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Deuteronomio 8 8 de 34 capítulos

La buena tierra que han de poseer

1 »Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, seáis multiplicados y entréis a poseer la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. 2 Te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová, tu Dios, estos cuarenta ańos en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.*** Te acordarás: En este cap. aparecen frecuentemente los verbos acordarse y olvidarse (v. 2,11,18,19). Aquí, el recuerdo de las experiencias vividas en el desierto ofrece un nuevo motivo para exhortar a obedecer los mandamientos.Para afligirte: Esta aflicción no es un castigo, como en Is 64.12, sino que tiene valor educativo (cf. Heb 12.5-11). La imposibilidad de saciar el hambre por sus propios medios (v. 3) debía enseńarle a Israel que su existencia dependía totalmente de Dios. Cf. v. 5 y Sal 119.71.Para probarte: La fidelidad a Jehová no demuestra que es auténtica hasta que no pasa por la prueba de la adversidad. Cf. Job 1.9-11; 2.4.3 Te afligió, te hizo pasar hambre y te sustentó con maná, comida que ni tú ni tus padres habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.* Y te sustentó con maná... para hacerte saber que no solo de pan... : Según el relato de Ex 16, Jehová primero anuncia de palabra (Ex 16.4-5) y luego envía el don del maná, que asegura la subsistencia de los israelitas en el desierto. Es decir, que el maná, si bien no es una palabra que sale de la boca de Jehová, sí es el signo que demuestra el poder de esa palabra para realizar lo que promete. Jesús cita la última parte de este v. en Mt 4.4; Lc 4.4.4 El vestido que llevabas puesto nunca envejeció, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta ańos.* Dt 29.5; Neh 9.21.5 Reconoce asimismo en tu corazón, que, como castiga el hombre a su hijo, así Jehová, tu Dios, te castiga.* Pr 3.11-12; Os 11.1-4; Heb 12.3-11.6 Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová, tu Dios, andando en sus caminos y temiéndolo. 7 Porque Jehová, tu Dios, te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; 8 tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; 9 tierra en la cual no comerás el pan con escasez, y donde no te faltará nada; tierra cuyas piedras son de hierro y de cuyos montes sacarás cobre.* Descripción poética e idealizada de la Tierra prometida. Véase Ex 3.8 nota g.10 Allí comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová, tu Dios, por la buena tierra que te habrá dado.

Amonestación de no olvidar a Dios

11 »Cuídate de no olvidarte de Jehová, tu Dios, para cumplir los mandamientos, decretos y estatutos que yo te ordeno hoy;* Dt 6.10-12.12 no suceda que comas y te sacies, edifiques buenas casas y las habites, 13 cuando tus vacas y tus ovejas aumenten, la plata y el oro se te multipliquen y todo lo que tengas se acreciente, 14 se ensoberbezca tu corazón y te olvides de Jehová, tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;* Cf. Os 13.4-6.15 que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes venenosas y de escorpiones; que en una tierra de sed y sin agua te sacó agua de la roca del pedernal;** Serpientes venenosas: Véase Nm 21.4-9 n.Ex 17.1-7; Nm 20.1-13; cf. Dt 32.13; Sal 114.8.16 que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien,* Te sustentó con maná... hacerte bien: Véanse 8.3 n.; Ex 16.35 nota o.17 y digas en tu corazón: “Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza”; 18 sino acuérdate de Jehová, tu Dios, porque él es quien te da el poder para adquirir las riquezas, a fin de confirmar el pacto que juró a tus padres, como lo hace hoy. 19 »Pero si llegas a olvidarte de Jehová, tu Dios, y vas tras dioses ajenos, los sirves y ante ellos te inclinas, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. 20 Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová, vuestro Dios.