Salomón se casa con la hija del faraón
1 Salomón estableció parentesco con el faraón, rey de Egipto, pues tomó la hija del faraón y la trajo a la ciudad de David, mientras acababa de edificar su casa, la casa de Jehová y los muros en torno a Jerusalén.** El matrimonio de un rey con una princesa extranjera era una forma bastante frecuente de establecer alianzas políticas con otros reinos. Cf. 1 R 11.1; 16.31; 2 R 8.18.la ciudad de David: Véase 1 R 2.10 n.2 Hasta entonces el pueblo sacrificaba en los lugares altos, porque en aquellos tiempos no había aún casa edificada al nombre de Jehová.* Los lugares altos eran elevaciones naturales o artificiales donde los cananeos rendían culto a sus dioses. Muchas de ellas fueron luego transformadas por los israelitas en lugares de culto a Jehová (cf. 1 S 9.12), y a raíz de esto se introdujeron en Israel ritos y otras prácticas religiosas incompatibles con la verdadera fe, las cuales fueron severamente condenadas por los profetas (cf. Ez 20.28-29; Os 10.8; Am 7.9); en tiempos del rey Ezequías (2 R 18.4) y, sobre todo, en los del rey Josías (2 R 23.4-15), fueron destruidos muchos de estos lugares altos. Paralelamente a este movimiento, el templo de Jerusalén era considerado cada vez más como el único lugar de culto legítimo. Cf. Dt 12.
Salomón pide sabiduría
3 Pero Salomón amó a Jehová, y anduvo en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.* En tiempos de Salomón todavía no se había tomado conciencia del peligro que significaba para la religión de Israel la presencia de estos lugares altos.4 Iba el rey a Gabaón, porque aquel era el lugar alto principal, y sacrificaba allí; mil holocaustos sacrificaba Salomón sobre aquel altar.** Gabaón: lugar situado al noroeste de Jerusalén. Véase Jos 9.3 n.Holocaustos: Véase Lv 1.3 nota c. La cifra mil es una hipérbole, o exageración intencional, que pone de relieve la piedad de Salomón y la gran cantidad de sacrificios ofrecidos en aquella fiesta. Véase 1 R 4.2 n.5 En Gabaón se le apareció en sueńos Jehová a Salomón una noche. Y le dijo Dios: --Pide lo que quieras que yo te dé. 6 Salomón le respondió: --Tú has tenido gran misericordia con tu siervo David, mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia y rectitud de corazón para contigo. Tú le has reservado esta tu gran misericordia, al darle un hijo que se sentara en su trono, como sucede en este día.* 2 S 7.12-16.7 Ahora pues, Jehová, Dios mío, tú me has hecho rey a mí, tu siervo, en lugar de David, mi padre. Yo soy joven y no sé cómo entrar ni salir.* Jer 1.6.8 Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar por su multitud incalculable.* Dt 7.7-8.9 Concede, pues, a tu siervo un corazón que entienda para juzgar a tu pueblo y discernir entre lo bueno y lo malo, pues żquién podrá gobernar a este pueblo tuyo tan grande?* Al hacer esta petición, el rey Salomón pone de manifiesto que la dignidad real, como cualquier otra forma de autoridad, más que un privilegio personal debe ser un servicio en favor del pueblo. Véase Sal 72.1-2 n.10 Al Seńor le agradó que Salomón pidiera esto. 11 Y le dijo Dios: --Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oir juicio, 12 voy a obrar conforme a tus palabras: Te he dado un corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.** Te he dado corazón sabio y entendido: El AT y los demás pueblos del antiguo Oriente concuerdan en que la principal responsabilidad del rey era establecer en su reino un orden social justo (cf. Sal 72.1-4). Para lograrlo tenía necesidad de una sabiduría superior, que solo Dios podía concederle. Este relato muestra cómo Salomón pidió y obtuvo esa sabiduría divina, y los relatos siguientes describen las características de la sabiduría propia del rey: discernimiento judicial para decidir en casos difíciles (1 R 3.16-28), sabiduría intelectual (1 R 4.32-33) y prudencia administrativa (1 R 4.1-19).1 R 4.29-34; Is 11.1-5.13 También te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. 14 Y si andas en mis caminos, guardando mis preceptos y mis mandamientos, como anduvo tu padre David, yo alargaré tus días. 15 Cuando Salomón despertó, comprendió que era sueńo. Luego fue a Jerusalén y se presentó delante del Arca del pacto de Jehová, sacrificó holocaustosń 3.15Holocaustos: Véase Lv 1.3 nota c.y ofreció sacrificios de paz. También ofreció un banquete a todos sus siervos.* Sacrificios de paz: Véase Lv 3.1 n.
Sabiduría y prosperidad de Salomón
16 En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres rameras y se presentaron ante él.* Acerca de la práctica de la prostitución en el AT, cf. Gn 38.13-18; Jos 2.1; Jue 16.1. Sobre el juicio moral que merece dicha práctica, cf. Pr 7.6-27; 29.3.17 Una de ellas dijo: --ˇAh, seńor mío! Yo y esta mujer habitábamos en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa. 18 Aconteció que al tercer día de dar yo a luz, esta dio a luz también, y habitábamos nosotras juntas; ningún extrańo estaba en la casa, fuera de nosotras dos. 19 Una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él. 20 Ella se levantó a medianoche y quitó a mi hijo de mi lado, mientras yo, tu sierva, estaba durmiendo; lo puso a su lado y colocó al lado mío a su hijo muerto. 21 Cuando me levanté de madrugada para dar el pecho a mi hijo, encontré que estaba muerto; pero lo observé por la mańana y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz. 22 Entonces la otra mujer dijo: --No; mi hijo es el que vive y tu hijo es el que ha muerto. --No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive --volvió a decir la otra. Así discutían delante del rey. 23 El rey entonces dijo: «Esta afirma: “Mi hijo es el que vive y tu hijo es el que ha muerto”; la otra dice: “No, el tuyo es el muerto y mi hijo es el que vive”». 24 Y ańadió el rey: --Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada. 25 En seguida el rey dijo: --Partid en dos al nińo vivo, y dad la mitad a la una y la otra mitad a la otra. 26 Entonces la mujer de quien era el hijo vivo habló al rey (porque sus entrańas se le conmovieron por su hijo), y le dijo: --ˇAh, seńor mío! dad a esta el nińo vivo, y no lo matéis. --Ni a mí ni a ti; partidlo --dijo la otra. 27 Entonces el rey respondió: --Entregad a aquella el nińo vivo, y no lo matéis; ella es su madre.* Aquella: es decir, la primera que habló al rey.28 Todo Israel oyó aquel juicio que había pronunciado el rey, y temieron al rey, pues vieron que Dios le había dado sabiduría para juzgar.* Al descubrir los verdaderos sentimientos de las dos mujeres, Salomón demostró que poseía sabiduría de Dios, ya que solo Dios es capaz de conocer lo que hay en el corazón del ser humano (Sal 7.9; Jer 17.10; Ap 2.23). Véase también 1 R 3.12 nota m.
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