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Apocalipsis 1 1 de 22 capítulos

PRÓLOGO (1.1-8)

La revelación de Jesucristo

1 La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto. La declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,** Revelación: gr. apokálypsis; véase Introducción.Las cosas que deben suceder pronto: alusión a Dn 2.28; cf. también Ap 4.1; 22.10.2 el cual ha dado testimonio de la palabra de Dios, del testimonio de Jesucristo y de todas las cosas que ha visto.** Testimonio: El término castellano mártir se relaciona con la palabra griega que significa ser testigo. Esta palabra se usaba en los primeros siglos del cristianismo para referirse a quienes sufrían la muerte por causa de su fe.Del testimonio de Jesucristo: Esta última expresión puede referirse tanto al mensaje acerca de Jesucristo como al testimonio dado por él mismo y confirmado con su propia muerte (cf. v. 5).3 Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas, porque el tiempo está cerca.*** Las palabras de esta profecía: Cf. Ap. 19.10; 22.6-10,18-19, y véase 1 Co 14.1 n.Ap 22.7; cf. Lc 11.28. Primera de las siete «bienaventuranzas» (véase Mt 5.3-12 n.) que se encuentran en el libro (Ap 1.3; 14.13; 16.15; 19.9; 20.6; 22.7,14).El tiempo: es decir, el momento seńalado, cuando hayan de suceder los acontecimientos anunciados en el libro.

Salutaciones a las siete iglesias

4 Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros de parte del que es y que era y que ha de venir, de los siete espíritus que están delante de su trono,**** Esta presentación y saludo del autor sugiere que se considere al Apocalipsis como una especie de carta circular dirigida a las siete iglesias de la provincia de Asia, nombradas en el v. 11 y situadas en la región de Asia Menor que hoy corresponde a la parte occidental de Turquía. Siete: Dado que este número es símbolo de totalidad y perfección, las siete iglesias representan a todas las iglesias.Gracia y paz: Ro 1.7; 1 Co 1.3; Gl 1.3.Del que es y que era y que ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15.Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2).5 y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama, nos ha lavado de nuestros pecados con su sangreń 1.5Ap 7.14; 12.11; cf. Ro 3.25; Heb 9.14; 1 P 1.18-19; 1 Jn 1.7. Con respecto a la purificación por la sangre, de Cristo, cf. 1 P 1.2 y véanse las notas correspondientes; cf. Ex 12.13,23; 1 P 1.18-19.*** Testigo fiel: Véase 1.2 nota c; cf. Is 55.4; 1 Ti 6.13.El primogénito de los muertos: Hch 26.23; Col 1.18.El soberano de los reyes de la tierra: Sal 89.27; cf. Ro 14.9.6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre, a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.
**
Ex 19.6; Is 61.6; 1 P 2.5,9; Ap 5.10; 20.6; cf. Ap 2.26; 3.21.Amén: palabra hebrea, que sirve para ratificar lo afirmado por uno mismo o por otra persona. Véase Ro 1.25 nota x.7 He aquí que viene con las nubes:
Todo ojo lo verá,%y los que lo traspasaron;
y todos los linajes de la tierra%se lamentarán por causa de él.
Sí, amén.
8 «Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin», dice el Seńor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.*** Ap 1.17; 21.6; 22.13; cf. Is 41.4; 44.6. Alfa y omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir «el principio y el fin» (cf. Ap 21.6; 22.13).En diversos ms. no aparece: principio y fin.El que es... venir: Véase Ap 1.4 nota j.

1. LOS MENSAJES A LAS SIETE IGLESIAS (1.9--3.22)

Una visión del Hijo del hombre

9 Yo, Juan, vuestro hermano y compańero en la tribulación, en el reino y en la perseverancia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo.** Patmos: isla pequeńa y rocosa del mar Egeo, al sudoeste de Éfeso, a donde los romanos deportaban a algunos de sus presos políticos.Del testimonio de Jesucristo: Véase 1.2 nota d.10 Estando yo en el Espíritu en el día del Seńor oí detrás de mí una gran voz, como de trompeta,*** Estando yo en el Espíritu: otras posibles traducciones: caí en éxtasis o quedé bajo el poder del Espíritu.Día del Seńor: Esta expresión se usa aquí, por primera y única vez en el NT, para designar el primer día de la semana, es decir, el domingo; véase Hch 20.7 nota g.En los v. 11-18 la voz se identifica como la del Cristo glorificado.11 que decía: «Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea».** En diversos ms. no aparece: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último.Las siete iglesias: Véase 1.4 nota h.12 Me volví para ver la voz que hablaba conmigo. Y vuelto, vi siete candelabros de oro,* Candelabros: Se trata de siete candelabros de oro que, según el v. 20, simbolizan las siete iglesias del v. 11. La imagen evoca el candelabro de siete lámparas de Zac 4.2, y posiblemente también el candelabro de siete brazos de Ex 25.31-40.13 y en medio de los siete candelabros a uno semejante al Hijo del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y tenía el pecho ceńido con un cinto de oro.* Semejante al Hijo del hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en la Concordancia temática.14 Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos, como llama de fuego.* Sus cabellos eran blancos como blanca lana: Cf. Dn 7.9.15 Sus pies eran semejantes al bronce pulido, refulgente como en un horno, y su voz como el estruendo de muchas aguas.,** Como el estruendo de muchas aguas: Cf. Ez 1.24; 43.2; Ap 19.6.Cf. la visión de Dn 10.5-6.16 En su diestra tenía siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos y su rostro era como el sol cuando resplandece con toda su fuerza.** Siete estrellas: Véase 1.20 n.Espada aguda de dos filos: Cf. Ap 19.15; cf. también Is 49.2; Heb 4.12.17 Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: «No temas. Yo soy el primero y el último,** Cf. Dn 10.9-11; nótese también Is 6.1-8.Ap 1.8; 2.8; 22.13; cf. Is 41.4; 44.6,8; 48.12.18 el que vive. Estuve muerto, pero vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.*** En diversos ms. no aparece: amén.Llaves: símbolo del poder que el Cristo resucitado tiene sobre la muerte (cf. Jn 5.21,25-29).Del Hades: Véase Reino de la muerte en la Concordancia temática.19 Escribe, pues, las cosas que has visto, las que son y las que han de ser después de estas. 20 Respecto al misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas son los ángelesń 1.20Ángeles: La palabra «ángel» significa «mensajero». Puede tratarse aquí de seres celestiales, como los ángeles protectores de las naciones en Dn 10.13; 12.1, o de mensajeros humanos; pero más probablemente, en los caps. 2 y 3 representan a las iglesias.de las siete iglesias, y los siete candelabros que has visto son las siete iglesias.