El ańo de remisión
1 »Cada siete ańos harás remisión.* Nótese la relación de la ley que prescribe la cancelación de las deudas con la que ordena dejar libre la tierra cada siete ańos (Ex 23.10-11; Lv 25.1-7).2 »En esto consiste la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que haya prestado algo de su pertenencia, con lo cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque ha sido proclamada la remisión de Jehová.* La demanda podía consistir en llevar al deudor ante el tribunal para obligarlo a pagar, o en tomarlo como esclavo para que pagara la deuda con su trabajo.3 Del extranjero demandarás el reintegro; pero lo que tu hermano tenga de ti, se lo perdonarás.* El término hebreo designa aquí no al extranjero que reside en alguna de las ciudades de Israel, sino al que está de paso y no se ha integrado en la comunidad (cf. Dt 14.21).4 Así no habrá mendigos entre los tuyos, pues Jehová te bendecirá con abundancia en la tierra que Jehová, tu Dios, te da por heredad, para que la tomes en posesión,* Así no habrá mendigos entre los tuyos: La preocupación por los pobres --representados típicamente en el huérfano, la viuda y el extranjero-- es un rasgo característico de la legislación israelita (cf. Ex 22.21-27), especialmente en Dt. Esta preocupación se manifiesta en las prescripciones relativas al diezmo trienal (14.28-29), al perdón de las deudas (15.1-11) y a la liberación de los esclavos (15.12-18). Cf. también la obligación de devolver al pobre la prenda antes de caer la noche y la de pagar al jornalero antes de ponerse el sol (24.12,15). Cf. 23.24-25; Stg 5.4.5 si escuchas fielmente la voz de Jehová, tu Dios, para guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy. 6 Ya que Jehová, tu Dios, te habrá bendecido, como te ha dicho, prestarás entonces a muchas naciones, pero tú no tomarás prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti no tendrán dominio.
Préstamos a los pobres
7 »Cuando haya algún pobre entre tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová, tu Dios, te da, no endurecerás tu corazón ni le cerrarás tu mano a tu hermano pobre, 8 sino que le abrirás tu mano liberalmente y le prestarás lo que en efecto necesite.* Lv 25.35.9 Guárdate de albergar en tu corazón este pensamiento perverso: “Cerca está el séptimo ańo, el de la remisión”, para mirar con malos ojos a tu hermano pobre y no darle nada, pues él podría clamar contra ti a Jehová, y se te contaría como pecado. 10 Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le des, porque por ello te bendecirá Jehová, tu Dios, en todas tus obras y en todo lo que emprendas. 11 Pues nunca faltarán pobres en medio de la tierra; por eso yo te mando: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra.* Mt 26.11; Mc 14.7; Jn 12.8.
Leyes sobre los esclavos
12 »Si se vende a ti tu hermano hebreo o hebrea, te servirá seis ańos, y al séptimo le dejarás libre. 13 Y cuando lo dejes libre, no lo enviarás con las manos vacías. 14 Lo abastecerás liberalmente de tus ovejas, de tu era y de tu lagar; le darás de aquello con que Jehová te haya bendecido. 15 Te acordarás de que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que Jehová, tu Dios, te rescató; por eso yo te mando esto hoy. 16 »Pero si él te dice: “No te dejaré”, porque te ama a ti y a tu casa, y porque le va bien contigo, 17 entonces tomarás una lesna y horadarás su oreja contra la puerta, y será tu siervo para siempre. Así también harás con tu criada. 18 No te parezca duro cuando lo dejes libre, pues por la mitad del costo de un jornalero te sirvió seis ańos. Y Jehová, tu Dios, te bendecirá en todo cuanto hagas.** La mitad: traducción probable, de acuerdo con algunos ms.; heb. el doble, quizá en el sentido de haber reportado un beneficio dos veces mayor que el sueldo de un jornalero. Otros piensan que el término hebreo, en este contexto, se refiere al equivalente de lo que gana un asalariado.Ex 21.2-11; Lv 25.39-43. Véase Dt 12--26 n.
Consagración%de los primogénitos machos
19 »Consagrarás a Jehová, tu Dios, todo primogénito macho de tus vacas y de tus ovejas. »No te servirás del primogénito de tus vacas ni trasquilarás al primogénito de tus ovejas. 20 Delante de Jehová, tu Dios, los comerás cada ańo, tú y tu familia, en el lugar que Jehová escoja. 21 Pero si tiene algún defecto, si es ciego, o cojo, o tiene cualquier otra falta, no lo sacrificarás a Jehová, tu Dios. 22 En tus poblaciones lo comerás; lo mismo el impuro que el limpio lo comerán, como si fuera una gacela o un ciervo.* Cf. Dt 12.15.23 Solamente que no comas su sangre; sobre la tierra la derramarás como si fuera agua.* Cf. Gn 9.4; Lv 7.26-27; 17.10-14; 19.26; Dt 12.16,23.
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas