3. ACTIVIDADES DE ELISEO (3.1--8.15)
Reinado de Joram de Israel
1 Joram hijo de Acab comenzó a reinar en Samaria sobre Israel en el ańo dieciocho de Josafat, rey de Judá. Reinó doce ańos. 2 Pero hizo lo malo a los ojos de Jehová, aunque no como su padre y su madre, pues quitó las estatuas de Baal que su padre había hecho.* Las estatuas de Baal: Cf. 1 R 16.31-32. Según parece, Joram advirtió el disgusto de muchos de sus súbditos por las concesiones hechas al culto de Baal. Sin embargo, una reforma a fondo era impensable mientras la reina madre, Jezabel, hiciera valer su influencia (véase 1 R 16.31 nota i).3 No obstante, se entregó a los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel, y no se apartó de ellos.
Eliseo predice la victoria sobre Moab
4 Mesa, rey de Moab, era propietario de ganados y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con su lana.** Mesa, rey de Moab, es célebre por una inscripción grabada en piedra, conocida como “estela del rey Mesa”, encontrada el siglo pasado en Transjordania; actualmente está en el Museo del Louvre. En esa inscripción, Masa relata cómo su reino estuvo sometido a Omri y a su dinastía y cómo logró liberarse de la opresión. La estela arroja mucha luz sobre las tensiones existentes en aquella época entre el reino de Israel y el de Moab.Era propietario de ganados heb. noqued: (Véase Am 1.1 nota a.)5 Pero cuando Acab murió, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel.** Moab: región y reino al oriente del Mar Muerto, entre Edom, al sur, y Amón, al norte; véase Índice de mapas. Los moabitas tuvieron numerosos contactos con los reinos de Israel y de Judá, hasta la destrucción de Jerusalén (587 a.C.). A partir de entonces, retornaron a una forma de vida seminómada y estuvieron sometidos a los persas, a los nabateos (véase 2 Co 11.32-33 n.) y a los romanos. Véase Gn 19.37.Según la “estela de Mesa” (véase v. 4 nota b), la opresión de Moab habría durado cuarenta ańos, durante los reinados de Omri y de Acab. Pero el número cuarenta, como en diversos pasajes de la Biblia, es una cifra redonda y no necesariamente una indicación cronológica precisa (véase Gn 7.12 n.).6 Salió entonces de Samaria el rey Joram y pasó revista a todo Israel. 7 Fue y envió a decir a Josafat, rey de Judá: «El rey de Moab se ha rebelado contra mí: żquieres venir conmigo a la guerra contra Moab?». El rey de Judá respondió: «Iré, porque yo soy como tú, mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como los tuyos».* Cf. 1 R 22.4, donde Josafat da esta misma respuesta al rey Acab.8 Y ańadió: «żPor qué camino iremos?». Joram respondió: «Por el camino del desierto de Edom».* Los aliados no invadieron a Moab a través del Jordán, sino que dieron un largo rodeo por el sur del Mar Muerto. Así evitaban el choque con varias plazas fuertes moabitas y tomaban al enemigo por sorpresa.9 Salieron, pues, el rey de Israel, el rey de Judá y el rey de Edom. Como tuvieron que dar un rodeo por el desierto, a los siete días de camino les faltó agua para el ejército y para las bestias que los seguían. 10 Entonces el rey de Israel dijo: --ˇAh! Jehová ha llamado a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas. 11 Pero Josafat dijo: --żAcaso no hay aquí profeta de Jehová para que consultemos a Jehová por medio de él? Uno de los siervos del rey de Israel dijo: --Aquí está Eliseo hijo de Safat, que servía a Elías. 12 --Este tendrá palabra de Jehová --afirmó Josafat. El rey de Israel, Josafat y el rey de Edom descendieron hacia donde él estaba. 13 Pero Eliseo dijo al rey de Israel: --żQué tengo yo que ver contigo? ˇVete a los profetas de tu padre y a los profetas de tu madre! El rey de Israel le respondió: --No, porque Jehová ha reunido a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas. 14 Eliseo dijo: --ˇVive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy!, que si no sintiera respeto por Josafat, rey de Judá, no te miraría a ti ni te vería. 15 Pero ahora traedme un músico. Mientras el músico tocaba, la mano de Jehová se posó sobre Eliseo,* La mano de Jehová se posó sobre Eliseo: otra posible traducción: Jehová se posesionó de Eliseo (véase Ez 1.1-3 nota f).16 quien dijo: «Así ha dicho Jehová: “Haced en este valle muchos estanques”. 17 Porque así dice Jehová: “No veréis viento, ni veréis lluvia, pero este valle se llenará de agua y beberéis vosotros, vuestras bestias y vuestros ganados”. 18 Y como esto es poca cosa a los ojos de Jehová, él entregará también a los moabitas en vuestras manos. 19 Destruiréis toda ciudad fortificada y toda villa hermosa, talaréis todo buen árbol, cegaréis todas las fuentes de aguas y destruiréis con piedras toda tierra fértil».* Cf. Dt 20.19-20, donde se prohíbe expresamente cortar los árboles del campo, es decir los árboles frutales, en territorio enemigo.20 Aconteció, pues, que a la mańana, cuando se ofrece el sacrificio, de la parte de Edom vinieron las aguas y la tierra se inundó.* De Edom vinieron las aguas: a causa de un violento aguacero, como los que suelen caer en aquella región.21 Al enterarse todos los de Moab que los reyes subían a pelear contra ellos, se juntaron desde los que apenas podían ceńir armadura en adelante, y se pusieron en la frontera. 22 Cuando se levantaron por la mańana y brilló el sol sobre las aguas, vieron los de Moab desde lejos las aguas rojas como sangre 23 y dijeron: «ˇEsto es sangre derramada a espada! Los reyes se han vuelto uno contra otro y cada uno ha dado muerte a su compańero. Conque ˇal botín, Moab!». 24 Pero cuando llegaron al campamento de Israel, se levantaron los israelitas y atacaron a los de Moab, los cuales huyeron ante ellos. Entonces los persiguieron, mataron a los de Moab, 25 asolaron las ciudades y en todas las tierras fértiles echó cada uno su piedra y las llenaron. Cegaron también todas las fuentes de las aguas y derribaron todos los buenos árboles. Sólo quedó en pie la ciudad de Kir-hareset, pero los honderos la rodearon y la destruyeron. 26 Cuando el rey de Moab vio que lo vencían en la batalla, tomó consigo setecientos hombres que manejaban espada para atacar al rey de Edom; pero no pudieron hacerlo. 27 Entonces tomó a su primogénito, que había de reinar en su lugar, y lo sacrificó en holocaustoń 3.27Aunque este rito pagano estaba severamente prohibido por la ley de Moisés (Lv 18.21; 20.2), era practicado ocasionalmente en Israel (2 R 16.3).sobre el muro. Esto provocó tan gran enojo contra Israel, que se alejaron de allí y regresaron a su tierra.** Con la inmolación de su hijo primogénito, el rey pretendía aplacar la ira de Quemos, el dios de Moab, “que estaba enojado con su tierra” (según Inscripción de Mesa, línea 5). Cf. Jer 48.7,13,46.El sacrificio fue ofrecido sobre el muro, a la vista de las tropas enemigas que sitiaban la ciudad, con la manifiesta intención de sembrar el pánico en medio de ellas.
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