David censa al pueblo
1 Volvió a encenderse la ira de Jehová contra los israelitas, e incitó a David contra ellos diciéndole: «Ve, haz un censo de Israel y de Judá».** Según 1 Cr 21.1, el causante de que David hiciera el censo fue Satanás.1 S 26.19.2 El rey dijo a Joab, general del ejército que estaba con él: --Recorre ahora todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y haz un censo del pueblo, para que yo sepa el número de los habitantes.* Desde Dan hasta Beerseba: Véase 1 S 3.20 n.3 Joab respondió al rey: --Que Jehová, tu Dios, multiplique al pueblo cien veces más de lo que es, y que pueda verlo mi seńor, el rey. Pero, żpor qué se complace en esto mi seńor, el rey?* Como de costumbre, Joab manifiesta ser una persona muy práctica y calculadora (cf. 2 S 19.6-8).4 Sin embargo, la palabra del rey prevaleció sobre la de Joab y sobre la de los capitanes del ejército. Se retiró, pues, Joab, con los capitanes del ejército, de la presencia del rey, para hacer el censo del pueblo de Israel. 5 Pasaron el Jordán y acamparon en Aroer, al sur de la ciudad que está en medio del valle de Gad, junto a Jazer. 6 Después fueron a Galaad y a la tierra baja de Hodsi; de allí a Danjaán y a los alrededores de Sidón. 7 Luego fueron a la fortaleza de Tiro y a todas las ciudades de los heveos y de los cananeos, y por último se dirigieron al Neguev de Judá, en Beerseba.* El censo sigue un movimiento circular: empieza en el sur, desde Aroer, al este del Mar Muerto; luego sigue hacia el norte, por la ruta al este del río Jordán, hasta llegar a Dan. De allí avanza hacia el oeste, hasta la región de Tiro y Sidón; finalmente, se llega a Beerseba, en el sur, por la llanura costera del Mediterráneo. Véase Índice de mapas.8 Después que terminaron de recorrer toda la tierra, volvieron a Jerusalén al cabo de nueve meses y veinte días. 9 Joab entregó entonces el censo del pueblo al rey; había en Israel ochocientos mil hombres fuertes que sacaban espada, y los de Judá eran quinientos mil hombres.* Para las cifras con mil, véase 2 S 10.6 n.10 Después que David censó al pueblo, le pesó en su corazón; y dijo David a Jehová: --He pecado gravemente por haber hecho esto; pero ahora, oh Jehová, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque he actuado muy neciamente. 11 Por la mańana, cuando David se levantó, vino palabra de Jehová al profeta Gad, vidente de David, diciendo:* Véase 1 S 22.5 n.12 «Ve y di a David: Así ha dicho Jehová: “Tres cosas te ofrezco; tú escogerás una de ellas, para que yo la haga”». 13 Vino, pues, Gad a David, se lo hizo saber y le dijo: --żQué prefieres: que vengan siete ańos de hambre sobre tu tierra? żo que huyas tres meses delante de tus enemigos y que ellos te persigan? żo que haya tres días de peste en tu tierra? Piensa ahora, y mira qué debo responder al que me ha enviado.* Siete ańos: cifra redonda para hablar del tiempo total que duraba una hambruna (cf. Gn 41.27)14 Entonces David dijo a Gad: --Estoy en gran angustia. Pero es preferible caer ahora en manos de Jehová, porque sus misericordias son muchas, que caer en manos de los hombres. 15 Entonces Jehová envió la peste sobre Israel, desde esa mańana hasta el tiempo seńalado, y murieron setenta mil hombres del pueblo desde Dan hasta Beerseba. 16 Y cuando el ángel extendió su mano sobre Jerusalén para destruirla, Jehová se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que exterminaba al pueblo: «Basta ya; detén tu mano». El ángel de Jehová estaba junto a la era de Arauna, el jebuseo.** A diferencia de otros pasajes del AT (véase Gn 16.7 nota c), aquí el ángel de Jehová es un ser distinto de Dios.Junto a la era de Arauna: Cf. Jue 6.37. Este fue el sitio donde Salomón construyó más tarde el templo de Jerusalén (1 Cr 21.8--22.1; 2 Cr 3.1).17 Cuando David vio al ángel que castigaba al pueblo, dijo a Jehová: --Yo pequé, yo hice lo malo; żqué hicieron estas ovejas? Te ruego que tu mano se vuelva contra mí y contra la casa de mi padre.* Estas ovejas: (cf. Jer 23.1-3; Ez 24.5; Zac 11.7,17).18 Vino Gad adonde estaba David aquel día, y le dijo: «Sube y levanta un altar a Jehová en la era de Arauna, el jebuseo». 19 David subió conforme al dicho de Gad, según lo había mandado Jehová. 20 Arauna miró y vio al rey y a sus siervos que venían hacia él. Salió entonces Arauna, se inclinó delante del rey, rostro a tierra, 21 y dijo: --żPor qué viene mi seńor, el rey, a ver a su siervo? David respondió: --Para comprarte la era y edificar en ella un altar a Jehová, a fin de que cese la mortandad del pueblo. 22 Arauna dijo a David: --Tome y ofrezca mi seńor el rey lo que bien le parezca; ahí tienes bueyes para el holocausto, los trillos y los yugos de los bueyes para leńa. 23 Todo esto, oh rey, Arauna lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: --Jehová, tu Dios, te sea propicio. 24 El rey dijo a Arauna: --No; la compraré por su precio; porque no ofreceré a Jehová, mi Dios, holocaustos que no me cuesten nada. Y David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata. 25 Edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz. Entonces Jehová oyó las súplicas de la tierra y cesó la plaga en Israel.
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