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1 Samuel 9 9 de 31 capítulos

Saúl es elegido rey

1 Había un hombre de Benjamín, hombre valeroso, el cual se llamaba Cis hijo de Abiel hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, hijo de un benjaminita.* La lista detallada de los antepasados de Saúl indica que este pertenecía a una familia ilustre. Cf. Mt 1.1-17.2 Tenía él un hijo que se llamaba Saúl, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo.* Hermoso: El héroe de esta narración es uno de los personajes bíblicos cuya belleza física se pone de relieve expresamente. Cf. Gn 39.6 (José); Ex 2.2 (Moisés); 1 S 16.12 (David); Est 2.7 (Ester). Véase también 1 R 1.6 n.3 Un día se perdieron las asnas de Cis, padre de Saúl; por lo que dijo Cis a su hijo Saúl: «Toma ahora contigo alguno de los criados, levántate y ve a buscar las asnas». 4 Y él atravesó los montes de Efraín, y de allí pasó a la tierra de Salisa, y no las hallaron. Pasaron luego por la tierra de Saalim, y tampoco. Después pasaron por la tierra de Benjamín, y no las encontraron. 5 Cuando vinieron a la tierra de Zuf, Saúl dijo al criado que tenía consigo: --Ven, volvámonos; porque quizá mi padre haya olvidado la preocupación por las asnas y esté intranquilo por nosotros. 6 Él le respondió: --En esta ciudad hay un varón de Dios; es un hombre muy respetado: todo lo que él dice acontece sin falta. Vamos, pues, allá; quizá nos dará algún indicio acerca del objeto por el cual emprendimos nuestro camino. 7 Respondió Saúl a su criado: --Vamos ahora; pero żqué llevaremos a ese hombre? Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado, y no tenemos qué ofrecerle al varón de Dios. żQué le podemos dar? 8 Entonces replicó el criado y dijo a Saúl: --Mira, tengo aquí en mi mano la cuarta parte de un siclo de plata; se lo daré al varón de Dios, para que nos indique el camino. 9 (Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios, decía: «Venid y vamos al vidente»; porque al que hoy se llama profeta, entonces se le llamaba vidente.)* Este paréntesis aclaratorio trata de explicar el significado de una palabra que poco a poco fue cayendo en desuso. El vidente es aquel que tiene una especial capacidad para percibir lo que otros no alcanzan a ver, particularmente lo futuro o lejano (cf. v. 18-20); un profeta al estilo de Amós o de Isaías, en cambio, es el mensajero de la revelación de Dios, cualquiera que sea el medio a través del cual la palabra divina llega hasta él. Aunque los dos términos no son sinónimos, hay entre ambos un cierto parentesco.10 Dijo entonces Saúl a su criado: --Dices bien; anda, vamos. Y se fueron a la ciudad donde estaba el varón de Dios. 11 Cuando subían por la cuesta de la ciudad, hallaron unas jóvenes que salían por agua, a las cuales dijeron: --żEstá en este lugar el vidente? 12 Ellas les respondieron: --Sí; aquí está. Daos prisa pues precisamente ha venido a la ciudad en atención a que el pueblo tiene hoy un sacrificio en el lugar alto.* Lugar alto: Esta expresión designa los lugares de culto situados por lo general al aire libre y en alguna colina o elevación fuera de los poblados, donde también se ofrecían sacrificios. Véase 1 R 3.2 n.13 En cuanto entréis en la ciudad, buscadlo, antes que suba al lugar alto a comer; pues el pueblo no comerá hasta que él haya llegado, por cuanto él es el que bendice el sacrificio; después de esto comen los convidados. Subid, pues, ahora, porque ahora lo hallaréis.* Antes que suba al lugar alto a comer: alusión al banquete ritual que acompańaba a los sacrificios de reconciliación. Véase 1 S 1.9 n.14 Ellos subieron entonces a la ciudad; y cuando estaban en medio de ella, vieron a Samuel que venía hacia ellos para subir al lugar alto. 15 Un día antes de la llegada de Saúl, Jehová había hecho a Samuel esta revelación: 16 «Mańana a esta misma hora yo enviaré a ti un hombre de la tierra de Benjamín, al cual ungirás como príncipe sobre mi pueblo Israel, y él salvará a mi pueblo de manos de los filisteos; porque yo he visto la aflicción de mi pueblo, y su clamor ha llegado hasta mí».* Cf. Ex 3.7,9; Dt 26.7; Jue 3.9,15.17 Cuando Samuel vio a Saúl, Jehová le dijo: «Este es el hombre del cual te hablé; él gobernará a mi pueblo». 18 Acercándose, pues, Saúl a Samuel en medio de la puerta, le dijo: --Te ruego que me enseńes dónde está la casa del vidente. 19 Samuel respondió a Saúl: --Yo soy el vidente; sube delante de mí al lugar alto, y come hoy conmigo. Mańana por la mańana te despediré y te descubriré todo lo que hay en tu corazón. 20 En cuanto a las asnas que se te perdieron hace ya tres días, pierde cuidado de ellas, porque han sido halladas. Además, żpara quién es todo lo que hay de codiciable en Israel, sino para ti y para toda la casa de tu padre? 21 Saúl respondió y dijo: --żNo soy yo hijo de Benjamín, de la más pequeńa de las tribus de Israel? Y mi familia żno es la más pequeńa de todas las familias de la tribu de Benjamín? żPor qué, pues, me has dicho cosa semejante?** Tribu de Benjamín: Cf. Jos 18.11-28.La más pequeńa: Esta expresión de humildad recuerda las de otros personajes bíblicos que también fueron elegidos por Dios para cumplir una misión especial (cf. Ex 3.11; 4.10; Jue 6.15; Jer 1.6-7; Lc 1.38). Cf. especialmente Dt 7.7-8; 1 Co 1.26-31.22 Entonces Samuel tomó a Saúl y a su criado, los introdujo a la sala y les dio un lugar a la cabecera de los convidados, que eran unos treinta hombres. 23 Después dijo Samuel al cocinero: --Trae acá la porción que te di, la que te dije que guardaras aparte. 24 Entonces alzó el cocinero una espaldilla, con lo que estaba sobre ella, y la puso delante de Saúl. Y Samuel dijo: --Aquí tienes lo que estaba reservado; ponlo delante de ti y come, porque para esta ocasión se te guardó, cuando dije: “Yo he convidado al pueblo”. Saúl comió aquel día con Samuel. 25 Cuando hubieron descendido del lugar alto a la ciudad, él habló con Saúl en la azotea.* La azotea, lugar ventilado y fresco, era un sitio adecuado para alojar a un huésped de honor. Cf. Jue 3.20; 2 R 4.10.26 Al otro día madrugaron; al despuntar el alba, Samuel llamó a Saúl, el cual estaba en la azotea, y le dijo: --Levántate, para que te despida. Luego se levantó Saúl, y salieron ambos, él y Samuel. 27 Habían descendido al extremo de la ciudad, cuando Samuel dijo a Saúl: --Di al criado que se adelante --y se adelantó el criado--, pero espera tú un poco para que te declare la palabra de Dios.