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Apocalipsis 16 16 de 22 capítulos

Las copas de ira

6. LAS VISIONES DEL JUICIO (17.1--20.15)

Condenación de la gran ramera

La caída de Babilonia

Alabanzas en el cielo

Los mil ańos

7. LA NUEVA JERUSALÉN (21.1--22.5)

Cielo nuevo y tierra nueva

1 Entonces oí desde el templo una gran voz que decía a los siete ángeles: «Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios».*** Esta visión pone fin a la sección que describe el juicio de Dios (17.1--21.1) y prepara la siguiente y última sección del libro (21.2--22.5). Un cielo nuevo y una tierra nueva: Is 65.17; 66.22; 2 P 3.13; cf. Gn 1.1.Habían pasado: Cf. Ap 20.11; Mt 24.35.El mar: símbolo del caos primitivo (Gn 1.1-2) y de los poderes que se oponen a Dios.2 Fue el primero y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen.*** Is 52.1.La nueva Jerusalén: Ap 3.12; cf. Gl 4.26; Heb 12.22.Ap 19.7-8; cf. Is 61.10.3 El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y este se convirtió en sangre como de muerto, y murió todo ser viviente que había en el mar.** Ez 37.27; cf. Lv 26.11-12. El tabernáculo de Dios... con los hombres: En el AT, el «Tabernáculo del testimonio» significa la presencia de Dios en medio de su pueblo (Ex 40). Véase Jn 1.14 nota n.Cf. Is 7.14; Jer 11.4; 30.21-22; Ez 36.28; Zac 8.8.4 El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.*** Ap 7.17; cf. Is 25.8.Is 25.8; 1 Co 15.25-26,54-55.Is 35.10; 65.19.5 Y oí que el ángel de las aguas decía:
«Justo eres tú, Seńor,
el que eres y que eras, el Santo,
porque has juzgado estas cosas.
6 Por cuanto derramaron la sangre
de los santos y de los profetas,
también tú les has dado a beber sangre,
pues se lo merecen».
**
Alfa... fin: Véase Ap 1.8 nota r.Is 55.1; cf. Jn 4.10,14; 7.37.7 También oí a otro, que desde el altar decía: «ˇCiertamente, Seńor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos!».* 2 S 7.14; Sal 89.26-27; cf. Dt 14.1.8 El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual le fue permitido quemar a los hombres con fuego.** Véase Ro 1.31 n.Ap 2.11; 20.14; cf. Mt 10.28; 25.41.

La cena de las bodas del Cordero

La nueva Jerusalén

9 Los hombres fueron quemados con el gran calor y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.** Ap 16.1.La esposa del Cordero: Véase Ap 19.7-8 n. Hay aquí un contraste evidente con la ciudad ramera; véase también Ap 17.3 nota f.10 El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia, y su reino se cubrió de tinieblas. La gente se mordía la lengua por causa del dolor** En el Espíritu: Véase Ap 17.3 nota e.Cf. Ez 40.1-2.

El jinete del caballo blanco

El juicio ante el gran trono blanco

11 y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.* Is 60.1-2.12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y el agua de este se secó para preparar el camino a los reyes del oriente. 13 Vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos semejantes a ranas.* Ez 48.30-35.14 Son espíritus de demonios, que hacen seńales y van a los reyes de la tierra en todo el mundo para reunirlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.* Ef 2.20.15 «Yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus vestiduras, no sea que ande desnudo y vean su vergüenza».* Cf. Ez 40.3. Las medidas y la forma de la ciudad (v. 16-21) ofrecen un cuadro rico en detalles que representan la perfección, hermosura y pureza de la nueva Jerusalén. Las medidas son múltiplos de doce, número simbólico que figura en toda la construcción (v. 12-14,16-17,19-21; véase Ap 4.4 n.).16 Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.* Doce mil estadios: equivale a 2200 km. La ciudad tiene base cuadrada, símbolo de perfección. El dato de que la altura es la misma, quizá indique que la ciudad tiene la forma de las torres de Babilonia, rodeadas de rampas ascendentes. La altura se referiría solo a la cúspide central. Otros creen que se trata de un cubo, y ven en ello una alusión a la forma del Lugar santísimo del Templo (cf. 1 R 6.20).17 El séptimo ángel derramó su copa por el aire. Y salió una gran voz del santuario del cielo, desde el trono, que decía: «ˇYa está hecho!».* Ciento cuarenta y cuatro codos: equivale a 65 m. No queda claro si se trata de la altura de la muralla o de su grosor.18 Entonces hubo relámpagos, voces, truenos y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande cual no lo hubo jamás desde que los hombres existen sobre la tierra.* De jaspe: Véase Ap 4.3 n.19 La gran ciudad se dividió en tres partes y las ciudades de las naciones cayeron. La gran Babiloniań 16.19La gran Babilonia: Roma, capital del Imperio, simbolizada por el nombre de Babilonia (véase Ap 14.8 nota i).vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. 20 Toda isla huyó y los montes ya no fueron hallados.* Cf. Is 54.11-12. Las doce piedras preciosas corresponden en general a las que cubrían el pectoral del sacerdote (Ex 28.17-20; 39.10-13).21 Del cielo cayó sobre los hombres un enorme granizo, como del peso de un talento. Y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo, porque su plaga fue sumamente grande.

Las copas de ira

6. LAS VISIONES DEL JUICIO (17.1--20.15)

Condenación de la gran ramera

La caída de Babilonia

Alabanzas en el cielo

Los mil ańos

7. LA NUEVA JERUSALÉN (21.1--22.5)

Cielo nuevo y tierra nueva

1 Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas y habló conmigo, diciendo: «Ven acá y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas.*** Esta visión pone fin a la sección que describe el juicio de Dios (17.1--21.1) y prepara la siguiente y última sección del libro (21.2--22.5). Un cielo nuevo y una tierra nueva: Is 65.17; 66.22; 2 P 3.13; cf. Gn 1.1.Habían pasado: Cf. Ap 20.11; Mt 24.35.El mar: símbolo del caos primitivo (Gn 1.1-2) y de los poderes que se oponen a Dios.2 Con ella han fornicado los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación».*** Is 52.1.La nueva Jerusalén: Ap 3.12; cf. Gl 4.26; Heb 12.22.Ap 19.7-8; cf. Is 61.10.3 Me llevó en el Espíritu al desierto, y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos.** Ez 37.27; cf. Lv 26.11-12. El tabernáculo de Dios... con los hombres: En el AT, el «Tabernáculo del testimonio» significa la presencia de Dios en medio de su pueblo (Ex 40). Véase Jn 1.14 nota n.Cf. Is 7.14; Jer 11.4; 30.21-22; Ez 36.28; Zac 8.8.4 La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, adornada de oro, piedras preciosas y perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación.*** Ap 7.17; cf. Is 25.8.Is 25.8; 1 Co 15.25-26,54-55.Is 35.10; 65.19.5 En su frente tenía un nombre escrito, un misterio: «Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra». 6 Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos y de la sangre de los mártires de Jesús. Cuando la vi quedé asombrado con gran asombro.** Alfa... fin: Véase Ap 1.8 nota r.Is 55.1; cf. Jn 4.10,14; 7.37.7 El ángel me dijo: «żPor qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer y de la bestia que la lleva, la cual tiene siete cabezas y diez cuernos.* 2 S 7.14; Sal 89.26-27; cf. Dt 14.1.8 La bestia que has visto era y no es, y está para subir del abismo e ir a perdición. Los habitantes de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida desde la fundación del mundo, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será.** Véase Ro 1.31 n.Ap 2.11; 20.14; cf. Mt 10.28; 25.41.

La cena de las bodas del Cordero

La nueva Jerusalén

9 »Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montesń 17.9Siete cabezas: Posible referencia a siete emperadores romanos o, más probablemente, a una larga serie de emperadores simbolizada por el número siete. Algunos intérpretes ven en los siete montes y las siete cabezas una serie de gobiernos o imperios, como en el caso de las cuatro bestias de Dn 7 (cf. Dn 7.17). De ser así, el número siete podría representar la totalidad de los poderes del mundo.sobre los cuales se sienta la mujer,** Ap 16.1.La esposa del Cordero: Véase Ap 19.7-8 n. Hay aquí un contraste evidente con la ciudad ramera; véase también Ap 17.3 nota f.10 y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es y el otro aún no ha venido, y cuando venga deberá durar breve tiempo.** En el Espíritu: Véase Ap 17.3 nota e.Cf. Ez 40.1-2.

El jinete del caballo blanco

El juicio ante el gran trono blanco

11 La bestia que era y no es, es también el octavo, y es uno de los siete y va a la perdición.* Is 60.1-2.12 Los diez cuernos que has visto son diez reyes que aún no han recibido reino; pero recibirán autoridad como reyes por una hora, juntamente con la bestia. 13 Estos tienen un mismo propósito: entregarán su poder y autoridad a la bestia.* Ez 48.30-35.14 Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque es Seńor de seńores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados, elegidos y fieles».* Ef 2.20.15 También me dijo: «Las aguas que has visto, donde se sienta la ramera, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.* Cf. Ez 40.3. Las medidas y la forma de la ciudad (v. 16-21) ofrecen un cuadro rico en detalles que representan la perfección, hermosura y pureza de la nueva Jerusalén. Las medidas son múltiplos de doce, número simbólico que figura en toda la construcción (v. 12-14,16-17,19-21; véase Ap 4.4 n.).16 Y los diez cuernos que viste, y la bestia, aborrecerán a la ramera, la dejarán desolada y desnuda, devorarán sus carnes y la quemarán con fuego.* Doce mil estadios: equivale a 2200 km. La ciudad tiene base cuadrada, símbolo de perfección. El dato de que la altura es la misma, quizá indique que la ciudad tiene la forma de las torres de Babilonia, rodeadas de rampas ascendentes. La altura se referiría solo a la cúspide central. Otros creen que se trata de un cubo, y ven en ello una alusión a la forma del Lugar santísimo del Templo (cf. 1 R 6.20).17 Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo y dar su reino a la bestia hasta que se hayan cumplido las palabras de Dios.* Ciento cuarenta y cuatro codos: equivale a 65 m. No queda claro si se trata de la altura de la muralla o de su grosor.18 Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra».* De jaspe: Véase Ap 4.3 n.

Las copas de ira

6. LAS VISIONES DEL JUICIO (17.1--20.15)

Condenación de la gran ramera

La caída de Babilonia

Alabanzas en el cielo

Los mil ańos

7. LA NUEVA JERUSALÉN (21.1--22.5)

Cielo nuevo y tierra nueva

1 Después de esto vi otro ángel que descendía del cielo con gran poder, y la tierra fue alumbrada con su gloria.*** Esta visión pone fin a la sección que describe el juicio de Dios (17.1--21.1) y prepara la siguiente y última sección del libro (21.2--22.5). Un cielo nuevo y una tierra nueva: Is 65.17; 66.22; 2 P 3.13; cf. Gn 1.1.Habían pasado: Cf. Ap 20.11; Mt 24.35.El mar: símbolo del caos primitivo (Gn 1.1-2) y de los poderes que se oponen a Dios.2 Clamó con voz potente, diciendo:
«ˇHa caído, ha caído la gran Babilonia!
Se ha convertido en habitación%de demonios,
en guarida de todo espíritu inmundo
y en albergue de toda ave inmunda%y aborrecible,
***
Is 52.1.La nueva Jerusalén: Ap 3.12; cf. Gl 4.26; Heb 12.22.Ap 19.7-8; cf. Is 61.10.3 porque todas las naciones han bebido
del vino del furor de su fornicación.
Los reyes de la tierra han fornicado con ella
y los mercaderes de la tierra se han enriquecido
con el poder de sus lujos sensuales».
**
Ez 37.27; cf. Lv 26.11-12. El tabernáculo de Dios... con los hombres: En el AT, el «Tabernáculo del testimonio» significa la presencia de Dios en medio de su pueblo (Ex 40). Véase Jn 1.14 nota n.Cf. Is 7.14; Jer 11.4; 30.21-22; Ez 36.28; Zac 8.8.4 Y oí otra voz del cielo, que decía:
«ˇSalid de ella, pueblo mío,
para que no seáis partícipes de sus pecados
ni recibáis parte de sus plagas!,
***
Ap 7.17; cf. Is 25.8.Is 25.8; 1 Co 15.25-26,54-55.Is 35.10; 65.19.5 porque sus pecados han llegado%hasta el cielo
y Dios se ha acordado de sus maldades.
6 Dadle a ella tal como ella os ha dado
y pagadle el doble según sus obras.
En el cáliz en que ella preparó bebida,
preparadle el doble a ella.
**
Alfa... fin: Véase Ap 1.8 nota r.Is 55.1; cf. Jn 4.10,14; 7.37.7 Cuanto ella se ha glorificado
y ha vivido en deleites,
tanto dadle de tormento y llanto,
porque dice en su corazón:
“Yo estoy sentada como una reina,
no soy viuda y no veré llanto”».
*
2 S 7.14; Sal 89.26-27; cf. Dt 14.1.8 Por lo cual, en un solo día
vendrán sus plagas:
muerte, llanto y hambre,
y será quemada con fuego,
porque poderoso es Dios el Seńor,%que la juzga.
**
Véase Ro 1.31 n.Ap 2.11; 20.14; cf. Mt 10.28; 25.41.

La cena de las bodas del Cordero

La nueva Jerusalén

9 Los reyes de la tierra que han fornicado con ella y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre ella cuando vean el humo de su incendio.** Ap 16.1.La esposa del Cordero: Véase Ap 19.7-8 n. Hay aquí un contraste evidente con la ciudad ramera; véase también Ap 17.3 nota f.10 Poniéndose lejos por el temor de su tormento, dirán:
«ˇAy, ay de la gran ciudad,
de Babilonia, la ciudad fuerte!,
porque en una sola hora vino tu juicio».
**
En el Espíritu: Véase Ap 17.3 nota e.Cf. Ez 40.1-2.

El jinete del caballo blanco

El juicio ante el gran trono blanco

11 Los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías:* Is 60.1-2.12 mercadería de oro y plata; de piedras preciosas y perlas; de lino fino, púrpura, seda y escarlata; de toda madera olorosa, todo objeto de marfil y todo objeto de madera preciosa; de cobre, hierro y mármol; 13 canela y especias aromáticas; incienso, mirra y olíbano; vino y aceite; flor de harina y trigo; bestias y ovejas; caballos y carros; esclavos y almas de hombres.* Ez 48.30-35.14 Los frutos codiciados por tu alma se apartaron de ti, y todas las cosas exquisitas y espléndidas te han faltado y nunca más las hallarás.* Ef 2.20.15 Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido a costa de ella, se pondrán lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentando,* Cf. Ez 40.3. Las medidas y la forma de la ciudad (v. 16-21) ofrecen un cuadro rico en detalles que representan la perfección, hermosura y pureza de la nueva Jerusalén. Las medidas son múltiplos de doce, número simbólico que figura en toda la construcción (v. 12-14,16-17,19-21; véase Ap 4.4 n.).16 diciendo:
«ˇAy, ay de la gran ciudad,
que estaba vestida de lino fino,
púrpura y escarlata,
y estaba adornada de oro,
piedras preciosas y perlas!,
*
Doce mil estadios: equivale a 2200 km. La ciudad tiene base cuadrada, símbolo de perfección. El dato de que la altura es la misma, quizá indique que la ciudad tiene la forma de las torres de Babilonia, rodeadas de rampas ascendentes. La altura se referiría solo a la cúspide central. Otros creen que se trata de un cubo, y ven en ello una alusión a la forma del Lugar santísimo del Templo (cf. 1 R 6.20).17 porque en una sola hora
han sido consumidas tantas riquezas». Todo piloto y todos los que viajan en naves, los marineros y todos los que trabajan en el mar, se pusieron lejos,*
Ciento cuarenta y cuatro codos: equivale a 65 m. No queda claro si se trata de la altura de la muralla o de su grosor.18 y viendo el humo de su incendio dieron voces, diciendo: «żQué ciudad era semejante a esta gran ciudad?».* De jaspe: Véase Ap 4.3 n.19 Y echaron polvo sobre sus cabezas y dieron voces, llorando y lamentando, diciendo:
«ˇAy, ay de la gran ciudad,
en la cual todos los que tenían%naves en el mar
se habían enriquecido de sus riquezas!
ˇEn una sola hora
ha sido desolada!ń 18.18-19Ez 27.30-34.
20 Alégrate sobre ella, cielo,
y vosotros santos, apóstoles y profetas,
porque Dios os ha hecho justicia en ella».
*
Cf. Is 54.11-12. Las doce piedras preciosas corresponden en general a las que cubrían el pectoral del sacerdote (Ex 28.17-20; 39.10-13).21 Un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo:
«Con el mismo ímpetu será derribada
Babilonia, la gran ciudad,
y nunca más será hallada.
22 Voz de arpistas, músicos,
flautistas y trompetistas
no se oirá más de ti.
Ni se hallará más en ti
artífice de oficio alguno,
ni ruido de molinos
se oirá más en ti.
*
Ez 11.16. En Israel, la presencia de Dios estaba representada por el santuario o parte central del Templo. En la nueva Jerusalén no hay templo, porque Dios mismo está presente, y también el Cordero. Véase Jn 1.51 n., y cf. Jn 2.19-21.23 Luz de lámpara
no alumbrará más en ti,
ni voz de esposo y esposa
se oirá más en ti,
porque tus mercaderes
eran los grandes de la tierra
y por tus hechicerías fueron
engańadas todas las naciones.
**
Is 60.1,19-20.Jn 8.12.24 En ella se halló la sangre de los profetas y de los santos y de todos los que han sido muertos en la tierra».* Is 2.3; 60.3-5; cf. Ap 7.9. En diversos ms. no aparece: que hayan sido salvas, ni: y su honor.

Las copas de ira

6. LAS VISIONES DEL JUICIO (17.1--20.15)

Condenación de la gran ramera

La caída de Babilonia

Alabanzas en el cielo

Los mil ańos

7. LA NUEVA JERUSALÉN (21.1--22.5)

Cielo nuevo y tierra nueva

1 Después de esto oí una gran voz, como de una gran multitud en el cielo, que decía:
«ˇAleluya!
Salvación, honra, gloria y poder
son del Seńor Dios nuestro,
***
Esta visión pone fin a la sección que describe el juicio de Dios (17.1--21.1) y prepara la siguiente y última sección del libro (21.2--22.5). Un cielo nuevo y una tierra nueva: Is 65.17; 66.22; 2 P 3.13; cf. Gn 1.1.Habían pasado: Cf. Ap 20.11; Mt 24.35.El mar: símbolo del caos primitivo (Gn 1.1-2) y de los poderes que se oponen a Dios.2 porque sus juicios son verdaderos%y justos,
pues ha juzgado a la gran ramera
que corrompía la tierra%con su fornicación,
y ha vengado la sangre de sus siervos
de la mano de ella».
***
Is 52.1.La nueva Jerusalén: Ap 3.12; cf. Gl 4.26; Heb 12.22.Ap 19.7-8; cf. Is 61.10.3 Otra vez dijeron:
«ˇAleluya!
El humo de ella ha de subir
por los siglos de los siglos».
**
Ez 37.27; cf. Lv 26.11-12. El tabernáculo de Dios... con los hombres: En el AT, el «Tabernáculo del testimonio» significa la presencia de Dios en medio de su pueblo (Ex 40). Véase Jn 1.14 nota n.Cf. Is 7.14; Jer 11.4; 30.21-22; Ez 36.28; Zac 8.8.4 Entonces los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono. Decían: «ˇAmén! ˇAleluya!».*** Ap 7.17; cf. Is 25.8.Is 25.8; 1 Co 15.25-26,54-55.Is 35.10; 65.19.5 Y del trono salió una voz que decía:
«Alabad a nuestro Dios
todos sus siervos, y los que lo teméis,
así pequeńos como grandes».
6 Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas y como la voz de grandes truenos, que decía:
«ˇAleluya!,
porque el Seńor,%nuestro Dios Todopoderoso, reina.
**
Alfa... fin: Véase Ap 1.8 nota r.Is 55.1; cf. Jn 4.10,14; 7.37.7 Gocémonos, alegrémonos
y démosle gloria,
porque han llegado las bodas del Cordero
y su esposa se ha preparado.
*
2 S 7.14; Sal 89.26-27; cf. Dt 14.1.8 Y a ella se le ha concedido
que se vista de lino fino,
limpio y resplandeciente
(pues el lino fino significa%las acciones justas de los santos)».
**
Véase Ro 1.31 n.Ap 2.11; 20.14; cf. Mt 10.28; 25.41.

La cena de las bodas del Cordero

La nueva Jerusalén

9 El ángel me dijo: «Escribe: “Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”». Y me dijo: «Estas son palabras verdaderas de Dios».** Ap 16.1.La esposa del Cordero: Véase Ap 19.7-8 n. Hay aquí un contraste evidente con la ciudad ramera; véase también Ap 17.3 nota f.10 Yo me postré a sus pies para adorarlo, pero él me dijo: «ˇMira, no lo hagas! Yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que mantienen el testimonio de Jesús. ˇAdora a Dios!». (El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.)** En el Espíritu: Véase Ap 17.3 nota e.Cf. Ez 40.1-2.

El jinete del caballo blanco

El juicio ante el gran trono blanco

11 Entonces vi el cielo abierto, y había un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero,ń 19.11Fiel y Verdadero: atributos de Jesucristo (Ap 3.14; cf. Jn 1.17). Véase también 3.14 nota q.y con justicia juzga y pelea.* Is 60.1-2.12 Sus ojos eran como llama de fuego, en su cabeza tenía muchas diademas y tenía escrito un nombre que ninguno conocía sino él mismo. 13 Estaba vestido de una ropa teńida en sangre y su nombre es: La Palabra de Dios.* Ez 48.30-35.14 Los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, lo seguían en caballos blancos.* Ef 2.20.15 De su boca sale una espada aguda para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro. Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.* Cf. Ez 40.3. Las medidas y la forma de la ciudad (v. 16-21) ofrecen un cuadro rico en detalles que representan la perfección, hermosura y pureza de la nueva Jerusalén. Las medidas son múltiplos de doce, número simbólico que figura en toda la construcción (v. 12-14,16-17,19-21; véase Ap 4.4 n.).16 En su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Seńor de seńores.* Doce mil estadios: equivale a 2200 km. La ciudad tiene base cuadrada, símbolo de perfección. El dato de que la altura es la misma, quizá indique que la ciudad tiene la forma de las torres de Babilonia, rodeadas de rampas ascendentes. La altura se referiría solo a la cúspide central. Otros creen que se trata de un cubo, y ven en ello una alusión a la forma del Lugar santísimo del Templo (cf. 1 R 6.20).17 Vi un ángel que estaba de pie en el sol, y clamó a gran voz diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: «ˇVenid y congregaos a la gran cena de Dios!* Ciento cuarenta y cuatro codos: equivale a 65 m. No queda claro si se trata de la altura de la muralla o de su grosor.18 Para que comáis carnes de reyes y capitanes y carnes de fuertes; carnes de caballos y de sus jinetes; carnes de todos, libres y esclavos, pequeńos y grandes».* De jaspe: Véase Ap 4.3 n.19 Vi a la bestia y a los reyes de la tierra y sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo y contra su ejército. 20 La bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las seńales con las cuales había engańado a los que recibieron la marca de la bestia y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.* Cf. Is 54.11-12. Las doce piedras preciosas corresponden en general a las que cubrían el pectoral del sacerdote (Ex 28.17-20; 39.10-13).21 Los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.

Las copas de ira

6. LAS VISIONES DEL JUICIO (17.1--20.15)

Condenación de la gran ramera

La caída de Babilonia

Alabanzas en el cielo

Los mil ańos

7. LA NUEVA JERUSALÉN (21.1--22.5)

Cielo nuevo y tierra nueva

1 Vi un ángel que descendía del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano.*** Esta visión pone fin a la sección que describe el juicio de Dios (17.1--21.1) y prepara la siguiente y última sección del libro (21.2--22.5). Un cielo nuevo y una tierra nueva: Is 65.17; 66.22; 2 P 3.13; cf. Gn 1.1.Habían pasado: Cf. Ap 20.11; Mt 24.35.El mar: símbolo del caos primitivo (Gn 1.1-2) y de los poderes que se oponen a Dios.2 Prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil ańos.*** Is 52.1.La nueva Jerusalén: Ap 3.12; cf. Gl 4.26; Heb 12.22.Ap 19.7-8; cf. Is 61.10.3 Lo arrojó al abismo, lo encerró y puso un sello sobre él, para que no engańara más a las naciones hasta que fueran cumplidos mil ańos. Después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.** Ez 37.27; cf. Lv 26.11-12. El tabernáculo de Dios... con los hombres: En el AT, el «Tabernáculo del testimonio» significa la presencia de Dios en medio de su pueblo (Ex 40). Véase Jn 1.14 nota n.Cf. Is 7.14; Jer 11.4; 30.21-22; Ez 36.28; Zac 8.8.4 Vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar. Y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil ańos.*** Ap 7.17; cf. Is 25.8.Is 25.8; 1 Co 15.25-26,54-55.Is 35.10; 65.19.5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil ańos. Esta es la primera resurrección. 6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil ańos.** Alfa... fin: Véase Ap 1.8 nota r.Is 55.1; cf. Jn 4.10,14; 7.37.7 Cuando los mil ańos se cumplan, Satanás será suelto de su prisión* 2 S 7.14; Sal 89.26-27; cf. Dt 14.1.8 y saldrá a engańar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla. Su número es como la arena del mar.** Véase Ro 1.31 n.Ap 2.11; 20.14; cf. Mt 10.28; 25.41.

La cena de las bodas del Cordero

La nueva Jerusalén

9 Subieron por la anchura de la tierra y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; pero de Dios descendió fuego del cielo y los consumió.** Ap 16.1.La esposa del Cordero: Véase Ap 19.7-8 n. Hay aquí un contraste evidente con la ciudad ramera; véase también Ap 17.3 nota f.10 Y el diablo, que los engańaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.** En el Espíritu: Véase Ap 17.3 nota e.Cf. Ez 40.1-2.

El jinete del caballo blanco

El juicio ante el gran trono blanco

11 Vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningún lugar se halló ya para ellos.* Is 60.1-2.12 Y vi los muertos, grandes y pequeńos, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13 El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hadesń 20.13El Hades: Véase Reino de la muerte en la Concordancia temática.entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados cada uno según sus obras.* Ez 48.30-35.14 La muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.* Ef 2.20.15 El que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego.* Cf. Ez 40.3. Las medidas y la forma de la ciudad (v. 16-21) ofrecen un cuadro rico en detalles que representan la perfección, hermosura y pureza de la nueva Jerusalén. Las medidas son múltiplos de doce, número simbólico que figura en toda la construcción (v. 12-14,16-17,19-21; véase Ap 4.4 n.).

Las copas de ira

6. LAS VISIONES DEL JUICIO (17.1--20.15)

Condenación de la gran ramera

La caída de Babilonia

Alabanzas en el cielo

Los mil ańos

7. LA NUEVA JERUSALÉN (21.1--22.5)

Cielo nuevo y tierra nueva

1 Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían pasado y el mar ya no existía más.*** Esta visión pone fin a la sección que describe el juicio de Dios (17.1--21.1) y prepara la siguiente y última sección del libro (21.2--22.5). Un cielo nuevo y una tierra nueva: Is 65.17; 66.22; 2 P 3.13; cf. Gn 1.1.Habían pasado: Cf. Ap 20.11; Mt 24.35.El mar: símbolo del caos primitivo (Gn 1.1-2) y de los poderes que se oponen a Dios.2 Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de parte de Dios, ataviada como una esposa hermoseada para su esposo.*** Is 52.1.La nueva Jerusalén: Ap 3.12; cf. Gl 4.26; Heb 12.22.Ap 19.7-8; cf. Is 61.10.3 Y oí una gran voz del cielo, que decía: «El tabernáculo de Dios está ahora con los hombres. Él morará con ellos, ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios.** Ez 37.27; cf. Lv 26.11-12. El tabernáculo de Dios... con los hombres: En el AT, el «Tabernáculo del testimonio» significa la presencia de Dios en medio de su pueblo (Ex 40). Véase Jn 1.14 nota n.Cf. Is 7.14; Jer 11.4; 30.21-22; Ez 36.28; Zac 8.8.4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron».*** Ap 7.17; cf. Is 25.8.Is 25.8; 1 Co 15.25-26,54-55.Is 35.10; 65.19.5 El que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas». Me dijo: «Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas». 6 Y me dijo: «Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tiene sed, le daré gratuitamente de la fuente del agua de vida.** Alfa... fin: Véase Ap 1.8 nota r.Is 55.1; cf. Jn 4.10,14; 7.37.7 El vencedorń 21.7El vencedor: expresión que se encuentra al final de cada una de las siete cartas en Ap 2 y 3, y que aquí forma parte de la conclusión del libro entero.heredará todas las cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo.* 2 S 7.14; Sal 89.26-27; cf. Dt 14.1.8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda».** Véase Ro 1.31 n.Ap 2.11; 20.14; cf. Mt 10.28; 25.41.

La cena de las bodas del Cordero

La nueva Jerusalén

9 Entonces vino a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras y habló conmigo, diciendo: «Ven acá, te mostraré la desposada, la esposa del Cordero».** Ap 16.1.La esposa del Cordero: Véase Ap 19.7-8 n. Hay aquí un contraste evidente con la ciudad ramera; véase también Ap 17.3 nota f.10 Me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto y me mostró la gran ciudad, la santa Jerusalén, que descendía del cielo de parte de Dios.** En el Espíritu: Véase Ap 17.3 nota e.Cf. Ez 40.1-2.

El jinete del caballo blanco

El juicio ante el gran trono blanco

11 Tenía la gloria de Dios y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.* Is 60.1-2.12 Tenía un muro grande y alto, con doce puertas, y en las puertas doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. 13 Tres puertas al oriente, tres puertas al norte, tres puertas al sur, tres puertas al occidente.* Ez 48.30-35.14 El muro de la ciudad tenía doce cimientos y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.* Ef 2.20.15 El que hablaba conmigo tenía una cańa de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.* Cf. Ez 40.3. Las medidas y la forma de la ciudad (v. 16-21) ofrecen un cuadro rico en detalles que representan la perfección, hermosura y pureza de la nueva Jerusalén. Las medidas son múltiplos de doce, número simbólico que figura en toda la construcción (v. 12-14,16-17,19-21; véase Ap 4.4 n.).16 La ciudad se halla establecida como un cuadrado: su longitud es igual a su anchura. Con la cańa midió la ciudad: doce mil estadios. La longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.* Doce mil estadios: equivale a 2200 km. La ciudad tiene base cuadrada, símbolo de perfección. El dato de que la altura es la misma, quizá indique que la ciudad tiene la forma de las torres de Babilonia, rodeadas de rampas ascendentes. La altura se referiría solo a la cúspide central. Otros creen que se trata de un cubo, y ven en ello una alusión a la forma del Lugar santísimo del Templo (cf. 1 R 6.20).17 Y midió su muro: ciento cuarenta y cuatro codos, según medida de hombre, la cual era la del ángel.* Ciento cuarenta y cuatro codos: equivale a 65 m. No queda claro si se trata de la altura de la muralla o de su grosor.18 El material de su muro era de jaspe, pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio.* De jaspe: Véase Ap 4.3 n.19 Los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda clase de piedras preciosas. El primer cimiento era de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de ágata, el cuarto de esmeralda, 20 el quinto de ónice, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisopraso, el undécimo de jacinto y el duodécimo de amatista.* Cf. Is 54.11-12. Las doce piedras preciosas corresponden en general a las que cubrían el pectoral del sacerdote (Ex 28.17-20; 39.10-13).21 Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, como vidrio transparente. 22 En ella no vi templo, porque el Seńor Dios Todopoderoso es su templo, y el Cordero.* Ez 11.16. En Israel, la presencia de Dios estaba representada por el santuario o parte central del Templo. En la nueva Jerusalén no hay templo, porque Dios mismo está presente, y también el Cordero. Véase Jn 1.51 n., y cf. Jn 2.19-21.23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella, porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su lumbrera.** Is 60.1,19-20.Jn 8.12.24 Las naciones que hayan sido salvas andarán a la luz de ella y los reyes de la tierra traerán su gloria y su honor a ella.* Is 2.3; 60.3-5; cf. Ap 7.9. En diversos ms. no aparece: que hayan sido salvas, ni: y su honor.25 Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.* Is 60.11; Zac 14.7.26 Llevarán a ella la gloria y el honor de las naciones. 27 No entrará en ella ninguna cosa impura o que haga abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.** Is 52.1; Ez 44.9.Libro de la vida: Véase Ap 3.5 nota f; cf. 20.12,15.