2. INSTITUCIÓN DE LA MONARQUÍA DE ISRAEL (8.1--12.25)
Israel pide rey
1 Aconteció que cuando Samuel envejeció puso a sus hijos por jueces sobre Israel. 2 Su hijo primogénito se llamaba Joel, y el segundo, Abías; ambos eran jueces en Beerseba. 3 Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, sino que se dejaron llevar por la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho. 4 Entonces todos los ancianos de Israel se reunieron y vinieron a Ramá para ver a Samuel,* Los ancianos de Israel: es decir, los jefes y representantes del pueblo. Véase Ex 3.16 nota p.5 y le dijeron: «Tú has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, danos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones».* Cf. Dt 17.14. Los ancianos fundamentan su pedido en la incapacidad de los hijos de Samuel para administrar justicia. Sin embargo, las causas de la institución de la monarquía fueron en realidad más complejas. Entre estas se destacan particularmente la mayor conciencia de la unidad de las tribus y la voluntad de oponer una eficaz resistencia a los enemigos externos, especialmente a los filisteos.6 Pero no agradó a Samuel que le dijeran: «Danos un rey que nos juzgue», y oró a Jehová. 7 Dijo Jehová a Samuel: «Oye la voz del pueblo en todo lo que ellos digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. 8 Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. 9 Ahora, pues, oye su voz; pero hazles una advertencia solemne y muéstrales cómo los tratará el rey que reinará sobre ellos».* Samuel debe advertir al pueblo acerca de las desventajas del régimen monárquico, enumerando los privilegios y derechos del rey sobre los demás israelitas. Estos derechos incluían, entre otras cosas, la imposición del servicio militar, la enajenación de los bienes y el reclamo de diezmos y tributos.10 Samuel repitió todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey. 11 Dijo, pues: --Así hará el rey que reine sobre vosotros: tomará vuestros hijos y los destinará a sus carros y a su gente de a caballo, para que corran delante de su carro. 12 Los empleará como jefes de millar y jefes de cincuentenas; los pondrá a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que fabriquen sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. 13 Tomará también a vuestras hijas para perfumistas, cocineras y amasadoras. 14 Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras vińas y de vuestros olivares, para dárselo a sus siervos.* Tomará lo mejor... vińas: Cf. 1 R 21.1-24.15 Diezmará vuestro grano y vuestras vińas, para dárselo a sus oficiales y a sus siervos.* Oficiales: lit. eunucos. Véase Jer 29.1-2 nota b.16 Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes y vuestros asnos, para emplearlos en sus obras. 17 Diezmará también vuestros rebańos y seréis sus siervos. 18 Aquel día os lamentaréis a causa del rey que habréis elegido, pero entonces Jehová no os responderá. 19 Pero el pueblo no quiso oir la voz de Samuel, y dijo: --No. Habrá un rey sobre nosotros, 20 y seremos también como todas las naciones. Nuestro rey nos gobernará, saldrá delante de nosotros y hará nuestras guerras. 21 Oyó Samuel todas las palabras del pueblo y las repitió a oídos de Jehová. 22 Pero Jehová dijo a Samuel: --Oye su voz y dales un rey. Entonces dijo Samuel a los varones de Israel: --Volveos cada uno a vuestra ciudad.
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