1 Sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshace, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha por manos, eterna, en los cielos.* En 1 Co 15, Pablo había escrito respecto de la resurrección; aquí, en los v. 1-5, presenta nuevamente, con otras figuras, la esperanza de la vida venidera. En 1 Co 15.37-49 se habla en términos del cuerpo material y del cuerpo espiritual; aquí se utiliza la imagen de tabernáculo no permanente, en contraste con una casa... eterna.2 Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial, 3 pues así seremos hallados vestidos y no desnudos.* Después de referirse, con la imagen del cambio de habitación (v. 2), al paso a la vida eterna, Pablo usa la figura del vestido. La expresión vestidos y no desnudos debe entenderse como correlativa con los que estamos en este tabernáculo (cf. 1 Ts 4.16-17).4 Asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia, pues no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5 Pero el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado el Espíritu como garantía.* Ro 8.23; Ef 1.13. Garantía: lit. arras: Véase 2 Co 1.22 nota s.6 Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Seńor 7 (porque por fe andamos, no por vista). 8 Pero estamos confiados, y más aún queremos estar ausentes del cuerpo y presentes al Seńor.* A diferencia de muchos textos del AT que expresan la idea de que todos los que mueren van al «reino de la muerte» (cf. Job 7.7-10; Sal 6.5; Ec 9.10; véase Hades en la Concordancia temática), aquí se expresa la confianza de ir, después de la muerte, a presentarse ante el Seńor. Cf. también Flp 1.23.9 Por tanto, procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables, 10 porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.** Cf. Ro 14.10; 2 Ti 4.1.Mientras estaba en el cuerpo: otra posible traducción: sirviéndose de su cuerpo.
El ministerio de la reconciliación
11 Conociendo, pues, el temor del Seńor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos, y espero que también lo sea a vuestras conciencias.* Cf. 2 Co 3.1; aquí Pablo vuelve al mismo tema.12 No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón. 13 Si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros.* Cf. Hch 26.24.14 El amor de Cristo nos constrińe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron;*** El amor de Cristo: esto es, su amor para con nosotros.Uno: es decir, Cristo.Todos murieron: a las cosas antiguas, para vivir una nueva vida en unión con Cristo (v. 15,17); cf. Ro 6.2-11; Gl 2.19-20.15 y él por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.* Ro 14.7-8; 1 Ti 2.6.16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.* Es probable que Pablo se refiera a la opinión que antes había tenido de Cristo, considerándolo como un falso maestro justamente condenado a muerte por malhechor; ahora lo conoce como el Seńor resucitado, principio de una nueva criatura (véase 2 Co 5.17 n.).17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas.* Gl 6.15; Tit 3.5; 1 P 1.3,23. Nueva criatura: También puede traducirse por nueva persona.18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismoń 5.18-20Véase Ro 5.10 nota n; cf. Ef 2.12-16; Col 1.20-22. Según los griegos, cuando Dios se enemista con los hombres son estos los que deben ganarse de nuevo su amistad. Pero Pablo, reflejando ideas del AT, considera que los hombres necesitan ser reconciliados y afirma que Dios mismo realiza esta reconciliación por medio de Cristo. Los hombres deben aceptar este ofrecimiento.por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación: 19 Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.* Porque Dios estaba en Cristo reconciliando: otra posible traducción: es decir, que, en Cristo, Dios estaba reconciliando.20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él.*** Heb 4.15; 1 P 2.22; 1 Jn 3.5.Por nosotros lo hizo pecado: Cristo, a la manera del siervo del Seńor (de Is 53.6,9), cargó con los pecados de todos. Cf. también Ro 8.3; Gl 3.13.Justicia de Dios en él: Véase Ro 1.17 nota ń; cf. Ro 3.2; 5.15-21; Flp 3.9.
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas