Saúl trata de matar a David
Amistad de David y Jonatán
David huye de Saúl
David en el desierto
David perdona la vida a Saúl en En-gadi
1 Habló Saúl a Jonatán, su hijo, y a todos sus siervos, para que mataran a David; pero Jonatán, hijo de Saúl, amaba mucho a David, 2 y le avisó diciendo: --Mi padre Saúl procura matarte; por tanto, cuídate hasta la mańana, estáte en lugar oculto y escóndete. 3 Yo saldré y estaré junto a mi padre en el campo donde tú estés; hablaré de ti a mi padre y te haré saber lo que haya.* Sal 57 (título hebreo); Sal 142 (título hebreo).4 Jonatán habló bien de David a su padre Saúl, y le dijo: --No peque el rey contra su siervo David, porque ningún pecado ha cometido contra ti y, al contrario, sus obras han sido muy beneficiosas para ti, 5 pues él puso su vida en peligro para matar al filisteo, y Jehová le dio una gran victoria a todo Israel. Tú lo viste y te alegraste. żPor qué, pues, vas a pecar contra sangre inocente, matando a David sin causa?
Asesinato de los sacerdotes de Nob
6 Escuchó Saúl las palabras de Jonatán y juró: --ˇVive Jehová!, no morirá. 7 Llamó entonces Jonatán a David y le contó todas estas palabras; él mismo llevó a David ante Saúl, y se quedó a su servicio como antes. 8 Después hubo de nuevo guerra; salió David y peleó contra los filisteos, les causó un gran estrago y huyeron ante él. 9 Pero el espíritu malo de parte de Jehová se apoderó de Saúl; y estando sentado en su casa con una lanza en la mano, mientras David tocaba, 10 Saúl procuró clavar a David con su lanza en la pared, pero él se apartó de delante de Saúl, y la lanza se clavó en la pared. David huyó y se puso a salvo aquella noche.* Me dijeron: Heb. él dijo.11 Saúl envió luego mensajeros a casa de David para que lo vigilaran y lo mataran por la mańana. Pero Mical, su mujer, le avisó a David: «Si no salvas tu vida esta noche, mańana estarás muerto». 12 Descolgó Mical a David por una ventana. Él se fue y huyó poniéndose a salvo. 13 Tomó luego Mical una estatua y la puso sobre la cama, le acomodó por cabecera una almohada de pelo de cabra y la cubrió con la ropa. 14 Cuando Saúl envió mensajeros para capturar a David, ella dijo: «Está enfermo». 15 Volvió Saúl a enviar mensajeros en busca de David, y les dijo: «Traédmelo en la cama para que lo mate». 16 Cuando los mensajeros entraron, encontraron la estatua en la cama, y una almohada de pelo de cabra a su cabecera. 17 Entonces Saúl dijo a Mical: --żPor qué me has engańado así y has dejado escapar a mi enemigo? Mical respondió a Saúl: --Porque él me dijo: “Déjame ir; si no, yo te mataré”. 18 Huyó, pues, David, y se puso a salvo. Se fue adonde estaba Samuel en Ramá, y le contó todo lo que Saúl había hecho con él. Después, él y Samuel se fueron a habitar en Naiot. 19 Y avisaron a Saúl, diciéndole: «Mira, David está en Naiot de Ramá». 20 Entonces Saúl envió mensajeros para que trajeran a David, los cuales vieron una compańía de profetas que profetizaban, y a Samuel que estaba allí y los presidía. Vino el espíritu de Dios sobre los mensajeros de Saúl y ellos también profetizaron.* Cf. 1 S 23.17.21 Cuando lo supo Saúl, envió otros mensajeros, los cuales también profetizaron. Saúl volvió a enviar mensajeros por tercera vez, y ellos también profetizaron. 22 Entonces él mismo fue a Ramá, y al llegar al gran pozo que está en Secú, preguntó diciendo: --żDónde están Samuel y David? Uno le respondió: --Están en Naiot, en Ramá. 23 Salió para Naiot, en Ramá, pero también se apoderó de él el espíritu de Dios, y siguió andando y profetizando hasta que llegó a Naiot, en Ramá. 24 También él se despojó de sus vestidos y profetizó igualmente delante de Samuel. Estuvo desnudo todo aquel día y toda aquella noche. De aquí el dicho: «żTambién Saúl entre los profetas?».* El desierto de Maón se encontraba a unos 12 km. al sur de Hebrón (véase Gn 13.18 n.).
Saúl trata de matar a David
Amistad de David y Jonatán
David huye de Saúl
David en el desierto
David perdona la vida a Saúl en En-gadi
1 Después huyó David de Naiot de Ramá, y fue a decirle a Jonatán: --żQué he hecho yo? żCuál es mi maldad, o cuál mi pecado contra tu padre, para que busque mi muerte? 2 Él le dijo: --De ninguna manera; no morirás. Mi padre no hace ninguna cosa, ni grande ni pequeńa, que no me la descubra; żpor qué, pues, me ha de ocultar mi padre este asunto? No será así. 3 David volvió a jurar, diciendo: --Tu padre sabe claramente que yo he hallado gracia delante de tus ojos, y dirá: “Que Jonatán no sepa esto, para que no se entristezca”. Pero, ˇvive Jehová y vive tu alma!, que apenas estoy a un paso de la muerte.* Sal 57 (título hebreo); Sal 142 (título hebreo).4 Jonatán dijo a David: --Haré por ti lo que desee tu alma. 5 David respondió a Jonatán: --Mańana será la luna nueva, y yo acostumbro sentarme con el rey a comer; pero tú dejarás que me esconda en el campo hasta pasado mańana por la tarde.
Asesinato de los sacerdotes de Nob
6 Si tu padre hace mención de mí, dirás: “Me rogó mucho que lo dejara ir corriendo a Belén, su ciudad, porque todos los de su familia celebran allá el sacrificio anual”. 7 Si él dijera: “Está bien”, entonces tendrá paz tu siervo; pero si se enoja, sabrás que por su parte está decretada mi perdición. 8 Harás, pues, misericordia con tu siervo, ya que has hecho a tu siervo contraer un pacto contigo ante Jehová; si hay maldad en mí, mátame tú, pues no hay necesidad de llevarme hasta tu padre. 9 Jonatán le dijo: --Nunca te suceda tal cosa; antes bien, si me entero que mi padre ha determinado hacerte mal, żno te lo avisaría yo? 10 Dijo entonces David a Jonatán: --żQuién me avisará si tu padre te responde ásperamente?* Me dijeron: Heb. él dijo.11 Jonatán dijo a David: --Ven, salgamos al campo. Y salieron ambos al campo. 12 Entonces dijo Jonatán a David: --ˇJehová, Dios de Israel, sea testigo! Cuando le haya preguntado a mi padre mańana a esta hora, o pasado mańana, si todo marcha bien para con David, entonces te lo haré saber. 13 Pero si mi padre intenta hacerte mal, traiga Jehová sobre Jonatán el peor de los castigos, si no te lo hago saber para que te vayas en paz. Que Jehová esté contigo como estuvo con mi padre. 14 Si para entonces estoy vivo, usa conmigo la misericordia de Jehová, para que no muera, 15 y nunca apartes tu misericordia de mi casa. Cuando Jehová haya eliminado uno por uno a los enemigos de David de la faz de la tierra, no dejes que el nombre de Jonatán sea quitado de la casa de David. 16 Así hizo Jonatán un pacto con la casa de David, diciendo: «Demándelo Jehová de manos de los enemigos de David». 17 Y Jonatán hizo jurar a David otra vez, porque lo amaba, lo amaba como a sí mismo. 18 Luego le dijo Jonatán: --Mańana es nueva luna y tú serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío. 19 Estarás, pues, tres días, y luego descenderás y vendrás al lugar donde estabas escondido el día que ocurrió esto mismo, y esperarás junto a la piedra de Ezel. 20 Yo tiraré tres flechas hacia aquel lado, como ejercitándome al blanco.* Cf. 1 S 23.17.21 Luego enviaré al criado, diciéndole: “Ve, busca las flechas”. Si digo al criado: “Ahí están las flechas, más acá de ti, tómalas”, tú vendrás, porque todo va bien para ti y nada malo sucede, ˇvive Jehová! 22 Pero si yo digo al muchacho: “Allí están las flechas, más allá de ti”, vete, porque Jehová quiere que te vayas. 23 En cuanto al asunto de que tú y yo hemos hablado, esté Jehová entre nosotros dos para siempre. 24 Se escondió, pues, David en el campo, y cuando llegó la nueva luna, se sentó el rey a la mesa, para comer.* El desierto de Maón se encontraba a unos 12 km. al sur de Hebrón (véase Gn 13.18 n.).25 El rey se sentó en su silla, como solía, en el asiento junto a la pared. Jonatán se levantó, se sentó Abner al lado de Saúl, y el lugar de David quedó vacío. 26 Pero aquel día Saúl no dijo nada, porque pensaba: «Le habrá acontecido algo y no está limpio; de seguro no está purificado». 27 Al siguiente día, el segundo día de la nueva luna, aconteció que el asiento de David se quedó también vacío. Y Saúl dijo a su hijo Jonatán: --żPor qué no ha venido a comer hoy ni ayer el hijo de Isaí? 28 Jonatán respondió a Saúl: --David me pidió encarecidamente que lo dejara ir a Belén. 29 Me dijo: “Te ruego que me dejes ir, porque nuestra familia celebra sacrificio en la ciudad y mi hermano me lo ha demandado; por lo tanto, si he hallado gracia a tus ojos, permíteme ir ahora para visitar a mis hermanos”. Por esto no ha venido a la mesa del rey.** Lugares fuertes de En-gadi, al este de Hebrón, a orillas del mar Muerto. Véanse Cnt 1.14 nota p e Índice de mapas.Véase 26.1-25 n.30 Entonces se encendió la ira de Saúl contra Jonatán, y le dijo: --Hijo de la perversa y rebelde, żacaso no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para vergüenza tuya y vergüenza de la madre que te dio a luz? 31 Porque todo el tiempo que el hijo de Isaí viva sobre la tierra, ni tú ni tu reino estarán firmes. Así que manda ahora a buscarlo y tráemelo, porque ha de morir. 32 Jonatán respondió a su padre Saúl, y le dijo: --żPor qué morirá? żQué ha hecho? 33 Entonces Saúl le arrojó una lanza para herirlo; de donde comprendió Jonatán que su padre estaba resuelto a matar a David.* Saúl ataca a su hijo Jonatán con la misma furia con que antes había pretendido matar a David (cf. 1 S 18.11; 19.9-10).34 Se levantó Jonatán de la mesa con exaltada ira y no comió nada el segundo día de la nueva luna; pues estaba afligido a causa de David, porque su padre lo había ofendido. 35 Al otro día, de mańana, salió Jonatán al campo, con un muchacho pequeńo, a la hora acordada con David. 36 Y dijo al muchacho: «Corre y busca las flechas que yo tire». Mientras el muchacho iba corriendo, él tiraba la flecha de modo que pasara más allá de él. 37 Al llegar el muchacho donde estaba la flecha que Jonatán había tirado, Jonatán le gritaba diciendo: --żNo está la flecha más allá de ti? 38 Y siguió gritando Jonatán tras el muchacho: --Corre, date prisa, no te pares. El muchacho de Jonatán recogió las flechas y volvió adonde estaba su seńor. 39 Pero de nada se enteró el muchacho; solamente Jonatán y David sabían de lo que se trataba. 40 Luego dio Jonatán sus armas a su muchacho, y le dijo: «Vete y llévalas a la ciudad». 41 Cuando el muchacho se marchó, David se levantó del lado del sur y se inclinó tres veces postrándose hasta la tierra. Se besaron el uno al otro y lloraron juntos, pero David lloró más. 42 Jonatán dijo entonces a David: «Vete en paz, porque ambos hemos jurado en nombre de Jehová, diciendo: “Que Jehová esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre”». Se levantó David y se fue; y Jonatán volvió a la ciudad.
Saúl trata de matar a David
Amistad de David y Jonatán
David huye de Saúl
David en el desierto
David perdona la vida a Saúl en En-gadi
1 Vino David a Nob, adonde estaba el sacerdote Ahimelec; este salió a su encuentro, sorprendido, y le preguntó: --żPor qué estás tú solo, sin nadie que te acompańe? 2 Respondió David al sacerdote Ahimelec: --El rey me encomendó un asunto, y me dijo: “Nadie sepa cosa alguna del asunto a que te envío, y de lo que te he encomendado”. He citado a los criados en cierto lugar. 3 Ahora, pues, żqué tienes a mano? Dame cinco panes, o lo que tengas.* Sal 57 (título hebreo); Sal 142 (título hebreo).4 El sacerdote respondió a David y dijo: --No tengo pan común a la mano, solamente tengo pan sagrado; pero lo daré si es que los criados se han guardado al menos de tratos con mujeres. 5 David respondió al sacerdote: --En verdad las mujeres han estado lejos de nosotros ayer y anteayer; cuando yo salí, ya los cuerpos de los jóvenes estaban puros, aunque el viaje es profano; żcuánto más no serán puros hoy sus cuerpos?
Asesinato de los sacerdotes de Nob
6 Así que el sacerdote le dio el pan sagrado, porque allí no había otro pan sino los panes de la proposición, los cuales habían sido retirados de la presencia de Jehová, para colocar panes calientes el día que tocaba retirarlos. 7 Y estaba allí aquel día, detenido delante de Jehová, uno de los siervos de Saúl, cuyo nombre era Doeg, el edomita, el principal de los pastores de Saúl. 8 David dijo a Ahimelec: --żNo tienes aquí a mano una lanza o una espada? Porque no he traído ni mi espada ni mis armas, por cuanto la orden del rey era apremiante. 9 El sacerdote respondió: --La espada de Goliat el filisteo, al que tú venciste en el valle de Ela, está aquí envuelta en un velo detrás del efod; si quieres tomarla, tómala; porque aquí no hay otra sino esa. David respondió: --Ninguna como ella; dámela. 10 Se levantó David aquel día, y huyendo de la presencia de Saúl, se fue a Aquis, rey de Gat.* Me dijeron: Heb. él dijo.11 Y le dijeron a Aquis sus siervos: --żNo es éste David, el rey de la tierra? żno es este de quien cantaban en las danzas, diciendo:
“Hirió Saúl a sus miles,
y David a sus diez miles”? 12 David guardó en su corazón estas palabras y temió mucho a Aquis, rey de Gat. 13 Por eso cambió su manera de comportarse delante de ellos y se fingió loco en medio de ellos; arańaba las puertas y dejaba que la saliva le corriera por la barba. 14 Y Aquis dijo a sus siervos: --Mirad, este hombre es un demente; żpor qué lo habéis traído ante mí? 15 żAcaso me hacen falta locos, para que hayáis traído a este a hacer sus locuras delante de mí? żVa a entrar este en mi casa?
Saúl trata de matar a David
Amistad de David y Jonatán
David huye de Saúl
David en el desierto
David perdona la vida a Saúl en En-gadi
1 Partió David de allí y se refugió en la cueva de Adulam; cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, fueron allí a reunirse con él. 2 Además se le unieron todos los afligidos, todos los que estaban endeudados y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y llegó a ser su jefe. Había con él como cuatrocientos hombres. 3 De allí se fue David a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: «Te ruego que mi padre y mi madre se queden con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí».* Sal 57 (título hebreo); Sal 142 (título hebreo).4 Los trajo, pues, a la presencia del rey de Moab, y habitaron con él todo el tiempo que David estuvo en el lugar fuerte. 5 Pero el profeta Gad dijo a David: «No te quedes en este lugar fuerte; anda y vete a tierra de Judá». Entonces partió David y entró en el bosque de Haret.
Asesinato de los sacerdotes de Nob
6 Oyó Saúl que David y los que estaban con él habían sido vistos. Estaba Saúl sentado en Gabaa, debajo de un tamarisco, sobre un alto, con la lanza en su mano, y rodeado de todos sus siervos. 7 Y dijo Saúl a los siervos que estaban alrededor de él: --Oíd ahora, hijos de Benjamín: żOs dará también a todos vosotros el hijo de Isaí tierras y vińas, y os hará a todos vosotros jefes de millares y jefes de centenas, 8 para que todos vosotros hayáis conspirado contra mí? żNo ha habido quien me informara de cómo mi hijo ha hecho alianza con el hijo de Isaí, ni hay ninguno de vosotros que se conduela de mí y me dé a conocer cómo mi hijo ha sublevado contra mí a un siervo mío para que me aceche, tal como lo hace hoy? 9 Entonces Doeg, el edomita, que era el principal de los siervos de Saúl, respondió: --Yo vi al hijo de Isaí venir a Nob, adonde estaba Ahimelec hijo de Ahitob. 10 Este consultó a Jehová por él, le dio provisiones y también la espada de Goliat, el filisteo.* Me dijeron: Heb. él dijo.11 Mandó el rey a llamar al sacerdote Ahimelec hijo de Ahitob, y a toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob, y todos vinieron ante el rey. 12 Y Saúl dijo: --Oye ahora, hijo de Ahitob. --Heme aquí, seńor mío --respondió él. 13 Saúl ańadió: --żPor qué habéis conspirado contra mí, tú y el hijo de Isaí? Le diste pan y una espada, y consultaste a Dios por él, para que se subleve contra mí y me aceche, como lo hace en el día de hoy. 14 Ahimelec respondió al rey: --żY quién entre todos tus siervos es tan fiel como David, que además es yerno del rey, sirve a tus órdenes y todos lo honran en tu propia casa? 15 żAcaso he comenzado hoy a consultar a Dios por él? ˇNo, lejos de mí! Que el rey no culpe de cosa alguna a su siervo, ni a toda la casa de mi padre; porque tu siervo ninguna cosa, grande ni pequeńa, sabe de este asunto. 16 Pero el rey respondió: --Sin duda morirás, Ahimelec, tú y toda la casa de tu padre. 17 Luego dijo el rey a la gente de su guardia que estaba a su lado: --Volveos y matad a los sacerdotes de Jehová; porque también la mano de ellos está con David, pues sabiendo ellos que huía, no me lo hicieron saber. Pero los siervos del rey no quisieron extender sus manos para matar a los sacerdotes de Jehová. 18 Entonces dijo el rey a Doeg: --Vuélvete y arremete contra los sacerdotes. Y se volvió Doeg, el edomita, atacó a los sacerdotes y mató en aquel día a ochenta y cinco hombres que vestían efod de lino. 19 Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, la pasó Saúl a filo de espada: a hombres, mujeres y nińos, hasta los de pecho, y bueyes, asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de espada. 20 Pero uno de los hijos de Ahimelec hijo de Ahitob, que se llamaba Abiatar, pudo escapar, y huyó tras David.* Cf. 1 S 23.17.21 Abiatar dio aviso a David de cómo Saúl había dado muerte a los sacerdotes de Jehová. 22 Y David le dijo: --Ya sabía yo aquel día que estando allí Doeg, el edomita, él se lo haría saber a Saúl. He ocasionado la muerte a todas las personas de la casa de tu padre. 23 Quédate conmigo, no temas; quien busque mi vida, buscará también la tuya; pero conmigo estarás a salvo.
Saúl trata de matar a David
Amistad de David y Jonatán
David huye de Saúl
David en el desierto
David perdona la vida a Saúl en En-gadi
1 Dieron aviso a David diciendo: «Los filisteos están combatiendo contra Keila y roban las eras». 2 Entonces David consultó a Jehová: --żIré a atacar a estos filisteos? Jehová respondió a David: --Ve, ataca a los filisteos y libra a Keila. 3 Pero los que estaban con David le dijeron: --Mira, nosotros aquí en Judá estamos con miedo; żcuánto más si vamos a Keila contra el ejército de los filisteos?* Sal 57 (título hebreo); Sal 142 (título hebreo).4 David volvió a consultar a Jehová. Y Jehová le respondió: --Levántate, desciende a Keila, pues yo entregaré en tus manos a los filisteos. 5 Fue, pues, David con sus hombres a Keila y peleó contra los filisteos; se llevó sus ganados, les causó una gran derrota y libró David a los de Keila.
Asesinato de los sacerdotes de Nob
6 Aconteció que Abiatar hijo de Ahimelec, que se había refugiado junto a David, descendió a Keila con el efod en su mano. 7 Y le avisaron a Saúl que David había venido a Keila. Entonces dijo Saúl: «Dios lo ha entregado en mis manos, pues él mismo se ha encerrado al entrar en una ciudad con puertas y cerraduras». 8 Saúl convocó a todo el pueblo a la batalla para descender a Keila y poner sitio a David y a sus hombres. 9 Pero al saber David que Saúl tramaba algo malo contra él, dijo al sacerdote Abiatar: «Trae el efod». 10 Luego dijo: --Jehová, Dios de Israel, tu siervo tiene entendido que Saúl intenta venir a Keila para destruir la ciudad por causa mía.* Me dijeron: Heb. él dijo.11 żMe entregarán los vecinos de Keila en sus manos? żDescenderá Saúl, como ha oído tu siervo? Jehová, Dios de Israel, te ruego que lo hagas saber a tu siervo. Jehová dijo: --Sí, descenderá. 12 Dijo luego David: --żMe entregarán los vecinos de Keila a mí y a mis hombres en manos de Saúl? Jehová respondió: --Os entregarán. 13 Entonces David partió con sus hombres, que eran como seiscientos, salieron de Keila y anduvieron de un lugar a otro. Llegó a Saúl la noticia de que David se había escapado de Keila y desistió de salir. 14 David se quedó en el desierto, en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif. Lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos. 15 Viendo, pues, David que Saúl había salido en busca de su vida, se quedó en Hores, en el desierto de Zif. 16 Jonatán hijo de Saúl se levantó y vino adonde estaba David, en Hores, y lo reconfortó en Dios 17 diciéndole: --No temas, pues no te hallará la mano de Saúl, mi padre; tú reinarás sobre Israel y yo seré tu segundo. Hasta mi padre Saúl lo sabe. 18 Ambos hicieron un pacto delante de Jehová; David se quedó en Hores y Jonatán se volvió a su casa. 19 Después subieron los de Zif para decirle a Saúl en Gabaa: --żNo está David escondido en nuestra tierra, en las peńas de Hores, en el collado de Haquila, que está al sur del desierto? 20 Por tanto, rey, desciende ahora pronto, conforme a tu deseo, y nosotros lo entregaremos en manos del rey.* Cf. 1 S 23.17.21 Saúl les respondió: --Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis tenido compasión de mí. 22 Id, pues, ahora, aseguraos más, conoced y ved el lugar de su escondite, y quién lo haya visto allí; porque se me ha dicho que él es muy astuto. 23 Observad, pues, e informaos de todos los escondrijos donde se oculta; regresad a mí con información segura y yo iré con vosotros. Si él está en la región, yo lo buscaré entre todas las familias de Judá. 24 Ellos se levantaron y se fueron a Zif delante de Saúl. Pero David y su gente estaban en el desierto de Maón, en el Arabá, al sur del desierto.* El desierto de Maón se encontraba a unos 12 km. al sur de Hebrón (véase Gn 13.18 n.).25 Fue Saúl con su gente a buscarlo; pero alguien avisó a David, el cual descendió a la peńa y se quedó en el desierto de Maón. Cuando Saúl oyó esto, siguió a David al desierto de Maón. 26 Saúl iba por un lado del monte, y David con sus hombres por el otro lado del monte. Se daba prisa David para escapar de Saúl, pero Saúl y sus hombres habían rodeado a David y a su gente para capturarlos. 27 Entonces llegó un mensajero y dijo a Saúl: «Ven en seguida, porque los filisteos han hecho una incursión en el país». 28 Abandonó Saúl, por tanto, la persecución de David, y partió contra los filisteos. Por esta causa le pusieron a aquel lugar el nombre de Sela-hama-lecot. 29 De allí David se fue a habitar en los lugares fuertes de En-gadi.,** Lugares fuertes de En-gadi, al este de Hebrón, a orillas del mar Muerto. Véanse Cnt 1.14 nota p e Índice de mapas.Véase 26.1-25 n.
Saúl trata de matar a David
Amistad de David y Jonatán
David huye de Saúl
David en el desierto
David perdona la vida a Saúl en En-gadi
1 Cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le avisaron: «David está en el desierto de En-gadi». 2 Tomó entonces Saúl tres mil hombres escogidos de todo Israel y salió en busca de David y de sus hombres por las cumbres de los peńascos de las cabras monteses. 3 Al llegar a un redil de ovejas junto al camino, donde había una cueva, entró Saúl en ella para hacer sus necesidades. En el fondo de la cueva estaban sentados David y sus hombres.* Sal 57 (título hebreo); Sal 142 (título hebreo).4 Los hombres de David le dijeron: --Mira, este es el día que Jehová te anunció: “Yo entrego a tu enemigo en tus manos, y harás con él como te parezca”. David se levantó y, calladamente, cortó la orilla del manto de Saúl. 5 Después de esto se turbó el corazón de David, porque había cortado la orilla del manto de Saúl.
Asesinato de los sacerdotes de Nob
6 Y dijo a sus hombres: --Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi seńor, el ungido de Jehová. ˇNo extenderé mi mano contra él, porque es el ungido de Jehová! 7 Con estas palabras reprimió David a sus hombres y no les permitió que se abalanzaran contra Saúl. Y Saúl, saliendo de la cueva, siguió su camino. 8 También David se levantó después y, saliendo de la cueva, le gritó a Saúl: --ˇMi seńor, el rey! Cuando Saúl miró hacia atrás, David se postró rostro en tierra, hizo una reverencia, 9 y dijo a Saúl: --żPor qué escuchas las palabras de los que dicen: “Mira que David procura tu mal”? 10 Hoy han visto tus ojos cómo Jehová te ha puesto en mis manos en la cueva. Me dijeron que te matara, pero te perdoné, pues me dije: “No extenderé mi mano contra mi seńor, porque es el ungido de Jehová”.* Me dijeron: Heb. él dijo.11 »Mira, padre mío, mira la orilla de tu manto en mi mano; porque yo corté la orilla de tu manto y no te maté. Reconoce, pues, que no hay mal ni traición en mis manos, ni he pecado contra ti; sin embargo, tú andas a caza de mi vida para quitármela. 12 Juzgue Jehová entre tú y yo, y véngueme de ti Jehová; pero mi mano no se alzará contra ti. 13 Como dice el proverbio de los antiguos: “De los impíos saldrá la impiedad”; así que mi mano no se alzará contra ti. 14 żContra quién ha salido el rey de Israel? żA quién persigues? żA un perro muerto? żA una pulga? 15 Jehová, pues, será juez, y él juzgará entre tú y yo. Que él vea y sustente mi causa, y me defienda de tu mano. 16 Aconteció que cuando David acabó de decir estas palabras a Saúl, este exclamó: --żNo es esta tu voz, David, hijo mío? Alzando su voz, Saúl rompió a llorar, 17 y dijo a David: --Más justo eres tú que yo, que me has pagado con bien, habiéndote yo pagado con mal. 18 Hoy me has mostrado tu bondad; pues Jehová me ha entregado en tus manos y no me has dado muerte. 19 Porque żquién encuentra a su enemigo y lo deja ir sano y salvo? Jehová te pague con bien lo que en este día has hecho conmigo. 20 Ahora tengo por cierto que tú has de reinar, y que el reino de Israel se mantendrá firme y estable en tus manos.* Cf. 1 S 23.17.21 Ahora, pues, júrame por Jehová que no destruirás mi descendencia después de mí, ni borrarás mi nombre de la casa de mi padre. 22 Así lo juró David a Saúl. Después se fue Saúl a su casa, mientras David y sus hombres subían al lugar fuerte.
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas