1 Aconteció en aquellos días, que los filisteos reunieron sus fuerzas para pelear contra Israel. Y Aquis dijo a David: --Ten entendido que has de salir a campańa conmigo, tú y tus hombres. 2 David respondió a Aquis: --Muy bien, ahora sabrás lo que hará tu siervo. Aquis dijo a David: --En ese caso, te haré mi guarda personal mientras viva.
Saúl y la adivina de Endor
3 Ya Samuel había muerto. Todo Israel lo había lamentado y lo había sepultado en Ramá, su ciudad. Saúl había expulsado de la tierra a los encantadores y adivinos.** Ramá, su ciudad: Lv 20.27; Dt 18.10-11.Cf. 1 S 25.1.4 Se reunieron, pues, los filisteos, y vinieron a acampar en Sunem. Mientras, Saúl reunió a todo Israel y acampó en Gilboa.* Sunem se encontraba al norte de Gilboa, en la parte sur del valle de Jezreel. Cf. 1 R 1.3; véase Índice de mapas.5 Cuando Saúl vio el campamento de los filisteos, tuvo miedo y se turbó sobremanera su corazón. 6 Consultó Saúl a Jehová, pero Jehová no le respondió ni por sueńos ni por el Urim ni por los profetas.** Cf. Nm 27.21.A diferencia de la consulta a los adivinos, a los espíritus o a los muertos (cf. Dt 18.9-14), los sueńos, el Urim y los profetas son tres medios de la revelación divina aceptados por el AT. Cf. Dt 33.8; 1 R 3.5.7 Entonces Saúl dijo a sus criados: --Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que vaya a consultar por medio de ella. Sus criados le respondieron: --Aquí, en Endor, hay una mujer que tiene espíritu de adivinación.* Endor: al norte del monte Gilboa y de Sunem. Véase Índice de mapas.8 Se disfrazó Saúl poniéndose otras vestiduras y, acompańado por dos hombres, se llegó de noche a aquella mujer y le dijo: --Te ruego que me adivines, por el espíritu de adivinación, y hagas venir a quien yo te diga. 9 La mujer le respondió: --Bien sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha extirpado de la tierra a los evocadores y a los adivinos. żPor qué, pues, me pones esta trampa para hacerme morir? 10 Entonces Saúl le juró por Jehová: --ˇVive Jehová!, que ningún mal te sobrevendrá por esto. 11 La mujer dijo: --żA quién te haré venir? --Hazme venir a Samuel --respondió él. 12 Al ver la mujer a Samuel, lanzó un grito y dijo a Saúl: 13 --żPor qué me has engańado?, pues tú eres Saúl. --No temas. żQué has visto? --le respondió el rey. --He visto dioses que suben de la tierra --dijo la mujer a Saúl.** La palabra hebrea traducida por dioses puede designar también a un ser sobrenatural o un espectro.He visto dioses que suben: según el contexto debe ser singular.14 --żCuál es su forma? --le preguntó él. --Un hombre anciano viene, cubierto de un manto --respondió ella. Comprendió Saúl que era Samuel, y cayendo rostro en tierra, hizo una gran reverencia. 15 Samuel dijo a Saúl: --żPor qué me has inquietado haciéndome venir? Saúl respondió: --Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí. Dios se ha apartado de mí y ya no me responde, ni por medio de los profetas ni por sueńos; por esto te he llamado, para que me digas lo que debo hacer. 16 Samuel respondió: --żPara qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo? 17 Jehová te ha hecho como predijo por medio de mí, pues Jehová ha arrancado el reino de tus manos y lo ha dado a tu compańero, David.* Cf. 1 S 15.28.18 Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni atendiste al ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy.* Amalec: Véase Ex 17.8 nota g.19 Junto contigo, Jehová entregará a Israel en manos de los filisteos; mańana estaréis conmigo, tú y tus hijos. Jehová entregará también al ejército de Israel en manos de los filisteos.* Cf. 1 S 15.1-23.20 De repente cayó Saúl en tierra cuan largo era, lleno de temor por las palabras de Samuel. Estaba sin fuerzas, porque no había comido durante todo aquel día y toda aquella noche. 21 La mujer se acercó a Saúl, y al ver que estaba muy turbado le dijo: --Tu sierva ha obedecido a tu voz; he arriesgado mi vida y he cumplido la orden que me diste. 22 Te ruego, pues, que tú también oigas la voz de tu sierva; pondré delante de ti un bocado de pan para que comas, a fin de que cobres fuerzas y sigas tu camino. 23 Él rehusó diciendo: --No comeré. Pero sus siervos le insistieron junto con la mujer, y él les obedeció. Se levantó, pues, del suelo, y se sentó sobre una cama. 24 Aquella mujer tenía en su casa un ternero engordado. Enseguida lo mató, tomó harina, la amasó y coció con ella panes sin levadura. 25 Luego sirvió todo aquello a Saúl y sus siervos, quienes, después de haber comido, se levantaron y se fueron aquella misma noche.
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