Reinado de Joás de Judá
1 En el séptimo ańo de Jehú comenzó a reinar Joás y reinó cuarenta ańos en Jerusalén. El nombre de su madre era Sibia, de Beerseba. 2 Joás hizo lo recto ante los ojos de Jehová todo el tiempo que lo dirigió el sacerdote Joiada.* La enseńanza de la Ley de Jehová era una de las principales funciones de los sacerdotes (cf. Dt 31.9-13; Jer 18.18; Ez 7.26). La instrucción impartida al joven rey se refería principalmente al conocimiento y observancia de la Ley (cf. Dt 17.18-19).3 Con todo, los lugares altos no se quitaron, porque el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 4 Joás dijo a los sacerdotes: «Todo el dinero consagrado que se acostumbra traer a la casa de Jehová, el dinero del rescate de cada persona, según está estipulado, y todo el dinero que cada uno de su propia voluntad trae a la casa de Jehová,* Cf. Ex 30.11-36.5 que lo reciban los sacerdotes, cada uno de manos de sus familiares, y con él reparen los portillos del Templo dondequiera que se hallen grietas». 6 Pero en el ańo veintitrés del rey Joás aún no habían reparado los sacerdotes las grietas del Templo. 7 Llamó entonces el rey Joás al sumo sacerdote Joiada y a los demás sacerdotes y les dijo: «żPor qué no reparáis las grietas del Templo? De ahora en adelante, pues, no toméis más el dinero de vuestros familiares, sino dadlo para reparar las grietas del Templo». 8 Los sacerdotes consintieron en no tomar más dinero del pueblo, ni tener a su cargo reparar las grietas del Templo.* Estos sacerdotes no eran simples porteros, sino altos dignatarios del Templo, encargados de recoger las ofrendas de los fieles (2 R 22.4). A veces se mencionan después del sumo sacerdote y del sacerdote que lo seguía en dignidad (2 R 25.18; Jer 52.24).9 Pero el sumo sacerdote Joiada tomó un cofre e hizo en la tapa un agujero, lo puso junto al altar, a la mano derecha conforme se entra en el templo de Jehová, y los sacerdotes que guardaban la puerta ponían allí todo el dinero que se traía a la casa de Jehová. 10 Cuando veían que había mucho dinero en el cofre, venía el secretario del rey y el Sumo sacerdote, contaban el dinero que hallaban en el templo de Jehová y lo guardaban. 11 Entregaban el dinero suficiente a los que hacían la obra y a los que tenían a su cargo la casa de Jehová. Ellos lo gastaban en pagar a los carpinteros y maestros que reparaban la casa de Jehová, 12 y a los albańiles y canteros; y en comprar la madera y la piedra de cantería para reparar las grietas de la casa de Jehová, y en todo lo que se gastaba en la Casa para repararla. 13 Pero de aquel dinero que se traía a la casa de Jehová, no se hacían tazas de plata, ni despabiladeras, ni jofainas, ni trompetas, ni ningún otro utensilio de oro ni de plata para el templo de Jehová,* Estas medidas restrictivas podían estar relacionadas con el tributo pagado al rey arameo Hazael (cf. v. 18-19).14 pues lo daban a los que hacían la obra, y con él reparaban la casa de Jehová. 15 No se le pedía cuentas a los hombres en cuyas manos el dinero era entregado, para que ellos lo dieran a los que hacían la obra, porque ellos lo hacían fielmente.* El dinero: Probablemente se trata de la tarifa pagada por los sacrificios ofrecidos en el Templo. Este dinero no se usaba para la reparación del edificio, sino que se entregaba a los sacerdotes junto con una porción de las ofrendas (cf. Lv 7.6-7).16 El dinero por el pecado y el dinero por la culpa no se llevaba a la casa de Jehová, porque era de los sacerdotes. 17 Por ese entonces subió Hazael, rey de Siria, peleó contra Gat y la tomó. Luego Hazael se propuso subir contra Jerusalén,* Hazael: Véase 2 R 10.32 n. Gat: ciudad filistea situada sobre la llanura costera del Mediterráneo, al sur de Palestina (véase 1 S 6.17 n.). El rey Hazael también se había dirigido contra Jerusalén, pero Joás logró contrarrestar el peligro pagando un elevado tributo (cf, v. 18).18 por lo que Joás, rey de Judá, tomó todas las ofrendas que habían dedicado sus antepasados Josafat, Joram y Ocozías, reyes de Judá, y las que él mismo había dedicado, y todo el oro que se halló en los tesoros de la casa de Jehová y en la casa del rey, y lo envió a Hazael, rey de Siria, el cual se retiró de Jerusalén. 19 Los demás hechos de Joás y todo lo que hizo, żno está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? 20 Sus siervos se levantaron, tramaron una conjura y mataron a Joás en la casa de Milo, cuando descendía a Sila. 21 Así pues, sus siervos Josacar hijo de Simeat, y Jozabad hijo de Somer, lo hirieron y murió. Lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David. En su lugar reinó Amasías, su hijo.* Joás, salvado milagrosamente de la masacre ejecutada por la reina Atalía (2 R 11.1-3), murió asesinado por sus propios siervos. El texto no aclara los motivos del crimen.
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas