4. DAVID, UNGIDO REY PARA SUCEDER A SAÚL (16.1--31.13)
Samuel unge a David
1 Dijo Jehová a Samuel: --żHasta cuándo llorarás por Saúl, habiéndolo yo rechazado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de entre sus hijos me he elegido un rey. 2 Samuel preguntó: --żCómo iré? Si Saúl lo supiera, me mataría. Jehová respondió: --Toma contigo una becerra de la vacada, y di: “A ofrecer sacrificio a Jehová he venido”. 3 Invita a Isaí al sacrificio y yo te enseńaré lo que has de hacer; me ungirás al que yo te diga. 4 Hizo, pues, Samuel como le dijo Jehová. Luego que él llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a recibirlo con miedo, y le preguntaron: --żEs pacífica tu venida? 5 --Sí, vengo a ofrecer sacrificio a Jehová; santificaos y venid conmigo al sacrificio --respondió él. Luego santificó él a Isaí y a sus hijos, y los invitó al sacrificio. 6 Aconteció que cuando ellos vinieron, vio él a Eliab, y se dijo: «De cierto delante de Jehová está su ungido». 7 Pero Jehová respondió a Samuel: --No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. 8 Entonces llamó Isaí a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: --Tampoco a este ha escogido Jehová. 9 Hizo luego pasar Isaí a Sama. Pero Samuel dijo: --Tampoco a este ha elegido Jehová. 10 Hizo luego pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: --Jehová no ha elegido a estos. 11 Entonces dijo Samuel a Isaí: --żSon estos todos tus hijos? Isaí respondió: --Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: --Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí. 12 Envió, pues, por él, y lo hizo entrar. Era rubio, de hermosos ojos y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: «Levántate y úngelo, porque este es». 13 Samuel tomó el cuerno del aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. A partir de aquel día vino sobre David el espíritu de Jehová. Se levantó luego Samuel y regresó a Ramá.* Vino sobre David el espíritu de Jehová: En 1 S 10.6,10 se dice lo mismo de Saúl. La expresión a partir de aquel día indica que el espíritu de Jehová estaba presente en David de forma permanente.
David entra al servicio de Saúl
14 El espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y un espíritu malo de parte de Jehová lo atormentaba. 15 Y los criados de Saúl le dijeron: --Mira, un espíritu malo de parte de Dios te atormenta. 16 Diga, pues, nuestro seńor a tus siervos que están en tu presencia, que busquen a alguno que sepa tocar el arpa, para que cuando esté sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, toque con su mano y tengas alivio. 17 Saúl respondió a sus criados: --Buscadme ahora, pues, a alguno que toque bien, y traédmelo. 18 Entonces uno de los criados respondió: --He visto a un hijo de Isaí de Belén que sabe tocar; es valiente y vigoroso, hombre de guerra, prudente en sus palabras, hermoso, y Jehová está con él. 19 Entonces Saúl envió mensajeros a Isaí, diciendo: «Envíame a David tu hijo, el que está con las ovejas». 20 Y tomó Isaí un asno cargado de pan, una vasija de vino y un cabrito, y lo envió a Saúl por medio de David, su hijo. 21 David se presentó ante Saúl y se puso a su servicio. Saúl lo amó mucho y lo hizo su paje de armas. 22 Luego mandó a decir a Isaí: «Te ruego que David se quede conmigo, pues ha hallado gracia a mis ojos».* Ha hallado gracia a mis ojos: En estos caps. se hace resaltar el hecho de que David era querido por todos (cf. 18.1,5,16,28; 20.17).23 Así, cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y la tocaba. Saúl se aliviaba y se sentía mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.
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