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Apocalipsis 6 6 de 22 capítulos

Los sellos,

Los 144 mil sellados

El ángel con el librito

Los dos testigos

4. LAS SEŃALES SIMBÓLICAS (12.1--14.20)

La mujer y el dragón

Las dos bestias

El cántico de los 144 mil

1 Entonces vi que el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir con una voz como de trueno: «ˇVen!».*** En contraste con las bestias anteriores, aquí (v. 3) aparece la figura del Cordero. Lo rodea el pueblo de Dios, que entona un cántico nuevo de alabanza por la salvación obtenida.Ciento cuarenta y cuatro mil: Véase Ap 7.4 n.Ap 3.12; 7.3-4; cf. Ez 9.4.

3. LAS SIETE TROMPETAS (8.2--11.19)

2 Miré, y vi un caballo blanco. El que lo montaba tenía un arco y le fue dada una corona, y salió venciendo y para vencer. 3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: «ˇVen!».* Cf. Ap 4.2-8; 5.9-10.4 Salió otro caballo, de color rojizo. Al que lo montaba le fue dado poder para quitar la paz de la tierra y hacer que se mataran unos a otros. Y se le dio una espada muy grande.** Son vírgenes: en el sentido de haberse mantenido limpios de idolatría, simbolizada aquí por la prostitución (véase Ap 2.14 nota t).Ex 23.19; Stg 1.18.5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: «ˇVen!». Miré, y vi un caballo negro. El que lo montaba tenía una balanza en la mano.** En sus bocas no fue hallada mentira: No invocaron a falsos dioses, acción que el AT designa con frecuencia mediante el término mentira. Cf. Sof 3.13.En diversos ms. no aparece: delante del trono de Dios.

Las seis primeras trompetas

El mensaje de los tres ángeles

6 Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: «Dos libras de trigo por un denario y seis libras de cebada por un denario, pero no dańes el aceite ni el vino». 7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: «ˇVen!». 8 Miré, y vi un caballo amarillo. El que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades lo seguía: y les fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra.** Is 21.9; cf. Dn 4.30. Babilonia: ciudad que en el AT aparece como enemiga de Israel y objeto de la condenación de Dios (Is 13.1--14.23; 47.1-15; Jer 50--51). En tiempos del NT, el nombre se aplicaba también a Roma, capital del imperio romano (1 P 5.13 nota ń).Jer 51.7-8; Ap 17.2; 18.2-3. Se refiere a la idolatría, usando como figura la fornicación. Véase 2.14 nota t.

La multitud vestida de ropas blancas

9 Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían muerto por causa de la palabra de Dios y del testimonio que tenían. 10 Clamaban a gran voz, diciendo: «żHasta cuándo Seńor, santo y verdadero, vas a tardar en juzgar y vengar nuestra sangre de los que habitan sobre la tierra?».,** Ap 16.19; cf. Is 51.17; Jer 25.15.Fuego y azufre: Ap 19.20; 20.10; cf. Gn 19.24; Sal 11.6; Ez 38.21-22. Véase Ap 9.17 n.11 Entonces se les dio vestiduras blancas y se les dijo que descansaran todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos que también habían de ser muertos como ellos.* Ap 19.3. Cf. Is 34.10.12 Miré cuando abrió el sexto sello, y hubo un gran terremoto. El sol se puso negro como tela de luto, la luna entera se volvió toda como sangre 13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.* La segunda «bienaventuranza» de este libro; véase Ap 1.3 nota f.

La tierra es segada

14 El cielo se replegó como un pergamino que se enrolla, y todo monte y toda isla fueron removidos de sus lugares.* Uno semejante al Hijo del hombre: Ap 1.13. Cf. Dn 7.13.

La séptima trompeta

15 Los reyes de la tierra, los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, todo esclavo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peńas de los montes,ń 6.15Cf. Is 2.19,21.* Cf. Jl 3.13.16 y decían a los montes y a las peńas: «Caed sobre nosotros y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero,* En la Biblia, tanto la siega o cosecha de cereales (v. 14-16) como la vendimia o cosecha de uvas (v. 17-20) son símbolos del juicio divino (Jer 51.33; Jl 3.13; cf. Mt 13.39-42).17 porque el gran día de su ira ha llegado y żquién podrá sostenerse en pie?».

Los sellos,

Los 144 mil sellados

El ángel con el librito

Los dos testigos

4. LAS SEŃALES SIMBÓLICAS (12.1--14.20)

La mujer y el dragón

Las dos bestias

El cántico de los 144 mil

1 Después de esto vi cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra para que no soplara viento alguno sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre árbol alguno.*** En contraste con las bestias anteriores, aquí (v. 3) aparece la figura del Cordero. Lo rodea el pueblo de Dios, que entona un cántico nuevo de alabanza por la salvación obtenida.Ciento cuarenta y cuatro mil: Véase Ap 7.4 n.Ap 3.12; 7.3-4; cf. Ez 9.4.

3. LAS SIETE TROMPETAS (8.2--11.19)

2 Vi también otro ángel, que subía desde donde sale el sol y que tenía el sello del Dios vivo. Clamó a gran voz a los cuatro ángeles a quienes se les había dado el poder de hacer dańo a la tierra y al mar, 3 diciendo: «No hagáis dańo a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios».* Cf. Ap 4.2-8; 5.9-10.4 Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.** Son vírgenes: en el sentido de haberse mantenido limpios de idolatría, simbolizada aquí por la prostitución (véase Ap 2.14 nota t).Ex 23.19; Stg 1.18.5 De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil. De la tribu de Gad, doce mil.** En sus bocas no fue hallada mentira: No invocaron a falsos dioses, acción que el AT designa con frecuencia mediante el término mentira. Cf. Sof 3.13.En diversos ms. no aparece: delante del trono de Dios.

Las seis primeras trompetas

El mensaje de los tres ángeles

6 De la tribu de Aser, doce mil. De la tribu de Neftalí, doce mil. De la tribu de Manasés, doce mil. 7 De la tribu de Simeón, doce mil. De la tribu de Leví, doce mil. De la tribu de Isacar, doce mil. 8 De la tribu de Zabulón, doce mil. De la tribu de José, doce mil. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados.** Is 21.9; cf. Dn 4.30. Babilonia: ciudad que en el AT aparece como enemiga de Israel y objeto de la condenación de Dios (Is 13.1--14.23; 47.1-15; Jer 50--51). En tiempos del NT, el nombre se aplicaba también a Roma, capital del imperio romano (1 P 5.13 nota ń).Jer 51.7-8; Ap 17.2; 18.2-3. Se refiere a la idolatría, usando como figura la fornicación. Véase 2.14 nota t.

La multitud vestida de ropas blancas

9 Después de esto miré, y vi una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos. 10 Clamaban a gran voz, diciendo:
«ˇLa salvación pertenece a nuestro Dios,
que está sentado en el trono,
y al Cordero!».
**
Ap 16.19; cf. Is 51.17; Jer 25.15.Fuego y azufre: Ap 19.20; 20.10; cf. Gn 19.24; Sal 11.6; Ez 38.21-22. Véase Ap 9.17 n.11 Y todos los ángeles que estaban en pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, se postraron sobre sus rostros delante del trono y adoraron a Dios,* Ap 19.3. Cf. Is 34.10.12 diciendo:
«ˇAmén!
La bendición, la gloria,
la sabiduría, la acción de gracias,
la honra, el poder y la fortaleza
sean a nuestro Dios
por los siglos de los siglos.
ˇAmén!».
13 Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: «Estos que están vestidos de ropas blancas, żquiénes son y de dónde han venido?».* La segunda «bienaventuranza» de este libro; véase Ap 1.3 nota f.

La tierra es segada

14 Yo le dije: «Seńor, tú lo sabes». Él me dijo: «Estos son los que han salido de la gran tribulación; han lavado sus ropas y las han blanqueado en la sangre del Cordero.* Uno semejante al Hijo del hombre: Ap 1.13. Cf. Dn 7.13.

La séptima trompeta

15 Por eso están delante del trono de Dios y lo sirven día y noche en su templo. El que está sentado sobre el trono extenderá su tienda junto a ellos.* Cf. Jl 3.13.16 »Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno,* En la Biblia, tanto la siega o cosecha de cereales (v. 14-16) como la vendimia o cosecha de uvas (v. 17-20) son símbolos del juicio divino (Jer 51.33; Jl 3.13; cf. Mt 13.39-42).17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas vivas.ń 7.17Sal 23.1-2; Is 49.10; cf. Jn 4.10; 7.37-38.Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos».

Los sellos,

Los 144 mil sellados

El ángel con el librito

Los dos testigos

4. LAS SEŃALES SIMBÓLICAS (12.1--14.20)

La mujer y el dragón

Las dos bestias

El cántico de los 144 mil

1 Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.*** En contraste con las bestias anteriores, aquí (v. 3) aparece la figura del Cordero. Lo rodea el pueblo de Dios, que entona un cántico nuevo de alabanza por la salvación obtenida.Ciento cuarenta y cuatro mil: Véase Ap 7.4 n.Ap 3.12; 7.3-4; cf. Ez 9.4.

3. LAS SIETE TROMPETAS (8.2--11.19)

2 Luego vi los siete ángeles que estaban de pie ante Dios, y se les dieron siete trompetas. 3 Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para ańadirlo a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono.* Cf. Ap 4.2-8; 5.9-10.4 El humo del incienso con las oraciones de los santos subió de la mano del ángel a la presencia de Dios.** Son vírgenes: en el sentido de haberse mantenido limpios de idolatría, simbolizada aquí por la prostitución (véase Ap 2.14 nota t).Ex 23.19; Stg 1.18.5 Y el ángel tomó el incensario, lo llenó del fuego del altar y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, voces, relámpagos y un terremoto.** En sus bocas no fue hallada mentira: No invocaron a falsos dioses, acción que el AT designa con frecuencia mediante el término mentira. Cf. Sof 3.13.En diversos ms. no aparece: delante del trono de Dios.

Las seis primeras trompetas

El mensaje de los tres ángeles

6 Los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas. 7 El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre que fueron lanzados sobre la tierra. Y se quemó la tercera parte de los árboles, y toda la hierba verde fue quemada. 8 El segundo ángel tocó la trompeta, y algo como un gran monte ardiendo en fuego fue precipitado en el mar. La tercera parte del mar se convirtió en sangre,** Is 21.9; cf. Dn 4.30. Babilonia: ciudad que en el AT aparece como enemiga de Israel y objeto de la condenación de Dios (Is 13.1--14.23; 47.1-15; Jer 50--51). En tiempos del NT, el nombre se aplicaba también a Roma, capital del imperio romano (1 P 5.13 nota ń).Jer 51.7-8; Ap 17.2; 18.2-3. Se refiere a la idolatría, usando como figura la fornicación. Véase 2.14 nota t.

La multitud vestida de ropas blancas

9 murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar y la tercera parte de las naves fue destruida. 10 El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella ardiendo como una antorcha. Cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre las fuentes de las aguas.** Ap 16.19; cf. Is 51.17; Jer 25.15.Fuego y azufre: Ap 19.20; 20.10; cf. Gn 19.24; Sal 11.6; Ez 38.21-22. Véase Ap 9.17 n.11 El nombre de la estrella es Ajenjo. La tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se volvieron amargas.* Ap 19.3. Cf. Is 34.10.12 El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciera la tercera parte de ellos y no hubiera luz en la tercera parte del día, y asimismo en la noche. 13 Miré, y oí un ángel que volaba en medio del cielo y decía a gran voz: «ˇAy, ay, ay de los que habitan en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para tocar los tres ángeles!».* La segunda «bienaventuranza» de este libro; véase Ap 1.3 nota f.

Los sellos,

Los 144 mil sellados

El ángel con el librito

Los dos testigos

4. LAS SEŃALES SIMBÓLICAS (12.1--14.20)

La mujer y el dragón

Las dos bestias

El cántico de los 144 mil

1 El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra. Y se le dio la llave del pozo del abismo.*** En contraste con las bestias anteriores, aquí (v. 3) aparece la figura del Cordero. Lo rodea el pueblo de Dios, que entona un cántico nuevo de alabanza por la salvación obtenida.Ciento cuarenta y cuatro mil: Véase Ap 7.4 n.Ap 3.12; 7.3-4; cf. Ez 9.4.

3. LAS SIETE TROMPETAS (8.2--11.19)

2 Abrió el pozo del abismo, y del pozo subió humo como humo de un gran horno, y el sol y el aire se oscurecieron por el humo del pozo. 3 Del humo salieron langostas sobre la tierra, y se les dio poder, como el poder que tienen los escorpiones de la tierra.* Cf. Ap 4.2-8; 5.9-10.4 Se les mandó que no dańaran la hierba de la tierra, ni cosa verde alguna ni ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuvieran el sello de Dios en sus frentes.** Son vírgenes: en el sentido de haberse mantenido limpios de idolatría, simbolizada aquí por la prostitución (véase Ap 2.14 nota t).Ex 23.19; Stg 1.18.5 Pero no se les permitió que los mataran, sino que los atormentaran cinco meses; y su tormento era como el tormento del escorpión cuando hiere al hombre.** En sus bocas no fue hallada mentira: No invocaron a falsos dioses, acción que el AT designa con frecuencia mediante el término mentira. Cf. Sof 3.13.En diversos ms. no aparece: delante del trono de Dios.

Las seis primeras trompetas

El mensaje de los tres ángeles

6 En aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos. 7 El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro, sus caras eran como caras humanas, 8 tenían cabello como cabello de mujer y sus dientes eran como de leones;** Is 21.9; cf. Dn 4.30. Babilonia: ciudad que en el AT aparece como enemiga de Israel y objeto de la condenación de Dios (Is 13.1--14.23; 47.1-15; Jer 50--51). En tiempos del NT, el nombre se aplicaba también a Roma, capital del imperio romano (1 P 5.13 nota ń).Jer 51.7-8; Ap 17.2; 18.2-3. Se refiere a la idolatría, usando como figura la fornicación. Véase 2.14 nota t.

La multitud vestida de ropas blancas

9 tenían corazas como corazas de hierro y el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; 10 tenían colas como de escorpiones, y también aguijones, y en sus colas tenían poder para dańar a los hombres durante cinco meses.** Ap 16.19; cf. Is 51.17; Jer 25.15.Fuego y azufre: Ap 19.20; 20.10; cf. Gn 19.24; Sal 11.6; Ez 38.21-22. Véase Ap 9.17 n.11 Sobre ellos tienen como rey al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión.* Ap 19.3. Cf. Is 34.10.12 El primer ay pasó; pero vienen aún dos ayes después de esto. 13 El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios,* La segunda «bienaventuranza» de este libro; véase Ap 1.3 nota f.

La tierra es segada

14 la cual decía al sexto ángel que tenía la trompeta: «ˇDesata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates!».* Uno semejante al Hijo del hombre: Ap 1.13. Cf. Dn 7.13.

La séptima trompeta

15 Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y ańo, a fin de matar la tercera parte de los hombres.* Cf. Jl 3.13.16 Y el número de los ejércitos de los jinetes era de doscientos millones. Yo oí su número.* En la Biblia, tanto la siega o cosecha de cereales (v. 14-16) como la vendimia o cosecha de uvas (v. 17-20) son símbolos del juicio divino (Jer 51.33; Jl 3.13; cf. Mt 13.39-42).17 Así vi en visión los caballos y sus jinetes, que tenían corazas de fuego, zafiro y azufre. Las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y de sus bocas salía fuego, humo y azufre. 18 Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres: por el fuego, el humo y el azufre que salía de sus bocas, 19 pues el poder de los caballos estaba en sus bocas y en sus colas, porque sus colas, semejantes a serpientes, tenían cabezas y con ellas dańan. 20 Los demás hombres, los que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos ni dejaron de adorar a los demonios y a las imágenes de oro, plata, bronce, piedra y madera, las cuales no pueden ver ni oir ni andar.ń 9.20Sal 115.4-8; 135.15-18; cf. Is 44.9-20; Dn 5.23.** Ap 19.15; cf. Is 63.3; Lm 1.15; Jl 3.13.Se hace referencia al lagar o sitio donde se pisaba la uva para hacer el vino. Este simboliza la ira de Dios en 14.10; 16.19; 19.15, y llena las siete copas del cap. 16.21 No se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus robos.

Los sellos,

Los 144 mil sellados

El ángel con el librito

Los dos testigos

4. LAS SEŃALES SIMBÓLICAS (12.1--14.20)

La mujer y el dragón

Las dos bestias

El cántico de los 144 mil

1 Vi descender del cielo otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza. Su rostro era como el sol y sus pies como columnas de fuego.*** En contraste con las bestias anteriores, aquí (v. 3) aparece la figura del Cordero. Lo rodea el pueblo de Dios, que entona un cántico nuevo de alabanza por la salvación obtenida.Ciento cuarenta y cuatro mil: Véase Ap 7.4 n.Ap 3.12; 7.3-4; cf. Ez 9.4.

3. LAS SIETE TROMPETAS (8.2--11.19)

2 Tenía en su mano un librito abierto; puso su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra 3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.* Cf. Ap 4.2-8; 5.9-10.4 Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: «Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas».** Son vírgenes: en el sentido de haberse mantenido limpios de idolatría, simbolizada aquí por la prostitución (véase Ap 2.14 nota t).Ex 23.19; Stg 1.18.5 El ángel que vi de pie sobre el mar y sobre la tierra levantó su mano hacia el cielo** En sus bocas no fue hallada mentira: No invocaron a falsos dioses, acción que el AT designa con frecuencia mediante el término mentira. Cf. Sof 3.13.En diversos ms. no aparece: delante del trono de Dios.

Las seis primeras trompetas

El mensaje de los tres ángeles

6 y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, 7 sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas. 8 La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: «Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra».** Is 21.9; cf. Dn 4.30. Babilonia: ciudad que en el AT aparece como enemiga de Israel y objeto de la condenación de Dios (Is 13.1--14.23; 47.1-15; Jer 50--51). En tiempos del NT, el nombre se aplicaba también a Roma, capital del imperio romano (1 P 5.13 nota ń).Jer 51.7-8; Ap 17.2; 18.2-3. Se refiere a la idolatría, usando como figura la fornicación. Véase 2.14 nota t.

La multitud vestida de ropas blancas

9 Fui donde el ángel, diciéndole que me diera el librito. Y él me dijo: «Toma y cómelo; te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel». 10 Entonces tomé el librito de la mano del ángel y lo comí. En mi boca era dulce como la miel, pero cuando lo hube comido amargó mi vientre.** Ap 16.19; cf. Is 51.17; Jer 25.15.Fuego y azufre: Ap 19.20; 20.10; cf. Gn 19.24; Sal 11.6; Ez 38.21-22. Véase Ap 9.17 n.11 Él me dijo: «Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes».* Ap 19.3. Cf. Is 34.10.

Los sellos,

Los 144 mil sellados

El ángel con el librito

Los dos testigos

4. LAS SEŃALES SIMBÓLICAS (12.1--14.20)

La mujer y el dragón

Las dos bestias

El cántico de los 144 mil

1 Entonces me fue dada una cańa semejante a una vara de medir y se me dijo: «Levántate y mide el templo de Dios y el altar y a los que adoran en él.*** En contraste con las bestias anteriores, aquí (v. 3) aparece la figura del Cordero. Lo rodea el pueblo de Dios, que entona un cántico nuevo de alabanza por la salvación obtenida.Ciento cuarenta y cuatro mil: Véase Ap 7.4 n.Ap 3.12; 7.3-4; cf. Ez 9.4.

3. LAS SIETE TROMPETAS (8.2--11.19)

2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles. Ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses. 3 Y ordenaré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos con ropas ásperas».* Cf. Ap 4.2-8; 5.9-10.4 Estos testigos son los dos olivos y los dos candelabros que están de pie delante del Dios de la tierra.** Son vírgenes: en el sentido de haberse mantenido limpios de idolatría, simbolizada aquí por la prostitución (véase Ap 2.14 nota t).Ex 23.19; Stg 1.18.5 Si alguno quiere dańarlos, sale fuego de la boca de ellos y devora a sus enemigos; si alguno quiere hacerles dańo, debe morir de la misma manera.** En sus bocas no fue hallada mentira: No invocaron a falsos dioses, acción que el AT designa con frecuencia mediante el término mentira. Cf. Sof 3.13.En diversos ms. no aparece: delante del trono de Dios.

Las seis primeras trompetas

El mensaje de los tres ángeles

6 Estos tienen poder para cerrar el cielo a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas, para convertirlas en sangre y para herir la tierra con toda plaga cuantas veces quieran. 7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, los vencerá y los matará. 8 Sus cadáveres estarán en la plaza de la gran ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Seńor fue crucificado.** Is 21.9; cf. Dn 4.30. Babilonia: ciudad que en el AT aparece como enemiga de Israel y objeto de la condenación de Dios (Is 13.1--14.23; 47.1-15; Jer 50--51). En tiempos del NT, el nombre se aplicaba también a Roma, capital del imperio romano (1 P 5.13 nota ń).Jer 51.7-8; Ap 17.2; 18.2-3. Se refiere a la idolatría, usando como figura la fornicación. Véase 2.14 nota t.

La multitud vestida de ropas blancas

9 Gentes de todo pueblo, tribu, lengua y nación verán sus cadáveres por tres días y medio y no permitirán que sean sepultados. 10 Los habitantes de la tierra se regocijarán sobre ellos, se alegrarán y se enviarán regalos unos a otros, porque estos dos profetas habían atormentado a los habitantes de la tierra.** Ap 16.19; cf. Is 51.17; Jer 25.15.Fuego y azufre: Ap 19.20; 20.10; cf. Gn 19.24; Sal 11.6; Ez 38.21-22. Véase Ap 9.17 n.11 Pero después de tres días y medio el espíritu de vida enviado por Dios entró en ellos, se levantaron sobre sus pies y cayó gran temor sobre los que los vieron.* Ap 19.3. Cf. Is 34.10.12 Entonces oyeron una gran voz del cielo, que les decía: «ˇSubid acá!». Y subieron al cielo en una nube, y los vieron sus enemigos. 13 En aquella hora hubo un gran terremotoń 11.13Ap 6.12; 16.18.y la décima parte de la ciudad se derrumbó. Por el terremoto murieron siete mil hombres. Los demás se aterrorizaron y dieron gloria al Dios del cielo.* La segunda «bienaventuranza» de este libro; véase Ap 1.3 nota f.

La tierra es segada

14 El segundo ay pasó. He aquí que el tercer ay viene pronto.* Uno semejante al Hijo del hombre: Ap 1.13. Cf. Dn 7.13.

La séptima trompeta

15 El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían:
«Los reinos del mundo han venido a ser
de nuestro Seńor y de su Cristo;
y él reinará
por los siglos de los siglos».
*
Cf. Jl 3.13.16 Los veinticuatro ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios,* En la Biblia, tanto la siega o cosecha de cereales (v. 14-16) como la vendimia o cosecha de uvas (v. 17-20) son símbolos del juicio divino (Jer 51.33; Jl 3.13; cf. Mt 13.39-42).17 diciendo:
«Te damos gracias,%Seńor Dios Todopoderoso,
el que eres, que eras y que has de venir,
porque has tomado tu gran poder
y has reinado.
18 Las naciones se airaron%y tu ira ha venido:
el tiempo de juzgar a los muertos,
de dar el galardón%a tus siervos los profetas,
a los santos y a los que temen tu nombre,
a los pequeńos y a los grandes,
y de destruir a los que destruyen la tierra».
19 El templo de Dios fue abierto en el cielo, y el Arca de su pacto se dejó ver en el templo. Hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y granizo grande.

Los sellos,

Los 144 mil sellados

El ángel con el librito

Los dos testigos

4. LAS SEŃALES SIMBÓLICAS (12.1--14.20)

La mujer y el dragón

Las dos bestias

El cántico de los 144 mil

1 Apareció en el cielo una gran seńal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.*** En contraste con las bestias anteriores, aquí (v. 3) aparece la figura del Cordero. Lo rodea el pueblo de Dios, que entona un cántico nuevo de alabanza por la salvación obtenida.Ciento cuarenta y cuatro mil: Véase Ap 7.4 n.Ap 3.12; 7.3-4; cf. Ez 9.4.

3. LAS SIETE TROMPETAS (8.2--11.19)

2 Estaba encinta y gritaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. 3 Otra seńal también apareció en el cielo: un gran dragón escarlata que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas tenía siete diademas.* Cf. Ap 4.2-8; 5.9-10.4 Su cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciera.** Son vírgenes: en el sentido de haberse mantenido limpios de idolatría, simbolizada aquí por la prostitución (véase Ap 2.14 nota t).Ex 23.19; Stg 1.18.5 Ella dio a luz un hijo varón, que va a regir a todas las naciones con vara de hierro; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.** En sus bocas no fue hallada mentira: No invocaron a falsos dioses, acción que el AT designa con frecuencia mediante el término mentira. Cf. Sof 3.13.En diversos ms. no aparece: delante del trono de Dios.

Las seis primeras trompetas

El mensaje de los tres ángeles

6 La mujer huyó al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios para ser sustentada allí por mil doscientos sesenta días. 7 Entonces hubo una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón. Luchaban el dragón y sus ángeles, 8 pero no prevalecieron ni se halló ya lugar para ellos en el cielo.** Is 21.9; cf. Dn 4.30. Babilonia: ciudad que en el AT aparece como enemiga de Israel y objeto de la condenación de Dios (Is 13.1--14.23; 47.1-15; Jer 50--51). En tiempos del NT, el nombre se aplicaba también a Roma, capital del imperio romano (1 P 5.13 nota ń).Jer 51.7-8; Ap 17.2; 18.2-3. Se refiere a la idolatría, usando como figura la fornicación. Véase 2.14 nota t.

La multitud vestida de ropas blancas

9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engańa al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él. 10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía:
«Ahora ha venido la salvación,
el poder y el reino de nuestro Dios
y la autoridad de su Cristo,
porque ha sido expulsado el acusador
de nuestros hermanos,
el que los acusaba
delante de nuestro Dios día y noche.
**
Ap 16.19; cf. Is 51.17; Jer 25.15.Fuego y azufre: Ap 19.20; 20.10; cf. Gn 19.24; Sal 11.6; Ez 38.21-22. Véase Ap 9.17 n.11 Ellos lo han vencido
por medio de la sangre del Cordero
y de la palabra del testimonio de ellos,
que menospreciaron sus vidas
hasta la muerte.
*
Ap 19.3. Cf. Is 34.10.12 Por lo cual alegraos, cielos,
y los que moráis en ellos.
ˇAy de los moradores de la tierra y del mar!,
porque el diablo
ha descendido a vosotros con gran ira,
sabiendo que tiene poco tiempo».
13 Cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón.* La segunda «bienaventuranza» de este libro; véase Ap 1.3 nota f.

La tierra es segada

14 Pero se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila para que volara de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo.* Uno semejante al Hijo del hombre: Ap 1.13. Cf. Dn 7.13.

La séptima trompeta

15 Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuera arrastrada por el río.* Cf. Jl 3.13.16 Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y se tragó el río que el dragón había echado de su boca.* En la Biblia, tanto la siega o cosecha de cereales (v. 14-16) como la vendimia o cosecha de uvas (v. 17-20) son símbolos del juicio divino (Jer 51.33; Jl 3.13; cf. Mt 13.39-42).17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

Los sellos,

Los 144 mil sellados

El ángel con el librito

Los dos testigos

4. LAS SEŃALES SIMBÓLICAS (12.1--14.20)

La mujer y el dragón

Las dos bestias

El cántico de los 144 mil

1 Me paré sobre la arena del mar y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos: en sus cuernos tenía diez diademas, y sobre sus cabezas, nombres de blasfemia.*** En contraste con las bestias anteriores, aquí (v. 3) aparece la figura del Cordero. Lo rodea el pueblo de Dios, que entona un cántico nuevo de alabanza por la salvación obtenida.Ciento cuarenta y cuatro mil: Véase Ap 7.4 n.Ap 3.12; 7.3-4; cf. Ez 9.4.

3. LAS SIETE TROMPETAS (8.2--11.19)

2 La bestia que vi era semejante a un leopardo, sus pies eran como de oso y su boca como boca de león. El dragón le dio su poder, su trono y gran autoridad. 3 Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada. Toda la tierra se maravilló en pos de la bestia,* Cf. Ap 4.2-8; 5.9-10.4 y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: «żQuién como la bestia y quién podrá luchar contra ella?».** Son vírgenes: en el sentido de haberse mantenido limpios de idolatría, simbolizada aquí por la prostitución (véase Ap 2.14 nota t).Ex 23.19; Stg 1.18.5 También se le dio boca que hablaba arrogancias y blasfemias, y se le dio autoridad para actuar por cuarenta y dos meses.** En sus bocas no fue hallada mentira: No invocaron a falsos dioses, acción que el AT designa con frecuencia mediante el término mentira. Cf. Sof 3.13.En diversos ms. no aparece: delante del trono de Dios.

Las seis primeras trompetas

El mensaje de los tres ángeles

6 Y abrió su boca para blasfemar contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo y de los que habitan en el cielo. 7 Se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. 8 La adoraron todos los habitantes de la tierra cuyos nombres no estaban escritos desde el principio del mundo en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado.** Is 21.9; cf. Dn 4.30. Babilonia: ciudad que en el AT aparece como enemiga de Israel y objeto de la condenación de Dios (Is 13.1--14.23; 47.1-15; Jer 50--51). En tiempos del NT, el nombre se aplicaba también a Roma, capital del imperio romano (1 P 5.13 nota ń).Jer 51.7-8; Ap 17.2; 18.2-3. Se refiere a la idolatría, usando como figura la fornicación. Véase 2.14 nota t.

La multitud vestida de ropas blancas

9 Si alguno tiene oído, oiga:
10 «Si alguno lleva en cautividad,
a cautividad irá.
Si alguno mata a espada,
a espada será muerto». Aquí está la perseverancia y la fe de los santos.
**
Ap 16.19; cf. Is 51.17; Jer 25.15.Fuego y azufre: Ap 19.20; 20.10; cf. Gn 19.24; Sal 11.6; Ez 38.21-22. Véase Ap 9.17 n.11 Después vi otra bestia que subía de la tierra. Tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como un dragón.* Ap 19.3. Cf. Is 34.10.12 Ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia,ń 13.11-12La otra bestia, llamada el falso profeta en Ap 16.13; 19.20; 20.10, está al servicio de la primera y tiene características semejantes. Varias de las alusiones que aquí se hacen parecen ser históricas, pero ya no son claras para el lector de hoy.cuya herida mortal fue sanada. 13 También hace grandes seńales, de tal manera que incluso hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.* La segunda «bienaventuranza» de este libro; véase Ap 1.3 nota f.

La tierra es segada

14 Engańa a los habitantes de la tierra con las seńales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que le hagan una imagen a la bestia que fue herida de espada y revivió.* Uno semejante al Hijo del hombre: Ap 1.13. Cf. Dn 7.13.

La séptima trompeta

15 Se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablara e hiciera matar a todo el que no la adorara.* Cf. Jl 3.13.16 Y hacía que a todos, pequeńos y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente,* En la Biblia, tanto la siega o cosecha de cereales (v. 14-16) como la vendimia o cosecha de uvas (v. 17-20) son símbolos del juicio divino (Jer 51.33; Jl 3.13; cf. Mt 13.39-42).17 y que ninguno pudiera comprar ni vender, sino el que tuviera la marca o el nombre de la bestia o el número de su nombre. 18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.

Los sellos,

Los 144 mil sellados

El ángel con el librito

Los dos testigos

4. LAS SEŃALES SIMBÓLICAS (12.1--14.20)

La mujer y el dragón

Las dos bestias

El cántico de los 144 mil

1 Después miré, y vi que el Cordero estaba de pie sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.*** En contraste con las bestias anteriores, aquí (v. 3) aparece la figura del Cordero. Lo rodea el pueblo de Dios, que entona un cántico nuevo de alabanza por la salvación obtenida.Ciento cuarenta y cuatro mil: Véase Ap 7.4 n.Ap 3.12; 7.3-4; cf. Ez 9.4.

3. LAS SIETE TROMPETAS (8.2--11.19)

2 Oí una voz del cielo como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de un gran trueno. La voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. 3 Cantaban un cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie podía aprender el cántico, sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.* Cf. Ap 4.2-8; 5.9-10.4 Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son vírgenes. Son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero.** Son vírgenes: en el sentido de haberse mantenido limpios de idolatría, simbolizada aquí por la prostitución (véase Ap 2.14 nota t).Ex 23.19; Stg 1.18.5 En sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.** En sus bocas no fue hallada mentira: No invocaron a falsos dioses, acción que el AT designa con frecuencia mediante el término mentira. Cf. Sof 3.13.En diversos ms. no aparece: delante del trono de Dios.

Las seis primeras trompetas

El mensaje de los tres ángeles

6 En medio del cielo vi volar otro ángel que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los habitantes de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo. 7 Decía a gran voz: «ˇTemed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas!». 8 Otro ángel lo siguió, diciendo: «Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación».** Is 21.9; cf. Dn 4.30. Babilonia: ciudad que en el AT aparece como enemiga de Israel y objeto de la condenación de Dios (Is 13.1--14.23; 47.1-15; Jer 50--51). En tiempos del NT, el nombre se aplicaba también a Roma, capital del imperio romano (1 P 5.13 nota ń).Jer 51.7-8; Ap 17.2; 18.2-3. Se refiere a la idolatría, usando como figura la fornicación. Véase 2.14 nota t.

La multitud vestida de ropas blancas

9 Y un tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: «Si alguno adora a la bestia y a su imagen y recibe la marca en su frente o en su mano, 10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero.** Ap 16.19; cf. Is 51.17; Jer 25.15.Fuego y azufre: Ap 19.20; 20.10; cf. Gn 19.24; Sal 11.6; Ez 38.21-22. Véase Ap 9.17 n.11 El humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. No tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre».* Ap 19.3. Cf. Is 34.10.12 Aquí estáń 14.12Ap 13.10. Aquí está: otras posibles traducciones: Aquí se verá: o Aquí se requiere; (véase Ap 13.10 nota l).la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. 13 Y oí una voz que me decía desde el cielo: «Escribe: “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Seńor”. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen».* La segunda «bienaventuranza» de este libro; véase Ap 1.3 nota f.

La tierra es segada

14 Miré, y vi una nube blanca. Sentado sobre la nube, uno semejante al Hijo del hombre, que llevaba en la cabeza una corona de oro y en la mano una hoz aguda.* Uno semejante al Hijo del hombre: Ap 1.13. Cf. Dn 7.13.

La séptima trompeta

15 Y otro ángel salió del templo gritando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: «ˇMete tu hoz y siega, porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura!».* Cf. Jl 3.13.16 El que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra y la tierra fue segada.* En la Biblia, tanto la siega o cosecha de cereales (v. 14-16) como la vendimia o cosecha de uvas (v. 17-20) son símbolos del juicio divino (Jer 51.33; Jl 3.13; cf. Mt 13.39-42).17 Otro ángel salió del templo que está en el cielo, llevando también una hoz aguda. 18 Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que llevaba la hoz aguda, diciendo: «ˇMete tu hoz aguda y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras!». 19 El ángel metió su hoz en la tierra, vendimió la vińa de la tierra y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios. 20 El lagar fue pisado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre que llegó hasta los frenos de los caballos en una extensión de mil seiscientos estadios.** Ap 19.15; cf. Is 63.3; Lm 1.15; Jl 3.13.Se hace referencia al lagar o sitio donde se pisaba la uva para hacer el vino. Este simboliza la ira de Dios en 14.10; 16.19; 19.15, y llena las siete copas del cap. 16.