumen del deber del hombre
9 Cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseńó sabiduría al pueblo. Escuchó, escudrińó y compuso muchos proverbios.
Desigualdades de la vida
10 Procuró el Predicador hallar palabras agradables y escribir rectamente palabras de verdad. 11 Las palabras de los sabios son como aguijones, y como clavos hincados las de los maestros de las congregaciones, pronunciadas por un pastor.* Las palabras... por un pastor: traducción probable.12 Ahora, hijo, a más de esto acepta ser amonestado. No tiene objeto escribir muchos libros; el mucho estudio es fatiga para el cuerpo.* Ahora, hijo,... amonestado: otra posible traducción: recibe además, hijo mío, esta otra advertencia, o, lo que uno saca de ellos son grandes advertencias.13 El fin de todo el discurso que has oído es: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre. 14 Pues Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa oculta, sea buena o sea mala.
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas