Las copas de ira
1 Entonces oí desde el templo una gran voz que decía a los siete ángeles: «Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios». 2 Fue el primero y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen.* Ex 9.8-11. Cf. la primera trompeta, que también afectó a la tierra (Ap 8.7).3 El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y este se convirtió en sangre como de muerto, y murió todo ser viviente que había en el mar.* La segunda trompeta también afectó al mar (Ap 8.8-9).4 El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.* Ex 7.17-21; Sal 78.44. También la tercera trompeta afectó a los ríos y a las fuentes de las aguas (Ap 8.10-11).5 Y oí que el ángel de las aguas decía:
«Justo eres tú, Seńor,
el que eres y que eras, el Santo,
porque has juzgado estas cosas.
6 Por cuanto derramaron la sangre
de los santos y de los profetas,
también tú les has dado a beber sangre,
pues se lo merecen». 7 También oí a otro, que desde el altar decía: «ˇCiertamente, Seńor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos!». 8 El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual le fue permitido quemar a los hombres con fuego.* También la cuarta trompeta afectó al sol (Ap 8.12).9 Los hombres fueron quemados con el gran calor y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. 10 El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia, y su reino se cubrió de tinieblas. La gente se mordía la lengua por causa del dolor* Cf. Ex 10.21-23. La quinta trompeta también trajo tinieblas (Ap 9.1-2).11 y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras. 12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y el agua de este se secó para preparar el camino a los reyes del oriente.* Cf. Is 11.15; Jer 50.38. La sexta trompeta también desató una invasión que venía del otro lado del Éufrates (Ap 9.13-19).13 Vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos semejantes a ranas.** El dragón y la bestia son los ya mencionados en Ap 12 y 13.1-10, respectivamente. Falso profeta: Véase 13.11-12 n.Alusión a una de las plagas de Egipto (cf. Ex 7.25--8.14).14 Son espíritus de demonios, que hacen seńales y van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. 15 «Yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus vestiduras, no sea que ande desnudo y vean su vergüenza».** Ap 3.3; cf. Mt 24.42-44; Lc 12.39-40; cf. también 1 Ts 5.2-3. La narración se interrumpe para incluir un mensaje personal de Jesús.La tercera «bienaventuranza» (véase Ap 1.3 nota f).16 Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.* Preparación para la batalla definitiva de Ap 19.11-21. Armagedón: única mención de este nombre en toda la Biblia; en heb. significa monte (o región montańosa) de Meguido. El nombre sugiere que se trata del conflicto final, ya que en la llanura de Meguido (también llamada Valle de Jezreel o de Esdraelón) se habían librado varias famosas batallas (cf. Jue 5.19; 6.33--7.22; 2 R 9.27; 23.29-30; Zac 12.11).17 El séptimo ángel derramó su copa por el aire. Y salió una gran voz del santuario del cielo, desde el trono, que decía: «ˇYa está hecho!». 18 Entonces hubo relámpagos, voces, truenos y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande cual no lo hubo jamás desde que los hombres existen sobre la tierra.** Voces: o estruendos.Los relámpagos, voces, truenos y un terremoto, además de los granizos (v. 21), también habían precedido y seguido a la séptima trompeta (Ap 11.13,19) y, a excepción del granizo (Ap 8.5), habían sido parte del séptimo sello. Véase también Ap 4.5 nota i.19 La gran ciudad se dividió en tres partes y las ciudades de las naciones cayeron. La gran Babiloniań 16.19La gran Babilonia: Roma, capital del Imperio, simbolizada por el nombre de Babilonia (véase Ap 14.8 nota i).vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.* Ap 14.10; cf. Is 51.17; Jer 25.15.20 Toda isla huyó y los montes ya no fueron hallados.* Ap 6.14.21 Del cielo cayó sobre los hombres un enorme granizo, como del peso de un talento. Y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo, porque su plaga fue sumamente grande.** Cf. Ex 9.22-26. Granizo: Así se completan las alusiones a las plagas de Egipto.Un talento: o más de treinta kilos (véase Concordancia temática).
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