1 Aconteció un día, que Jonatán hijo de Saúl, dijo al criado que le traía las armas: «Ven y pasemos a la guarnición de los filisteos, que está de aquel lado». Pero no lo hizo saber a su padre. 2 Saúl se hallaba al extremo de Gabaa, debajo de un granado que hay en Migrón, y las gentes que estaban con él eran como seiscientos hombres.** Al extremo de Gabaa: otra posible traducción: en el extremo de una colina.Migrón: otra posible traducción: Un lugar donde trillaban trigo. Migrón (Is 10.28) es un lugar localizado en la región de Micmas.3 Ahías hijo de Ahitob, hermano de Icabod hijo de Finees hijo de Elí, sacerdote de Jehová en Silo, llevaba el efod. El pueblo no sabía que Jonatán se había ido.* Para los nombres citados aquí, cf. 1 S 1.3; 4.1b-22; 22.9,11-12,20.4 Entre los desfiladeros por donde Jonatán procuraba pasar a la guarnición de los filisteos, había un peńasco agudo de un lado, y otro del otro lado; uno se llamaba Boses y el otro Sene. 5 El primer peńasco estaba situado al norte, hacia Micmas, y el segundo al sur, hacia Gabaa. 6 Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: --Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová dar la victoria, sea con muchos o con pocos.** Incircuncisos: expresión despectiva con la que se solía designar a los filisteos (véase Jue 14.3 nota c).Cf. Jue 7.2-8; 1 S 17.45-47.7 Su paje de armas le respondió: --Haz todo lo que tu corazón te dicte; ve, pues aquí estoy a tu disposición. 8 Dijo entonces Jonatán: --Vamos a pasar hacia esos hombres para que ellos nos vean. 9 Si nos dicen: “Esperad hasta que lleguemos a vosotros”, entonces nos quedaremos en nuestro lugar, y no subiremos adonde están ellos. 10 Pero si nos dicen: “Subid hacia nosotros”, entonces subiremos, porque Jehová los ha entregado en nuestras manos; esto nos servirá de seńal.* Cf. Gn 24.14.11 Los dos se dejaron ver por la guarnición de los filisteos, y estos dijeron: «Mirad los hebreos que salen de las cavernas donde se habían escondido».* Los hebreos: Véase Gn 14.13 nota k. Los antiguos israelitas no se designaban a sí mismos con este nombre. Este se encuentra siempre en boca de extranjeros, generalmente en tono despectivo. Cf. Gn 39.17.12 Y los hombres de la guarnición, dirigiéndose a Jonatán y a su paje de armas, les dijeron: «Subid a nosotros, y os haremos saber una cosa». Entonces Jonatán dijo a su paje de armas: «Sube detrás de mí, porque Jehová los ha entregado en manos de Israel». 13 Subió Jonatán trepando con sus manos y sus pies, seguido de su paje de armas. A los que caían delante de Jonatán, su paje de armas, que iba detrás de él, los remataba. 14 En esta primera matanza que hicieron Jonatán y su paje de armas cayeron como veinte hombres, y todo en el espacio de una media yugada de tierra. 15 Cundió el pánico en el campamento y por el campo, y entre toda la gente de la guarnición; a los que habían salido en la avanzada también los asaltó el pánico, y la tierra tembló; hubo, pues, gran consternación.* Gran consternación: Véase 1 S 11.7 n.16 Los centinelas de Saúl vieron desde Gabaa de Benjamín cómo la multitud estaba turbada, iba de un lado a otro y se dispersaba. 17 Entonces Saúl dijo al pueblo que estaba con él: «Pasad ahora revista y ved quién se haya ido de los nuestros». Pasaron revista, y vieron que faltaban Jonatán y su paje de armas. 18 Entonces Saúl dijo a Ahías: «Trae el Arca de Dios». Porque el Arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel. 19 Pero aconteció que mientras aún hablaba Saúl con el sacerdote, el alboroto que había en el campamento de los filisteos aumentaba, e iba creciendo cada vez más. Entonces dijo Saúl al sacerdote: «Detén tu mano». 20 Luego Saúl reunió a todo el pueblo que con él estaba y llegaron hasta el lugar de la batalla. Allí vieron que cada uno había desenvainado su espada contra su compańero y que había gran confusión. 21 Los hebreos que desde tiempo antes habían estado con los filisteos, y que desde los alrededores habían subido con ellos al campamento, se pusieron también del lado de los israelitas que estaban con Saúl y con Jonatán. 22 Asimismo todos los israelitas que se habían escondido en los montes de Efraín, al oir que los filisteos huían, también los persiguieron en aquella batalla, 23 que se extendió hasta Bet-Avén. Así salvó Jehová aquel día a Israel. 24 Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día, porque Saúl había hecho jurar al pueblo, diciendo: «Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que me haya vengado de mis enemigos, sea maldito». Y nadie había probado bocado.* Saúl consideraba que esta era una guerra santa. Por eso dispuso un ayuno general y obligatorio, a fin de que el Seńor le concediera la victoria. Sin embargo, el contexto sugiere que esa no era la voluntad de Dios (cf. v. 45).25 Todo el pueblo llegó a un bosque, donde había miel en la superficie del campo.* Todo el pueblo: es decir, el ejército.26 Entró, pues, el pueblo en el bosque, y vieron que allí corría la miel; pero no hubo quien la probara, porque el pueblo temía al juramento. 27 Jonatán, que no había oído cuando su padre había hecho jurar al pueblo, alargó la punta de una vara que traía en su mano, la mojó en un panal de miel y se llevó la mano a la boca. Entonces se le aclararon los ojos. 28 Uno del pueblo le habló, diciendo: --Tu padre ha hecho jurar solemnemente al pueblo: “Maldito sea el hombre que tome hoy alimento”. Y el pueblo desfallecía. 29 Respondió Jonatán: --Mi padre ha turbado al país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos por haber probado un poco de esta miel. 30 żCuánto más si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botín tomado a sus enemigos? żNo hubiera sido mayor el estrago entre los filisteos? 31 Aquel día derrotaron a los filisteos desde Micmas hasta Ajalón, pero el pueblo estaba muy cansado. 32 Así que el pueblo se lanzó sobre el botín, tomaron ovejas y vacas y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comió con la sangre. 33 Entonces le avisaron a Saúl: --El pueblo está pecando contra Jehová, porque come carne con sangre. Él dijo: --ˇVosotros habéis sido infieles! Rodadme ahora acá una piedra grande.* Sobre una piedra grande se podía desangrar completamente al animal sacrificado, cosa que no podía hacerse dejando al animal tendido en el suelo (cf. v. 32).34 Esparcíos por el pueblo --ańadió--, y decidles que me traiga cada uno su vaca y cada cual su oveja; degolladlas aquí y comed, sin pecar contra Jehová por comer la carne con la sangre. Aquella noche cada uno llevó su propio buey y lo sacrificaron allí. 35 Edificó Saúl un altar a Jehová, y ese fue el primero que edificó a Jehová. 36 Dijo Saúl: --Descendamos esta noche contra los filisteos y los saquearemos hasta la mańana; no dejaremos de ellos ninguno. Ellos dijeron: --Haz lo que bien te parezca. Dijo luego el sacerdote: --Acerquémonos aquí a Dios. 37 Y Saúl consultó a Dios: «żDebo descender tras los filisteos? żLos entregarás en manos de Israel?». Pero Jehová no le dio respuesta aquel día. 38 Entonces dijo Saúl: --Venid acá todos los principales del pueblo, averiguad y ved en qué ha consistido este pecado de hoy. 39 ˇVive Jehová!, que ha salvado a Israel, que aunque se trate de mi hijo Jonatán, de seguro morirá. Y no hubo en todo el pueblo quien le respondiera. 40 Dijo luego a todo Israel: --Vosotros estaréis a un lado, y yo y Jonatán, mi hijo, estaremos al otro lado. --Haz lo que bien te parezca --respondió el pueblo a Saúl. 41 Entonces dijo Saúl a Jehová, Dios de Israel: --Da a conocer la verdad. La suerte cayó sobre Jonatán y Saúl, y el pueblo quedó libre. 42 Saúl dijo: --Echad suertes entre mí y mi hijo Jonatán. Y la suerte cayó sobre Jonatán. 43 Entonces Saúl dijo a Jonatán: --Cuéntame lo que has hecho. Jonatán respondió: --Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara que traía en mi mano; ży he de morir? 44 Saúl le dijo: --Traiga Dios sobre mí el peor de los castigos, si no te hago morir, Jonatán.* Traiga Dios sobre mí el peor de los castigos: Véase 1 S 3.17 n.45 Pero el pueblo dijo a Saúl: --żHa de morir Jonatán, el que ha logrado esta gran victoria en Israel? ˇNo será así! ˇVive Jehová! que no caerá en tierra ni un cabello de su cabeza, pues lo hizo con ayuda de Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán. 46 Saúl dejó de perseguir a los filisteos, y los filisteos se fueron a su tierra. 47 Después de haber tomado posesión del reino de Israel, Saúl hizo guerra a todos sus enemigos en derredor: contra Moab, contra los hijos de Amón, contra Edom, contra los reyes de Soba y contra los filisteos; dondequiera que iba, salía vencedor.ń 14.47Salía vencedor: Heb. hacía el mal (cf. 2 S 8.6,14). 48 Reunió un ejército, derrotó a Amalec y libró a Israel de manos de los que lo saqueaban.** Reunió un ejército: otra posible traducción: actuó con valentía.Los pueblos aquí mencionados rodeaban completamente las fronteras de Israel: Amón y Moab al este, Edom al sudeste, Amalec al sudoeste, los filisteos al oeste y Soba al norte. Véase Índice de mapas.49 Los hijos de Saúl fueron Jonatán, Isúi y Malquisúa. Los nombres de sus dos hijas eran, el de la mayor, Merab, y el de la menor, Mical.* Isúi es el mismo personaje conocido como Is-boset (2 S 2.8) y Es-baal (1 Cr 8.33). Véase 1 S 31.2 n.50 El nombre de la mujer de Saúl era Ahinoam, hija de Ahimaas. El nombre del general de su ejército era Abner hijo de Ner, tío de Saúl. 51 Porque Cis, padre de Saúl, y Ner, padre de Abner, fueron hijos de Abiel. 52 Todo el tiempo de Saúl hubo guerra encarnizada contra los filisteos; y a todo el que Saúl veía que era hombre esforzado y apto para combatir, lo reclutaba para sí.* En varias partes de los libros de Samuel se dan resúmenes como el de estos v. Cf. 1 S 7.13-17; 2 S 2.8-11; 3.2-5; 5.4-5,13-16; 8.1-14,15-18; 20.23-26.
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas