El Arca en tierra de los filisteos
1 Cuando los filisteos capturaron el Arca de Dios, la llevaron desde Eben-ezer a Asdod.* Asdod era una de las cinco principales ciudades filisteas. Véase 1 S 4.1b nota b.2 Tomaron los filisteos el Arca de Dios, la metieron en la casa de Dagón y la pusieron junto a Dagón.** Acerca de Dagón, el dios de los filisteos, véase Jue 16.23 n.Los filisteos se imaginaban que el Arca representaba al Dios de Israel, lo mismo que el ídolo del dios Dagón. Colocar el Arca delante de ese dios era como poner un trofeo delante del vencedor.3 Cuando al siguiente día los de Asdod se levantaron de mańana, encontraron a Dagón postrado en tierra delante del Arca de Jehová. Tomaron a Dagón y lo devolvieron a su lugar. 4 Al levantarse de nuevo de mańana, al siguiente día, Dagón había caído postrado en tierra delante del Arca de Jehová, y la cabeza de Dagón y sus dos manos estaban cortadas sobre el umbral; a Dagón solamente le quedaba el tronco.* Con tono de ironía e incluso de humor, estos v. ponen de relieve el extraordinario poder del Dios de Israel. Él no es derrotado junto con su pueblo, sino que se vale de esas derrotas para realizar nuevos portentos. Cf., en un sentido semejante, Gn 45.4-8.5 Por esta causa, los sacerdotes de Dagón y todos los que entran en el templo de Dagón no pisan el umbral de Dagón en Asdod, hasta el día de hoy.* Cf. Sof 1.9.6 La mano de Jehová cayó sobre los de Asdod y los destruyó, hiriéndolos con tumores, en Asdod y en todo su territorio. 7 Al ver esto, los de Asdod dijeron: «Que no se quede entre nosotros el Arca del Dios de Israel, porque su mano se ha endurecido contra nosotros y contra nuestro dios Dagón». 8 Convocaron, pues, a todos los príncipes de los filisteos, y les preguntaron: --żQué haremos con el Arca del Dios de Israel? Ellos respondieron: --Trasládese el Arca del Dios de Israel a Gat. Y trasladaron allá el Arca del Dios de Israel. 9 Pero cuando se la llevaron, la mano de Jehová cayó sobre la ciudad provocando un gran pánico; y afligió a los hombres de aquella ciudad, y desde el más pequeńo hasta el mayor se llenaron de tumores. 10 Entonces enviaron el Arca de Dios a Ecrón. Pero cuando el Arca de Dios llegó a Ecrón, los ecronitas exclamaron: «Nos han traído el Arca del Dios de Israel para matarnos a nosotros y a nuestro pueblo». 11 Convocaron y reunieron a todos los príncipes de los filisteos y les dijeron: «Enviad el Arca del Dios de Israel, y regrese a su lugar, para que no nos mate a nosotros ni a nuestro pueblo», pues había un terror mortal en toda la ciudad, porque la mano de Dios los había castigado duramente. 12 Los que no morían estaban llenos de tumores, y el clamor de la ciudad subía al cielo.
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