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1 Tesalonicenses 1 1 de 5 capítulos

PRÓLOGO (1.1-10)

Salutación

1 Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Seńor Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Seńor Jesucristo.* En diversos ms. no aparece: de Dios nuestro Padre y del Seńor Jesucristo.

Ejemplo de los tesalonicenses

2 Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, 3 acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Seńor Jesucristo.* Este es el texto más antiguo de las cartas de Pablo en que se describe la vida cristiana con referencia a las tres actitudes fundamentales: la fe, el amor y la esperanza. Cada una de ellas se identifica aquí con una característica propia: la actividad de la fe, el carácter servicial del amor, la fortaleza en los sufrimientos propia de la esperanza. Cf. 1 Co 13.13; Col 1.4-5; 1 Ts 5.8.4 Sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido, 5 pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre. Bien sabéis cómo nos portamos entre vosotros por amor de vosotros.** 1 Co 2.4-5.Plena certidumbre: otra posible traducción: confianza.6 Vosotros vinisteis a ser imitadores nuestros y del Seńor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con el gozo que da el Espíritu Santo.** Imitadores nuestros: 1 Co 4.16; 11.1; Flp 3.17.Hch 17.5-9.7 De esta manera habéis sido ejemplo a todos los creyentes de Macedonia y de Acaya,* Macedonia y Acaya: provincias romanas que integraban el norte y sur de Grecia respectivamente; la capital de Acaya era Corinto, donde Pablo escribe esta epístola.8 porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Seńor; y no solo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada. 9 Ellos mismos cuentan de nosotros cómo nos recibisteis y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero 10 y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.* De la ira venidera: o del terrible castigo venidero.