1 »Cuando se levante en medio de ti un profeta o sońador de sueńos, y te anuncie una seńal o un prodigio,** Los profetas solían ańadir a sus palabras algunas seńales portentosas para confirmar la verdad de su mensaje (Ex 4.29-31; 1 R 18.36-39; Is 38.7-8). Pero también los falsos profetas realizaban a veces hechos extraordinarios que podían engańar a los más desprevenidos (cf. Ex 7.11; Mt 24.24; Hch 8.11; 2 Ts 2.9; Ap 13.13), lo que hace necesario tener un criterio seguro para distinguir al verdadero profeta del falso. Aquí la incitación a la idolatría es un criterio inequívoco para identificar al falso profeta. Cf. Dt 18.15-22.Sońador de sueńos: o visionario. En la antigüedad se consideraba que los sueńos eran un medio para comunicar la voluntad de Dios o de los dioses (cf. Nm 12.6; 1 R 3.5). Pero tales sueńos podían ser causa de ilusiones y engańos, como en el caso presente. Cf. Jer 23.25.2 si se cumple la seńal o el prodigio que él te anunció, y te dice: “Vayamos tras dioses ajenos --que tú no conoces-- y sirvámoslos”, 3 no escucharás las palabras de tal profeta ni de tal sońador de sueńos, porque Jehová, vuestro Dios, os está probando para saber si amáis a Jehová, vuestro Dios, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma. 4 A Jehová, vuestro Dios, seguiréis y a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis y a él le seréis fieles. 5 Tal profeta o sońador de sueńos deberá morir, por cuanto aconsejó la rebelión contra Jehová, vuestro Dios, que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de la casa de servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová, tu Dios, te mandó que anduvieras. Así apartarás el mal de en medio de ti.* 1 Co 5.13.6 »Si te incita tu hermano, el hijo de tu madre, o tu hijo, tu hija, tu mujer o tu amigo íntimo, diciéndote en secreto: “Vayamos y sirvamos a dioses ajenos”, que ni tú ni tus padres conocisteis,* Tu hermano, el hijo de tu madre: es decir, Tu propio hermano. Aclaración ańadida, probablemente, para eliminar la ambigüedad de la palabra hermano, que en hebreo también significa compatriota. Cf. Dt 15.2.7 --los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores, cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de ella--, 8 no consentirás con él ni le prestarás oído, tu ojo no lo compadecerá, no le tendrás misericordia ni lo encubrirás, 9 sino que lo matarás; tu mano se alzará primero sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo. 10 Lo apedrearás hasta que muera, por cuanto procuró apartarte de Jehová, tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de la casa de servidumbre,* Lo apedrearás: De esta forma se ejecutaba al culpable sin poner la mano sobre él, para no entrar en contacto con un cadáver (Lv 21.1); al mismo tiempo, toda la comunidad participaba directamente en la ejecución (cf. Ex 19.13).11 para que todo Israel lo sepa y tema, y no vuelva a hacer en medio de ti cosa semejante a esta. 12 »Si oyes decir que en alguna de las ciudades que Jehová, tu Dios, te da para vivir en ellas, 13 han salido de entre los tuyos hombres impíos que han instigado a los habitantes de su ciudad, diciendo: “Vayamos y sirvamos a dioses ajenos”, que vosotros no conocisteis,* Hombres impíos: lit. hijos de belial. Esta última palabra significaba probablemente, en hebreo, inutilidad o maldad; hijos de belial, por lo tanto, quiere decir inútiles o impíos. Otros, en cambio, la hacen derivar de un verbo hebreo que significa devorar y traducen belial por devorador. Más tarde, el término pasó a ser nombre propio: Belial o Beliar, que es sinónimo de Satanás. Véanse Sal 18.4 n.; 2 Co 6.15 n.14 tú investigarás, buscarás y preguntarás con diligencia. Si resulta ser cierto que en medio de ti se ha cometido tal abominación, 15 irremisiblemente herirás a filo de espada a los habitantes de aquella ciudad, destruyéndola con todo lo que haya en ella, y también matarás sus ganados a filo de espada.* Destruyéndola: Véase Ex 22.20 n.16 Juntarás todo su botín en medio de la plaza y prenderás fuego a la ciudad con todo su botín, todo ello como holocausto a Jehová, tu Dios. Quedará convertido en un montón de ruinas para siempre; nunca más será edificada.* Dt 20.16-18; Jos 6.17.17 »No te quedarás con nada del anatema, para que Jehová se aparte del ardor de su ira, tenga misericordia y compasión de ti, y te multiplique, como lo juró a tus padres, 18 cuando obedezcas a la voz de Jehová, tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te he dado hoy, para hacer lo recto ante los ojos de Jehová, tu Dios.
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