El pacto renovado
La grandeza de Jehová
El santuario único
El ańo de remisión
1 »En aquel tiempo Jehová me dijo: “Lábrate dos tablas de piedra como las primeras, y sube hasta mí al monte. Hazte también un arca de madera.* Nótese la relación de la ley que prescribe la cancelación de las deudas con la que ordena dejar libre la tierra cada siete ańos (Ex 23.10-11; Lv 25.1-7).2 Yo escribiré en esas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que quebraste, y tú las pondrás en el Arca”.* La demanda podía consistir en llevar al deudor ante el tribunal para obligarlo a pagar, o en tomarlo como esclavo para que pagara la deuda con su trabajo.
Animales limpios y animales inmundos
3 »Hice un arca de madera de acacia, labré dos tablas de piedra como las primeras y subí al monte con las dos tablas en mis manos.* El término hebreo designa aquí no al extranjero que reside en alguna de las ciudades de Israel, sino al que está de paso y no se ha integrado en la comunidad (cf. Dt 14.21).4 Él escribió en las tablas lo mismo que había escrito antes: los diez mandamientos que Jehová había proclamado en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea. Y me las entregó Jehová.* Así no habrá mendigos entre los tuyos: La preocupación por los pobres --representados típicamente en el huérfano, la viuda y el extranjero-- es un rasgo característico de la legislación israelita (cf. Ex 22.21-27), especialmente en Dt. Esta preocupación se manifiesta en las prescripciones relativas al diezmo trienal (14.28-29), al perdón de las deudas (15.1-11) y a la liberación de los esclavos (15.12-18). Cf. también la obligación de devolver al pobre la prenda antes de caer la noche y la de pagar al jornalero antes de ponerse el sol (24.12,15). Cf. 23.24-25; Stg 5.4.5 Entonces me volví, descendí del monte y puse las tablas en el Arca que había hecho. Allí están todavía, como Jehová me lo mandó. 6 »(Después salieron los hijos de Israel de Beerot-bene-jaacán a Mosera. Allí murió Aarón y allí fue sepultado. Le sucedió en el sacerdocio su hijo Eleazar.
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7 De allí partieron a Gudgoda, y de Gudgoda a Jotbata, tierra de arroyos de aguas.
Bendiciones de la Tierra Prometida
8 En aquel tiempo apartó Jehová la tribu de Leví para que llevara el Arca del pacto de Jehová, para que estuviera delante de Jehová y lo sirviera, y para bendecir en su nombre, hasta el día de hoy.* Lv 25.35.9 Por eso Leví no tuvo parte ni heredad entre sus hermanos: Jehová es su heredad, como Jehová, tu Dios, le dijo.) 10 »Yo estuve en el monte, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches. Jehová también me escuchó esta vez y no quiso destruirte. 11 Me dijo Jehová: “Levántate, disponte a marchar delante del pueblo, para que entren y tomen posesión de la tierra que juré a sus padres que les había de dar”.* Mt 26.11; Mc 14.7; Jn 12.8.
Lo que Dios exige
Leyes sobre los esclavos
12 »Ahora, pues, Israel, żqué pide de ti Jehová, tu Dios, sino que temas a Jehová, tu Dios, que andes en todos sus caminos, que ames y sirvas a Jehová, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, 13 que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad? 14 De Jehová, tu Dios, son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todas las cosas que hay en ella. 15 Sin embargo, solamente de tus padres se agradó Jehová y los amó; y después de ellos escogió su descendencia, a vosotros, de entre todos los pueblos, como sucede hoy. 16 »Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz. 17 Porque Jehová, vuestro Dios, es Dios de dioses y Seńor de seńores,ń 10.17Jehová, vuestro Dios, es Dios de dioses y Seńor de seńores: forma hebrea de expresar el superlativo, equivalente a Dios supremo y soberano Seńor de todo cuanto existe. Compárese, p.e., con la expresión Cantar de los cantares, que significa el canto por excelencia o el más hermoso de todos. Cf. 1 Ti 6.15; Ap 17.14; 19.16.Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni recibe sobornos, 18 que hace justicia al huérfano y a la viuda, que ama también al extranjero y le da pan y vestido.** La mitad: traducción probable, de acuerdo con algunos ms.; heb. el doble, quizá en el sentido de haber reportado un beneficio dos veces mayor que el sueldo de un jornalero. Otros piensan que el término hebreo, en este contexto, se refiere al equivalente de lo que gana un asalariado.Ex 21.2-11; Lv 25.39-43. Véase Dt 12--26 n.
Consagración%de los primogénitos machos
19 Amaréis, pues, al extranjero, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. 20 »A Jehová, tu Dios, temerás, a él solo servirás, a él seguirás y en su nombre jurarás. 21 Él es el objeto de tu alabanza y él es tu Dios, que ha hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto.
La ley del diezmo
22 Con setenta personas descendieron tus padres a Egipto, pero ahora Jehová ha hecho que te multipliques como las estrellas del cielo.* Cf. Dt 12.15.
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El ańo de remisión
1 »Amarás, pues, a Jehová, tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.* Nótese la relación de la ley que prescribe la cancelación de las deudas con la que ordena dejar libre la tierra cada siete ańos (Ex 23.10-11; Lv 25.1-7).2 Comprended hoy --no hablo de vuestros hijos, que no han sabido ni visto el castigo de Jehová, vuestro Dios, su grandeza, su mano poderosa, ni su brazo extendido* La demanda podía consistir en llevar al deudor ante el tribunal para obligarlo a pagar, o en tomarlo como esclavo para que pagara la deuda con su trabajo.
Animales limpios y animales inmundos
3 las seńales y las obras que hizo en medio de Egipto contra el faraón, rey de Egipto, y toda su tierra;* El término hebreo designa aquí no al extranjero que reside en alguna de las ciudades de Israel, sino al que está de paso y no se ha integrado en la comunidad (cf. Dt 14.21).4 lo que hizo con el ejército de Egipto, con sus caballos y sus carros; cómo precipitó Jehová las aguas del Mar Rojo sobre ellos cuando venían tras vosotros y los destruyó hasta hoy;* Así no habrá mendigos entre los tuyos: La preocupación por los pobres --representados típicamente en el huérfano, la viuda y el extranjero-- es un rasgo característico de la legislación israelita (cf. Ex 22.21-27), especialmente en Dt. Esta preocupación se manifiesta en las prescripciones relativas al diezmo trienal (14.28-29), al perdón de las deudas (15.1-11) y a la liberación de los esclavos (15.12-18). Cf. también la obligación de devolver al pobre la prenda antes de caer la noche y la de pagar al jornalero antes de ponerse el sol (24.12,15). Cf. 23.24-25; Stg 5.4.5 lo que ha hecho con vosotros en el desierto hasta vuestra llegada a este lugar; 6 lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab hijo de Rubén; cómo abrió su boca la tierra y los tragó con sus familias, sus tiendas y todo su ganado en medio de todo Israel--,
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7 pues vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová ha hecho.
Bendiciones de la Tierra Prometida
8 »Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos y entréis a poseer la tierra a la cual vais a pasar para tomarla,* Lv 25.35.9 y para que os sean prolongados los días sobre la tierra, de la cual juró Jehová a vuestros padres que se la había de dar a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel. 10 La tierra a la que vas a entrar para tomarla no es como la tierra de Egipto, de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza. 11 La tierra a la que vais a entrar para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo;* Mt 26.11; Mc 14.7; Jn 12.8.
Lo que Dios exige
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12 una tierra de la que cuida Jehová, tu Dios. Siempre están sobre ella los ojos de Jehová, tu Dios, desde el principio del ańo hasta el fin. 13 »Si obedecéis cuidadosamente a los mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová, vuestro Dios, y sirviéndolo con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, 14 yo daré la lluvia a vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía, y tú recogerás tu grano, tu vino y tu aceite. 15 Daré también hierba en tu campo para tus ganados, y comerás hasta saciarte. 16 Guardaos, pues, que vuestro corazón no se deje engańar y os apartéis para servir a dioses ajenos e inclinaros delante de ellos; 17 no sea que se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, cierre los cielos y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis bien pronto en esa buena tierra que os da Jehová. 18 »Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, las ataréis como seńal en vuestra mano y serán como insignias entre vuestros ojos.** La mitad: traducción probable, de acuerdo con algunos ms.; heb. el doble, quizá en el sentido de haber reportado un beneficio dos veces mayor que el sueldo de un jornalero. Otros piensan que el término hebreo, en este contexto, se refiere al equivalente de lo que gana un asalariado.Ex 21.2-11; Lv 25.39-43. Véase Dt 12--26 n.
Consagración%de los primogénitos machos
19 Las enseńaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes, 20 Las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas, 21 para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.
La ley del diezmo
22 »Porque si guardáis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amáis a Jehová, vuestro Dios, andando en todos sus caminos y siguiéndolo a él,* Cf. Dt 12.15.23 Jehová también echará de vuestra presencia a todas estas naciones, y desposeeréis a naciones grandes y más poderosas que vosotros.* Cf. Gn 9.4; Lv 7.26-27; 17.10-14; 19.26; Dt 12.16,23.24 Todo lugar que pise la planta de vuestro pie será vuestro: desde el desierto hasta el Líbano,ń 11.24Desde el desierto hasta el Líbano: traducción probable (cf. Jos 1.4); heb. desde el desierto y el Líbano.desde el río Éufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio. 25 Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá Jehová, vuestro Dios, sobre toda la tierra que piséis, como él os ha dicho. 26 »Mirad: Yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición:* Lv 27.30-33; Nm 18.21; Mal 3.8-10.27 la bendición, si obedecéis los mandamientos de Jehová, vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, 28 y la maldición, si no obedecéis los mandamientos de Jehová, vuestro Dios y os apartáis del camino que yo os ordeno hoy, para ir tras dioses ajenos que no habéis conocido.* Este diezmo trienal se distingue de los anteriores porque no pertenece al santuario (cf. Dt 12.5-6), sino que está destinado enteramente a socorrer a los pobres y a los más necesitados (Dt 26.12-15). Véase Dt 15.4 n.
Advertencias contra la idolatría
29 »Cuando Jehová, tu Dios, te haya introducido en la tierra a la cual vas para tomarla, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim y la maldición sobre el monte Ebal, 30 los cuales están al otro lado del Jordán, tras el camino del occidente, en la tierra del cananeo, que habita en el Arabá, frente a Gilgal, junto al encinar de More. 31 Porque vosotros pasáis el Jordán para ir a poseer la tierra que os da Jehová, vuestro Dios. La tomaréis y habitaréis en ella.* Lv 18.21.32 Cuidaréis, pues, de cumplir todos los estatutos y decretos que yo presento hoy delante de vosotros.* Dt 4.2; Ap 22.18-19.
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El ańo de remisión
1 »Estos son los estatutos y decretos que cuidaréis de poner por obra en la tierra que Jehová, el Dios de tus padres, te ha dado para que tomes posesión de ella, todos los días que vosotros viváis sobre la tierra.* Nótese la relación de la ley que prescribe la cancelación de las deudas con la que ordena dejar libre la tierra cada siete ańos (Ex 23.10-11; Lv 25.1-7).2 »Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, sobre los collados y bajo todo árbol frondoso.* La demanda podía consistir en llevar al deudor ante el tribunal para obligarlo a pagar, o en tomarlo como esclavo para que pagara la deuda con su trabajo.
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3 Derribaréis sus altares, quebraréis sus estatuas, quemaréis sus imágenes de Asera, destruiréis las esculturas de sus dioses y borraréis su nombre de aquel lugar.* El término hebreo designa aquí no al extranjero que reside en alguna de las ciudades de Israel, sino al que está de paso y no se ha integrado en la comunidad (cf. Dt 14.21).4 »No haréis así a Jehová, vuestro Dios,* Así no habrá mendigos entre los tuyos: La preocupación por los pobres --representados típicamente en el huérfano, la viuda y el extranjero-- es un rasgo característico de la legislación israelita (cf. Ex 22.21-27), especialmente en Dt. Esta preocupación se manifiesta en las prescripciones relativas al diezmo trienal (14.28-29), al perdón de las deudas (15.1-11) y a la liberación de los esclavos (15.12-18). Cf. también la obligación de devolver al pobre la prenda antes de caer la noche y la de pagar al jornalero antes de ponerse el sol (24.12,15). Cf. 23.24-25; Stg 5.4.5 sino que el lugar que Jehová, vuestro Dios, escoja entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre y habitar en él, ese buscaréis, y allá iréis. 6 Allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos y la ofrenda reservada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas;
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7 allí comeréis delante de Jehová, vuestro Dios, y os alegraréis, vosotros y vuestras familias, de toda obra de vuestras manos en que Jehová, tu Dios, te haya bendecido.
Bendiciones de la Tierra Prometida
8 »No haréis como todo lo que hacemos nosotros aquí ahora, cada uno lo que bien le parece,* Lv 25.35.9 porque hasta ahora no habéis entrado al reposo y a la heredad que os da Jehová, vuestro Dios. 10 Pero pasaréis el Jordán y habitaréis en la tierra que Jehová, vuestro Dios, os hace heredar. Él os hará descansar de todos vuestros enemigos de alrededor, y habitaréis seguros. 11 Y al lugar que Jehová, vuestro Dios, escoja para poner en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas reservadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hayáis prometido a Jehová.* Mt 26.11; Mc 14.7; Jn 12.8.
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12 Y os alegraréis delante de Jehová, vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, así como el levita que habite en vuestras poblaciones, por cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros. 13 »Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que veas; 14 sólo en el lugar que Jehová escoja en una de tus tribus ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando. 15 »Con todo, podrás sacrificar y comer la carne en todas tus poblaciones conforme a tu deseo, según la bendición que Jehová, tu Dios, te haya dado. Tanto el impuro como el limpio la podrán comer, como si fuera una gacela o un ciervo. 16 Solamente que sangre no comeréis; sobre la tierra la derramaréis como agua. 17 »Tampoco comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas ni de tus ovejas, ni los votos que prometas, ni las ofrendas voluntarias, ni ninguna otra ofrenda reservada de tus manos, 18 sino que delante de Jehová, tu Dios, las comerás, en el lugar que Jehová, tu Dios, haya escogido, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva y el levita que habita en tus poblaciones. Te alegrarás delante de Jehová, tu Dios, de toda la obra de tus manos.** La mitad: traducción probable, de acuerdo con algunos ms.; heb. el doble, quizá en el sentido de haber reportado un beneficio dos veces mayor que el sueldo de un jornalero. Otros piensan que el término hebreo, en este contexto, se refiere al equivalente de lo que gana un asalariado.Ex 21.2-11; Lv 25.39-43. Véase Dt 12--26 n.
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19 Ten cuidado de no desamparar al levita mientras vivas sobre la tierra. 20 »Cuando Jehová, tu Dios, ensanche tu territorio, como él te ha dicho, y tú digas: “Comeré carne”, porque deseaste comerla, siempre que lo desees podrás comerla. 21 Si está lejos de ti el lugar que Jehová, tu Dios, escoja para poner allí su nombre, podrás matar de las vacas y de las ovejas que Jehová te haya dado, como te he mandado yo, y comerás en tus ciudades todo lo que desees.
La ley del diezmo
22 Lo mismo que se come la gacela y el ciervo, así las podrás comer; el impuro y el limpio podrán comer también de ellas.* Cf. Dt 12.15.23 Solamente que te mantengas firme en no comer sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás la vida junto con la carne.* Cf. Gn 9.4; Lv 7.26-27; 17.10-14; 19.26; Dt 12.16,23.24 No la comerás; en tierra la derramarás como si fuera agua. 25 No comerás de ella, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, cuando hagas lo recto ante los ojos de Jehová. 26 »Pero las cosas que hayas consagrado y las que ofrezcas como voto, las tomarás y las llevarás al lugar que Jehová haya escogido.* Lv 27.30-33; Nm 18.21; Mal 3.8-10.27 Ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar de Jehová, tu Dios; la sangre de tus sacrificios será derramada sobre el altar de Jehová, tu Dios, y podrás comer la carne. 28 »Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová, tu Dios, te vaya bien, a ti y a tus hijos después de ti, para siempre.* Este diezmo trienal se distingue de los anteriores porque no pertenece al santuario (cf. Dt 12.5-6), sino que está destinado enteramente a socorrer a los pobres y a los más necesitados (Dt 26.12-15). Véase Dt 15.4 n.
Advertencias contra la idolatría
29 »Cuando Jehová, tu Dios, haya destruido delante de ti las naciones que tú vas a poseer, y las heredes y habites en su tierra, 30 guárdate que no tropieces siguiendo el ejemplo de ellas, después que sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: “żDe qué manera servían aquellas naciones a sus dioses, para que yo también les sirva de igual modo?” 31 No harás así a Jehová, tu Dios, porque todas las cosas abominables que Jehová aborrece las hicieron ellos a sus dioses, pues aun a sus hijos y a sus hijas quemaban al fuego en honor de sus dioses.* Lv 18.21.32 »Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no ańadirás a ello, ni de ello quitarás.* Dt 4.2; Ap 22.18-19.
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1 »Cuando se levante en medio de ti un profeta o sońador de sueńos, y te anuncie una seńal o un prodigio,* Nótese la relación de la ley que prescribe la cancelación de las deudas con la que ordena dejar libre la tierra cada siete ańos (Ex 23.10-11; Lv 25.1-7).2 si se cumple la seńal o el prodigio que él te anunció, y te dice: “Vayamos tras dioses ajenos --que tú no conoces-- y sirvámoslos”,* La demanda podía consistir en llevar al deudor ante el tribunal para obligarlo a pagar, o en tomarlo como esclavo para que pagara la deuda con su trabajo.
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3 no escucharás las palabras de tal profeta ni de tal sońador de sueńos, porque Jehová, vuestro Dios, os está probando para saber si amáis a Jehová, vuestro Dios, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.* El término hebreo designa aquí no al extranjero que reside en alguna de las ciudades de Israel, sino al que está de paso y no se ha integrado en la comunidad (cf. Dt 14.21).4 A Jehová, vuestro Dios, seguiréis y a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis y a él le seréis fieles.* Así no habrá mendigos entre los tuyos: La preocupación por los pobres --representados típicamente en el huérfano, la viuda y el extranjero-- es un rasgo característico de la legislación israelita (cf. Ex 22.21-27), especialmente en Dt. Esta preocupación se manifiesta en las prescripciones relativas al diezmo trienal (14.28-29), al perdón de las deudas (15.1-11) y a la liberación de los esclavos (15.12-18). Cf. también la obligación de devolver al pobre la prenda antes de caer la noche y la de pagar al jornalero antes de ponerse el sol (24.12,15). Cf. 23.24-25; Stg 5.4.5 Tal profeta o sońador de sueńos deberá morir, por cuanto aconsejó la rebelión contra Jehová, vuestro Dios, que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de la casa de servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová, tu Dios, te mandó que anduvieras. Así apartarás el mal de en medio de ti. 6 »Si te incita tu hermano, el hijo de tu madre, o tu hijo, tu hija, tu mujer o tu amigo íntimo, diciéndote en secreto: “Vayamos y sirvamos a dioses ajenos”, que ni tú ni tus padres conocisteis,
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7 --los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores, cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de ella--,
Bendiciones de la Tierra Prometida
8 no consentirás con él ni le prestarás oído, tu ojo no lo compadecerá, no le tendrás misericordia ni lo encubrirás,* Lv 25.35.9 sino que lo matarás; tu mano se alzará primero sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo. 10 Lo apedrearás hasta que muera, por cuanto procuró apartarte de Jehová, tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, 11 para que todo Israel lo sepa y tema, y no vuelva a hacer en medio de ti cosa semejante a esta.* Mt 26.11; Mc 14.7; Jn 12.8.
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12 »Si oyes decir que en alguna de las ciudades que Jehová, tu Dios, te da para vivir en ellas, 13 han salido de entre los tuyos hombres impíos que han instigado a los habitantes de su ciudad, diciendo: “Vayamos y sirvamos a dioses ajenos”, que vosotros no conocisteis, 14 tú investigarás, buscarás y preguntarás con diligencia. Si resulta ser cierto que en medio de ti se ha cometido tal abominación, 15 irremisiblemente herirás a filo de espada a los habitantes de aquella ciudad, destruyéndola con todo lo que haya en ella, y también matarás sus ganados a filo de espada. 16 Juntarás todo su botín en medio de la plaza y prenderás fuego a la ciudad con todo su botín, todo ello como holocausto a Jehová, tu Dios. Quedará convertido en un montón de ruinas para siempre; nunca más será edificada. 17 »No te quedarás con nada del anatema, para que Jehová se aparte del ardor de su ira, tenga misericordia y compasión de ti, y te multiplique, como lo juró a tus padres, 18 cuando obedezcas a la voz de Jehová, tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te he dado hoy, para hacer lo recto ante los ojos de Jehová, tu Dios.** La mitad: traducción probable, de acuerdo con algunos ms.; heb. el doble, quizá en el sentido de haber reportado un beneficio dos veces mayor que el sueldo de un jornalero. Otros piensan que el término hebreo, en este contexto, se refiere al equivalente de lo que gana un asalariado.Ex 21.2-11; Lv 25.39-43. Véase Dt 12--26 n.
El pacto renovado
La grandeza de Jehová
El santuario único
El ańo de remisión
1 »Hijos sois de Jehová, vuestro Dios; no os haréis incisiones ni os raparéis a causa de un muerto.* Nótese la relación de la ley que prescribe la cancelación de las deudas con la que ordena dejar libre la tierra cada siete ańos (Ex 23.10-11; Lv 25.1-7).2 Porque eres pueblo santo a Jehová, tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único entre todos los pueblos que están sobre la tierra.* La demanda podía consistir en llevar al deudor ante el tribunal para obligarlo a pagar, o en tomarlo como esclavo para que pagara la deuda con su trabajo.
Animales limpios y animales inmundos
3 »Nada abominable comerás.* El término hebreo designa aquí no al extranjero que reside en alguna de las ciudades de Israel, sino al que está de paso y no se ha integrado en la comunidad (cf. Dt 14.21).4 »Estos son los animales que podréis comer: el buey, la oveja, la cabra,* Así no habrá mendigos entre los tuyos: La preocupación por los pobres --representados típicamente en el huérfano, la viuda y el extranjero-- es un rasgo característico de la legislación israelita (cf. Ex 22.21-27), especialmente en Dt. Esta preocupación se manifiesta en las prescripciones relativas al diezmo trienal (14.28-29), al perdón de las deudas (15.1-11) y a la liberación de los esclavos (15.12-18). Cf. también la obligación de devolver al pobre la prenda antes de caer la noche y la de pagar al jornalero antes de ponerse el sol (24.12,15). Cf. 23.24-25; Stg 5.4.5 el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice, el antílope y el carnero montés. 6 También podréis comer todo animal de pezuńas partidas, o sea, hendida en dos mitades, y que rumia.
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7 Pero estos no comeréis entre los que rumian o entre los que tienen la pezuńa hendida: el camello, la liebre y el conejo, porque rumian, pero no tienen la pezuńa hendida; os serán inmundos.
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8 Tampoco el cerdo, porque tiene la pezuńa hendida, pero no rumia; os será inmundo. De la carne de estos no comeréis, ni tocaréis sus cuerpos muertos.* Lv 25.35.9 »De entre los que viven en el agua, estos podréis comer: todo lo que tiene aletas y escamas. 10 Pero no comeréis lo que no tiene aletas y escama; os será inmundo. 11 »Podréis comer toda ave limpia.* Mt 26.11; Mc 14.7; Jn 12.8.
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12 Pero estas son las que no podréis comer: el águila, el quebrantahuesos, el azor, 13 el gallinazo, el milano según su especie, 14 todo cuervo según su especie, 15 el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gavilán según sus especies, 16 el búho, el ibis, el calamón, 17 el pelícano, el buitre, el somormujo, 18 la cigüeńa, la garza según su especie, la abubilla y el murciélago.** La mitad: traducción probable, de acuerdo con algunos ms.; heb. el doble, quizá en el sentido de haber reportado un beneficio dos veces mayor que el sueldo de un jornalero. Otros piensan que el término hebreo, en este contexto, se refiere al equivalente de lo que gana un asalariado.Ex 21.2-11; Lv 25.39-43. Véase Dt 12--26 n.
Consagración%de los primogénitos machos
19 »Todo insecto alado os será inmundo: no se comerá. 20 Podréis comer toda ave limpia. 21 »No comeréis ningún animal muerto. Al extranjero que está en tus poblaciones se lo darás, y él podrá comerlo; o véndelo a un extranjero, porque tú eres un pueblo consagrado a Jehová, tu Dios. »No cocerás el cabrito en la leche de su madre.
La ley del diezmo
22 »Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rinda tu campo cada ańo.* Cf. Dt 12.15.23 Comerás delante de Jehová, tu Dios, en el lugar que él escoja para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová, tu Dios, todos los días.* Cf. Gn 9.4; Lv 7.26-27; 17.10-14; 19.26; Dt 12.16,23.24 Si el camino es tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Jehová, tu Dios, haya escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová, tu Dios, te haya bendecido, 25 entonces lo venderás, llevarás el dinero contigo e irás al lugar que Jehová, tu Dios, escoja. 26 Allí entregarás el dinero por todo lo que deseas: por vacas, por ovejas, por vino, por sidra o por cualquier cosa que tú desees. Comerás allí delante de Jehová, tu Dios, y te alegrarás, tú y tu familia.* Lv 27.30-33; Nm 18.21; Mal 3.8-10.27 »No desampararás al levita que habite en tus poblaciones, porque no tiene parte ni heredad contigo. 28 »Al cabo de tres ańos sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel ańo, y lo guardarás en tus ciudades.* Este diezmo trienal se distingue de los anteriores porque no pertenece al santuario (cf. Dt 12.5-6), sino que está destinado enteramente a socorrer a los pobres y a los más necesitados (Dt 26.12-15). Véase Dt 15.4 n.
Advertencias contra la idolatría
29 Allí vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, el extranjero, el huérfano y la viuda que haya en tus poblaciones, y comerán y se saciarán, para que Jehová, tu Dios, te bendiga en toda obra que tus manos hagan.
El pacto renovado
La grandeza de Jehová
El santuario único
El ańo de remisión
1 »Cada siete ańos harás remisión.* Nótese la relación de la ley que prescribe la cancelación de las deudas con la que ordena dejar libre la tierra cada siete ańos (Ex 23.10-11; Lv 25.1-7).2 »En esto consiste la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que haya prestado algo de su pertenencia, con lo cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque ha sido proclamada la remisión de Jehová.* La demanda podía consistir en llevar al deudor ante el tribunal para obligarlo a pagar, o en tomarlo como esclavo para que pagara la deuda con su trabajo.
Animales limpios y animales inmundos
3 Del extranjero demandarás el reintegro; pero lo que tu hermano tenga de ti, se lo perdonarás.* El término hebreo designa aquí no al extranjero que reside en alguna de las ciudades de Israel, sino al que está de paso y no se ha integrado en la comunidad (cf. Dt 14.21).4 Así no habrá mendigos entre los tuyos, pues Jehová te bendecirá con abundancia en la tierra que Jehová, tu Dios, te da por heredad, para que la tomes en posesión,* Así no habrá mendigos entre los tuyos: La preocupación por los pobres --representados típicamente en el huérfano, la viuda y el extranjero-- es un rasgo característico de la legislación israelita (cf. Ex 22.21-27), especialmente en Dt. Esta preocupación se manifiesta en las prescripciones relativas al diezmo trienal (14.28-29), al perdón de las deudas (15.1-11) y a la liberación de los esclavos (15.12-18). Cf. también la obligación de devolver al pobre la prenda antes de caer la noche y la de pagar al jornalero antes de ponerse el sol (24.12,15). Cf. 23.24-25; Stg 5.4.5 si escuchas fielmente la voz de Jehová, tu Dios, para guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy. 6 Ya que Jehová, tu Dios, te habrá bendecido, como te ha dicho, prestarás entonces a muchas naciones, pero tú no tomarás prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti no tendrán dominio.
Préstamos a los pobres
7 »Cuando haya algún pobre entre tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová, tu Dios, te da, no endurecerás tu corazón ni le cerrarás tu mano a tu hermano pobre,
Bendiciones de la Tierra Prometida
8 sino que le abrirás tu mano liberalmente y le prestarás lo que en efecto necesite.* Lv 25.35.9 Guárdate de albergar en tu corazón este pensamiento perverso: “Cerca está el séptimo ańo, el de la remisión”, para mirar con malos ojos a tu hermano pobre y no darle nada, pues él podría clamar contra ti a Jehová, y se te contaría como pecado. 10 Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le des, porque por ello te bendecirá Jehová, tu Dios, en todas tus obras y en todo lo que emprendas. 11 Pues nunca faltarán pobres en medio de la tierra; por eso yo te mando: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra.* Mt 26.11; Mc 14.7; Jn 12.8.
Lo que Dios exige
Leyes sobre los esclavos
12 »Si se vende a ti tu hermano hebreo o hebrea, te servirá seis ańos, y al séptimo le dejarás libre. 13 Y cuando lo dejes libre, no lo enviarás con las manos vacías. 14 Lo abastecerás liberalmente de tus ovejas, de tu era y de tu lagar; le darás de aquello con que Jehová te haya bendecido. 15 Te acordarás de que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que Jehová, tu Dios, te rescató; por eso yo te mando esto hoy. 16 »Pero si él te dice: “No te dejaré”, porque te ama a ti y a tu casa, y porque le va bien contigo, 17 entonces tomarás una lesna y horadarás su oreja contra la puerta, y será tu siervo para siempre. Así también harás con tu criada. 18 No te parezca duro cuando lo dejes libre, pues por la mitad del costo de un jornalero te sirvió seis ańos. Y Jehová, tu Dios, te bendecirá en todo cuanto hagas.** La mitad: traducción probable, de acuerdo con algunos ms.; heb. el doble, quizá en el sentido de haber reportado un beneficio dos veces mayor que el sueldo de un jornalero. Otros piensan que el término hebreo, en este contexto, se refiere al equivalente de lo que gana un asalariado.Ex 21.2-11; Lv 25.39-43. Véase Dt 12--26 n.
Consagración%de los primogénitos machos
19 »Consagrarás a Jehová, tu Dios, todo primogénito macho de tus vacas y de tus ovejas. »No te servirás del primogénito de tus vacas ni trasquilarás al primogénito de tus ovejas. 20 Delante de Jehová, tu Dios, los comerás cada ańo, tú y tu familia, en el lugar que Jehová escoja. 21 Pero si tiene algún defecto, si es ciego, o cojo, o tiene cualquier otra falta, no lo sacrificarás a Jehová, tu Dios.
La ley del diezmo
22 En tus poblaciones lo comerás; lo mismo el impuro que el limpio lo comerán, como si fuera una gacela o un ciervo.* Cf. Dt 12.15.23 Solamente que no comas su sangre; sobre la tierra la derramarás como si fuera agua.* Cf. Gn 9.4; Lv 7.26-27; 17.10-14; 19.26; Dt 12.16,23.
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