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Deuteronomio 5 5 de 34 capítulos

Los Diez Mandamientos

(Ex 20.1-17)

El gran mandamiento

Advertencias contra la idolatría

(Ex 34.11-17)

La buena tierra que han de poseer

Dios destruirá a las naciones de Canaán

El pacto renovado

(Ex 34.1-10)

1 Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: «Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos. Aprendedlos y guardadlos, para ponerlos por obra.* Un arca de madera: Cf. 1 R 8.9, y véase Ex 25.10-22 n.2 »Jehová, nuestro Dios, hizo un pacto con nosotros en Horeb.* Ex 34.1.3 No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros, todos los que estamos aquí hoy vivos.* Ex 25.10; 37.1. La planta de acacia, de madera muy dura, es bastante común todavía hoy en las regiones desérticas de Palestina.4 Cara a cara habló Jehová con vosotros en el monte, de en medio del fuego.* El día de la asamblea: Ex 24.12; 31.18. Cf. Ex 34.28.5 Yo estaba entonces entre Jehová y vosotros para comunicaros la palabra de Jehová, porque vosotros tuvisteis temor del fuego y no subisteis al monte. Él dijo: 6 »“Yo soy Jehová, tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre.** Los nombres geográficos mencionados en este v. y en el siguiente se encuentran también, en una forma y en un orden algo diferentes, en Nm 33.30-33. Su ubicación exacta es incierta.Acerca de la muerte de Aarón y de la investidura de su hijo Eleazar, cf. Nm 20.22-29; 33.38.

Un pueblo santo para Jehová

La rebelión de Israel en Horeb

(Ex 31.18--32.35)

7 »No tendrás dioses ajenos delante de mí. 8 »No harás para ti escultura ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.** En Ex 32.25-29, la elección de la tribu de Leví para los oficios sacerdotales aparece vinculada al episodio del becerro de oro; aquí aparece en relación con el Arca del pacto, ya que los levitas eran los encargados de transportarla y de enseńar al pueblo la Ley en ella depositada (v. 5). Cf. Nm 3.5-8; Dt 33.8.Esta Arca, símbolo de la presencia de Jehová en medio de su pueblo, se llama del pacto por las tablas de piedra en las que estaba escrito el Decálogo (Dt 5.22; 9.10,17; 10.1-4), que era el texto fundamental del pacto establecido entre Jehová e Israel. Véase Ex 25.10-22 n.; cf. Dt 31.9,25-26.9 No te inclinarás a ellas ni las servirás, porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y la cuarta generación de los que me aborrecen,* A diferencia de las demás tribus de Israel, la tribu de Leví no había recibido en herencia un territorio particular, del que pudiera extraer los recursos necesarios para la vida. Su herencia era Jehová y, por eso, las ofrendas y los diezmos presentados a Dios debían procurarle los medios para su subsistencia (Dt 18.1-5; Jos 13.14).

Exhortaciones a la obediencia

10 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.* Ex 34.28.

Amonestación de no olvidar a Dios

11 »No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque Jehová no considerará inocente al que tome su nombre en vano.

Bendiciones de la obediencia

(Lv 26.3-13; Dt. 28.1-14)

Lo que Dios exige

12 »Guardarás el sábado para santificarlo, como Jehová, tu Dios, te ha mandado.** Cf. Miq 6.8.Respecto de este mandamiento de suma importancia, véanse Dt 6.5 notas d y e.13 Seis días trabajarás y harás toda tu obra, 14 pero el séptimo día es de reposo para Jehová, tu Dios. Ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que tu siervo y tu sierva puedan descansar como tú.* Sal 24.1-2.15 Acuérdate de que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová, tu Dios, te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido, por lo cual Jehová, tu Dios, te ha mandado que guardes el sábado. 16 »Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová, tu Dios, te ha mandado, para que sean prolongados tus días y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová, tu Dios, te da.* Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón: otra posible traducción: Poned en vuestro corazón la marca del pacto. La circuncisión era la seńal del pacto de Jehová con Abraham (Gn 17.9-13) y la marca que identificaba a los varones pertenecientes al pueblo de Dios (cf. Ex 12.43-49). Pero la pertenencia al pueblo de Dios no debía reducirse a esa marca exterior. Circuncidar el prepucio del corazón significa tener una actitud interior de fidelidad a Jehová y obedecer a sus mandamientos. Cf. Dt 30.6; Jer 4.4; Ro 2.25-29.17 »No matarás.* 2 Cr 19.7; Hch 10.34; Ro 2.11; Gl 2.6; Ef 6.9. Expresiones semejantes a estas, pero referidas a los jueces humanos, se encuentran en Ex 23.8; Lv 19.15; Dt 1.17; 16.19.18 »No cometerás adulterio. 19 »No hurtarás.* El huérfano, la viuda y el extranjero son, en el AT, ejemplos típicos de personas desprotegidas. La palabra extranjero designa concretamente a la persona que por cualquier motivo había tenido que abandonar su patria y residía como forastero entre los israelitas. Cf. Ex 22.21-24; 23.9; Lv 19.33-34; Dt 1.16; 14.29; 24.17; Sal 68.5.20 »No dirás falso testimonio contra tu prójimo. 21 »No codiciarásń 5.21Ro 7.7; 13.9.la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo”.

El terror del pueblo

(Ex 20.18-26)

22 »Estas palabras las pronunció Jehová con potente voz ante toda vuestra congregación, en el monte, de en medio del fuego, la nube y la oscuridad, y no ańadió más. Luego las escribió en dos tablas de piedra, que me entregó a mí.** Setenta personas: Véase Gn 46.27 n.; cf. Ex 1.5.Gn 15.5; 22.17.23 Cuando oísteis la voz de en medio de las tinieblas y visteis el monte que ardía en llamas, vinisteis a mí todos vosotros, príncipes de las tribus y ancianos,*** Cades-barnea: Nm 13.25--14.38.Tierra... os he dado: Dt 1.21.Nm 13.31; Dt 1.26; Heb 3.16.24 y dijisteis: “Jehová, nuestro Dios, nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz, que sale de en medio del fuego. Hoy hemos visto que Jehová habla al hombre, y este aún vive. 25 Ahora, pues, żpor qué vamos a morir? --porque este gran fuego nos consumirá--; si seguimos oyendo la voz de Jehová, nuestro Dios, moriremos. 26 Pues, żqué es el hombre para que oiga la voz del Dios viviente hablando de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún viva? 27 Acércate tú, y oye todas las cosas que diga Jehová, nuestro Dios. Tú nos dirás todo lo que Jehová, nuestro Dios, te diga, y nosotros oiremos y obedeceremos”. 28 »Jehová oyó vuestras palabras cuando me hablabais, y me dijo: “He oído las palabras de este pueblo, lo que ellos te han dicho; bien está todo lo que han dicho. 29 ˇOjalá siempre tuvieran tal corazón, que me temieran y guardaran todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuera bien para siempre!* Ex 32.11-14.30 Ve y diles: Volveos a vuestras tiendas. 31 Y tú quédate aquí conmigo; yo te diré todos los mandamientos, estatutos y decretos que les enseńarás, a fin de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy en posesión”. 32 Mirad, pues, que hagáis como Jehová, vuestro Dios, os ha mandado. No os apartéis a la derecha ni a la izquierda. 33 Andad en todo el camino que Jehová, vuestro Dios, os ha mandado, para que viváis, os vaya bien y prolonguéis vuestros días en la tierra que habéis de poseer.

Los Diez Mandamientos

(Ex 20.1-17)

El gran mandamiento

Advertencias contra la idolatría

(Ex 34.11-17)

La buena tierra que han de poseer

Dios destruirá a las naciones de Canaán

El pacto renovado

(Ex 34.1-10)

1 »Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová, vuestro Dios, mandó que os enseńara, para que los pongáis por obra en la tierra a la que vais a pasar para tomarla en posesión,* Un arca de madera: Cf. 1 R 8.9, y véase Ex 25.10-22 n.2 a fin de que temas a Jehová, tu Dios, guardando todos los estatutos y mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que se prolonguen tus días.* Ex 34.1.3 Oye, pues, Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová, el Dios de tus padres.* Ex 25.10; 37.1. La planta de acacia, de madera muy dura, es bastante común todavía hoy en las regiones desérticas de Palestina.4 »Oye, Israel: Jehová, nuestro Dios, Jehová uno es.* El día de la asamblea: Ex 24.12; 31.18. Cf. Ex 34.28.5 »Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6 »Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón.** Los nombres geográficos mencionados en este v. y en el siguiente se encuentran también, en una forma y en un orden algo diferentes, en Nm 33.30-33. Su ubicación exacta es incierta.Acerca de la muerte de Aarón y de la investidura de su hijo Eleazar, cf. Nm 20.22-29; 33.38.

Un pueblo santo para Jehová

La rebelión de Israel en Horeb

(Ex 31.18--32.35)

7 Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes. 8 Las atarás como una seńal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;** En Ex 32.25-29, la elección de la tribu de Leví para los oficios sacerdotales aparece vinculada al episodio del becerro de oro; aquí aparece en relación con el Arca del pacto, ya que los levitas eran los encargados de transportarla y de enseńar al pueblo la Ley en ella depositada (v. 5). Cf. Nm 3.5-8; Dt 33.8.Esta Arca, símbolo de la presencia de Jehová en medio de su pueblo, se llama del pacto por las tablas de piedra en las que estaba escrito el Decálogo (Dt 5.22; 9.10,17; 10.1-4), que era el texto fundamental del pacto establecido entre Jehová e Israel. Véase Ex 25.10-22 n.; cf. Dt 31.9,25-26.9 las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.* A diferencia de las demás tribus de Israel, la tribu de Leví no había recibido en herencia un territorio particular, del que pudiera extraer los recursos necesarios para la vida. Su herencia era Jehová y, por eso, las ofrendas y los diezmos presentados a Dios debían procurarle los medios para su subsistencia (Dt 18.1-5; Jos 13.14).

Exhortaciones a la obediencia

10 »Cuando Jehová, tu Dios, te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,* Ex 34.28.

Amonestación de no olvidar a Dios

11 con casas llenas de toda clase de bienes, las cuales tú no llenaste, con cisternas cavadas, que tú no cavaste, y vińas y olivares que no plantaste, luego que comas y te sacies,

Bendiciones de la obediencia

(Lv 26.3-13; Dt. 28.1-14)

Lo que Dios exige

12 cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.** Cf. Miq 6.8.Respecto de este mandamiento de suma importancia, véanse Dt 6.5 notas d y e.13 A Jehová, tu Dios, temerás, a él solo servirás y por su nombre jurarás. 14 No vayáis detrás de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos,* Sal 24.1-2.15 porque Jehová, tu Dios, que está en medio de ti, es un Dios celoso; su furor se inflamaría contra ti y te haría desaparecer de sobre la tierra. 16 »No tentaréis a Jehová, vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah.* Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón: otra posible traducción: Poned en vuestro corazón la marca del pacto. La circuncisión era la seńal del pacto de Jehová con Abraham (Gn 17.9-13) y la marca que identificaba a los varones pertenecientes al pueblo de Dios (cf. Ex 12.43-49). Pero la pertenencia al pueblo de Dios no debía reducirse a esa marca exterior. Circuncidar el prepucio del corazón significa tener una actitud interior de fidelidad a Jehová y obedecer a sus mandamientos. Cf. Dt 30.6; Jer 4.4; Ro 2.25-29.17 Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová, vuestro Dios, sus testimonios y los estatutos que te ha mandado.* 2 Cr 19.7; Hch 10.34; Ro 2.11; Gl 2.6; Ef 6.9. Expresiones semejantes a estas, pero referidas a los jueces humanos, se encuentran en Ex 23.8; Lv 19.15; Dt 1.17; 16.19.18 Haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien y llegues a poseer la buena tierra que Jehová juró dar a tus padres, 19 y para que él arroje a tus enemigos de delante de ti, como Jehová ha dicho.* El huérfano, la viuda y el extranjero son, en el AT, ejemplos típicos de personas desprotegidas. La palabra extranjero designa concretamente a la persona que por cualquier motivo había tenido que abandonar su patria y residía como forastero entre los israelitas. Cf. Ex 22.21-24; 23.9; Lv 19.33-34; Dt 1.16; 14.29; 24.17; Sal 68.5.20 »Mańana, cuando te pregunte tu hijo: “żQué significan los testimonios, estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios os mandó?”, 21 dirás a tu hijo:ń 6.21Dirás a tu hijo: El Deuteronomio insiste en la necesidad de transmitir a las nuevas generaciones la enseńanza recibida, incluyendo el relato de las acciones que Jehová realizó en el pasado en favor de Israel, para que el recuerdo de esas acciones provoque una respuesta de amor y obediencia a los mandamientos. Cf. Dt 4.9-10; 6.7; 11.19; 31.12-13. Véanse también Sal 44.1 n.; Jl 1.3 n.“Nosotros éramos siervos del faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa.

El terror del pueblo

(Ex 20.18-26)

22 Jehová hizo delante de nuestros ojos seńales y milagros grandes y terribles en Egipto, contra el faraón y contra toda su casa.** Setenta personas: Véase Gn 46.27 n.; cf. Ex 1.5.Gn 15.5; 22.17.23 Y nos sacó de allá para traernos y darnos la tierra que prometió a nuestros padres.*** Cades-barnea: Nm 13.25--14.38.Tierra... os he dado: Dt 1.21.Nm 13.31; Dt 1.26; Heb 3.16.24 Jehová nos mandó que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová, nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días y para que nos conserve la vida, como hasta hoy. 25 Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová, nuestro Dios, como él nos ha mandado”.

Los Diez Mandamientos

(Ex 20.1-17)

El gran mandamiento

Advertencias contra la idolatría

(Ex 34.11-17)

La buena tierra que han de poseer

Dios destruirá a las naciones de Canaán

El pacto renovado

(Ex 34.1-10)

1 »Cuando Jehová, tu Dios, te haya introducido en la tierra a la que vas a entrar para tomarla, y haya expulsado de delante de ti a muchas naciones: al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo; siete naciones mayores y más poderosas que tú,* Un arca de madera: Cf. 1 R 8.9, y véase Ex 25.10-22 n.2 y Jehová, tu Dios, te las haya entregado y las hayas derrotado, las destruirás del todo. No harás con ellas alianza ni tendrás de ellas misericordia.* Ex 34.1.3 No emparentarás con ellas, no darás tu hija a su hijo ni tomarás a su hija para tu hijo.* Ex 25.10; 37.1. La planta de acacia, de madera muy dura, es bastante común todavía hoy en las regiones desérticas de Palestina.4 Porque apartará de mí a tu hijo, que serviría a dioses ajenos. Entonces el furor de Jehová se encenderá contra vosotros y os destruirá bien pronto.* El día de la asamblea: Ex 24.12; 31.18. Cf. Ex 34.28.5 Pero así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, quebraréis sus estatuas, destruiréis sus imágenes de Asera y quemaréis sus esculturas en el fuego. 6 Porque tú eres pueblo santo para Jehová, tu Dios; Jehová, tu Dios, te ha escogido para que le seas un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.** Los nombres geográficos mencionados en este v. y en el siguiente se encuentran también, en una forma y en un orden algo diferentes, en Nm 33.30-33. Su ubicación exacta es incierta.Acerca de la muerte de Aarón y de la investidura de su hijo Eleazar, cf. Nm 20.22-29; 33.38.

Un pueblo santo para Jehová

La rebelión de Israel en Horeb

(Ex 31.18--32.35)

7 »No por ser vosotros el más numeroso de todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos, 8 sino porque Jehová os amó y quiso guardar el juramento que hizo a vuestros padres; por eso os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de la servidumbre, de manos del faraón, rey de Egipto.** En Ex 32.25-29, la elección de la tribu de Leví para los oficios sacerdotales aparece vinculada al episodio del becerro de oro; aquí aparece en relación con el Arca del pacto, ya que los levitas eran los encargados de transportarla y de enseńar al pueblo la Ley en ella depositada (v. 5). Cf. Nm 3.5-8; Dt 33.8.Esta Arca, símbolo de la presencia de Jehová en medio de su pueblo, se llama del pacto por las tablas de piedra en las que estaba escrito el Decálogo (Dt 5.22; 9.10,17; 10.1-4), que era el texto fundamental del pacto establecido entre Jehová e Israel. Véase Ex 25.10-22 n.; cf. Dt 31.9,25-26.9 Conoce, pues, que Jehová, tu Dios, es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta por mil generaciones,* A diferencia de las demás tribus de Israel, la tribu de Leví no había recibido en herencia un territorio particular, del que pudiera extraer los recursos necesarios para la vida. Su herencia era Jehová y, por eso, las ofrendas y los diezmos presentados a Dios debían procurarle los medios para su subsistencia (Dt 18.1-5; Jos 13.14).

Exhortaciones a la obediencia

10 pero que da su merecido, en su propia persona, al que le aborrece, destruyéndolo; a quien le odia, no se demora en darle en su propia persona el pago.* Ex 34.28.

Amonestación de no olvidar a Dios

11 Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas.

Bendiciones de la obediencia

(Lv 26.3-13; Dt. 28.1-14)

Lo que Dios exige

12 »Por haber oído estos decretos, haberlos guardado y puesto por obra, Jehová, tu Dios, guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres.** Cf. Miq 6.8.Respecto de este mandamiento de suma importancia, véanse Dt 6.5 notas d y e.13 Te amará, te bendecirá y te multiplicará, bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas y los rebańos de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría. 14 Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti hombre ni mujer estéril, ni en tus ganados.* Sal 24.1-2.15 Apartará Jehová de ti toda enfermedad, y ninguna de las malas plagas de Egipto que tú conoces hará caer sobre ti, sino que las hará caer sobre todos los que te aborrezcan. 16 Destruirás a todos los pueblos que Jehová, tu Dios, te entrega. No tendrás piedad de ellos ni servirás a sus dioses, porque te será tropiezo.* Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón: otra posible traducción: Poned en vuestro corazón la marca del pacto. La circuncisión era la seńal del pacto de Jehová con Abraham (Gn 17.9-13) y la marca que identificaba a los varones pertenecientes al pueblo de Dios (cf. Ex 12.43-49). Pero la pertenencia al pueblo de Dios no debía reducirse a esa marca exterior. Circuncidar el prepucio del corazón significa tener una actitud interior de fidelidad a Jehová y obedecer a sus mandamientos. Cf. Dt 30.6; Jer 4.4; Ro 2.25-29.17 »Si dices en tu corazón: “Estas naciones son mucho más numerosas que yo, żcómo las podré exterminar?”,* 2 Cr 19.7; Hch 10.34; Ro 2.11; Gl 2.6; Ef 6.9. Expresiones semejantes a estas, pero referidas a los jueces humanos, se encuentran en Ex 23.8; Lv 19.15; Dt 1.17; 16.19.18 no les tengas temor. Acuérdate bien de lo que hizo Jehová, tu Dios, con el faraón y con todo Egipto, 19 de las grandes pruebas que vieron tus ojos, de las seńales y milagros, de la mano poderosa y el brazo extendido con que Jehová, tu Dios, te sacó. Así hará Jehová, tu Dios, con todos los pueblos en cuya presencia tú temes.* El huérfano, la viuda y el extranjero son, en el AT, ejemplos típicos de personas desprotegidas. La palabra extranjero designa concretamente a la persona que por cualquier motivo había tenido que abandonar su patria y residía como forastero entre los israelitas. Cf. Ex 22.21-24; 23.9; Lv 19.33-34; Dt 1.16; 14.29; 24.17; Sal 68.5.20 También enviará Jehová, tu Dios, avispas contra ellos, hasta que perezcan los que queden y los que se hayan escondido de tu presencia. 21 No desmayes delante de ellos, porque Jehová, tu Dios, está en medio de ti, Dios grande y temible.

El terror del pueblo

(Ex 20.18-26)

22 Jehová, tu Dios, irá expulsando a estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas en seguida, para que las fieras del campo no se multipliquen contra ti.** Setenta personas: Véase Gn 46.27 n.; cf. Ex 1.5.Gn 15.5; 22.17.23 Pero Jehová, tu Dios, las entregará delante de ti, y les causará grandes destrozos hasta que sean destruidas.*** Cades-barnea: Nm 13.25--14.38.Tierra... os he dado: Dt 1.21.Nm 13.31; Dt 1.26; Heb 3.16.24 Él entregará sus reyes en tus manos, y tú borrarás sus nombres de debajo del cielo. Nadie te podrá resistir, hasta que los destruyas. 25 Quemarás las esculturas de sus dioses en el fuego; no codiciarás la plata ni el oro que las recubren, ni los tomarás para ti, no sea que tropieces por ello, pues es una abominación para Jehová, tu Dios. 26 No llevarás ninguna cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema. Del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es anatema.

Los Diez Mandamientos

(Ex 20.1-17)

El gran mandamiento

Advertencias contra la idolatría

(Ex 34.11-17)

La buena tierra que han de poseer

Dios destruirá a las naciones de Canaán

El pacto renovado

(Ex 34.1-10)

1 »Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, seáis multiplicados y entréis a poseer la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres.* Un arca de madera: Cf. 1 R 8.9, y véase Ex 25.10-22 n.2 Te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová, tu Dios, estos cuarenta ańos en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.* Ex 34.1.3 Te afligió, te hizo pasar hambre y te sustentó con maná, comida que ni tú ni tus padres habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.* Ex 25.10; 37.1. La planta de acacia, de madera muy dura, es bastante común todavía hoy en las regiones desérticas de Palestina.4 El vestido que llevabas puesto nunca envejeció, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta ańos.* El día de la asamblea: Ex 24.12; 31.18. Cf. Ex 34.28.5 Reconoce asimismo en tu corazón, que, como castiga el hombre a su hijo, así Jehová, tu Dios, te castiga. 6 Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová, tu Dios, andando en sus caminos y temiéndolo.** Los nombres geográficos mencionados en este v. y en el siguiente se encuentran también, en una forma y en un orden algo diferentes, en Nm 33.30-33. Su ubicación exacta es incierta.Acerca de la muerte de Aarón y de la investidura de su hijo Eleazar, cf. Nm 20.22-29; 33.38.

Un pueblo santo para Jehová

La rebelión de Israel en Horeb

(Ex 31.18--32.35)

7 Porque Jehová, tu Dios, te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; 8 tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel;** En Ex 32.25-29, la elección de la tribu de Leví para los oficios sacerdotales aparece vinculada al episodio del becerro de oro; aquí aparece en relación con el Arca del pacto, ya que los levitas eran los encargados de transportarla y de enseńar al pueblo la Ley en ella depositada (v. 5). Cf. Nm 3.5-8; Dt 33.8.Esta Arca, símbolo de la presencia de Jehová en medio de su pueblo, se llama del pacto por las tablas de piedra en las que estaba escrito el Decálogo (Dt 5.22; 9.10,17; 10.1-4), que era el texto fundamental del pacto establecido entre Jehová e Israel. Véase Ex 25.10-22 n.; cf. Dt 31.9,25-26.9 tierra en la cual no comerás el pan con escasez, y donde no te faltará nada; tierra cuyas piedras son de hierro y de cuyos montes sacarás cobre.* A diferencia de las demás tribus de Israel, la tribu de Leví no había recibido en herencia un territorio particular, del que pudiera extraer los recursos necesarios para la vida. Su herencia era Jehová y, por eso, las ofrendas y los diezmos presentados a Dios debían procurarle los medios para su subsistencia (Dt 18.1-5; Jos 13.14).

Exhortaciones a la obediencia

10 Allí comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová, tu Dios, por la buena tierra que te habrá dado.* Ex 34.28.

Amonestación de no olvidar a Dios

11 »Cuídate de no olvidarte de Jehová, tu Dios, para cumplir los mandamientos, decretos y estatutos que yo te ordeno hoy;

Bendiciones de la obediencia

(Lv 26.3-13; Dt. 28.1-14)

Lo que Dios exige

12 no suceda que comas y te sacies, edifiques buenas casas y las habites,** Cf. Miq 6.8.Respecto de este mandamiento de suma importancia, véanse Dt 6.5 notas d y e.13 cuando tus vacas y tus ovejas aumenten, la plata y el oro se te multipliquen y todo lo que tengas se acreciente, 14 se ensoberbezca tu corazón y te olvides de Jehová, tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;* Sal 24.1-2.15 que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes venenosas y de escorpiones; que en una tierra de sed y sin agua te sacó agua de la roca del pedernal; 16 que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien,* Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón: otra posible traducción: Poned en vuestro corazón la marca del pacto. La circuncisión era la seńal del pacto de Jehová con Abraham (Gn 17.9-13) y la marca que identificaba a los varones pertenecientes al pueblo de Dios (cf. Ex 12.43-49). Pero la pertenencia al pueblo de Dios no debía reducirse a esa marca exterior. Circuncidar el prepucio del corazón significa tener una actitud interior de fidelidad a Jehová y obedecer a sus mandamientos. Cf. Dt 30.6; Jer 4.4; Ro 2.25-29.17 y digas en tu corazón: “Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza”;* 2 Cr 19.7; Hch 10.34; Ro 2.11; Gl 2.6; Ef 6.9. Expresiones semejantes a estas, pero referidas a los jueces humanos, se encuentran en Ex 23.8; Lv 19.15; Dt 1.17; 16.19.18 sino acuérdate de Jehová, tu Dios, porque él es quien te da el poder para adquirir las riquezas, a fin de confirmar el pacto que juró a tus padres, como lo hace hoy. 19 »Pero si llegas a olvidarte de Jehová, tu Dios, y vas tras dioses ajenos, los sirves y ante ellos te inclinas, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.* El huérfano, la viuda y el extranjero son, en el AT, ejemplos típicos de personas desprotegidas. La palabra extranjero designa concretamente a la persona que por cualquier motivo había tenido que abandonar su patria y residía como forastero entre los israelitas. Cf. Ex 22.21-24; 23.9; Lv 19.33-34; Dt 1.16; 14.29; 24.17; Sal 68.5.20 Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová, vuestro Dios.

Los Diez Mandamientos

(Ex 20.1-17)

El gran mandamiento

Advertencias contra la idolatría

(Ex 34.11-17)

La buena tierra que han de poseer

Dios destruirá a las naciones de Canaán

El pacto renovado

(Ex 34.1-10)

1 »Oye, Israel: tú vas hoy a pasar el Jordán, para entrar a desposeer a naciones más numerosas y más poderosas que tú, ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo,* Un arca de madera: Cf. 1 R 8.9, y véase Ex 25.10-22 n.2 un pueblo grande y alto, los hijos de los anaceos, de los cuales tienes tú conocimiento, y de quienes has oído decir: “żQuién se sostendrá delante de los hijos de Anac?”.* Ex 34.1.3 Entiende, pues, hoy, que es Jehová, tu Dios, el que pasa delante de ti como fuego consumidor, quien los destruirá y humillará en tu presencia. Tú los echarás y los destruirás en seguida, como Jehová te ha dicho.* Ex 25.10; 37.1. La planta de acacia, de madera muy dura, es bastante común todavía hoy en las regiones desérticas de Palestina.4 »Cuando Jehová, tu Dios, los haya echado de delante de ti, no digas en tu corazón: “Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra”, pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja de delante de ti.* El día de la asamblea: Ex 24.12; 31.18. Cf. Ex 34.28.5 No por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones Jehová, tu Dios, las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que Jehová juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob. 6 Por tanto, has de saber que Jehová, tu Dios, no te da en posesión esta buena tierra por tu justicia, porque pueblo terco eres tú.** Los nombres geográficos mencionados en este v. y en el siguiente se encuentran también, en una forma y en un orden algo diferentes, en Nm 33.30-33. Su ubicación exacta es incierta.Acerca de la muerte de Aarón y de la investidura de su hijo Eleazar, cf. Nm 20.22-29; 33.38.

Un pueblo santo para Jehová

La rebelión de Israel en Horeb

(Ex 31.18--32.35)

7 »Acuérdate, no olvides que has provocado la ira de Jehová, tu Dios, en el desierto; desde el día en que saliste de la tierra de Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habéis sido rebeldes a Jehová. 8 En Horeb provocasteis a ira a Jehová, y se enojó Jehová contra vosotros para destruiros.** En Ex 32.25-29, la elección de la tribu de Leví para los oficios sacerdotales aparece vinculada al episodio del becerro de oro; aquí aparece en relación con el Arca del pacto, ya que los levitas eran los encargados de transportarla y de enseńar al pueblo la Ley en ella depositada (v. 5). Cf. Nm 3.5-8; Dt 33.8.Esta Arca, símbolo de la presencia de Jehová en medio de su pueblo, se llama del pacto por las tablas de piedra en las que estaba escrito el Decálogo (Dt 5.22; 9.10,17; 10.1-4), que era el texto fundamental del pacto establecido entre Jehová e Israel. Véase Ex 25.10-22 n.; cf. Dt 31.9,25-26.9 Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehová hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua.* A diferencia de las demás tribus de Israel, la tribu de Leví no había recibido en herencia un territorio particular, del que pudiera extraer los recursos necesarios para la vida. Su herencia era Jehová y, por eso, las ofrendas y los diezmos presentados a Dios debían procurarle los medios para su subsistencia (Dt 18.1-5; Jos 13.14).

Exhortaciones a la obediencia

10 Jehová me dio las dos tablas de piedra escritas por el dedo de Dios, y en ellas estaban escritas todas las palabras que os habló Jehová en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea.* Ex 34.28.

Amonestación de no olvidar a Dios

11 Al cabo de los cuarenta días y cuarenta noches, Jehová me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto,

Bendiciones de la obediencia

(Lv 26.3-13; Dt. 28.1-14)

Lo que Dios exige

12 y me dijo: “Levántate, desciende pronto de aquí, porque el pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido. Bien pronto se han apartado del camino que yo les mandé y se han hecho una imagen de fundición”.** Cf. Miq 6.8.Respecto de este mandamiento de suma importancia, véanse Dt 6.5 notas d y e.13 »También me dijo Jehová: “He observado a este pueblo y he visto que es un pueblo terco. 14 Déjame que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo, y yo te pondré sobre una nación fuerte y mucho más numerosa que ellos”.* Sal 24.1-2.15 »Yo me volví y descendí del monte, el cual ardía en llamas, con las tablas del pacto en mis dos manos. 16 Miré y vi que habíais pecado contra Jehová, vuestro Dios: os habíais hecho un becerro de fundición, apartándoos bien pronto del camino que Jehová os había seńalado.* Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón: otra posible traducción: Poned en vuestro corazón la marca del pacto. La circuncisión era la seńal del pacto de Jehová con Abraham (Gn 17.9-13) y la marca que identificaba a los varones pertenecientes al pueblo de Dios (cf. Ex 12.43-49). Pero la pertenencia al pueblo de Dios no debía reducirse a esa marca exterior. Circuncidar el prepucio del corazón significa tener una actitud interior de fidelidad a Jehová y obedecer a sus mandamientos. Cf. Dt 30.6; Jer 4.4; Ro 2.25-29.17 Entonces tomé las dos tablas, las arrojé de mis dos manos y las quebré delante de vuestros ojos.* 2 Cr 19.7; Hch 10.34; Ro 2.11; Gl 2.6; Ef 6.9. Expresiones semejantes a estas, pero referidas a los jueces humanos, se encuentran en Ex 23.8; Lv 19.15; Dt 1.17; 16.19.18 Luego me postré delante de Jehová, y como antes hice, durante cuarenta días y cuarenta noches no comí pan ni bebí agua, a causa de todo el pecado que habíais cometido haciendo el mal ante los ojos de Jehová para enojarlo. 19 Porque temí a causa del furor y de la ira con que Jehová estaba enojado contra vosotros hasta querer destruiros. Pero Jehová me escuchó una vez más.* El huérfano, la viuda y el extranjero son, en el AT, ejemplos típicos de personas desprotegidas. La palabra extranjero designa concretamente a la persona que por cualquier motivo había tenido que abandonar su patria y residía como forastero entre los israelitas. Cf. Ex 22.21-24; 23.9; Lv 19.33-34; Dt 1.16; 14.29; 24.17; Sal 68.5.20 Contra Aarón también se enojó mucho Jehová hasta querer destruirlo. Yo también oré por Aarón en aquel entonces. 21 Luego tomé el objeto de vuestro pecado, el becerro que habíais hecho, lo quemé en el fuego y lo desmenucé, moliéndolo muy bien, hasta que quedó reducido a polvo, y eché aquel polvo en el arroyo que descendía del monte.

El terror del pueblo

(Ex 20.18-26)

22 »También en Tabera, en Masahń 9.22Masah: Véase Ex 17.7 nota d.y en Kibrot-hataava provocasteis a ira a Jehová.** Setenta personas: Véase Gn 46.27 n.; cf. Ex 1.5.Gn 15.5; 22.17.23 Y cuando desde Cades-barnea Jehová os mandó: “Subid y poseed la tierra que yo os he dado”, también fuisteis rebeldes al mandato de Jehová, vuestro Dios, y no le creísteis ni obedecisteis a su voz.*** Cades-barnea: Nm 13.25--14.38.Tierra... os he dado: Dt 1.21.Nm 13.31; Dt 1.26; Heb 3.16.24 Rebeldes habéis sido a Jehová desde el día en que yo os conozco. 25 »Me postré, pues, delante de Jehová; cuarenta días y cuarenta noches estuve postrado, porque Jehová dijo que os había de destruir. 26 Y oré a Jehová diciendo: Seńor Jehová, no destruyas a tu pueblo, a la heredad que has redimido con tu grandeza y que sacaste de Egipto con mano poderosa. 27 Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires la dureza de este pueblo, su impiedad ni su pecado, 28 no sea que digan los de la tierra de donde nos sacaste: “Por cuanto no pudo Jehová introducirlos en la tierra que les había prometido, o porque los aborrecía, los sacó para matarlos en el desierto”. 29 Ellos son tu pueblo, la heredad que sacaste con tu gran poder y con tu brazo extendido.* Ex 32.11-14.

Los Diez Mandamientos

(Ex 20.1-17)

El gran mandamiento

Advertencias contra la idolatría

(Ex 34.11-17)

La buena tierra que han de poseer

Dios destruirá a las naciones de Canaán

El pacto renovado

(Ex 34.1-10)

1 »En aquel tiempo Jehová me dijo: “Lábrate dos tablas de piedra como las primeras, y sube hasta mí al monte. Hazte también un arca de madera.* Un arca de madera: Cf. 1 R 8.9, y véase Ex 25.10-22 n.2 Yo escribiré en esas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que quebraste, y tú las pondrás en el Arca”.* Ex 34.1.3 »Hice un arca de madera de acacia, labré dos tablas de piedra como las primeras y subí al monte con las dos tablas en mis manos.* Ex 25.10; 37.1. La planta de acacia, de madera muy dura, es bastante común todavía hoy en las regiones desérticas de Palestina.4 Él escribió en las tablas lo mismo que había escrito antes: los diez mandamientos que Jehová había proclamado en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea. Y me las entregó Jehová.* El día de la asamblea: Ex 24.12; 31.18. Cf. Ex 34.28.5 Entonces me volví, descendí del monte y puse las tablas en el Arca que había hecho. Allí están todavía, como Jehová me lo mandó. 6 »(Después salieron los hijos de Israel de Beerot-bene-jaacán a Mosera. Allí murió Aarón y allí fue sepultado. Le sucedió en el sacerdocio su hijo Eleazar.** Los nombres geográficos mencionados en este v. y en el siguiente se encuentran también, en una forma y en un orden algo diferentes, en Nm 33.30-33. Su ubicación exacta es incierta.Acerca de la muerte de Aarón y de la investidura de su hijo Eleazar, cf. Nm 20.22-29; 33.38.

Un pueblo santo para Jehová

La rebelión de Israel en Horeb

(Ex 31.18--32.35)

7 De allí partieron a Gudgoda, y de Gudgoda a Jotbata, tierra de arroyos de aguas. 8 En aquel tiempo apartó Jehová la tribu de Leví para que llevara el Arca del pacto de Jehová, para que estuviera delante de Jehová y lo sirviera, y para bendecir en su nombre, hasta el día de hoy.** En Ex 32.25-29, la elección de la tribu de Leví para los oficios sacerdotales aparece vinculada al episodio del becerro de oro; aquí aparece en relación con el Arca del pacto, ya que los levitas eran los encargados de transportarla y de enseńar al pueblo la Ley en ella depositada (v. 5). Cf. Nm 3.5-8; Dt 33.8.Esta Arca, símbolo de la presencia de Jehová en medio de su pueblo, se llama del pacto por las tablas de piedra en las que estaba escrito el Decálogo (Dt 5.22; 9.10,17; 10.1-4), que era el texto fundamental del pacto establecido entre Jehová e Israel. Véase Ex 25.10-22 n.; cf. Dt 31.9,25-26.9 Por eso Leví no tuvo parte ni heredad entre sus hermanos: Jehová es su heredad, como Jehová, tu Dios, le dijo.)* A diferencia de las demás tribus de Israel, la tribu de Leví no había recibido en herencia un territorio particular, del que pudiera extraer los recursos necesarios para la vida. Su herencia era Jehová y, por eso, las ofrendas y los diezmos presentados a Dios debían procurarle los medios para su subsistencia (Dt 18.1-5; Jos 13.14).

Exhortaciones a la obediencia

10 »Yo estuve en el monte, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches. Jehová también me escuchó esta vez y no quiso destruirte.* Ex 34.28.

Amonestación de no olvidar a Dios

11 Me dijo Jehová: “Levántate, disponte a marchar delante del pueblo, para que entren y tomen posesión de la tierra que juré a sus padres que les había de dar”.

Bendiciones de la obediencia

(Lv 26.3-13; Dt. 28.1-14)

Lo que Dios exige

12 »Ahora, pues, Israel, żqué pide de ti Jehová, tu Dios, sino que temas a Jehová, tu Dios, que andes en todos sus caminos, que ames y sirvas a Jehová, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma,** Cf. Miq 6.8.Respecto de este mandamiento de suma importancia, véanse Dt 6.5 notas d y e.13 que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad? 14 De Jehová, tu Dios, son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todas las cosas que hay en ella.* Sal 24.1-2.15 Sin embargo, solamente de tus padres se agradó Jehová y los amó; y después de ellos escogió su descendencia, a vosotros, de entre todos los pueblos, como sucede hoy. 16 »Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.* Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón: otra posible traducción: Poned en vuestro corazón la marca del pacto. La circuncisión era la seńal del pacto de Jehová con Abraham (Gn 17.9-13) y la marca que identificaba a los varones pertenecientes al pueblo de Dios (cf. Ex 12.43-49). Pero la pertenencia al pueblo de Dios no debía reducirse a esa marca exterior. Circuncidar el prepucio del corazón significa tener una actitud interior de fidelidad a Jehová y obedecer a sus mandamientos. Cf. Dt 30.6; Jer 4.4; Ro 2.25-29.17 Porque Jehová, vuestro Dios, es Dios de dioses y Seńor de seńores,ń 10.17Jehová, vuestro Dios, es Dios de dioses y Seńor de seńores: forma hebrea de expresar el superlativo, equivalente a Dios supremo y soberano Seńor de todo cuanto existe. Compárese, p.e., con la expresión Cantar de los cantares, que significa el canto por excelencia o el más hermoso de todos. Cf. 1 Ti 6.15; Ap 17.14; 19.16.Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni recibe sobornos,* 2 Cr 19.7; Hch 10.34; Ro 2.11; Gl 2.6; Ef 6.9. Expresiones semejantes a estas, pero referidas a los jueces humanos, se encuentran en Ex 23.8; Lv 19.15; Dt 1.17; 16.19.18 que hace justicia al huérfano y a la viuda, que ama también al extranjero y le da pan y vestido. 19 Amaréis, pues, al extranjero, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.* El huérfano, la viuda y el extranjero son, en el AT, ejemplos típicos de personas desprotegidas. La palabra extranjero designa concretamente a la persona que por cualquier motivo había tenido que abandonar su patria y residía como forastero entre los israelitas. Cf. Ex 22.21-24; 23.9; Lv 19.33-34; Dt 1.16; 14.29; 24.17; Sal 68.5.20 »A Jehová, tu Dios, temerás, a él solo servirás, a él seguirás y en su nombre jurarás. 21 Él es el objeto de tu alabanza y él es tu Dios, que ha hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto.

El terror del pueblo

(Ex 20.18-26)

22 Con setenta personas descendieron tus padres a Egipto, pero ahora Jehová ha hecho que te multipliques como las estrellas del cielo.** Setenta personas: Véase Gn 46.27 n.; cf. Ex 1.5.Gn 15.5; 22.17.