2. SEGUNDA PARTE: VISIONES APOCALÍPTICAS (7.1--12.13)
Visión de las cuatro bestias
1 En el primer ańo de Belsasar, rey de Babilonia, tuvo Daniel un sueńo y visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el sueńo y relató lo principal del asunto.* Belsasar: Véanse las notas correspondientes a Dn 5.1 y 5.2-3.2 Daniel dijo: «Miraba yo en mi visión de noche, y vi que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar.* El gran mar alborotado por los vientos remite al caos primitivo de los antiguos relatos de creación (véanse Gn 1.2 nota c; 1.21 n.). De este modo, la visión se remonta hasta el comienzo de la historia humana, a fin de abarcarla desde el principio hasta el fin (cf. v. 22).3 Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar.** Cuatro bestias grandes: La representación simbólica de reinos o naciones con figuras de animales (cf. v. 17) es bastante frecuente y aparece en distintas culturas. Estos cuatro animales de aspecto monstruoso corresponden a los cuatro metales de la estatua descrita en Dn 2.31-35. Véase Dn 2.38-40 n.Subían del mar: La referencia al lugar de donde proceden estos animales monstruosos pone de relieve su carácter maligno y perjudicial. Cf. Ap 13.1; 17.8.4 La primera era como un león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas le fueron arrancadas; fue levantada del suelo y se puso enhiesta sobre los pies, a manera de hombre, y se le dio corazón de hombre.* Y se le dio corazón de hombre: probable alusión a Dn 4.36, donde se relata cómo Nabucodonosor, junto con la razón, recupera también su dignidad humana.5 »Vi luego una segunda bestia, semejante a un oso, la cual se alzaba de un costado más que del otro. En su boca, entre los dientes, tenía tres costillas; y se le dijo: “Levántate y devora mucha carne”. 6 »Después de esto miré, y vi otra, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas. Esta bestia tenía cuatro cabezas; y le fue dado dominio.* Ap 13.2.7 »Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y vi la cuarta bestia, espantosa, terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos grandes dientes de hierro; devoraba y desmenuzaba, pisoteaba las sobras con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que había visto antes de ella; y tenía diez cuernos.* En el antiguo Oriente, los cuernos simbolizaban la fuerza (véase Ex 27.2 n.). De ahí la aptitud de este símbolo para representar a los reyes (v. 24). Cf. Ap 12.3; 13.1.8 »Mientras yo contemplaba los cuernos, otro cuerno pequeńo salió entre ellos, y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros. Este cuerno tenía ojos como de hombre y una boca que hablaba con gran insolencia.
* Ap 13.5-6.9 »Estuve mirando
hasta que fueron puestos unos tronos
y se sentó un Anciano de días.
Su vestido era blanco como la nieve;
el pelo de su cabeza, como lana limpia;
su trono, llama de fuego,
y fuego ardiente las ruedas del mismo.
* Ap 1.14.10 Un río de fuego procedía y salía%de delante de él;
miles de miles lo servían,
y millones de millones%estaban delante de él.
El Juez se sentó
y los libros fueron abiertos.* En estos libros están anotadas las acusaciones y en ellos van a quedar registradas las sentencias. Cf. Ap 20.12.11 »Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes insolencias que hablaba el cuerno; y mientras miraba mataron a la bestia, y su cuerpo fue destrozado y entregado para quemarlo en el fuego. 12 También a las otras bestias les habían quitado su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo.
13 »Miraba yo en la visión de la noche,
y vi que con las nubes del cieloń 7.13Las nubes del cielo se contraponen al gran mar del que procedían los animales de aspecto monstruoso (v. 2).
venía uno como un hijo de hombre;
vino hasta el Anciano de días,
y lo hicieron acercarse delante de él.
14 Y le fue dado dominio, gloria y reino,
para que todos los pueblos,
naciones y lenguas lo sirvieran;
su dominio es dominio eterno,
que nunca pasará;
y su reino es uno%que nunca será destruido. 15 »A mí, Daniel, se me turbó el espíritu hasta lo más hondo de mi ser, y las visiones de mi cabeza me asombraron. 16 Me acerqué a uno de los que allí estaban y le pregunté la verdad acerca de todo aquello. Me habló y me hizo conocer la interpretación de las cosas:* Las visiones simbólicas, como los sueńos, resultan incomprensibles si alguien no las interpreta (cf. Dn 2.36; 4.18). En los caps. anteriores, el intérprete era Daniel; ahora, en cambio, él recibe las explicaciones de un ángel que actúa como intermediario de las revelaciones divinas (Dn 8.15-19). Cf. Ez 40--42; Zac 1.7--6.8, y véanse también Dn 1.17 n.; 2.36 n.17 »“Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra.* Se levantarán en la tierra: otra posible traducción: Dominarán el mundo. Una vez más aparece aquí la idea, típicamente apocalíptica, de los reinos que se van sucediendo en el dominio del mundo (véase Dn 2.1-49 n.; 2.38-40 n.). La enumeración de los imperios no pretende ser completa, sino que con el número cuatro se representa simbólicamente una totalidad mucho mayor. Cf. Dn 7.2; 8.8, donde la mención de los cuatro vientos del cielo (es decir, de los cuatro puntos cardinales) sugiere la idea de universalidad. Cf. Ap 7.118 Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre”.** Los santos del Altísimo: Algunos intérpretes han visto en esta expresión una referencia a los ángeles; pero en realidad se trata de seres humanos, ya que han sido perseguidos y muchos de ellos han padecido incluso el martirio (cf. v. 25). Son santos porque, como miembros del pueblo elegido, han sido puestos aparte y consagrados al servicio de Dios.Ap 22.5.19 »Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro y uńas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y pisoteaba las sobras con sus pies; 20 asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, ante el cual habían caído tres. Este mismo cuerno tenía ojos y una boca que hablaba con gran insolencia, y parecía más grande que sus compańeros. 21 Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos y los vencía,* En el cuerno que lucha contra el pueblo de Dios y lo vence temporalmente, muchos reconocen a Antíoco IV, rey de Siria (175-164 a.C.), que se hizo llamar Epifanes, es decir, «(dios) manifestado». Según Dn 11.36-37, la arrogancia de este rey fue tal que lo llevó a considerarse superior a sus propios dioses. Cf. Ap 13.7. Véase la Tabla cronológica.22 hasta que vino el Anciano de días, y se hizo justicia a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino.* Ap 20.4.23 »Dijo así:
»“La cuarta bestia será%un cuarto reino en la tierra,
el cual será diferente%de todos los otros reinos,
y a toda la tierra devorará,%trillará y despedazará.
24 Los diez cuernos significan que de aquel%reino se levantarán diez reyes;
y tras ellos se levantará otro,
el cual será diferente de los primeros,%y derribará a tres reyes.
* Según muchos intérpretes, esta cuarta bestia es el imperio griego de Alejandro Magno (véanse Dn 8.7 n.; 8.21 n.). En tal caso, los diez cuernos representan a los reyes de la dinastía seléucida, que fueron sus herederos directos en el dominio de Siria y de las regiones adyacentes (véanse Dn 2.41 n.; 8.8 n.). Otros interpretan la cuarta bestia como el imperio romano u otro imperio en los días finales. Véase también la Tabla cronológica.25 Hablará palabras contra el Altísimo,
a los santos del Altísimo quebrantará
y pensará en cambiar%los tiempos y la Ley;
y serán entregados en sus manos %hasta tiempo, tiempos y medio tiempo.
** El conflicto entre el rey Antíoco IV y el pueblo de Israel se inscribe en un drama mucho más vasto, que afecta al pueblo de Dios a lo largo de toda su historia terrena. Para estar a la altura de su vocación y de su misión, ese pueblo debe pasar por las pruebas que Dios le impone para purificarlo y perfeccionarlo (Dn 11.35; 12.10; cf. Dt 8.2; Heb 12.3-11). De ahí que el Apocalipsis de Juan haya actualizado el mensaje de Dn para la iglesia perseguida por el imperio romano.La persecución de Antíoco IV duró de hecho desde el ańo 168 hasta el 165 a.C., es decir, aprox., unos tres ańos y medio. Pero téngase en cuenta, asimismo, que tres y medio es la mitad de siete, cifra que en la simbología bíblica representa lo bien terminado y completo (véase Gn 4.18 n.). Por lo tanto, este número de ańos podría tener un valor simbólico además de su valor real, ya que sugiere la idea de algo inconcluso y frustrado antes de llegar a su meta. Cf. Dn 12.7; Ap 12.14; 13.5-6.26 Pero se sentará el Juez,%y le quitarán su dominio,
para que sea destruido y arruinado%hasta el fin,
27 y que el reino, el dominio%y la majestad de los reinos
debajo de todo el cielo sean dados%al pueblo de los santos del Altísimo,
cuyo reino es reino eterno,
y todos los dominios lo servirán%y obedecerán”. 28 »Aquí fue el fin de sus palabras. En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me turbaron y mi rostro se demudó; pero guardé el asunto en mi corazón».
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