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2 Samuel 16 16 de 24 capítulos

Consejos de Ahitofel y de Husai

Muerte de Absalón

David vuelve a Jerusalén

1 Apenas había pasado David un poco más allá de la cumbre del monte, cuando Siba, el criado de Mefi-boset, salió a recibirlo con un par de asnos ensillados y cargados con doscientos panes, cien racimos de pasas, cien panes de higos secos y un cuero de vino. 2 El rey preguntó a Siba: --żPara qué es esto? Y Siba respondió: --Los asnos son para que monte la familia del rey, los panes y las pasas para que coman los criados, y el vino para que beban los que se cansen en el desierto. 3 --żDónde está el hijo de tu seńor? --preguntó el rey. Siba respondió: --Se ha quedado en Jerusalén, porque ha dicho: “Hoy me devolverá la casa de Israel el reino de mi padre”. 4 --Sea tuyo todo lo que tiene Mefi-boset --dijo el rey a Siba. Inclinándose respondió Siba: --Rey y seńor mío, halle yo gracia delante de ti. 5 Cuando el rey David llegó a Bahurim, salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera. Iba maldiciendo* Joab: Véase 2 S 2.13 nota k.6 y arrojando piedras contra David y contra todos los siervos del rey David, mientras todo el pueblo y todos los hombres valientes marchaban a su derecha y a su izquierda. 7 Simei lo maldecía diciendo: «ˇFuera, fuera, hombre sanguinario y perverso! 8 Jehová te ha dado el pago por toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado, y Jehová ha entregado el reino en manos de tu hijo Absalón; has sido sorprendido en tu maldad, porque eres un hombre sanguinario». 9 Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: --żPor qué maldice este perro muerto a mi seńor, el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le cortaré la cabeza. 10 El rey respondió: --żQué tengo yo que ver con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. żQuién, pues, le dirá: “żPor qué haces esto?”. 11 Luego dijo David a Abisai y a todos sus siervos: --Mirad, mi hijo, salido de mis entrańas, acecha mi vida; żcuánto más ahora un hijo de Benjamín? Dejadlo que maldiga, pues Jehová se lo ha mandado.** Sadoc y Abiatar: Véanse 2 S 15.24 nota q; 1 S 22.20 n.Véase 1 S 8.4 n.12 Acaso Jehová mire mi aflicción y cambie en bien sus maldiciones de hoy. 13 Y mientras David y los suyos continuaban su camino, Simei iba frente a él por la ladera del monte, andando y maldiciendo, arrojando piedras delante de él y esparciendo polvo.** Amasa: Véase 2 S 17.25 n.Llama la atención la designación de Amasa como general del ejército en lugar de Joab, ya que él se había puesto de parte de Absalón durante la revuelta (cf. 2 S 17.25). Sin embargo, David no podía olvidar que Joab había matado a Absalón contra su expreso mandato, y que lo había reprendido duramente después de la victoria (2 S 19.5-7). Además, esta seńal de amnistía manifestaba la voluntad de David de reconciliar a todas las partes en conflicto.14 El rey y todo el pueblo que con él estaba llegaron fatigados y descansaron allí. 15 Absalón y toda su gente, los hombres de Israel, entraron en Jerusalén, y Ahitofel lo acompańaba.* Gilgal: Véanse Jos 4.19 nota f e Índice de mapas.16 Cuando Husai, el arquita, amigo de David, llegó adonde estaba Absalón, dijo: --ˇViva el rey, viva el rey!* Simei: 2 S 16.5-13.17 Pero Absalón respondió a Husai: --żEs este tu agradecimiento para con tu amigo? żPor qué no fuiste con tu amigo?* Siba: Cf. 2 S 9.2-11; 16.1-4.18 Entonces Husai dijo a Absalón: --No, yo estaré y me quedaré con aquel que haya elegido Jehová y también este pueblo y todos los hombres de Israel. 19 żA quién había yo de servir? żNo es a su hijo? Como he servido delante de tu padre, así lo haré delante de ti. 20 Luego Absalón dijo a Ahitofel: --Dad vuestro consejo sobre lo que debemos hacer.* Casa de José: En esta expresión se incluye a todas las tribus que formaban parte de Israel, el reino del Norte.21 Ahitofel dijo a Absalón: --Llégate a las concubinas de tu padre, que él dejó para guardar la casa. Todo el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible a tu padre, y así se fortalecerán las manos de todos los que están contigo. 22 Entonces pusieron para Absalón una tienda sobre el terrado, y se llegó Absalón a las concubinas de su padre, ante los ojos de todo Israel.,* Hoy vuelvo a ser rey de Israel: Este día fue considerado como una especie de reentronización de David y, por tanto, como un día de amnistía general (1 S 11.13-15).23 En aquellos días, el consejo que daba Ahitofel era como si se consultara la palabra de Dios, tanto cuando aconsejaba a David como a Absalón.

Consejos de Ahitofel y de Husai

Muerte de Absalón

David vuelve a Jerusalén

1 Entonces Ahitofel dijo a Absalón: --Yo escogeré ahora doce mil hombres, me levantaré y seguiré a David esta noche. 2 Caeré sobre él mientras está cansado y sin fuerzas; lo atemorizaré y todo el pueblo que está con él huirá. Mataré solamente al rey, 3 y así haré que todo el pueblo se vuelva hacia ti (pues tú buscas solamente la vida de un hombre); y cuando ellos hayan vuelto, todo el pueblo estará en paz. 4 Este consejo pareció bien a Absalón y a todos los ancianos de Israel. 5 Y dijo Absalón: --Llamad también ahora a Husai, el arquita, para que también oigamos lo que él haya de decir.* Joab: Véase 2 S 2.13 nota k.6 Cuando Husai se presentó ante Absalón, este le dijo: --Así ha dicho Ahitofel: żseguiremos su consejo, o no? Di tú. 7 Husai dijo a Absalón: --Esta vez, el consejo que ha dado Ahitofel no es bueno. 8 Y ańadió Husai: --Tú sabes que tu padre y los suyos son hombres valientes, y que están con amargura de ánimo, como la osa en el campo cuando le han quitado sus cachorros. Además, tu padre es hombre de guerra y no pasará la noche con el pueblo. 9 Seguro que ahora está escondido en alguna cueva o en otro lugar. Si al principio caen algunos de los tuyos, quienquiera que lo oiga dirá: “El pueblo que sigue a Absalón ha sido derrotado”. 10 Y aun el hombre valiente, cuyo corazón sea como corazón de león, desmayará por completo; porque todo Israel sabe que tu padre es hombre valiente, y que son esforzados los que están con él. 11 Aconsejo, pues, que todo Israel se reúna junto a ti, desde Dan hasta Beerseba, numeroso como la arena que está a la orilla del mar, y que tú en persona vayas a la batalla.** Sadoc y Abiatar: Véanse 2 S 15.24 nota q; 1 S 22.20 n.Véase 1 S 8.4 n.12 Entonces lo atacaremos en cualquier lugar donde se halle; caeremos sobre él como cae el rocío sobre la tierra, y ni a él ni a ninguno de los que están con él dejaremos con vida. 13 Y si se refugia en alguna ciudad, todos los de Israel llevarán sogas a aquella ciudad, y la arrastraremos hasta el arroyo, de modo que no se encuentre allí ni una piedra.** Amasa: Véase 2 S 17.25 n.Llama la atención la designación de Amasa como general del ejército en lugar de Joab, ya que él se había puesto de parte de Absalón durante la revuelta (cf. 2 S 17.25). Sin embargo, David no podía olvidar que Joab había matado a Absalón contra su expreso mandato, y que lo había reprendido duramente después de la victoria (2 S 19.5-7). Además, esta seńal de amnistía manifestaba la voluntad de David de reconciliar a todas las partes en conflicto.14 Entonces Absalón y todos los de Israel dijeron: «El consejo de Husai, el arquita, es mejor que el consejo de Ahitofel». Ello porque Jehová había ordenado que el acertado consejo de Ahitofel se frustrara, para traer Jehová la ruina sobre Absalón. 15 Dijo luego Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: «Ahitofel ha aconsejado así y así a Absalón y a los ancianos de Israel; y esto otro aconsejé yo.* Gilgal: Véanse Jos 4.19 nota f e Índice de mapas.16 Por tanto, mandad a dar aviso inmediatamente a David: “No te quedes esta noche en los llanos del desierto, sino pasa enseguida el Jordán, para que no sea exterminado el rey y todo el pueblo que con él está”».* Simei: 2 S 16.5-13.17 Jonatán y Ahimaas estaban junto a la fuente Rogel, y una criada fue y les avisó, porque no podían dejarse ver entrando en la ciudad. Luego ellos fueron y se lo comunicaron al rey David.* Siba: Cf. 2 S 9.2-11; 16.1-4.18 Pero los vio un joven, que se lo hizo saber a Absalón; sin embargo, los dos partieron a toda prisa, y llegaron a casa de un hombre en Bahurim que tenía en su patio un pozo, dentro del cual se metieron. 19 La mujer de la casa tomó una manta, la extendió sobre la boca del pozo y tendió sobre ella el grano trillado, de manera que nada se notaba. 20 Al llegar los criados de Absalón a la casa de la mujer, le dijeron: --żDónde están Ahimaas y Jonatán? --Ya han pasado el vado de las aguas --respondió la mujer. Como ellos los buscaron y no los hallaron, volvieron a Jerusalén.* Casa de José: En esta expresión se incluye a todas las tribus que formaban parte de Israel, el reino del Norte.21 Después que se marcharon, aquellos salieron del pozo y fueron a dar aviso al rey David diciéndole: «Levantaos y daos prisa a pasar las aguas, porque Ahitofel ha dado este consejo contra vosotros». 22 Entonces se levantó David, y todo el pueblo que con él estaba, y pasaron el Jordán antes que amaneciera; ni uno solo dejó de pasar el Jordán.* Hoy vuelvo a ser rey de Israel: Este día fue considerado como una especie de reentronización de David y, por tanto, como un día de amnistía general (1 S 11.13-15).23 Pero Ahitofel, viendo que no se había seguido su consejo, ensilló su asno, se levantó y se fue a su casa en su ciudad; y después de poner la casa en orden, se ahorcó. Así murió, y fue sepultado en el sepulcro de su padre. 24 David llegó a Mahanaim, mientras Absalón pasaba el Jordán con toda la gente de Israel.* Mefi-boset: Véase 4.4 nota c; cf. 2 S 9.1-13; 16.1-4.25 Absalón había nombrado a Amasa jefe del ejército en lugar de Joab. Amasa era hijo de un varón de Israel llamado Itra, el cual se había unido a Abigail, hija de Nahas, hermana de Sarvia, madre de Joab. 26 Israel y Absalón acamparon en tierra de Galaad. 27 Luego que David llegó a Mahanaim, Sobi hijo de Nahas, de Rabá de los hijos de Amón, Maquir hijo de Amiel, de Lo-debar, y Barzilai, galaadita de Rogelim, 28 trajeron a David y al pueblo que estaba con él camas, tazas, vasijas de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas, garbanzos tostados,* Cf. 2 S 9.7.29 miel, manteca, ovejas y quesos de vaca, para que comieran; porque decían: «El pueblo está hambriento, cansado y sediento en el desierto».* Que tú y Siba os dividáis las tierras: Cf. 2 S 9.7. David se retracta en parte de la decisión que había tomado (2 S 16.4), manteniendo así el juramento que había hecho a Jonatán (1 S 20.14-17) y a Saúl (24.21-22).

Consejos de Ahitofel y de Husai

Muerte de Absalón

David vuelve a Jerusalén

1 David pasó revista al pueblo que tenía consigo y puso sobre ellos jefes de millar y jefes de centena. 2 Luego envió David al pueblo, una tercera parte bajo el mando de Joab, una tercera parte bajo el mando de Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab, y una tercera parte al mando de Itai, el geteo. Y dijo el rey al pueblo: --Yo también saldré con vosotros. 3 Pero el pueblo respondió: --No saldrás; porque si nosotros huimos, no harán caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harán caso de nosotros; pero tú ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Será mejor que tú nos brindes ayuda desde la ciudad. 4 --Yo haré lo que bien os parezca --les dijo el rey. Se puso, pues, el rey a la entrada de la puerta, mientras salía todo el pueblo de ciento en ciento y de mil en mil. 5 El rey dio a Joab, a Abisai y a Itai esta orden: «Tratad benignamente, por amor a mí, al joven Absalón». Y todo el pueblo oyó cuando dio el rey orden acerca de Absalón a todos los capitanes.* Joab: Véase 2 S 2.13 nota k.6 Salió, pues, el pueblo al campo, contra Israel. La batalla se libró en el bosque de Efraín. 7 Allí cayó el pueblo de Israel ante los siervos de David, y aquel día se hizo allí una gran matanza de veinte mil hombres. 8 La batalla se extendió por todo el territorio, y aquel día el bosque causó más muertes que la espada. 9 Iba Absalón en un mulo y se encontró con los siervos de David. El mulo entró por debajo de las ramas espesas de una gran encina, y se le enredó la cabeza en la encina a Absalón, que quedó suspendido entre el cielo y la tierra; pero el mulo en que iba siguió adelante. 10 Lo vio uno y avisó a Joab diciendo: --He visto a Absalón colgado de una encina. 11 Joab respondió al hombre que le daba la noticia: --Y si lo viste, żpor qué no lo mataste enseguida, derribándolo en tierra? Me hubiera placido darte diez siclos de plata y un cinturón.** Sadoc y Abiatar: Véanse 2 S 15.24 nota q; 1 S 22.20 n.Véase 1 S 8.4 n.12 El hombre dijo a Joab: --Aunque me pesaras mil siclos de plata, no extendería yo mi mano contra el hijo del rey; porque nosotros oímos cuando el rey os ordenó a ti, a Abisai y a Itai: “Mirad que ninguno toque al joven Absalón”. 13 Por otra parte, habría yo hecho traición contra mi vida, pues al rey nada se le esconde, y tú mismo estarías en contra mía.** Amasa: Véase 2 S 17.25 n.Llama la atención la designación de Amasa como general del ejército en lugar de Joab, ya que él se había puesto de parte de Absalón durante la revuelta (cf. 2 S 17.25). Sin embargo, David no podía olvidar que Joab había matado a Absalón contra su expreso mandato, y que lo había reprendido duramente después de la victoria (2 S 19.5-7). Además, esta seńal de amnistía manifestaba la voluntad de David de reconciliar a todas las partes en conflicto.14 --No malgastaré mi tiempo contigo --respondió Joab. Y tomando tres dardos en su mano, los clavó en el corazón de Absalón, quien estaba aún vivo en medio de la encina. 15 Luego diez jóvenes escuderos de Joab rodearon a Absalón, lo hirieron y acabaron de matarlo.* Gilgal: Véanse Jos 4.19 nota f e Índice de mapas.16 Entonces Joab tocó la trompeta, y el pueblo dejó de perseguir a Israel, porque Joab detuvo al pueblo.* Simei: 2 S 16.5-13.17 Tomando después a Absalón, lo echaron en un gran hoyo en el bosque y levantaron sobre él un montón muy grande de piedras; y todo Israel huyó, cada uno a su tienda.* Siba: Cf. 2 S 9.2-11; 16.1-4.18 En vida, Absalón había tomado la decisión de erigirse una columna, la cual está en el valle del rey, pues pensó: «Yo no tengo un hijo que conserve la memoria de mi nombre». Y puso a aquella columna su propio nombre, y así se ha llamado «Columna de Absalón», hasta el día de hoy. 19 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc dijo: --żCorreré ahora y daré al rey la noticia de que Jehová ha librado su causa de manos de sus enemigos? 20 Respondió Joab: --Hoy no llevarás la noticia; la llevarás otro día. Hoy no darás la noticia, porque el hijo del rey ha muerto.* Casa de José: En esta expresión se incluye a todas las tribus que formaban parte de Israel, el reino del Norte.21 --Ve tú, y di al rey lo que has visto --dijo Joab a un etíope. El etíope hizo una reverencia ante Joab y salió corriendo. 22 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc volvió a decir a Joab: --De todos modos, yo correré ahora tras el etíope. Joab le dijo: --Hijo mío, żpara qué has de correr tú, si no recibirás recompensa por la noticia?* Hoy vuelvo a ser rey de Israel: Este día fue considerado como una especie de reentronización de David y, por tanto, como un día de amnistía general (1 S 11.13-15).23 --De todos modos, yo correré --respondió él. --Pues corre --le dijo él. Corrió, pues, Ahimaas por el camino de la llanura y se adelantó al etíope. 24 David estaba sentado entre las dos puertas. El atalaya había ido al terrado sobre la puerta en el muro y, alzando sus ojos, miró y vio a uno que corría solo.* Mefi-boset: Véase 4.4 nota c; cf. 2 S 9.1-13; 16.1-4.25 El atalaya dio un grito y lo hizo saber al rey, el cual dijo: --Si viene solo, buenas noticias trae. Mientras el hombre venía acercándose, 26 vio el atalaya a otro que corría. Dio voces el atalaya al portero diciendo: «Ahí viene otro hombre corriendo solo». --También este es un mensajero --dijo el rey. 27 El atalaya dijo de nuevo: --Me parece que el primero corre como Ahimaas hijo de Sadoc. --Ese es hombre de bien y viene con buenas noticias --dijo entonces el rey. 28 Cuando Ahimaas se acercó, dijo al rey en alta voz: --Paz. Y postrándose en tierra delante del rey, le dijo: --Bendito sea Jehová, tu Dios, que ha entregado a los hombres que habían levantado sus manos contra mi seńor, el rey.* Cf. 2 S 9.7.29 --żEl joven Absalón está bien? --preguntó el rey. Ahimaas respondió: --Vi yo un gran alboroto cuando me envió Joab, el siervo del rey, pero no sé qué era.* Que tú y Siba os dividáis las tierras: Cf. 2 S 9.7. David se retracta en parte de la decisión que había tomado (2 S 16.4), manteniendo así el juramento que había hecho a Jonatán (1 S 20.14-17) y a Saúl (24.21-22).30 --Pasa, y ponte allí --dijo el rey. Él pasó y se quedó de pie. 31 Llegó luego el etíope, y dijo: --Traigo buenas noticias para mi seńor, el rey: hoy Jehová ha librado tu causa de manos de todos los que se habían levantado contra ti. 32 El rey preguntó entonces al etíope: --żEl joven Absalón está bien? El etíope respondió: --Que a los enemigos de mi seńor les vaya como a aquel joven, y a todos los que se levanten contra ti para mal. 33 Entonces el rey se turbó, subió a la sala que estaba encima de la puerta y lloró. Mientras iba subiendo, decía: «ˇHijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ˇQuién me diera haber muerto en tu lugar, Absalón, hijo mío, hijo mío!».

Consejos de Ahitofel y de Husai

Muerte de Absalón

David vuelve a Jerusalén

1 Entonces avisaron a Joab: «El rey llora y se lamenta por Absalón». 2 Y se convirtió aquel día la victoria en luto para todo el pueblo; porque aquel día oyó decir el pueblo que el rey estaba afligido por su hijo. 3 Y entró el pueblo aquel día en la ciudad escondiéndose, como suele entrar a escondidas el pueblo avergonzado que ha huido de la batalla. 4 Pero el rey, cubierto el rostro, clamaba en alta voz: «ˇHijo mío Absalón, Absalón, hijo mío, hijo mío!». 5 Entonces Joab entró en la casa donde estaba el rey y le dijo: «Hoy has cubierto de vergüenza el rostro de todos tus siervos, que hoy han librado tu vida, la vida de tus hijos y de tus hijas, la vida de tus mujeres y de tus concubinas,* Joab: Véase 2 S 2.13 nota k.6 amando a los que te aborrecen y aborreciendo a los que te aman; porque hoy has declarado que nada te importan tus príncipes y siervos; hoy me has hecho ver claramente que si Absalón viviera, aunque todos nosotros estuviéramos muertos, entonces estarías contento. 7 Levántate pues, ahora, sal y habla bondadosamente a tus siervos; juro por Jehová que si no sales, no quedará ni un hombre contigo esta noche; y esto será peor para ti que todos los males que te han sobrevenido desde tu juventud hasta ahora». 8 Entonces se levantó el rey y se sentó a la puerta. Cuando se avisó a todo el pueblo: «El rey está sentado a la puerta», vino todo el pueblo delante del rey. Mientras, los de Israel habían huido cada uno a su tienda. 9 Y todo el pueblo discutía en todas las tribus de Israel diciendo: «El rey nos ha librado de manos de nuestros enemigos y nos ha salvado de manos de los filisteos; pero ahora ha huido del país por miedo de Absalón. 10 Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. żPor qué, pues, estáis callados respecto de hacer volver al rey?». 11 Entonces el rey David mandó decir a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: «Hablad a los ancianos de Judá y decidles: “żPor qué vais a ser vosotros los últimos en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerlo volver a su casa?** Sadoc y Abiatar: Véanse 2 S 15.24 nota q; 1 S 22.20 n.Véase 1 S 8.4 n.12 Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. żPor qué, pues, seréis vosotros los últimos en hacer volver al rey?”. 13 Asimismo diréis a Amasa: “żNo eres tú también hueso mío y carne mía? Traiga Dios sobre mí el peor de los castigos, si no te hago general de mi ejército para siempre, en lugar de Joab”».** Amasa: Véase 2 S 17.25 n.Llama la atención la designación de Amasa como general del ejército en lugar de Joab, ya que él se había puesto de parte de Absalón durante la revuelta (cf. 2 S 17.25). Sin embargo, David no podía olvidar que Joab había matado a Absalón contra su expreso mandato, y que lo había reprendido duramente después de la victoria (2 S 19.5-7). Además, esta seńal de amnistía manifestaba la voluntad de David de reconciliar a todas las partes en conflicto.14 Así inclinó el corazón de todos los hombres de Judá, como el de un solo hombre, para que enviaran a decir al rey: «Vuelve tú y todos tus siervos». 15 Volvió, pues, el rey, y llegó hasta el Jordán, mientras Judá venía a Gilgal para recibir al rey y hacerlo pasar el Jordán.* Gilgal: Véanse Jos 4.19 nota f e Índice de mapas.16 También Simei hijo de Gera hijo de Benjamín, que era de Bahurim, se dio prisa y descendió con los hombres de Judá a recibir al rey David.* Simei: 2 S 16.5-13.17 Con él venían mil hombres de Benjamín; asimismo Siba, criado de la casa de Saúl, con sus quince hijos y sus veinte siervos, los cuales pasaron el Jordán delante del rey.* Siba: Cf. 2 S 9.2-11; 16.1-4.18 Y cruzaron el vado para hacer pasar a la familia del rey y complacer sus deseos. Simei hijo de Gera se postró delante del rey cuando este pasó el Jordán, 19 y le dijo: --ˇNo me culpe mi seńor por mi falta! ˇNo recuerdes los males que tu siervo hizo el día en que mi seńor, el rey, salió de Jerusalén, ni los guarde el rey en su corazón! 20 Porque yo, tu siervo, reconozco haber pecado, pero soy hoy el primero de toda la casa de José que he descendido para recibir a mi seńor, el rey.* Casa de José: En esta expresión se incluye a todas las tribus que formaban parte de Israel, el reino del Norte.21 Entonces intervino Abisai hijo de Sarvia y dijo: --żNo ha de morir por esto Simei, que maldijo al ungido de Jehová? 22 Pero David respondió: --żQué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia, para que hoy me seáis adversarios? żAcaso ha de morir hoy alguien en Israel? żAcaso no sé que hoy vuelvo a ser rey de Israel?* Hoy vuelvo a ser rey de Israel: Este día fue considerado como una especie de reentronización de David y, por tanto, como un día de amnistía general (1 S 11.13-15).23 Luego el rey dijo a Simei: --No morirás. Y el rey se lo juró. 24 También Mefi-boset hijo de Saúl descendió a recibir al rey; no había lavado sus pies ni cortado su barba. Tampoco había lavado sus vestidos desde el día en que salió el rey hasta el día en que volvió en paz.* Mefi-boset: Véase 4.4 nota c; cf. 2 S 9.1-13; 16.1-4.25 Y cuando llegó a Jerusalén para recibir al rey, este le dijo: --Mefi-boset, żpor qué no viniste conmigo? 26 Él respondió: --Rey y seńor mío, mi siervo me engańó; tu siervo le había dicho: “Ensíllame un asno, montaré en él y me iré con el rey”, porque tu siervo es cojo. 27 Él ha calumniado a tu siervo delante de mi seńor, el rey; pero mi seńor, el rey, es como un ángel de Dios; trátame, pues, como mejor te parezca. 28 Porque toda la casa de mi padre era digna de muerte ante mi seńor, el rey. Sin embargo, tú pusiste a tu siervo entre los convidados a tu mesa. żQué derecho tengo aún de implorar algo al rey?* Cf. 2 S 9.7.29 El rey le dijo: --żPara qué más palabras? Yo he determinado que tú y Siba os dividáis las tierras.* Que tú y Siba os dividáis las tierras: Cf. 2 S 9.7. David se retracta en parte de la decisión que había tomado (2 S 16.4), manteniendo así el juramento que había hecho a Jonatán (1 S 20.14-17) y a Saúl (24.21-22).30 Mefi-boset dijo al rey: --Deja que él las tome todas, puesto que mi seńor el rey ha vuelto en paz a su casa. 31 También Barzilai,ń 19.312 S 17.27-29.el galaadita, descendió de Rogelim y pasó el Jordán con el rey, para acompańarlo al otro lado del Jordán. 32 Era Barzilai muy anciano; tenía ochenta ańos y había dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico. 33 El rey le dijo: --Sigue conmigo y yo me encargaré de tu sustento en Jerusalén. 34 Pero Barzilai dijo al rey: --żCuántos ańos más habré de vivir para que yo suba con el rey a Jerusalén? 35 ˇYa tengo ochenta ańos de edad! żPuedo distinguir entre lo que es agradable y lo que no lo es? żGustará ahora tu siervo de lo que coma o beba? żOirá aún la voz de los cantores y de las cantoras? żPor qué, pues, ha de ser tu siervo una carga para mi seńor, el rey? 36 Tu siervo seguirá contigo un poco más allá del Jordán, pero żpara qué ha de darme el rey tan gran recompensa? 37 Yo te ruego que dejes volver a tu siervo, para que muera en mi ciudad, junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. Aquí está tu siervo Quimam. Que siga él con mi seńor, el rey, y haz con él lo que bien te parezca.* Cf. 1 R 2.7.38 El rey dijo: --Pues siga conmigo Quimam, y yo haré con él como bien te parezca; todo lo que tú me pidas, yo lo haré. 39 Todo el pueblo pasó el Jordán. Luego que hubo también pasado, el rey besó a Barzilai y lo bendijo, y él regresó a su casa. 40 Siguió entonces el rey hacia Gilgal, y con él pasó Quimam. Todo el pueblo de Judá acompańaba al rey, y también la mitad del pueblo de Israel. 41 En esto, todos los hombres de Israel vinieron a decir al rey: --żPor qué los hombres de Judá, nuestros hermanos, se han adueńado de ti, y han hecho pasar el Jordán al rey, a su familia y a todos los siervos de David con él? 42 Todos los hombres de Judá respondieron a todos los de Israel: --Porque el rey es nuestro pariente. Pero żpor qué os enojáis vosotros de eso? żHemos nosotros comido a expensas del rey? żHemos recibido de él algún regalo? 43 Entonces los hombres de Israel respondieron a los de Judá: --Nosotros tenemos sobre el rey, y sobre el mismo David, diez veces más derechos que vosotros. żPor qué, pues, nos habéis menospreciado? żAcaso no fuimos nosotros los primeros que propusimos hacer volver a nuestro rey? Sin embargo, las palabras de los hombres de Judá fueron más violentas que las de los hombres de Israel.