Amnón y Tamar
Joab procura el regreso de Absalón,
1 Aconteció después de esto que, teniendo Absalón hijo de David una hermana muy hermosa, llamada Tamar, Amnón hijo de David se enamoró de ella. 2 Estaba Amnón tan angustiado que se enfermó a causa de su hermana Tamar, pues, por ser ella virgen, le parecía a Amnón que sería difícil hacerle cosa alguna.* Astuta: Véase 13.3 nota g.3 Y tenía Amnón un amigo llamado Jonadab, hijo de Simea, hermano de David. Jonadab era un hombre muy astuto, 4 y le dijo: --Hijo del rey, żpor qué de día en día vas enflaqueciendo así? żNo me lo revelarás a mí? Amnón le respondió: --Amo a Tamar, la hermana de mi hermano Absalón. 5 Jonadab le dijo: --Acuéstate en tu cama y finge que estás enfermo; cuando tu padre venga a visitarte, dile: “Te ruego que Tamar, mi hermana, venga a darme de comer; que prepare alguna vianda en mi presencia para que yo la vea y ella misma me la sirva”.* Véase 2 S 12.1-7.6 Se acostó, pues, Amnón, y fingió que estaba enfermo. El rey vino a visitarlo, y Amnón le dijo: --Te ruego que venga mi hermana Tamar a preparar delante de mí dos hojuelas, y me las sirva con sus propias manos. 7 Entonces David envió a decir a Tamar a su casa: --Ve ahora a casa de Amnón, tu hermano, y hazle de comer.** Hagamos morir por la vida del hermano a quien él mató: Cf. Nm 35.16-29; Dt 19.4-13.Cf. Nm 27.8-11.8 Tamar fue a casa de su hermano Amnón, que estaba acostado, tomó harina, la amasó, hizo hojuelas delante de él y las coció. 9 Tomó luego la sartén y las sacó delante de él; pero él no quiso comer, sino que dijo: “Echad fuera de aquí a todos”. Y todos salieron de allí. 10 Entonces Amnón dijo a Tamar: «Trae la comida a la alcoba y dame de comer con tus manos». Tamar tomó las hojuelas que había preparado y las llevó a su hermano Amnón a la alcoba. 11 Cuando se las puso delante para que comiera, él la sujetó y le dijo: --Ven, hermana mía, acuéstate conmigo. 12 Ella entonces le respondió: --No, hermano mío, no me fuerces, pues no se debe hacer así en Israel. No cometas tal infamia. 13 Porque żadónde iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como un perverso en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey; él no se negará a entregarme a ti. 14 Pero él no la quiso oir y, como podía más que ella, la violentó y se acostó con ella. 15 Después Amnón la aborreció tan terriblemente, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: --Levántate y vete. 16 Ella le respondió: --No hay razón; mayor mal es este de arrojarme, que el que me has hecho. Pero él no la quiso oir, 17 sino que llamando al criado que le servía, le dijo: --Échame a esta fuera de aquí, y cierra tras ella la puerta. 18 Llevaba ella un vestido de diversos colores, traje que vestían las hijas vírgenes de los reyes. Su criado, pues, la echó fuera, y cerró la puerta tras ella. 19 Entonces Tamar tomó ceniza y la esparció sobre su cabeza, rasgó el vestido de diversos colores que tenía puesto, y con las manos sobre la cabeza, se fue gritando. 20 Su hermano Absalón le dijo: --żHa estado contigo tu hermano Amnón? Pues calla ahora, hermana mía; es tu hermano. Que no se angustie tu corazón por esto. Tamar se quedó desconsolada en casa de su hermano Absalón. 21 Cuando el rey David oyó todo esto, se enojó mucho.* Al tomar esta decisión, David no podía prever los males que sobrevendrían más tarde sobre él y sobre su pueblo, a causa de la revuelta de Absalón.22 Pero Absalón no dijo a Amnón ni malo ni bueno, aunque Absalón aborrecía a Amnón porque había forzado a su hermana Tamar.
Venganza y huida de Absalón
23 Pasados dos ańos, Absalón, que tenía esquiladores en Baal-hazor, junto a Efraín, convidó a todos los hijos del rey. 24 Se presentó Absalón al rey, y le dijo: --Tu siervo tiene ahora esquiladores; ruego que vengan el rey y sus siervos con tu siervo. 25 El rey respondió a Absalón: --No, hijo mío, no vamos todos, para que no te seamos gravosos. Aunque porfió con él, el rey no quiso ir, pero lo bendijo.* Alabado por su hermosura: Véase 1 S 9.2 n.26 Entonces dijo Absalón: --Pues si no, te ruego que venga con nosotros Amnón, mi hermano. --żPara qué ha de ir contigo? --le respondió el rey. 27 Pero como Absalón insistía, dejó ir con él a Amnón y a todos los hijos del rey. 28 Absalón había dado orden a sus criados diciendo: «Os ruego que miréis cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino; y al decir yo: “Herid a Amnón”, entonces matadlo. No temáis, pues yo os lo he mandado. Esforzaos, pues, y sed valientes». 29 Los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón les había mandado. Entonces se levantaron todos los hijos del rey, y montando cada uno en su mula, huyeron. 30 Aún estaban en camino cuando llegó a David un rumor que decía: «Absalón ha dado muerte a todos los hijos del rey; ninguno de ellos ha quedado». 31 Levantándose entonces David, rasgó sus vestidos y se echó en tierra; todos los criados que estaban junto a él, también se rasgaron los vestidos. 32 Pero Jonadab, hijo de Simea, hermano de David, habló y dijo: --No diga mi seńor que han dado muerte a todos los jóvenes hijos del rey, pues sólo Amnón ha muerto; porque por mandato de Absalón había sido esto determinado desde el día en que Amnón forzó a su hermana Tamar. 33 Por tanto, ahora no haga caso mi seńor, el rey, de ese rumor que dice: “Todos los hijos del rey han muerto”, pues solo Amnón ha muerto,* El rey besó a Absalón: Con este gesto, David se reconcilió con su hijo y lo reincorporó a la corte real (cf. 14.24).34 y Absalón ha huido. Entre tanto, alzando sus ojos el joven que estaba de atalaya, miró y vio a mucha gente que venía por el camino que estaba a sus espaldas,ń 13.34Camino que estaba a sus espaldas: otra posible traducción: camino de Horonaim. Dicha ciudad se encontraba a unos 19 km. al noroeste de Jerusalén. No es la ciudad de Horonaim mencionada en Is 15.5; Jer 48.3.del lado del monte. 35 Entonces dijo Jonadab al rey: --Son los hijos del rey, que vienen; tal como tu siervo había dicho. 36 Cuando acabó de hablar, llegaron los hijos del rey, y alzando su voz lloraron. También el mismo rey y todos sus siervos lloraron con muy grandes lamentos. 37 Pero Absalón huyó y fue a refugiarse junto a Talmai hijo de Amiud, rey de Gesur. Y David lloraba por su hijo todos los días.* Gesur: 2 S 3.3.38 Así huyó Absalón, se fue junto a Gesur y estuvo allá tres ańos. 39 Y el rey David deseaba ver a Absalón, pues ya se había consolado de la muerte de Amnón.
Amnón y Tamar
Joab procura el regreso de Absalón,
1 Conoció Joab hijo de Sarvia que el corazón del rey se inclinaba por Absalón, 2 por lo que mandó a traer una mujer astuta de Tecoa, y le dijo: «Te ruego que finjas estar de duelo y te vistas ropas de luto; no te unjas con óleo, sino preséntate como una mujer que hace mucho tiempo está de duelo por algún muerto.* Astuta: Véase 13.3 nota g.3 Luego te presentarás al rey y le dirás de esta manera». Y le explicó Joab lo que debía decir. 4 Entró, pues, aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose sobre su rostro en tierra, hizo una reverencia, y dijo: --ˇSocórreme, oh rey! 5 --żQué tienes? --le dijo el rey. Ella respondió: --Yo a la verdad soy una mujer viuda; mi marido ha muerto.* Véase 2 S 12.1-7.6 Tu sierva tenía dos hijos. Los dos rińeron en el campo, y como no había quien los separara, uno hirió al otro y lo mató. 7 Y ahora toda la familia se ha levantado contra tu sierva, diciendo: “Entrega al asesino de su hermano, para que lo hagamos morir por la vida del hermano a quien él mató, y matemos también al heredero”. Así apagarán el ascua que me ha quedado, y dejarán a mi marido sin nombre ni descendencia sobre la tierra.** Hagamos morir por la vida del hermano a quien él mató: Cf. Nm 35.16-29; Dt 19.4-13.Cf. Nm 27.8-11.8 Entonces el rey dijo a la mujer: --Vete a tu casa, y yo daré órdenes con respecto a ti. 9 La mujer de Tecoa dijo al rey: --ˇRey y seńor mío, que caiga la culpa sobre mí y sobre la casa de mi padre!, pero que el rey y su trono queden sin culpa. 10 El rey respondió: --Al que hable contra ti, tráelo ante mí, y no te tocará más. 11 Dijo ella entonces: --Te ruego, oh rey, que te acuerdes de Jehová, tu Dios, para que el vengador de la sangre no aumente el dańo y no destruya a mi hijo. Él respondió: --ˇVive Jehová, que no caerá en tierra ni un cabello de la cabeza de tu hijo! 12 La mujer siguió diciendo: --Te ruego que permitas a tu sierva decir algo a mi seńor, el rey. --Habla --respondió el rey. 13 La mujer ańadió: --żPor qué, pues, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque diciendo el rey estas cosas se confiesa culpable él mismo, por cuanto el rey no deja volver a su desterrado. 14 Todos de cierto morimos y somos como agua derramada en tierra que no puede volver a recogerse. Ni Dios quita la vida, sino que provee medios para que el desterrado no siga alejado de él. 15 Si yo he venido ahora para decir esto al rey, mi seńor, es porque el pueblo me ha atemorizado. Y tu sierva pensó: “Hablaré ahora al rey; quizá haga lo que su sierva le diga, 16 pues el rey me oirá y librará a su sierva de manos del hombre que quiere extirparme a mí, junto con mi hijo, de la heredad de Dios”. 17 Tu sierva dice pues: “Sea ahora de consuelo la respuesta de mi seńor, el rey, pues mi seńor, el rey, es como un ángel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo. Y que Jehová, tu Dios, sea contigo”. 18 Entonces David respondió a la mujer: --Te ruego que no me ocultes nada de lo que yo te pregunte. --Hable mi seńor, el rey --dijo la mujer. 19 El rey preguntó: --żNo está metida la mano de Joab en todas estas cosas? La mujer respondió: --ˇVive tu alma, rey seńor mío, que no se aparta ni a derecha ni a izquierda todo lo que mi seńor el rey ha hablado!; porque fue tu siervo Joab quien me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras. 20 Para mudar el aspecto de las cosas, Joab, tu siervo, ha hecho esto. Pero mi seńor es sabio, con la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra. 21 Luego el rey dijo a Joab: --Mira, he decidido esto: vete y haz volver al joven Absalón.* Al tomar esta decisión, David no podía prever los males que sobrevendrían más tarde sobre él y sobre su pueblo, a causa de la revuelta de Absalón.22 Joab se postró en tierra sobre su rostro, hizo una reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: --Hoy ha entendido tu siervo: he hallado gracia a tus ojos, rey y seńor mío, pues el rey ha hecho lo que su siervo ha dicho.
Venganza y huida de Absalón
23 Se levantó luego Joab, fue a Gesur, y trajo a Absalón a Jerusalén. 24 Pero el rey dijo: «Que se vaya a su casa y no vea mi rostro». Absalón volvió a su casa y no se presentó ante el rey. 25 No había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; desde la planta de su pie hasta la coronilla no había en él defecto.* Alabado por su hermosura: Véase 1 S 9.2 n.26 Cuando se cortaba el cabello, lo cual hacía al fin de cada ańo, pues le causaba molestia --por eso se lo cortaba--, pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos, según el peso real. 27 A Absalón le nacieron tres hijos y una hija, que se llamaba Tamar y fue una mujer de hermoso semblante. 28 Estuvo Absalón por espacio de dos ańos en Jerusalén sin presentarse ante el rey. 29 Llamó Absalón a Joab para enviarlo al rey, pero él no quiso venir. Todavía lo llamó una segunda vez, pero tampoco quiso venir. 30 Entonces dijo a sus siervos: --Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego. Y los siervos de Absalón prendieron fuego al campo. 31 Entonces se levantó Joab, vino a casa de Absalón, y le dijo: --żPor qué han prendido fuego tus siervos a mi campo? 32 Absalón le respondió: --Te he mandado a decir que vinieras acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: “żPara qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Ahora deseo ver el rostro del rey; si hay pecado en mí, máteme”. 33 Fue, pues, Joab a ver al rey, y se lo hizo saber. Entonces llamó a Absalón, el cual se presentó ante el rey y se postró rostro en tierra delante de él. Y el rey besó a Absalón.* El rey besó a Absalón: Con este gesto, David se reconcilió con su hijo y lo reincorporó a la corte real (cf. 14.24).
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas