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Apocalipsis 6 6 de 22 capítulos

Los sellos,

1 Entonces vi que el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir con una voz como de trueno: «ˇVen!». 2 Miré, y vi un caballo blanco. El que lo montaba tenía un arco y le fue dada una corona, y salió venciendo y para vencer.* Un caballo blanco: Teniendo en cuenta el simbolismo constante del color blanco (véanse 2.17 nota w y 3.4 n.) y la semejanza con Ap 19.11, muchos ven en este jinete que abre el primer sello una representación de Cristo, a quien pertenece la victoria (Ap 5.5). Otros, considerando las características de los demás caballos (v. 3-8), lo interpretan como símbolo de ejércitos destructores.3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: «ˇVen!». 4 Salió otro caballo, de color rojizo. Al que lo montaba le fue dado poder para quitar la paz de la tierra y hacer que se mataran unos a otros. Y se le dio una espada muy grande.* El segundo sello: guerra. Color rojizo: símbolo de la guerra y de la sangre que esta hace correr.5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: «ˇVen!». Miré, y vi un caballo negro. El que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6 Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: «Dos libras de trigo por un denario y seis libras de cebada por un denario, pero no dańes el aceite ni el vino».* El tercer sello: hambre. Color negro: símbolo del hambre, consecuencia de la guerra. La balanza es para medir el grano, que escasea y sube de precio. La escasez parece no afectar al vino ni al aceite de oliva, considerados también como artículos de primera necesidad (Dt 7.13; 11.14; Jl 2.19, etc.).7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: «ˇVen!». 8 Miré, y vi un caballo amarillo. El que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades lo seguía: y les fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra.* El cuarto sello: peste. Color amarillo: o bayo, o verdoso, sugiere la palidez de la muerte. Cf. Ez 14.21. El Hades: Véase Concordancia temática. Se presentan así las tres calamidades tradicionales de la humanidad: guerra, hambre y peste.9 Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían muerto por causa de la palabra de Dios y del testimonio que tenían. 10 Clamaban a gran voz, diciendo: «żHasta cuándo Seńor, santo y verdadero, vas a tardar en juzgar y vengar nuestra sangre de los que habitan sobre la tierra?».,** El quinto sello: lamento de los que habían muerto por su fe (cf. Sal 79.5-10). Los lectores de Asia Menor habrán pensado aquí en los mártires de la persecución sufrida probablemente en tiempos del emperador romano Domiciano (ańos 81-96 d.C.); véanse la Introducción al NT y al Apocalipsis. Debajo del altar: o al pie del altar; al evocar con esta imagen la sangre de los animales sacrificados derramada al pie del altar (Lv 4.7), se atribuye a la muerte de los mártires el valor de un sacrificio aceptado por Dios (cf. Flp 2.17; 2 Ti 4.6).Ap 19.2; cf. Dt 32.43.11 Entonces se les dio vestiduras blancas y se les dijo que descansaran todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos que también habían de ser muertos como ellos.* Vestiduras blancas: Véase 3.4 n.12 Miré cuando abrió el sexto sello, y hubo un gran terremoto. El sol se puso negro como tela de luto, la luna entera se volvió toda como sangre*** El sexto sello: catástrofe universal.El sol... negro: Cf. Is 13.10; Jl 2.10; 2.31; 3.15; Mt 24.29 y paralelos.La luna... como sangre: Jl 2.31; 3.15.13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. 14 El cielo se replegó como un pergamino que se enrolla, y todo monte y toda isla fueron removidos de sus lugares.** Las estrellas... cayeron... El cielo se replegó... se enrolla: Is 34.4.Todo monte... isla... removidos: Ap 16.20.15 Los reyes de la tierra, los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, todo esclavo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peńas de los montes,ń 6.15Cf. Is 2.19,21. 16 y decían a los montes y a las peńas: «Caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero,* Os 10.8; Lc 23.30.17 porque el gran día de su ira ha llegado y żquién podrá sostenerse en pie?».* Is 13.6; Ez 30.2-3; Jl 1.15; 2.11; Am 5.18-20; 8.9-14; Sof 1.14-18; Mal 3.2.