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2 San Pedro 2 2 de 3 capítulos

Falsos profetas y falsos maestros

(Jud 3-16)

1 Hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructoras y hasta negarán al Seńor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.* Dt 13.1-5; Mt 24.11.2 Y muchos seguirán su libertinaje, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado.* Jud 4. Rescató: cf. 1 P 1.18-19, y véase Ro 3.24 nota s.3 Llevados por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya hace tiempo la condenación los amenaza y la perdición los espera. 4 Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a prisiones de oscuridad, donde están reservados para el juicio.* Véase Jud 6 n.; probablemente se alude a Gn 6.1-4. Véase también 1 P 3.20 nota m.5 Tampoco perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, y trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos.* Gn 6.5--7.24; 8.18; 2 P 3.6. Cf. 1 P 3.20.6 También condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente.* Jud 7.7 Pero libró al justo Lot, abrumado por la conducta pervertida de los malvados,* Gn 19.1-16,29.8 (pues este justo, que habitaba entre ellos, afligía cada día su alma justa viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos). 9 El Seńor sabe librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;* Cf. 1 Co 10.13.10 y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en placeres e inmundicia, y desprecian el seńorío. Atrevidos y obstinados, no temen decir mal de los poderes superiores,* Jud 8.11 mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en poder, no pronuncian juicio de maldición contra ellos delante del Seńor.* Alude a una tradición judía citada más explícitamente en Jud 9.12 Esos hombres, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición,* Jud 10.13 recibiendo la recompensa de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aun mientras comen con vosotros se recrean en sus errores.* Comen con vosotros: Véase Jud 12 nota q; véase, además, 1 Co 11.20-22 n.14 Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia y son hijos de maldición. 15 Han dejado el camino recto y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad* Beor cf. Nm 22.5; 24.3,15.16 y fue reprendido por su iniquidad, pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.* Jud 11; cf. Ap 2.14. La historia de Balaam (Nm 22.4-35) se cita como ejemplo de los que hacen lo malo para ganar dinero.17 Esos hombres son fuentes sin agua y nubes empujadas por la tormenta, para quienes la más densa oscuridad está reservada para siempre.ń 2.17Jud 12-13. Probable alusión al libro de Enoc; véase Jud 12-13 n. 18 Hablando palabras infladas y vanas, seducen con pasiones de la carne y vicios a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error.* Verdaderamente: otros ms. dicen: a duras penas.19 Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción, pues el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció.** Esclavos de corrupción: otra posible traducción: esclavos de la muerte.Jn 8.34; Ro 6.6,16.20 Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo por el conocimiento del Seńor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su último estado viene a ser peor que el primero.* Cf. Mt 12.43-45.21 Mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia que, después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. 22 Pero les ha acontecido lo que con verdad dice el proverbio: «El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno».* El perro vuelve a su vómito: dicho proverbial (Pr 26.11). El dicho de la puerca lavada es un refrán popular.