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1 Samuel 11 11 de 31 capítulos

Saúl derrota a los amonitas

1 Después subió Nahas, el amonita, y acampó contra Jabes de Galaad. Y todos los de Jabes dijeron a Nahas: --Haz alianza con nosotros y te serviremos. 2 Nahas, el amonita, les respondió: --Con esta condición haré alianza con vosotros, que a todos y cada uno de vosotros le saque el ojo derecho, y ponga esta afrenta sobre todo Israel.* La acción de arrancar los ojos era una práctica común en tiempos de guerra (cf. Jue 16.21; 2 R 25.7). La privación del ojo derecho, además de infligir una grave humillación, incapacitaba a las víctimas para combatir con la espada y el escudo. Como el escudo suele tapar el ojo izquierdo, si falta el otro ojo no se puede ver al adversario. Véase también Jue 1.6 n.3 Entonces los ancianos de Jabes le dijeron: --Danos siete días para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel, y si no hay quien nos defienda, nos rendiremos a ti. 4 Cuando los mensajeros llegaron a Gabaa de Saúl y dijeron estas palabras a oídos del pueblo, todo el pueblo alzó su voz y lloró. 5 En ese momento venía Saúl del campo detrás de los bueyes, y preguntó: --żQué tiene el pueblo que está llorando? Y le contaron las palabras de los hombres de Jabes.* El relato de Jue 21.8-14 muestra que los habitantes de Jabes mantenían estrechas relaciones con los benjaminitas.6 Al oir Saúl estas palabras, el espíritu de Dios vino sobre él con poder, y se apoderó de él una violenta ira.* El espíritu de Dios vino sobre él: Véase Jue 3.10 n.7 Tomó entonces un par de bueyes, los cortó en trozos y los envió por todo el territorio de Israel por medio de mensajeros, diciendo: «Así se hará con los bueyes del que no salga detrás de Saúl y detrás de Samuel». El temor de Jehová cayó sobre el pueblo, y salieron todos como un solo hombre.* El temor de Jehová: En hebreo, la expresión de Dios o de Jehová (el nombre propio del Dios de Israel), se emplea a veces con valor de superlativo (véanse Gn 1.2 nota d; Cnt 8.6 nota i). En otros pasajes, el pánico que el Seńor infunde es el arma con la que él confunde y derrota a los enemigos de su pueblo (Jos 10.10; 2 Cr 14.14; 17.10; cf. Jue 5.20).8 Los contó Saúl en Bezec, y eran los hijos de Israel trescientos mil, y treinta mil los hombres de Judá.** Bezec: población situada al oeste del Jordán, frente a Jabes de Galaad.La mención por separado de Israel y de Judá indica que la redacción definitiva de este relato se hizo después de la división de la monarquía (cf. 1 R 12.1-25).9 Luego respondieron a los mensajeros que habían venido: --Así diréis a los de Jabes de Galaad: “Mańana, al calentar el sol, seréis librados”. Fueron los mensajeros y lo anunciaron a los de Jabes, que se alegraron. 10 Y los de Jabes dijeron a los enemigos: --Mańana nos rendiremos a vosotros, para que hagáis con nosotros lo que bien os parezca. 11 Aconteció que al día siguiente dispuso Saúl al pueblo en tres compańías, que irrumpieron en medio del campamento en la vigilia de la mańana y abatieron a los amonitas hasta el mediodía. Los que quedaron fueron dispersados, de tal manera que no quedaron dos de ellos juntos. 12 Entonces el pueblo dijo a Samuel: --żQuiénes son los que decían: “Acaso va a reinar Saúl sobre nosotros”? Dadnos esos hombres y los mataremos. 13 Pero Saúl dijo: --No morirá hoy ninguno, porque hoy Jehová ha traído salvación a Israel. 14 Y Samuel dijo al pueblo: --Venid, vamos a Gilgal para instaurar allí el reino.* Gilgal: Véase Jos 4.19 nota f.15 Todo el pueblo fue a Gilgal, y allí en Gilgal, delante de Jehová, invistieron a Saúl como rey. Y sacrificaron allí ofrendas de paz delante de Jehová, y se alegraron mucho Saúl y todos los de Israel.* Ofrendas de paz: Cf. Lv 3.