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1 Samuel 20 20 de 31 capítulos

Amistad de David y Jonatán

David huye de Saúl

David en el desierto

David perdona la vida a Saúl en En-gadi

David y Abigail

David perdona la vida a Saúl en Zif

1 Después huyó David de Naiot de Ramá, y fue a decirle a Jonatán: --żQué he hecho yo? żCuál es mi maldad, o cuál mi pecado contra tu padre, para que busque mi muerte?* Sal 54 (título hebreo).2 Él le dijo: --De ninguna manera; no morirás. Mi padre no hace ninguna cosa, ni grande ni pequeńa, que no me la descubra; żpor qué, pues, me ha de ocultar mi padre este asunto? No será así. 3 David volvió a jurar, diciendo: --Tu padre sabe claramente que yo he hallado gracia delante de tus ojos, y dirá: “Que Jonatán no sepa esto, para que no se entristezca”. Pero, ˇvive Jehová y vive tu alma!, que apenas estoy a un paso de la muerte. 4 Jonatán dijo a David: --Haré por ti lo que desee tu alma. 5 David respondió a Jonatán: --Mańana será la luna nueva, y yo acostumbro sentarme con el rey a comer; pero tú dejarás que me esconda en el campo hasta pasado mańana por la tarde.* Abner hijo de Ner: Cf. 1 S 14.50.

Asesinato de los sacerdotes de Nob

6 Si tu padre hace mención de mí, dirás: “Me rogó mucho que lo dejara ir corriendo a Belén, su ciudad, porque todos los de su familia celebran allá el sacrificio anual”. 7 Si él dijera: “Está bien”, entonces tendrá paz tu siervo; pero si se enoja, sabrás que por su parte está decretada mi perdición. 8 Harás, pues, misericordia con tu siervo, ya que has hecho a tu siervo contraer un pacto contigo ante Jehová; si hay maldad en mí, mátame tú, pues no hay necesidad de llevarme hasta tu padre. 9 Jonatán le dijo: --Nunca te suceda tal cosa; antes bien, si me entero que mi padre ha determinado hacerte mal, żno te lo avisaría yo? 10 Dijo entonces David a Jonatán: --żQuién me avisará si tu padre te responde ásperamente? 11 Jonatán dijo a David: --Ven, salgamos al campo. Y salieron ambos al campo. 12 Entonces dijo Jonatán a David: --ˇJehová, Dios de Israel, sea testigo! Cuando le haya preguntado a mi padre mańana a esta hora, o pasado mańana, si todo marcha bien para con David, entonces te lo haré saber.* Cf. Gn 2.21; 15.12; Is 29.10.13 Pero si mi padre intenta hacerte mal, traiga Jehová sobre Jonatán el peor de los castigos, si no te lo hago saber para que te vayas en paz. Que Jehová esté contigo como estuvo con mi padre. 14 Si para entonces estoy vivo, usa conmigo la misericordia de Jehová, para que no muera, 15 y nunca apartes tu misericordia de mi casa. Cuando Jehová haya eliminado uno por uno a los enemigos de David de la faz de la tierra, no dejes que el nombre de Jonatán sea quitado de la casa de David. 16 Así hizo Jonatán un pacto con la casa de David, diciendo: «Demándelo Jehová de manos de los enemigos de David». 17 Y Jonatán hizo jurar a David otra vez, porque lo amaba, lo amaba como a sí mismo. 18 Luego le dijo Jonatán: --Mańana es nueva luna y tú serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío. 19 Estarás, pues, tres días, y luego descenderás y vendrás al lugar donde estabas escondido el día que ocurrió esto mismo, y esperarás junto a la piedra de Ezel.* Ve y sirve a dioses ajenos: Entre los pueblos antiguos era tan estrecho el lazo de unión entre el dios, la comunidad y la tierra, que se consideraba prácticamente imposible rendir culto al propio dios en otro país y conviviendo con un pueblo extranjero.20 Yo tiraré tres flechas hacia aquel lado, como ejercitándome al blanco. 21 Luego enviaré al criado, diciéndole: “Ve, busca las flechas”. Si digo al criado: “Ahí están las flechas, más acá de ti, tómalas”, tú vendrás, porque todo va bien para ti y nada malo sucede, ˇvive Jehová! 22 Pero si yo digo al muchacho: “Allí están las flechas, más allá de ti”, vete, porque Jehová quiere que te vayas. 23 En cuanto al asunto de que tú y yo hemos hablado, esté Jehová entre nosotros dos para siempre. 24 Se escondió, pues, David en el campo, y cuando llegó la nueva luna, se sentó el rey a la mesa, para comer. 25 El rey se sentó en su silla, como solía, en el asiento junto a la pared. Jonatán se levantó, se sentó Abner al lado de Saúl, y el lugar de David quedó vacío. 26 Pero aquel día Saúl no dijo nada, porque pensaba: «Le habrá acontecido algo y no está limpio; de seguro no está purificado». 27 Al siguiente día, el segundo día de la nueva luna, aconteció que el asiento de David se quedó también vacío. Y Saúl dijo a su hijo Jonatán: --żPor qué no ha venido a comer hoy ni ayer el hijo de Isaí? 28 Jonatán respondió a Saúl: --David me pidió encarecidamente que lo dejara ir a Belén.* Jehová... casa perdurable a mi seńor: Cf. 2 S 7.16; 1 R 11.38.29 Me dijo: “Te ruego que me dejes ir, porque nuestra familia celebra sacrificio en la ciudad y mi hermano me lo ha demandado; por lo tanto, si he hallado gracia a tus ojos, permíteme ir ahora para visitar a mis hermanos”. Por esto no ha venido a la mesa del rey. 30 Entonces se encendió la ira de Saúl contra Jonatán, y le dijo: --Hijo de la perversa y rebelde, żacaso no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para vergüenza tuya y vergüenza de la madre que te dio a luz? 31 Porque todo el tiempo que el hijo de Isaí viva sobre la tierra, ni tú ni tu reino estarán firmes. Así que manda ahora a buscarlo y tráemelo, porque ha de morir. 32 Jonatán respondió a su padre Saúl, y le dijo: --żPor qué morirá? żQué ha hecho? 33 Entonces Saúl le arrojó una lanza para herirlo; de donde comprendió Jonatán que su padre estaba resuelto a matar a David. 34 Se levantó Jonatán de la mesa con exaltada ira y no comió nada el segundo día de la nueva luna; pues estaba afligido a causa de David, porque su padre lo había ofendido. 35 Al otro día, de mańana, salió Jonatán al campo, con un muchacho pequeńo, a la hora acordada con David. 36 Y dijo al muchacho: «Corre y busca las flechas que yo tire». Mientras el muchacho iba corriendo, él tiraba la flecha de modo que pasara más allá de él. 37 Al llegar el muchacho donde estaba la flecha que Jonatán había tirado, Jonatán le gritaba diciendo: --żNo está la flecha más allá de ti? 38 Y siguió gritando Jonatán tras el muchacho: --Corre, date prisa, no te pares. El muchacho de Jonatán recogió las flechas y volvió adonde estaba su seńor. 39 Pero de nada se enteró el muchacho; solamente Jonatán y David sabían de lo que se trataba. 40 Luego dio Jonatán sus armas a su muchacho, y le dijo: «Vete y llévalas a la ciudad». 41 Cuando el muchacho se marchó, David se levantó del lado del sur y se inclinó tres veces postrándose hasta la tierra. Se besaron el uno al otro y lloraron juntos, pero David lloró más. 42 Jonatán dijo entonces a David: «Vete en paz, porque ambos hemos jurado en nombre de Jehová, diciendo: “Que Jehová esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre”». Se levantó David y se fue; y Jonatán volvió a la ciudad.

Amistad de David y Jonatán

David huye de Saúl

David en el desierto

David perdona la vida a Saúl en En-gadi

David y Abigail

David perdona la vida a Saúl en Zif

1 Vino David a Nob, adonde estaba el sacerdote Ahimelec; este salió a su encuentro, sorprendido, y le preguntó: --żPor qué estás tú solo, sin nadie que te acompańe?* Sal 54 (título hebreo).2 Respondió David al sacerdote Ahimelec: --El rey me encomendó un asunto, y me dijo: “Nadie sepa cosa alguna del asunto a que te envío, y de lo que te he encomendado”. He citado a los criados en cierto lugar. 3 Ahora, pues, żqué tienes a mano? Dame cinco panes, o lo que tengas. 4 El sacerdote respondió a David y dijo: --No tengo pan común a la mano, solamente tengo pan sagrado; pero lo daré si es que los criados se han guardado al menos de tratos con mujeres. 5 David respondió al sacerdote: --En verdad las mujeres han estado lejos de nosotros ayer y anteayer; cuando yo salí, ya los cuerpos de los jóvenes estaban puros, aunque el viaje es profano; żcuánto más no serán puros hoy sus cuerpos?* Abner hijo de Ner: Cf. 1 S 14.50.

Asesinato de los sacerdotes de Nob

6 Así que el sacerdote le dio el pan sagrado, porque allí no había otro pan sino los panes de la proposición, los cuales habían sido retirados de la presencia de Jehová, para colocar panes calientes el día que tocaba retirarlos. 7 Y estaba allí aquel día, detenido delante de Jehová, uno de los siervos de Saúl, cuyo nombre era Doeg, el edomita, el principal de los pastores de Saúl. 8 David dijo a Ahimelec: --żNo tienes aquí a mano una lanza o una espada? Porque no he traído ni mi espada ni mis armas, por cuanto la orden del rey era apremiante. 9 El sacerdote respondió: --La espada de Goliat el filisteo, al que tú venciste en el valle de Ela, está aquí envuelta en un velo detrás del efod; si quieres tomarla, tómala; porque aquí no hay otra sino esa. David respondió: --Ninguna como ella; dámela. 10 Se levantó David aquel día, y huyendo de la presencia de Saúl, se fue a Aquis, rey de Gat. 11 Y le dijeron a Aquis sus siervos: --żNo es éste David, el rey de la tierra? żno es este de quien cantaban en las danzas, diciendo:
“Hirió Saúl a sus miles,
y David a sus diez miles”?
12 David guardó en su corazón estas palabras y temió mucho a Aquis, rey de Gat.* Cf. Gn 2.21; 15.12; Is 29.10.13 Por eso cambió su manera de comportarse delante de ellos y se fingió loco en medio de ellos; arańaba las puertas y dejaba que la saliva le corriera por la barba. 14 Y Aquis dijo a sus siervos: --Mirad, este hombre es un demente; żpor qué lo habéis traído ante mí? 15 żAcaso me hacen falta locos, para que hayáis traído a este a hacer sus locuras delante de mí? żVa a entrar este en mi casa?

Amistad de David y Jonatán

David huye de Saúl

David en el desierto

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David y Abigail

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1 Partió David de allí y se refugió en la cueva de Adulam; cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, fueron allí a reunirse con él.* Sal 54 (título hebreo).2 Además se le unieron todos los afligidos, todos los que estaban endeudados y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y llegó a ser su jefe. Había con él como cuatrocientos hombres. 3 De allí se fue David a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: «Te ruego que mi padre y mi madre se queden con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí». 4 Los trajo, pues, a la presencia del rey de Moab, y habitaron con él todo el tiempo que David estuvo en el lugar fuerte. 5 Pero el profeta Gad dijo a David: «No te quedes en este lugar fuerte; anda y vete a tierra de Judá». Entonces partió David y entró en el bosque de Haret.* Abner hijo de Ner: Cf. 1 S 14.50.

Asesinato de los sacerdotes de Nob

6 Oyó Saúl que David y los que estaban con él habían sido vistos. Estaba Saúl sentado en Gabaa, debajo de un tamarisco, sobre un alto, con la lanza en su mano, y rodeado de todos sus siervos. 7 Y dijo Saúl a los siervos que estaban alrededor de él: --Oíd ahora, hijos de Benjamín: żOs dará también a todos vosotros el hijo de Isaí tierras y vińas, y os hará a todos vosotros jefes de millares y jefes de centenas, 8 para que todos vosotros hayáis conspirado contra mí? żNo ha habido quien me informara de cómo mi hijo ha hecho alianza con el hijo de Isaí, ni hay ninguno de vosotros que se conduela de mí y me dé a conocer cómo mi hijo ha sublevado contra mí a un siervo mío para que me aceche, tal como lo hace hoy? 9 Entonces Doeg, el edomita, que era el principal de los siervos de Saúl, respondió: --Yo vi al hijo de Isaí venir a Nob, adonde estaba Ahimelec hijo de Ahitob. 10 Este consultó a Jehová por él, le dio provisiones y también la espada de Goliat, el filisteo. 11 Mandó el rey a llamar al sacerdote Ahimelec hijo de Ahitob, y a toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob, y todos vinieron ante el rey. 12 Y Saúl dijo: --Oye ahora, hijo de Ahitob. --Heme aquí, seńor mío --respondió él.* Cf. Gn 2.21; 15.12; Is 29.10.13 Saúl ańadió: --żPor qué habéis conspirado contra mí, tú y el hijo de Isaí? Le diste pan y una espada, y consultaste a Dios por él, para que se subleve contra mí y me aceche, como lo hace en el día de hoy. 14 Ahimelec respondió al rey: --żY quién entre todos tus siervos es tan fiel como David, que además es yerno del rey, sirve a tus órdenes y todos lo honran en tu propia casa? 15 żAcaso he comenzado hoy a consultar a Dios por él? ˇNo, lejos de mí! Que el rey no culpe de cosa alguna a su siervo, ni a toda la casa de mi padre; porque tu siervo ninguna cosa, grande ni pequeńa, sabe de este asunto. 16 Pero el rey respondió: --Sin duda morirás, Ahimelec, tú y toda la casa de tu padre. 17 Luego dijo el rey a la gente de su guardia que estaba a su lado: --Volveos y matad a los sacerdotes de Jehová; porque también la mano de ellos está con David, pues sabiendo ellos que huía, no me lo hicieron saber. Pero los siervos del rey no quisieron extender sus manos para matar a los sacerdotes de Jehová. 18 Entonces dijo el rey a Doeg: --Vuélvete y arremete contra los sacerdotes. Y se volvió Doeg, el edomita, atacó a los sacerdotes y mató en aquel día a ochenta y cinco hombres que vestían efod de lino. 19 Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, la pasó Saúl a filo de espada: a hombres, mujeres y nińos, hasta los de pecho, y bueyes, asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de espada.* Ve y sirve a dioses ajenos: Entre los pueblos antiguos era tan estrecho el lazo de unión entre el dios, la comunidad y la tierra, que se consideraba prácticamente imposible rendir culto al propio dios en otro país y conviviendo con un pueblo extranjero.20 Pero uno de los hijos de Ahimelec hijo de Ahitob, que se llamaba Abiatar, pudo escapar, y huyó tras David. 21 Abiatar dio aviso a David de cómo Saúl había dado muerte a los sacerdotes de Jehová. 22 Y David le dijo: --Ya sabía yo aquel día que estando allí Doeg, el edomita, él se lo haría saber a Saúl. He ocasionado la muerte a todas las personas de la casa de tu padre. 23 Quédate conmigo, no temas; quien busque mi vida, buscará también la tuya; pero conmigo estarás a salvo.

Amistad de David y Jonatán

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David en el desierto

David perdona la vida a Saúl en En-gadi

David y Abigail

David perdona la vida a Saúl en Zif

1 Dieron aviso a David diciendo: «Los filisteos están combatiendo contra Keila y roban las eras».* Sal 54 (título hebreo).2 Entonces David consultó a Jehová: --żIré a atacar a estos filisteos? Jehová respondió a David: --Ve, ataca a los filisteos y libra a Keila. 3 Pero los que estaban con David le dijeron: --Mira, nosotros aquí en Judá estamos con miedo; żcuánto más si vamos a Keila contra el ejército de los filisteos? 4 David volvió a consultar a Jehová. Y Jehová le respondió: --Levántate, desciende a Keila, pues yo entregaré en tus manos a los filisteos. 5 Fue, pues, David con sus hombres a Keila y peleó contra los filisteos; se llevó sus ganados, les causó una gran derrota y libró David a los de Keila.* Abner hijo de Ner: Cf. 1 S 14.50.

Asesinato de los sacerdotes de Nob

6 Aconteció que Abiatar hijo de Ahimelec, que se había refugiado junto a David, descendió a Keila con el efod en su mano. 7 Y le avisaron a Saúl que David había venido a Keila. Entonces dijo Saúl: «Dios lo ha entregado en mis manos, pues él mismo se ha encerrado al entrar en una ciudad con puertas y cerraduras». 8 Saúl convocó a todo el pueblo a la batalla para descender a Keila y poner sitio a David y a sus hombres. 9 Pero al saber David que Saúl tramaba algo malo contra él, dijo al sacerdote Abiatar: «Trae el efod». 10 Luego dijo: --Jehová, Dios de Israel, tu siervo tiene entendido que Saúl intenta venir a Keila para destruir la ciudad por causa mía. 11 żMe entregarán los vecinos de Keila en sus manos? żDescenderá Saúl, como ha oído tu siervo? Jehová, Dios de Israel, te ruego que lo hagas saber a tu siervo. Jehová dijo: --Sí, descenderá. 12 Dijo luego David: --żMe entregarán los vecinos de Keila a mí y a mis hombres en manos de Saúl? Jehová respondió: --Os entregarán.* Cf. Gn 2.21; 15.12; Is 29.10.13 Entonces David partió con sus hombres, que eran como seiscientos, salieron de Keila y anduvieron de un lugar a otro. Llegó a Saúl la noticia de que David se había escapado de Keila y desistió de salir. 14 David se quedó en el desierto, en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif. Lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos. 15 Viendo, pues, David que Saúl había salido en busca de su vida, se quedó en Hores, en el desierto de Zif. 16 Jonatán hijo de Saúl se levantó y vino adonde estaba David, en Hores, y lo reconfortó en Dios 17 diciéndole: --No temas, pues no te hallará la mano de Saúl, mi padre; tú reinarás sobre Israel y yo seré tu segundo. Hasta mi padre Saúl lo sabe. 18 Ambos hicieron un pacto delante de Jehová; David se quedó en Hores y Jonatán se volvió a su casa. 19 Después subieron los de Zif para decirle a Saúl en Gabaa: --żNo está David escondido en nuestra tierra, en las peńas de Hores, en el collado de Haquila, que está al sur del desierto?* Ve y sirve a dioses ajenos: Entre los pueblos antiguos era tan estrecho el lazo de unión entre el dios, la comunidad y la tierra, que se consideraba prácticamente imposible rendir culto al propio dios en otro país y conviviendo con un pueblo extranjero.20 Por tanto, rey, desciende ahora pronto, conforme a tu deseo, y nosotros lo entregaremos en manos del rey. 21 Saúl les respondió: --Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis tenido compasión de mí. 22 Id, pues, ahora, aseguraos más, conoced y ved el lugar de su escondite, y quién lo haya visto allí; porque se me ha dicho que él es muy astuto. 23 Observad, pues, e informaos de todos los escondrijos donde se oculta; regresad a mí con información segura y yo iré con vosotros. Si él está en la región, yo lo buscaré entre todas las familias de Judá. 24 Ellos se levantaron y se fueron a Zif delante de Saúl. Pero David y su gente estaban en el desierto de Maón, en el Arabá, al sur del desierto. 25 Fue Saúl con su gente a buscarlo; pero alguien avisó a David, el cual descendió a la peńa y se quedó en el desierto de Maón. Cuando Saúl oyó esto, siguió a David al desierto de Maón. 26 Saúl iba por un lado del monte, y David con sus hombres por el otro lado del monte. Se daba prisa David para escapar de Saúl, pero Saúl y sus hombres habían rodeado a David y a su gente para capturarlos. 27 Entonces llegó un mensajero y dijo a Saúl: «Ven en seguida, porque los filisteos han hecho una incursión en el país». 28 Abandonó Saúl, por tanto, la persecución de David, y partió contra los filisteos. Por esta causa le pusieron a aquel lugar el nombre de Sela-hama-lecot.* Jehová... casa perdurable a mi seńor: Cf. 2 S 7.16; 1 R 11.38.29 De allí David se fue a habitar en los lugares fuertes de En-gadi.,

Amistad de David y Jonatán

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1 Cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le avisaron: «David está en el desierto de En-gadi».* Sal 54 (título hebreo).2 Tomó entonces Saúl tres mil hombres escogidos de todo Israel y salió en busca de David y de sus hombres por las cumbres de los peńascos de las cabras monteses. 3 Al llegar a un redil de ovejas junto al camino, donde había una cueva, entró Saúl en ella para hacer sus necesidades. En el fondo de la cueva estaban sentados David y sus hombres. 4 Los hombres de David le dijeron: --Mira, este es el día que Jehová te anunció: “Yo entrego a tu enemigo en tus manos, y harás con él como te parezca”. David se levantó y, calladamente, cortó la orilla del manto de Saúl. 5 Después de esto se turbó el corazón de David, porque había cortado la orilla del manto de Saúl.* Abner hijo de Ner: Cf. 1 S 14.50.

Asesinato de los sacerdotes de Nob

6 Y dijo a sus hombres: --Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi seńor, el ungido de Jehová. ˇNo extenderé mi mano contra él, porque es el ungido de Jehová! 7 Con estas palabras reprimió David a sus hombres y no les permitió que se abalanzaran contra Saúl. Y Saúl, saliendo de la cueva, siguió su camino. 8 También David se levantó después y, saliendo de la cueva, le gritó a Saúl: --ˇMi seńor, el rey! Cuando Saúl miró hacia atrás, David se postró rostro en tierra, hizo una reverencia, 9 y dijo a Saúl: --żPor qué escuchas las palabras de los que dicen: “Mira que David procura tu mal”? 10 Hoy han visto tus ojos cómo Jehová te ha puesto en mis manos en la cueva. Me dijeron que te matara, pero te perdoné, pues me dije: “No extenderé mi mano contra mi seńor, porque es el ungido de Jehová”. 11 »Mira, padre mío, mira la orilla de tu manto en mi mano; porque yo corté la orilla de tu manto y no te maté. Reconoce, pues, que no hay mal ni traición en mis manos, ni he pecado contra ti; sin embargo, tú andas a caza de mi vida para quitármela. 12 Juzgue Jehová entre tú y yo, y véngueme de ti Jehová; pero mi mano no se alzará contra ti.* Cf. Gn 2.21; 15.12; Is 29.10.13 Como dice el proverbio de los antiguos: “De los impíos saldrá la impiedad”; así que mi mano no se alzará contra ti. 14 żContra quién ha salido el rey de Israel? żA quién persigues? żA un perro muerto? żA una pulga? 15 Jehová, pues, será juez, y él juzgará entre tú y yo. Que él vea y sustente mi causa, y me defienda de tu mano. 16 Aconteció que cuando David acabó de decir estas palabras a Saúl, este exclamó: --żNo es esta tu voz, David, hijo mío? Alzando su voz, Saúl rompió a llorar, 17 y dijo a David: --Más justo eres tú que yo, que me has pagado con bien, habiéndote yo pagado con mal. 18 Hoy me has mostrado tu bondad; pues Jehová me ha entregado en tus manos y no me has dado muerte. 19 Porque żquién encuentra a su enemigo y lo deja ir sano y salvo? Jehová te pague con bien lo que en este día has hecho conmigo.* Ve y sirve a dioses ajenos: Entre los pueblos antiguos era tan estrecho el lazo de unión entre el dios, la comunidad y la tierra, que se consideraba prácticamente imposible rendir culto al propio dios en otro país y conviviendo con un pueblo extranjero.20 Ahora tengo por cierto que tú has de reinar, y que el reino de Israel se mantendrá firme y estable en tus manos. 21 Ahora, pues, júrame por Jehová que no destruirás mi descendencia después de mí, ni borrarás mi nombre de la casa de mi padre. 22 Así lo juró David a Saúl. Después se fue Saúl a su casa, mientras David y sus hombres subían al lugar fuerte.

Amistad de David y Jonatán

David huye de Saúl

David en el desierto

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David y Abigail

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1 Por entonces murió Samuel. Todo Israel se congregó para llorarlo y lo sepultaron en su casa, en Ramá. Entonces se levantó David y se fue al desierto de Parán.* Sal 54 (título hebreo).2 En Maón había un hombre que tenía su hacienda en Carmel. Era muy rico, tenía tres mil ovejas y mil cabras, y estaba esquilando sus ovejas en Carmel. 3 Aquel hombre se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Aquella mujer era de buen entendimiento y hermosa apariencia, pero el hombre era rudo y de mala conducta; era del linaje de Caleb. 4 Supo David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas. 5 Entonces envió David diez jóvenes y les dijo: «Subid al Carmel e id a Nabal; saludadlo en mi nombre* Abner hijo de Ner: Cf. 1 S 14.50.

Asesinato de los sacerdotes de Nob

6 y decidle: “Paz a ti, a tu familia, y paz a todo cuanto tienes. 7 He sabido que tienes esquiladores. Ahora bien, tus pastores han estado con nosotros; no los tratamos mal ni les faltó nada en todo el tiempo que han estado en Carmel. 8 Pregunta a tus criados y ellos te lo dirán. Hallen, por tanto, estos jóvenes gracia a tus ojos, porque hemos venido en buen día; te ruego que des lo que tengas a mano a tus siervos y a tu hijo David”». 9 Los jóvenes enviados por David fueron y dijeron a Nabal todas estas cosas en nombre de David, y callaron. 10 Pero Nabal respondió a los jóvenes enviados por David: --żQuién es David, quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus seńores. 11 żHe de tomar yo ahora mi pan, mi agua y la carne que he preparado para mis esquiladores, y darla a hombres que no sé de dónde son? 12 Los jóvenes que había enviado David, dando media vuelta, tomaron el camino de regreso. Cuando llegaron a donde estaba David, le dijeron todas estas cosas.* Cf. Gn 2.21; 15.12; Is 29.10.13 Entonces David dijo a sus hombres: «Cíńase cada uno su espada». Cada uno se cińó su espada y también David se cińó la suya. Subieron tras David unos cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje. 14 Pero uno de los criados avisó a Abigail, mujer de Nabal, diciendo: «Mira que David ha enviado mensajeros del desierto para saludar a nuestro amo, y él los ha despreciado. 15 Aquellos hombres han sido muy buenos con nosotros, y cuando estábamos en el campo nunca nos trataron mal, ni nos faltó nada en todo el tiempo que anduvimos con ellos. 16 Muro fueron para nosotros de día y de noche, todos los días que hemos estado con ellos apacentando las ovejas. 17 Ahora, pues, reflexiona y mira lo que has de hacer, porque ya está decidida la ruina de nuestro amo y de toda su casa; pues él es un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle». 18 Tomó Abigail a toda prisa doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo sobre unos asnos. 19 Luego dijo a sus criados: «Id delante de mí, y yo os seguiré luego». Pero nada declaró a su marido Nabal.* Ve y sirve a dioses ajenos: Entre los pueblos antiguos era tan estrecho el lazo de unión entre el dios, la comunidad y la tierra, que se consideraba prácticamente imposible rendir culto al propio dios en otro país y conviviendo con un pueblo extranjero.20 Montada en un asno, descendió por una parte secreta del monte, mientras David y sus hombres venían en dirección a ella; y ella les salió al encuentro. 21 David había comentado: «Ciertamente en vano he guardado en el desierto todo lo que este hombre tiene, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha devuelto mal por bien. 22 Traiga Dios sobre los enemigos de David el peor de los castigos, que de aquí a mańana no he de dejar con vida ni a uno solo de los que están con él». 23 Cuando Abigail vio a David, se bajó en seguida del asno; inclinándose ante David, se postró en tierra, 24 y echándose a sus pies le dijo: --ˇQue caiga sobre mí el pecado!, seńor mío, pero te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva. 25 No haga caso ahora mi seńor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, así es. Él se llama Nabal, y la insensatez lo acompańa; pero yo, tu sierva, no vi a los jóvenes que tú enviaste. 26 Ahora pues, seńor mío, ˇvive Jehová, y vive tu alma!, que Jehová te ha impedido venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran el mal contra mi seńor. 27 En cuanto a este presente que tu sierva te ha traído, que sea dado a los hombres que siguen a mi seńor. 28 Te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová hará de cierto una casa perdurable a mi seńor, por cuanto mi seńor pelea las batallas de Jehová, y no vendrá mal sobre ti en todos tus días.* Jehová... casa perdurable a mi seńor: Cf. 2 S 7.16; 1 R 11.38.29 Aunque alguien se haya levantado para perseguirte y atentar contra tu vida, con todo, la vida de mi seńor será atada al haz de los que viven delante de Jehová tu Dios, mientras que él arrojará las vidas de tus enemigos como quien las tira con el cuenco de una honda. 30 Cuando Jehová haga con mi seńor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca como príncipe sobre Israel, 31 entonces, seńor mío, no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado con tu propia mano. Guárdese, pues, mi seńor, y cuando Jehová haya favorecido a mi seńor, acuérdate de tu sierva. 32 Entonces David dijo a Abigail: --Bendito sea Jehová, Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontraras. 33 Bendito sea tu razonamiento y bendita tú, que me has impedido hoy derramar sangre y vengarme por mi propia mano. 34 Porque, ˇvive Jehová, Dios de Israel!, que me ha impedido hacerte mal, que de no haberte dado prisa en venir a mi encuentro, mańana por la mańana no le habría quedado con vida a Nabal ni un solo hombre. 35 David recibió de sus manos lo que le había traído, y le dijo: --Sube en paz a tu casa, pues he escuchado tu petición y te la he concedido. 36 Cuando Abigail volvió adonde estaba Nabal, este estaba celebrando en su casa un banquete como de rey. Nabal estaba alegre y completamente ebrio, por lo cual ella no le dijo absolutamente nada hasta el día siguiente. 37 Pero por la mańana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le contó su mujer estas cosas; entonces se le apretó el corazón en el pecho, y se quedó como una piedra. 38 Diez días después, Jehová hirió a Nabal, y este murió. 39 Luego de oir David que Nabal había muerto, dijo: «Bendito sea Jehová, que juzgó la causa de la afrenta que recibí de manos de Nabal, y ha preservado del mal a su siervo. Jehová ha hecho caer la maldad de Nabal sobre su propia cabeza». Después mandó David a decir a Abigail que quería tomarla por mujer. 40 Los siervos de David se presentaron ante Abigail en Carmel y le hablaron diciendo: --David nos envía para tomarte por mujer. 41 Ella se levantó, se postró rostro en tierra, y dijo: --Aquí tienes a tu sierva, que será una sierva para lavar los pies de los siervos de mi seńor. 42 Se levantó luego Abigail y, acompańada de las cinco doncellas que la servían, montó en un asno, siguió a los mensajeros de David, y fue su mujer. 43 También tomó David a Ahinoam de Jezreel, y ambas fueron sus mujeres.* Jezreel: Cf. Jos 15.55-56.44 Porque Saúl había dado a su hija Mical, mujer de David, a Palti hijo de Lais, que era de Galim.

Amistad de David y Jonatán

David huye de Saúl

David en el desierto

David perdona la vida a Saúl en En-gadi

David y Abigail

David perdona la vida a Saúl en Zif

1 Llegaron, pues, los zifeos adonde estaba Saúl, en Gabaa, diciendo: «żNo está David escondido en el collado de Haquila, al oriente del desierto?».* Sal 54 (título hebreo).2 Entonces Saúl se levantó y descendió al desierto de Zif, llevando consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David en el desierto de Zif. 3 Acampó Saúl en el collado de Haquila, que está junto al camino, al oriente del desierto. Andaba David por el desierto, y advirtió que Saúl entraba a perseguirlo en el desierto, 4 por lo que envió unos espías, y supo con certeza que Saúl había llegado. 5 Se levantó luego David y fue al sitio donde Saúl había acampado. Observó el lugar donde dormían Saúl y Abner hijo de Ner, general de su ejército. Estaba Saúl durmiendo en el campamento, y el pueblo acampaba en derredor suyo.* Abner hijo de Ner: Cf. 1 S 14.50.

Asesinato de los sacerdotes de Nob

6 Entonces David dijo a Ahimelec, el heteo, y a Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab: --żQuién descenderá conmigo al campamento donde está Saúl? Abisai dijo: --Yo descenderé contigo. 7 David y Abisai fueron, pues, de noche adonde estaba el ejército. Saúl se hallaba tendido durmiendo en el campamento, con su lanza clavada en tierra a su cabecera; Abner y el ejército estaban tendidos alrededor de él. 8 Entonces dijo Abisai a David: --Hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tus manos; ahora, pues, déjame que lo hiera con la lanza: lo clavaré en tierra de un golpe, y no le hará falta un segundo golpe. 9 David respondió a Abisai: --No lo mates; porque żquién extenderá impunemente su mano contra el ungido de Jehová? 10 Dijo además David: --ˇVive Jehová!, que si Jehová no lo hiriera (sea que le llegue su día y muera, o descienda a la batalla y perezca), 11 guárdeme Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová. Pero ahora toma la lanza que está a su cabecera y la vasija de agua, y vámonos. 12 Se llevó, pues, David la lanza y la vasija de agua de la cabecera de Saúl y se fueron. No hubo nadie que los viera, ni se diera cuenta, ni se despertara, pues todos dormían; porque había caído sobre ellos un profundo sueńo enviado por Jehová.* Cf. Gn 2.21; 15.12; Is 29.10.13 Luego pasó David al lado opuesto y se puso en la cumbre del monte a lo lejos, de manera que había una gran distancia entre ellos. 14 Y gritó David al pueblo y a Abner hijo de Ner, diciendo: --żNo respondes, Abner? Abner respondió: --żQuién eres tú que gritas al rey? 15 Entonces dijo David a Abner: --żNo eres tú un hombre? żQuién hay como tú en Israel? żPor qué, pues, no has guardado al rey tu seńor? Porque uno del pueblo ha entrado a matar a tu seńor el rey. 16 Esto que has hecho no está bien. ˇVive Jehová!, que sois dignos de muerte, porque no habéis guardado a vuestro seńor, al ungido de Jehová. Mira ahora dónde está la lanza del rey y la vasija de agua que tenía a su cabecera. 17 Reconociendo Saúl la voz de David, dijo: --żNo es esta tu voz, David, hijo mío? David respondió: --Sí, es mi voz, rey y seńor mío. 18 Y ańadió: --żPor qué persigue así mi seńor a su siervo? żQué he hecho? żQué mal hay en mis manos? 19 Ruego, pues, que el rey mi seńor oiga ahora las palabras de su siervo. Si es Jehová quien te instiga contra mí, que acepte él la ofrenda; pero si son los hombres, malditos sean ellos en presencia de Jehová, porque me han expulsado hoy para que no tenga parte en la heredad de Jehová, diciéndome: “Ve y sirve a dioses ajenos”.* Ve y sirve a dioses ajenos: Entre los pueblos antiguos era tan estrecho el lazo de unión entre el dios, la comunidad y la tierra, que se consideraba prácticamente imposible rendir culto al propio dios en otro país y conviviendo con un pueblo extranjero.20 Que no caiga, pues, ahora mi sangre en tierra delante de Jehová, porque ha salido el rey de Israel a buscar una pulga, como quien persigue una perdiz por los montes. 21 Entonces dijo Saúl: --He pecado; vuelve, David, hijo mío, que ya no te haré ningún mal, porque mi vida ha sido estimada preciosa hoy a tus ojos. He obrado neciamente, he cometido un gran error. 22 David respondió: --Aquí está la lanza del rey; pase acá uno de los criados y tómela. 23 Que Jehová pague a cada uno según su justicia y su lealtad, pues Jehová te había entregado hoy en mis manos, pero yo no quise extender mi mano contra el ungido de Jehová. 24 Del mismo modo que tu vida ha sido estimada preciosa hoy a mis ojos, así sea mi vida a los ojos de Jehová, y me libre de toda aflicción. 25 Y Saúl dijo a David: --Bendito seas tú, David, hijo mío; sin duda emprenderás tú cosas grandes, y prevalecerás. Entonces David siguió su camino, y Saúl regresó a su lugar.