1. LOS COMIENZOS DEL REINADO DE DAVID: EL PACTO DE DIOS CON DAVID; LAS CAMPAŃAS MILITARES Y LA UNIFICACIÓN DEL REINO (1.1--8.18)
David se entera de la muerte de Saúl
1 Aconteció después de la muerte de Saúl, que vuelto David de derrotar a los amalecitas, estuvo dos días en Siclag.*** Después de la muerte de Saúl: Cf. un comienzo semejante en Jos 1.1; Jue 1.1; 2 R 1.1.Amalecitas: Cf. 1 S 30. Véase Ex 17.8 nota g.Siclag: Véase 1 S 27.6 n.2 Al tercer día, llegó uno del campamento de Saúl, con los vestidos rotos y la cabeza cubierta de tierra. Cuando se presentó ante David, se postró en tierra e hizo una reverencia.* Vestidos rotos y la cabeza cubierta de tierra: Cf. Jos 7.6; 1 S 4.12.3 David le preguntó: --żDe dónde vienes? --Me he escapado del campamento de Israel --le respondió él. 4 --żQué ha acontecido? Te ruego que me lo digas --le preguntó David. --El pueblo huyó de la batalla; han caído muchos del pueblo y murieron. También Saúl y su hijo Jonatán murieron --respondió él. 5 Dijo David a aquel joven que le daba la noticia: --żCómo sabes que han muerto Saúl y su hijo Jonatán? 6 El joven que le daba la noticia respondió: --Casualmente fui al monte Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza; tras él venían carros y gente de a caballo. 7 Se volvió y al verme me llamó; yo respondí: “Heme aquí”. 8 Me preguntó: “żQuién eres tú?”. Yo le respondí: “Soy amalecita”.* Yo le respondí: Soy amalecita: Los amalecitas eran enemigos tradicionales de Israel (cf. Ex 17.8-14; Dt 25.17-19; 1 S 15.2) y el mismo David había combatido poco tiempo antes contra ellos (1 S 30.1-5). Por tanto, la persona y el relato del amalecita que se presentaba como ejecutor de la muerte de Saúl debieron resultar muy sospechosos para David y su gente.9 Luego me dijo: “Te ruego que te acerques y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues aún sigo vivo”. 10 Yo entonces me acerqué y lo maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída. Tomé la corona que llevaba sobre su cabeza y el brazalete que tenía en su brazo, y se los he traído aquí a mi seńor.* Este relato de la muerte de Saúl ańade elementos no mencionados en 1 S 31.3-5 (cf. 1 Cr 10.1-6), que acentúan el dramatismo de aquel acontecimiento. Sin duda, el amalecita exageró su participación en el hecho, creyendo que con esa mentira obtendría de David una recompensa mayor.11 Entonces David, tirando de sus vestidos, los rasgó, y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él. 12 Lloraron, se lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, pues habían caído al filo de la espada.* El ayuno formaba parte de los ritos de duelo (cf. 1 S 31.13; 2 S 3.35; Jl 2.12).13 David preguntó luego a aquel joven que le había traído la noticia: --żDe dónde eres tú? --Soy hijo de un extranjero, amalecita --respondió él. 14 --żCómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová? --le dijo David.* Al ungido de Jehová: En virtud de la unción con el aceite sagrado (véase 1 S 10.1 nota b; Sal 2.2 n.), el rey era una persona santa e inviolable. Cf. 1 S 24.6-7; 26.9, donde el mismo David le reconoce a Saúl esos atributos.15 Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: --Ve y mátalo. Él lo hirió, y murió, 16 mientras David decía: --Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, al decir: “Yo maté al ungido de Jehová”.
Lamento de David por Saúl y Jonatán
17 David entonó este lamento por Saúl y Jonatán, su hijo, 18 y dijo que debía enseńarse a los hijos de Judá. Así está escrito en el libro de Jaser:
** Los hijos de Judá: Heb. ańade un arco. Otra posible traducción: y ordenó que se le enseńara a la gente de Judá. Es el canto del arco y se halla escrito en el libro de Jaser.Libro de Jaser: Véase Jos 10.13 n.19 «ˇHa perecido la gloria de Israel%sobre tus alturas!
ˇCómo han caído los valientes!
20 No lo anunciéis en Gat,
ni deis las nuevas%en las plazas de Ascalón;
para que no se alegren%las hijas de los filisteos,
para que no salten de gozo%las hijas de los incircuncisos.
* Cuando regresaba un ejército victorioso, las mujeres salían a su encuentro con cánticos y danzas (Jue 11.34; 1 S 18.6-7). Cf. también Ex 15.20-21.21 »Montes de Gilboa,
ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros,
ni seáis tierras de ofrendas;
porque allí fue desechado%el escudo de los valientes,
el escudo de Saúl, como si%no hubiera sido ungido con aceite.
22 »Sin sangre de los muertos,%sin grasa de los valientes,
el arco de Jonatán jamás retrocedía,
ni la espada de Saúl volvió vacía.
23 »Saúl y Jonatán, amados y queridos;
inseparables en la vida, tampoco%en su muerte fueron separados;ń 1.23Inseparables en la vida... fueron separados: Al poner de relieve este hecho, David proporciona un importante dato histórico: la estrecha amistad que lo unió con Jonatán (cf. 1 S 18.1-4) no provocó la ruptura entre el padre y el hijo.
más ligeros eran que águilas,
más fuertes que leones.
24 »Hijas de Israel, llorad por Saúl,
quien os vestía de escarlata y lino fino,
quien adornaba vuestras ropas%con ornamentos de oro.
* Los guerreros victoriosos traían de regalo a sus mujeres objetos de valor arrebatados al enemigo. Cf. en Jue 5.28-30 el diálogo de las mujeres que aguardaban ansiosamente la llegada de los vencedores con un precioso botín de guerra.25 ˇCómo han caído los valientes%en medio de la batalla!
ˇJonatán, muerto en tus alturas!
26 Angustia tengo por ti, Jonatán,%hermano mío,
cuán dulce fuiste conmigo.
Más maravilloso me fue tu amor
que el amor de las mujeres.
27 ˇCómo han caído los valientes,
cómo han perecido las armas de guerra!».
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