David y Abigail
David perdona la vida a Saúl en Zif
David entre los filisteos
Los filisteos desconfían de David
David derrota a los amalecitas
Muerte de Saúl y de sus hijos
1 Por entonces murió Samuel. Todo Israel se congregó para llorarlo y lo sepultaron en su casa, en Ramá. Entonces se levantó David y se fue al desierto de Parán. 2 En Maón había un hombre que tenía su hacienda en Carmel. Era muy rico, tenía tres mil ovejas y mil cabras, y estaba esquilando sus ovejas en Carmel.* Según parece, los hijos de Saúl fueron cuatro: Jonatán, bien conocido por sus actos de heroísmo y por su estrecha amistad con David (1 S 14.1-46; 18.3-4); Abinadab, que aparece solamente aquí, Malquisúa, mencionado también en 1 S 14.49, e Is-boset (véase 1 S 14.49 n.). Este último, al parecer, no estuvo presente en el combate y fue proclamado sucesor de Saúl (2 S 2.8-10). Mantuvo tensas relaciones con David (2 S 2--4).
Saúl y la adivina de Endor
3 Aquel hombre se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Aquella mujer era de buen entendimiento y hermosa apariencia, pero el hombre era rudo y de mala conducta; era del linaje de Caleb. 4 Supo David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas. 5 Entonces envió David diez jóvenes y les dijo: «Subid al Carmel e id a Nabal; saludadlo en mi nombre 6 y decidle: “Paz a ti, a tu familia, y paz a todo cuanto tienes. 7 He sabido que tienes esquiladores. Ahora bien, tus pastores han estado con nosotros; no los tratamos mal ni les faltó nada en todo el tiempo que han estado en Carmel. 8 Pregunta a tus criados y ellos te lo dirán. Hallen, por tanto, estos jóvenes gracia a tus ojos, porque hemos venido en buen día; te ruego que des lo que tengas a mano a tus siervos y a tu hijo David”». 9 Los jóvenes enviados por David fueron y dijeron a Nabal todas estas cosas en nombre de David, y callaron.* Los filisteos cortaron la cabeza de Saúl como antes David lo había hecho con la de Goliat (1 S 17.50-54).10 Pero Nabal respondió a los jóvenes enviados por David: --żQuién es David, quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus seńores.** Astarot: Véase 1 S 7.3 n.Bet-sán, en el valle del Jordán, estaba en el lugar estratégico donde se encontraban las rutas comerciales que iban de norte a sur y de este a oeste. Al colocar el cuerpo de Saúl en aquel lugar, los filisteos anunciaban a los cuatro vientos su victoria sobre Israel.11 żHe de tomar yo ahora mi pan, mi agua y la carne que he preparado para mis esquiladores, y darla a hombres que no sé de dónde son? 12 Los jóvenes que había enviado David, dando media vuelta, tomaron el camino de regreso. Cuando llegaron a donde estaba David, le dijeron todas estas cosas. 13 Entonces David dijo a sus hombres: «Cíńase cada uno su espada». Cada uno se cińó su espada y también David se cińó la suya. Subieron tras David unos cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje.** Cf. 2 S 2.4-7. Con esta acción, los habitantes de Jabes de Galaad manifiestan su afecto por Saúl, que los había librado de una grave humillación (cf. 1 S 11).Siete días era el tiempo que duraban los ritos de duelo en el antiguo Israel (cf. Gn 50.10).14 Pero uno de los criados avisó a Abigail, mujer de Nabal, diciendo: «Mira que David ha enviado mensajeros del desierto para saludar a nuestro amo, y él los ha despreciado.* El nombre cereteos designa probablemente a un grupo originario de la isla de Creta y emparentado con los filisteos (cf. Ez 25.16). En 2 S 8.18; 1 R 1.38 se menciona a los cereteos y peleteos como miembros de la guardia personal de David.15 Aquellos hombres han sido muy buenos con nosotros, y cuando estábamos en el campo nunca nos trataron mal, ni nos faltó nada en todo el tiempo que anduvimos con ellos. 16 Muro fueron para nosotros de día y de noche, todos los días que hemos estado con ellos apacentando las ovejas. 17 Ahora, pues, reflexiona y mira lo que has de hacer, porque ya está decidida la ruina de nuestro amo y de toda su casa; pues él es un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle». 18 Tomó Abigail a toda prisa doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo sobre unos asnos. 19 Luego dijo a sus criados: «Id delante de mí, y yo os seguiré luego». Pero nada declaró a su marido Nabal. 20 Montada en un asno, descendió por una parte secreta del monte, mientras David y sus hombres venían en dirección a ella; y ella les salió al encuentro. 21 David había comentado: «Ciertamente en vano he guardado en el desierto todo lo que este hombre tiene, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha devuelto mal por bien. 22 Traiga Dios sobre los enemigos de David el peor de los castigos, que de aquí a mańana no he de dejar con vida ni a uno solo de los que están con él». 23 Cuando Abigail vio a David, se bajó en seguida del asno; inclinándose ante David, se postró en tierra, 24 y echándose a sus pies le dijo: --ˇQue caiga sobre mí el pecado!, seńor mío, pero te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva.* Este v. evoca la costumbre de dejar un grupo de hombres al cuidado del bagaje (cf. 1 S 25.13). Después de la victoria, a estos también les correspondía una parte del botín de guerra (cf. Nm 31.26-27; Jos 22.8).25 No haga caso ahora mi seńor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, así es. Él se llama Nabal, y la insensatez lo acompańa; pero yo, tu sierva, no vi a los jóvenes que tú enviaste. 26 Ahora pues, seńor mío, ˇvive Jehová, y vive tu alma!, que Jehová te ha impedido venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran el mal contra mi seńor. 27 En cuanto a este presente que tu sierva te ha traído, que sea dado a los hombres que siguen a mi seńor.* Bet-el: El contexto geográfico parece indicar que se trata de Betul, localidad de la región de Judá (Jos 19.4), y no de la célebre ciudad situada en las fronteras de Benjamín y Efraín (véanse Gn 12.8 n.; 28.17 n.).28 Te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová hará de cierto una casa perdurable a mi seńor, por cuanto mi seńor pelea las batallas de Jehová, y no vendrá mal sobre ti en todos tus días. 29 Aunque alguien se haya levantado para perseguirte y atentar contra tu vida, con todo, la vida de mi seńor será atada al haz de los que viven delante de Jehová tu Dios, mientras que él arrojará las vidas de tus enemigos como quien las tira con el cuenco de una honda. 30 Cuando Jehová haga con mi seńor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca como príncipe sobre Israel, 31 entonces, seńor mío, no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado con tu propia mano. Guárdese, pues, mi seńor, y cuando Jehová haya favorecido a mi seńor, acuérdate de tu sierva.* Las exitosas campańas de David aumentaron su popularidad entre los pobladores del sur de Palestina e hicieron que fuera aceptado rápidamente como rey de Judá (cf. 2 S 2.1-4).32 Entonces David dijo a Abigail: --Bendito sea Jehová, Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontraras. 33 Bendito sea tu razonamiento y bendita tú, que me has impedido hoy derramar sangre y vengarme por mi propia mano. 34 Porque, ˇvive Jehová, Dios de Israel!, que me ha impedido hacerte mal, que de no haberte dado prisa en venir a mi encuentro, mańana por la mańana no le habría quedado con vida a Nabal ni un solo hombre. 35 David recibió de sus manos lo que le había traído, y le dijo: --Sube en paz a tu casa, pues he escuchado tu petición y te la he concedido. 36 Cuando Abigail volvió adonde estaba Nabal, este estaba celebrando en su casa un banquete como de rey. Nabal estaba alegre y completamente ebrio, por lo cual ella no le dijo absolutamente nada hasta el día siguiente. 37 Pero por la mańana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le contó su mujer estas cosas; entonces se le apretó el corazón en el pecho, y se quedó como una piedra. 38 Diez días después, Jehová hirió a Nabal, y este murió. 39 Luego de oir David que Nabal había muerto, dijo: «Bendito sea Jehová, que juzgó la causa de la afrenta que recibí de manos de Nabal, y ha preservado del mal a su siervo. Jehová ha hecho caer la maldad de Nabal sobre su propia cabeza». Después mandó David a decir a Abigail que quería tomarla por mujer. 40 Los siervos de David se presentaron ante Abigail en Carmel y le hablaron diciendo: --David nos envía para tomarte por mujer. 41 Ella se levantó, se postró rostro en tierra, y dijo: --Aquí tienes a tu sierva, que será una sierva para lavar los pies de los siervos de mi seńor. 42 Se levantó luego Abigail y, acompańada de las cinco doncellas que la servían, montó en un asno, siguió a los mensajeros de David, y fue su mujer. 43 También tomó David a Ahinoam de Jezreel, y ambas fueron sus mujeres.* Jezreel: Cf. Jos 15.55-56.44 Porque Saúl había dado a su hija Mical, mujer de David, a Palti hijo de Lais, que era de Galim.
David y Abigail
David perdona la vida a Saúl en Zif
David entre los filisteos
Los filisteos desconfían de David
David derrota a los amalecitas
Muerte de Saúl y de sus hijos
1 Llegaron, pues, los zifeos adonde estaba Saúl, en Gabaa, diciendo: «żNo está David escondido en el collado de Haquila, al oriente del desierto?». 2 Entonces Saúl se levantó y descendió al desierto de Zif, llevando consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David en el desierto de Zif.* Según parece, los hijos de Saúl fueron cuatro: Jonatán, bien conocido por sus actos de heroísmo y por su estrecha amistad con David (1 S 14.1-46; 18.3-4); Abinadab, que aparece solamente aquí, Malquisúa, mencionado también en 1 S 14.49, e Is-boset (véase 1 S 14.49 n.). Este último, al parecer, no estuvo presente en el combate y fue proclamado sucesor de Saúl (2 S 2.8-10). Mantuvo tensas relaciones con David (2 S 2--4).
Saúl y la adivina de Endor
3 Acampó Saúl en el collado de Haquila, que está junto al camino, al oriente del desierto. Andaba David por el desierto, y advirtió que Saúl entraba a perseguirlo en el desierto, 4 por lo que envió unos espías, y supo con certeza que Saúl había llegado. 5 Se levantó luego David y fue al sitio donde Saúl había acampado. Observó el lugar donde dormían Saúl y Abner hijo de Ner, general de su ejército. Estaba Saúl durmiendo en el campamento, y el pueblo acampaba en derredor suyo. 6 Entonces David dijo a Ahimelec, el heteo, y a Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab: --żQuién descenderá conmigo al campamento donde está Saúl? Abisai dijo: --Yo descenderé contigo. 7 David y Abisai fueron, pues, de noche adonde estaba el ejército. Saúl se hallaba tendido durmiendo en el campamento, con su lanza clavada en tierra a su cabecera; Abner y el ejército estaban tendidos alrededor de él. 8 Entonces dijo Abisai a David: --Hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tus manos; ahora, pues, déjame que lo hiera con la lanza: lo clavaré en tierra de un golpe, y no le hará falta un segundo golpe. 9 David respondió a Abisai: --No lo mates; porque żquién extenderá impunemente su mano contra el ungido de Jehová?* Los filisteos cortaron la cabeza de Saúl como antes David lo había hecho con la de Goliat (1 S 17.50-54).10 Dijo además David: --ˇVive Jehová!, que si Jehová no lo hiriera (sea que le llegue su día y muera, o descienda a la batalla y perezca),** Astarot: Véase 1 S 7.3 n.Bet-sán, en el valle del Jordán, estaba en el lugar estratégico donde se encontraban las rutas comerciales que iban de norte a sur y de este a oeste. Al colocar el cuerpo de Saúl en aquel lugar, los filisteos anunciaban a los cuatro vientos su victoria sobre Israel.11 guárdeme Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová. Pero ahora toma la lanza que está a su cabecera y la vasija de agua, y vámonos. 12 Se llevó, pues, David la lanza y la vasija de agua de la cabecera de Saúl y se fueron. No hubo nadie que los viera, ni se diera cuenta, ni se despertara, pues todos dormían; porque había caído sobre ellos un profundo sueńo enviado por Jehová. 13 Luego pasó David al lado opuesto y se puso en la cumbre del monte a lo lejos, de manera que había una gran distancia entre ellos.** Cf. 2 S 2.4-7. Con esta acción, los habitantes de Jabes de Galaad manifiestan su afecto por Saúl, que los había librado de una grave humillación (cf. 1 S 11).Siete días era el tiempo que duraban los ritos de duelo en el antiguo Israel (cf. Gn 50.10).14 Y gritó David al pueblo y a Abner hijo de Ner, diciendo: --żNo respondes, Abner? Abner respondió: --żQuién eres tú que gritas al rey?* El nombre cereteos designa probablemente a un grupo originario de la isla de Creta y emparentado con los filisteos (cf. Ez 25.16). En 2 S 8.18; 1 R 1.38 se menciona a los cereteos y peleteos como miembros de la guardia personal de David.15 Entonces dijo David a Abner: --żNo eres tú un hombre? żQuién hay como tú en Israel? żPor qué, pues, no has guardado al rey tu seńor? Porque uno del pueblo ha entrado a matar a tu seńor el rey. 16 Esto que has hecho no está bien. ˇVive Jehová!, que sois dignos de muerte, porque no habéis guardado a vuestro seńor, al ungido de Jehová. Mira ahora dónde está la lanza del rey y la vasija de agua que tenía a su cabecera. 17 Reconociendo Saúl la voz de David, dijo: --żNo es esta tu voz, David, hijo mío? David respondió: --Sí, es mi voz, rey y seńor mío. 18 Y ańadió: --żPor qué persigue así mi seńor a su siervo? żQué he hecho? żQué mal hay en mis manos? 19 Ruego, pues, que el rey mi seńor oiga ahora las palabras de su siervo. Si es Jehová quien te instiga contra mí, que acepte él la ofrenda; pero si son los hombres, malditos sean ellos en presencia de Jehová, porque me han expulsado hoy para que no tenga parte en la heredad de Jehová, diciéndome: “Ve y sirve a dioses ajenos”. 20 Que no caiga, pues, ahora mi sangre en tierra delante de Jehová, porque ha salido el rey de Israel a buscar una pulga, como quien persigue una perdiz por los montes. 21 Entonces dijo Saúl: --He pecado; vuelve, David, hijo mío, que ya no te haré ningún mal, porque mi vida ha sido estimada preciosa hoy a tus ojos. He obrado neciamente, he cometido un gran error. 22 David respondió: --Aquí está la lanza del rey; pase acá uno de los criados y tómela. 23 Que Jehová pague a cada uno según su justicia y su lealtad, pues Jehová te había entregado hoy en mis manos, pero yo no quise extender mi mano contra el ungido de Jehová. 24 Del mismo modo que tu vida ha sido estimada preciosa hoy a mis ojos, así sea mi vida a los ojos de Jehová, y me libre de toda aflicción.* Este v. evoca la costumbre de dejar un grupo de hombres al cuidado del bagaje (cf. 1 S 25.13). Después de la victoria, a estos también les correspondía una parte del botín de guerra (cf. Nm 31.26-27; Jos 22.8).25 Y Saúl dijo a David: --Bendito seas tú, David, hijo mío; sin duda emprenderás tú cosas grandes, y prevalecerás. Entonces David siguió su camino, y Saúl regresó a su lugar.
David y Abigail
David perdona la vida a Saúl en Zif
David entre los filisteos
Los filisteos desconfían de David
David derrota a los amalecitas
Muerte de Saúl y de sus hijos
1 Dijo luego David en su corazón: «Cualquier día de estos voy a morir a manos de Saúl; por tanto, lo mejor será que me fugue a tierra de los filisteos, para que Saúl no se ocupe más de mí y no me siga buscando por todo el territorio de Israel; así escaparé de sus manos». 2 Se levantó, pues, David, y con los seiscientos hombres que lo acompańaban se pasó a Aquis hijo de Maoc, rey de Gat.* Según parece, los hijos de Saúl fueron cuatro: Jonatán, bien conocido por sus actos de heroísmo y por su estrecha amistad con David (1 S 14.1-46; 18.3-4); Abinadab, que aparece solamente aquí, Malquisúa, mencionado también en 1 S 14.49, e Is-boset (véase 1 S 14.49 n.). Este último, al parecer, no estuvo presente en el combate y fue proclamado sucesor de Saúl (2 S 2.8-10). Mantuvo tensas relaciones con David (2 S 2--4).
Saúl y la adivina de Endor
3 Y vivió David con Aquis en Gat, él y sus hombres, cada cual con su familia; David con sus dos mujeres, Ahinoam, la jezreelita, y Abigail, la que fue mujer de Nabal, el de Carmel. 4 Saúl recibió la noticia de que David había huido a Gat, y no lo buscó más. 5 David dijo a Aquis: --Si he hallado gracia ante tus ojos, haz que me den un lugar en alguna de las aldeas para que habite allí; pues żpor qué ha de vivir tu siervo contigo en la ciudad real? 6 Aquel mismo día Aquis le asignó Siclag, por lo cual Siclag pertenece a los reyes de Judá hasta hoy. 7 El número de los días que David habitó en la tierra de los filisteos ascendió a un ańo y cuatro meses. 8 David subía con sus hombres y hacían incursiones contra los gesuritas, los gezritas y los amalecitas; porque estos habitaban desde hacía largo tiempo la región que se extiende, en dirección a Shur, hasta la tierra de Egipto. 9 David asolaba el país, y no dejaba con vida hombre ni mujer; se llevaba las ovejas, las vacas, los asnos, los camellos y las ropas, y regresaba adonde estaba Aquis.* Los filisteos cortaron la cabeza de Saúl como antes David lo había hecho con la de Goliat (1 S 17.50-54).10 Y cuando Aquis le preguntaba: «żDónde habéis incursionado hoy?», David le respondía: «Por el Neguev de Judá» (o «por el Neguev de Jerameel» o «por el Neguev de los ceneos»).** Astarot: Véase 1 S 7.3 n.Bet-sán, en el valle del Jordán, estaba en el lugar estratégico donde se encontraban las rutas comerciales que iban de norte a sur y de este a oeste. Al colocar el cuerpo de Saúl en aquel lugar, los filisteos anunciaban a los cuatro vientos su victoria sobre Israel.11 Ni hombre ni mujer dejaba David llegar con vida a Gat, pues decía: «No sea que den aviso de nosotros y digan: “Esto lo hizo David”». Esta fue su costumbre todo el tiempo que vivió en la tierra de los filisteos. 12 Pero Aquis confiaba en David, pues pensaba: «Él se ha hecho odioso a su pueblo Israel, y será mi siervo para siempre».
David y Abigail
David perdona la vida a Saúl en Zif
David entre los filisteos
Los filisteos desconfían de David
David derrota a los amalecitas
Muerte de Saúl y de sus hijos
1 Aconteció en aquellos días, que los filisteos reunieron sus fuerzas para pelear contra Israel. Y Aquis dijo a David: --Ten entendido que has de salir a campańa conmigo, tú y tus hombres. 2 David respondió a Aquis: --Muy bien, ahora sabrás lo que hará tu siervo. Aquis dijo a David: --En ese caso, te haré mi guarda personal mientras viva.* Según parece, los hijos de Saúl fueron cuatro: Jonatán, bien conocido por sus actos de heroísmo y por su estrecha amistad con David (1 S 14.1-46; 18.3-4); Abinadab, que aparece solamente aquí, Malquisúa, mencionado también en 1 S 14.49, e Is-boset (véase 1 S 14.49 n.). Este último, al parecer, no estuvo presente en el combate y fue proclamado sucesor de Saúl (2 S 2.8-10). Mantuvo tensas relaciones con David (2 S 2--4).
Saúl y la adivina de Endor
3 Ya Samuel había muerto. Todo Israel lo había lamentado y lo había sepultado en Ramá, su ciudad. Saúl había expulsado de la tierra a los encantadores y adivinos. 4 Se reunieron, pues, los filisteos, y vinieron a acampar en Sunem. Mientras, Saúl reunió a todo Israel y acampó en Gilboa. 5 Cuando Saúl vio el campamento de los filisteos, tuvo miedo y se turbó sobremanera su corazón. 6 Consultó Saúl a Jehová, pero Jehová no le respondió ni por sueńos ni por el Urim ni por los profetas. 7 Entonces Saúl dijo a sus criados: --Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que vaya a consultar por medio de ella. Sus criados le respondieron: --Aquí, en Endor, hay una mujer que tiene espíritu de adivinación. 8 Se disfrazó Saúl poniéndose otras vestiduras y, acompańado por dos hombres, se llegó de noche a aquella mujer y le dijo: --Te ruego que me adivines, por el espíritu de adivinación, y hagas venir a quien yo te diga. 9 La mujer le respondió: --Bien sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha extirpado de la tierra a los evocadores y a los adivinos. żPor qué, pues, me pones esta trampa para hacerme morir?* Los filisteos cortaron la cabeza de Saúl como antes David lo había hecho con la de Goliat (1 S 17.50-54).10 Entonces Saúl le juró por Jehová: --ˇVive Jehová!, que ningún mal te sobrevendrá por esto.** Astarot: Véase 1 S 7.3 n.Bet-sán, en el valle del Jordán, estaba en el lugar estratégico donde se encontraban las rutas comerciales que iban de norte a sur y de este a oeste. Al colocar el cuerpo de Saúl en aquel lugar, los filisteos anunciaban a los cuatro vientos su victoria sobre Israel.11 La mujer dijo: --żA quién te haré venir? --Hazme venir a Samuel --respondió él. 12 Al ver la mujer a Samuel, lanzó un grito y dijo a Saúl: 13 --żPor qué me has engańado?, pues tú eres Saúl. --No temas. żQué has visto? --le respondió el rey. --He visto dioses que suben de la tierra --dijo la mujer a Saúl.** Cf. 2 S 2.4-7. Con esta acción, los habitantes de Jabes de Galaad manifiestan su afecto por Saúl, que los había librado de una grave humillación (cf. 1 S 11).Siete días era el tiempo que duraban los ritos de duelo en el antiguo Israel (cf. Gn 50.10).14 --żCuál es su forma? --le preguntó él. --Un hombre anciano viene, cubierto de un manto --respondió ella. Comprendió Saúl que era Samuel, y cayendo rostro en tierra, hizo una gran reverencia.* El nombre cereteos designa probablemente a un grupo originario de la isla de Creta y emparentado con los filisteos (cf. Ez 25.16). En 2 S 8.18; 1 R 1.38 se menciona a los cereteos y peleteos como miembros de la guardia personal de David.15 Samuel dijo a Saúl: --żPor qué me has inquietado haciéndome venir? Saúl respondió: --Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí. Dios se ha apartado de mí y ya no me responde, ni por medio de los profetas ni por sueńos; por esto te he llamado, para que me digas lo que debo hacer. 16 Samuel respondió: --żPara qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo? 17 Jehová te ha hecho como predijo por medio de mí, pues Jehová ha arrancado el reino de tus manos y lo ha dado a tu compańero, David. 18 Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni atendiste al ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy. 19 Junto contigo, Jehová entregará a Israel en manos de los filisteos; mańana estaréis conmigo, tú y tus hijos. Jehová entregará también al ejército de Israel en manos de los filisteos. 20 De repente cayó Saúl en tierra cuan largo era, lleno de temor por las palabras de Samuel. Estaba sin fuerzas, porque no había comido durante todo aquel día y toda aquella noche. 21 La mujer se acercó a Saúl, y al ver que estaba muy turbado le dijo: --Tu sierva ha obedecido a tu voz; he arriesgado mi vida y he cumplido la orden que me diste. 22 Te ruego, pues, que tú también oigas la voz de tu sierva; pondré delante de ti un bocado de pan para que comas, a fin de que cobres fuerzas y sigas tu camino. 23 Él rehusó diciendo: --No comeré. Pero sus siervos le insistieron junto con la mujer, y él les obedeció. Se levantó, pues, del suelo, y se sentó sobre una cama. 24 Aquella mujer tenía en su casa un ternero engordado. Enseguida lo mató, tomó harina, la amasó y coció con ella panes sin levadura.* Este v. evoca la costumbre de dejar un grupo de hombres al cuidado del bagaje (cf. 1 S 25.13). Después de la victoria, a estos también les correspondía una parte del botín de guerra (cf. Nm 31.26-27; Jos 22.8).25 Luego sirvió todo aquello a Saúl y sus siervos, quienes, después de haber comido, se levantaron y se fueron aquella misma noche.
David y Abigail
David perdona la vida a Saúl en Zif
David entre los filisteos
Los filisteos desconfían de David
David derrota a los amalecitas
Muerte de Saúl y de sus hijos
1 Los filisteos reunieron todas sus fuerzas en Afec, e Israel acampó junto a la fuente que está en Jezreel. 2 Mientras los príncipes de los filisteos pasaban revista a sus compańías de a ciento y de a mil hombres, David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquis.* Según parece, los hijos de Saúl fueron cuatro: Jonatán, bien conocido por sus actos de heroísmo y por su estrecha amistad con David (1 S 14.1-46; 18.3-4); Abinadab, que aparece solamente aquí, Malquisúa, mencionado también en 1 S 14.49, e Is-boset (véase 1 S 14.49 n.). Este último, al parecer, no estuvo presente en el combate y fue proclamado sucesor de Saúl (2 S 2.8-10). Mantuvo tensas relaciones con David (2 S 2--4).
Saúl y la adivina de Endor
3 Entonces los príncipes de los filisteos dijeron: --żQué hacen aquí estos hebreos? Aquis respondió a los príncipes de los filisteos: --żNo ven que es David, el siervo de Saúl, rey de Israel? Ha estado conmigo por días y ańos, y no he hallado falta en él desde que se pasó a mi servicio hasta el día de hoy. 4 Entonces los príncipes de los filisteos se enojaron contra él, y le dijeron: --Despide a este hombre, para que regrese al lugar que le seńalaste y no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se vuelva enemigo nuestro; porque żcon qué cosa retornaría mejor a la gracia de su seńor que con las cabezas de estos hombres? 5 żNo es este el David de quien cantaban en las danzas:
“Saúl hirió a sus miles,
y David a sus diez miles”? 6 Entonces Aquis llamó a David y le dijo: --ˇVive Jehová, tú has sido un hombre recto!, y me ha parecido bien que salgas y entres en el campamento conmigo, porque ninguna cosa mala he hallado en ti desde que viniste a mí hasta el día de hoy; pero no eres grato a los ojos de los príncipes. 7 Regresa, pues, y vete en paz, para no desagradar a los príncipes de los filisteos. 8 David dijo a Aquis: --żQué he hecho yo? żQué has hallado en tu siervo desde que entré a tu servicio hasta el día de hoy, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos del rey, mi seńor? 9 Aquis respondió a David: --Sé que has sido bueno ante mis ojos, como un ángel de Dios; pero los príncipes de los filisteos me han dicho: “No venga con nosotros a la batalla”.* Los filisteos cortaron la cabeza de Saúl como antes David lo había hecho con la de Goliat (1 S 17.50-54).10 Levántate, pues, de mańana, tú y los siervos de tu seńor que han venido contigo, y marchaos de aquí en cuanto amanezca.** Astarot: Véase 1 S 7.3 n.Bet-sán, en el valle del Jordán, estaba en el lugar estratégico donde se encontraban las rutas comerciales que iban de norte a sur y de este a oeste. Al colocar el cuerpo de Saúl en aquel lugar, los filisteos anunciaban a los cuatro vientos su victoria sobre Israel.11 Se levantaron David y sus hombres de mańana para irse y regresar a la tierra de los filisteos; y los filisteos se fueron a Jezreel.
David y Abigail
David perdona la vida a Saúl en Zif
David entre los filisteos
Los filisteos desconfían de David
David derrota a los amalecitas
Muerte de Saúl y de sus hijos
1 Cuando David y sus hombres llegaron al tercer día a Siclag, los de Amalec habían invadido el Neguev y Siclag, habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. 2 Se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, del menor hasta el mayor, pero a nadie habían dado muerte, sino que se los llevaron y siguieron su camino.* Según parece, los hijos de Saúl fueron cuatro: Jonatán, bien conocido por sus actos de heroísmo y por su estrecha amistad con David (1 S 14.1-46; 18.3-4); Abinadab, que aparece solamente aquí, Malquisúa, mencionado también en 1 S 14.49, e Is-boset (véase 1 S 14.49 n.). Este último, al parecer, no estuvo presente en el combate y fue proclamado sucesor de Saúl (2 S 2.8-10). Mantuvo tensas relaciones con David (2 S 2--4).
Saúl y la adivina de Endor
3 Llegó, pues, David con los suyos a la ciudad, y se encontró que estaba quemada, y que sus mujeres, sus hijos e hijas, habían sido llevados cautivos. 4 Entonces David y la gente que lo acompańaba lloraron a voz en cuello, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. 5 Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal, el de Carmel, también habían sido llevadas cautivas. 6 David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues el alma de todo el pueblo estaba llena de amargura, cada uno por sus hijos y por sus hijas. Pero David halló fortaleza en Jehová, su Dios, 7 y dijo al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: «Te ruego que me acerques el efod». Abiatar acercó el efod a David, 8 y David consultó a Jehová diciendo: --żPerseguiré a esta banda de salteadores? żLos podré alcanzar? Él le dijo: --Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos. 9 Partió, pues, David, junto a los seiscientos hombres que lo acompańaron, y llegaron hasta el torrente del Besor, donde se quedaron algunos.* Los filisteos cortaron la cabeza de Saúl como antes David lo había hecho con la de Goliat (1 S 17.50-54).10 David siguió adelante con cuatrocientos hombres; pues se quedaron atrás doscientos que, cansados, no pudieron pasar el torrente del Besor.** Astarot: Véase 1 S 7.3 n.Bet-sán, en el valle del Jordán, estaba en el lugar estratégico donde se encontraban las rutas comerciales que iban de norte a sur y de este a oeste. Al colocar el cuerpo de Saúl en aquel lugar, los filisteos anunciaban a los cuatro vientos su victoria sobre Israel.11 Hallaron en el campo a un egipcio, al cual trajeron ante David, le dieron pan y comió, y le dieron a beber agua. 12 También le dieron un pedazo de masa de higos secos y dos racimos de pasas. Luego que comió, se sintió reanimado, pues no había comido pan ni bebido agua durante tres días y tres noches. 13 Entonces le preguntó David: --żA quién perteneces, y de dónde eres? El joven egipcio respondió: --Soy siervo de un amalecita, y mi amo me abandonó hace tres días porque estaba enfermo.** Cf. 2 S 2.4-7. Con esta acción, los habitantes de Jabes de Galaad manifiestan su afecto por Saúl, que los había librado de una grave humillación (cf. 1 S 11).Siete días era el tiempo que duraban los ritos de duelo en el antiguo Israel (cf. Gn 50.10).14 Hicimos una incursión a la parte del Neguev que pertenece a los cereteos, al de Judá, y al Neguev de Caleb. También incendiamos Siclag.* El nombre cereteos designa probablemente a un grupo originario de la isla de Creta y emparentado con los filisteos (cf. Ez 25.16). En 2 S 8.18; 1 R 1.38 se menciona a los cereteos y peleteos como miembros de la guardia personal de David.15 --żMe llevarás tú adonde está esa tropa? --le preguntó David. --Júrame por Dios que no me matarás, ni me entregarás en manos de mi amo, y te llevaré adonde está esa gente --dijo él. 16 Lo llevó, pues; y los encontraron desparramados sobre toda aquella tierra, comiendo, bebiendo y haciendo fiesta, por todo aquel gran botín que habían tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá. 17 Y David los batió desde aquella mańana hasta la tarde del día siguiente. Ninguno de ellos escapó, salvo cuatrocientos jóvenes que montaron sobre los camellos y huyeron. 18 Rescató David todo lo que los amalecitas habían tomado, y libró asimismo a sus dos mujeres. 19 No les faltó nadie, ni chico ni grande, así de hijos como de hijas, ni nada del robo, de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David. 20 Tomó también David todas las ovejas y el ganado mayor. Los que iban delante conduciendo aquel tropel decían: «Este es el botín de David». 21 Llegó David a donde estaban los doscientos hombres que, muy cansados para seguirlo, se habían quedado en el torrente del Besor; y ellos salieron a recibir a David y al pueblo que con él estaba. Cuando David llegó, saludó a la gente en paz. 22 Pero todos los malos y perversos que había entre los que iban con David, se pusieron a decir: «Puesto que no han ido con nosotros, no les daremos del botín que hemos recuperado; que cada uno tome a su mujer y a sus hijos y se vaya». 23 Pero David dijo: --No hagáis eso, hermanos míos, con lo que nos ha dado Jehová. Nos ha guardado y ha entregado en nuestras manos a los salteadores que nos atacaron. 24 żQuién os dará razón en este caso? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que se queda con el bagaje; les tocará por igual.* Este v. evoca la costumbre de dejar un grupo de hombres al cuidado del bagaje (cf. 1 S 25.13). Después de la victoria, a estos también les correspondía una parte del botín de guerra (cf. Nm 31.26-27; Jos 22.8).25 Desde aquel día en adelante fue esto ley y norma en Israel, hasta hoy. 26 Cuando David llegó a Siclag, envió parte del botín a los ancianos de Judá, sus amigos, diciendo: «Aquí tenéis un presente para vosotros del botín tomado a los enemigos de Jehová». 27 Se lo envió a los de Bet-el, Ramot del Neguev, Jatir,* Bet-el: El contexto geográfico parece indicar que se trata de Betul, localidad de la región de Judá (Jos 19.4), y no de la célebre ciudad situada en las fronteras de Benjamín y Efraín (véanse Gn 12.8 n.; 28.17 n.).28 Aroer, Sifmot, Estemoa, 29 Racal, a las ciudades de Jerameel, a las ciudades del ceneo, 30 a los de Horma, Corasán, Atac, 31 Hebrón, y a todos los lugares donde David había estado con sus hombres.* Las exitosas campańas de David aumentaron su popularidad entre los pobladores del sur de Palestina e hicieron que fuera aceptado rápidamente como rey de Judá (cf. 2 S 2.1-4).
David y Abigail
David perdona la vida a Saúl en Zif
David entre los filisteos
Los filisteos desconfían de David
David derrota a los amalecitas
Muerte de Saúl y de sus hijos
1 Los filisteos, pues, pelearon contra Israel, y los de Israel, huyendo ante los filisteos, cayeron muertos en el monte Gilboa. 2 Los filisteos siguieron de cerca a Saúl y a sus hijos, y mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl.* Según parece, los hijos de Saúl fueron cuatro: Jonatán, bien conocido por sus actos de heroísmo y por su estrecha amistad con David (1 S 14.1-46; 18.3-4); Abinadab, que aparece solamente aquí, Malquisúa, mencionado también en 1 S 14.49, e Is-boset (véase 1 S 14.49 n.). Este último, al parecer, no estuvo presente en el combate y fue proclamado sucesor de Saúl (2 S 2.8-10). Mantuvo tensas relaciones con David (2 S 2--4).
Saúl y la adivina de Endor
3 La batalla arreció contra Saúl; lo alcanzaron los flecheros y tuvo mucho miedo de ellos. 4 Entonces dijo Saúl a su escudero: «Saca tu espada y traspásame con ella, para que no vengan estos incircuncisos a traspasarme y burlarse de mí». Pero su escudero no quería, pues tenía gran temor. Tomó entonces Saúl su propia espada y se echó sobre ella. 5 Al ver que Saúl había muerto, su escudero se echó también sobre su espada y murió junto con él. 6 Así murió Saúl aquel día, junto con sus tres hijos, su escudero, y todos sus hombres. 7 Los de Israel que estaban al otro lado del valle y al otro lado del Jordán, al ver que Israel había huido y que Saúl y sus hijos habían muerto, abandonaron sus ciudades y huyeron. Luego vinieron los filisteos y habitaron en ellas. 8 Aconteció al siguiente día que, al llegar los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus tres hijos tendidos en el monte Gilboa. 9 Le cortaron la cabeza y lo despojaron de las armas. Entonces enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos para que llevaran las buenas noticias al templo de sus ídolos y al pueblo.* Los filisteos cortaron la cabeza de Saúl como antes David lo había hecho con la de Goliat (1 S 17.50-54).10 Pusieron sus armas en el templo de Astarot y colgaron su cuerpo en el muro de Bet-sán.** Astarot: Véase 1 S 7.3 n.Bet-sán, en el valle del Jordán, estaba en el lugar estratégico donde se encontraban las rutas comerciales que iban de norte a sur y de este a oeste. Al colocar el cuerpo de Saúl en aquel lugar, los filisteos anunciaban a los cuatro vientos su victoria sobre Israel.11 Cuando los de Jabes de Galaad se enteraron de lo que habían hecho los filisteos con Saúl, 12 todos los hombres valientes se levantaron y, caminando toda aquella noche, quitaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sán, y llevándolos a Jabes los quemaron allí. 13 Tomaron sus huesos, los sepultaron debajo de un árbol en Jabes y ayunaron siete días.** Cf. 2 S 2.4-7. Con esta acción, los habitantes de Jabes de Galaad manifiestan su afecto por Saúl, que los había librado de una grave humillación (cf. 1 S 11).Siete días era el tiempo que duraban los ritos de duelo en el antiguo Israel (cf. Gn 50.10).
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