1. PRIMERA PARTE: NARRATIVA%(1.1--6.28)
Daniel y sus compańeros en Babilonia
1 En el tercer ańo del reinado de Joacim, rey de Judá, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Jerusalén, y la sitió.** Esta fecha corresponde al ańo 606 a.C., ya que Joacim comenzó a reinar en el ańo 609 (cf. 2 R 23.36--24.6).Las fuentes históricas extrabíblicas muestran que en el ańo 606 a.C. aún vivía Nabopolasar, el padre de Nabucodonosor. Por lo tanto, este no era todavía rey de Babilonia sino solamente príncipe heredero y jefe supremo del ejército (esto último a causa de la vejez y enfermedad de su padre). Su ascensión al trono real se produjo más tarde, en el ańo 605 a.C., cuando la victoria de Carquemis aseguró a los babilonios la dominación sobre Siria y Palestina. Cf. Jer 46.2, donde también se le da a Nabucodonosor el título de rey antes de que lo fuera plenamente.2 El Seńor entregó en sus manos a Joacim, rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.** El texto hebreo se refiere a Babilonia con el nombre de Sinar, lo mismo que en el relato de la torre de Babel. Véanse Gn 11.2 n. e Índice de mapas.Compárense estos v. con 2 R 24.1; 2 Cr 36.6-7. La mención de los utensilios sagrados llevados a Babilonia prepara el relato del banquete de Belsasar (Dn 5.2-3).3 Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajera de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes,* Jefe de sus eunucos: otra traducción: Jefe del servicio de palacio. Véase Jer 29.1-2 nota b.4 muchachos en quienes no hubiera tacha alguna, de buen parecer, instruidos en toda sabiduría, sabios en ciencia, de buen entendimiento e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseńara las letras y la lengua de los caldeos.** Los jóvenes debían recibir una educación especial, que los capacitaba para ejercer las funciones de magos y adivinos del rey (cf. Dn 2.2-4). Para ello tenían que conocer la lengua y las letras, es decir, la literatura de los caldeos, especialmente los textos antiguos relativos a la magia, la astrología y la advinación.Los caldeos: Este vocablo designaba originariamente una tribu del sur de Babilonia que al fin llegó a dominar todo el país, y de la que procedía la dinastía de Nabucodonosor (véase Gn 11.28 n.; cf. Dn 5.30; 9.1). Pero más tarde, cuando los astrólogos y adivinos de Babilonia se hicieron famosos por todas partes, el término se utilizó frecuentemente para designar también a los magos y a las personas iniciadas en las ciencias ocultas. Cf. Dn 2.4,10; 4.7; 5.7,11.5 Y les seńaló el rey una porción diaria de la comida del rey y del vino que él bebía; y que los educara durante tres ańos, para que al fin de ellos se presentaran delante del rey. 6 Entre ellos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá. 7 A estos el jefe de los eunucos puso nombres: a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego.** El cambio de nombre se interpretaba en el antiguo Oriente como una afirmación de dominio (cf. Gn 2.19-20; 41.45; 2 R 23.34; 24.17).Beltsasar parece ser la transcripción de un nombre babilónico que significa él protege su vida, dando por sobreentendido que el sujeto de la frase es un dios como Bel o Marduc. Abed-nego parece ser una deformación del nombre arameo Abed Nabu, que significa siervo de Nabu. El significado de los nombres Sadrac y Mesac aún no ha podido determinarse. Acerca de los dioses Marduc, Bel y Nabú, véanse Gn 1.21 n.; Is 46.1 notas a, b y c; Jer 50.2 nota d.8 Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligara a contaminarse.* Esta decisión se debe a que la comida que se servía en la mesa del rey podía estar preparada con la carne de animales impuros (cf. Lv 11; Dt 14.3-21), o que no habían sido desangrados de acuerdo con las prescripciones rituales (cf. Dt 12.23-24). Además, los jóvenes no querían exponerse al peligro de comer alimentos o de beber vino que quizás antes habían sido ofrecidos a los ídolos (cf. Dt 32.38; 1 Co 10.21).9 Puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos; 10 y el jefe de los eunucos dijo a Daniel: --Temo a mi seńor el rey, que asignó vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que él vea vuestros rostros más pálidos que los de los muchachos que son semejantes a vosotros, haréis que el rey me condene a muerte. 11 Entonces dijo Daniel a Melsar, a quien el jefe de los eunucos había puesto sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías: 12 --Te ruego que hagas la prueba con tus siervos durante diez días: que nos den legumbres para comer y agua para beber. 13 Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la porción de la comida del rey, y haz después con tus siervos según veas. 14 Consintió, pues, con ellos en esto, y probó con ellos durante diez días. 15 Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey. 16 Así, pues, Melsar se llevaba la porción de la comida de ellos y el vino que habían de beber, y les daba legumbres. 17 A estos cuatro muchachos, Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueńos.* La interpretación de los sueńos tenía gran importancia en el antiguo Oriente, porque los consideraban un medio para entrar en contacto con la divinidad. La Biblia, por su parte, muestra que Dios puede valerse ocasionalmente de ellos para revelar su voluntad y sus designios (Nm 12.6; 1 R 3.5; Jl 2.28; Mt 1.20; 2.12), pero no deja de advertir contra los sueńos engańosos y puramente ilusorios (véase Jer 23.25 n., y cf. Zac 10.2).18 Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los llevaran, el jefe de los eunucos los llevó delante de Nabucodonosor. 19 El rey habló con ellos, y no se hallaron entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, permanecieron al servicio del rey. 20 En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey los consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino. 21 Así continuó Daniel hasta el ańo primero del rey Ciro.* El ańo primero del rey Ciro: es decir, el ańo 538 a.C. (cf. Esd 1.1). Esto no quiere decir que Daniel murió en esa fecha, ya que en el tercer ańo de Ciro está todavía en plena actividad (Dn 10.1). El texto da a entender, más bien, que él aún se hallaba en la corte real de Babilonia cuando este imperio pasó a manos de los persas. Véase Is 41.2 n.
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