Acab y la vińa de Nabot
1 Pasadas estas cosas, aconteció que Nabot, de Jezreel, tenía una vińa junto al palacio de Acab, rey de Samaria.* Acab residía en Samaria, la capital del reino, pero también tenía una residencia de verano en Jezreel. Cf. 1 R 18.45.2 Acab dijo a Nabot: --Dame tu vińa para un huerto de legumbres, porque está cercana a mi casa, y yo te daré por ella otra vińa mejor que esta; o si mejor te parece, te pagaré su valor en dinero. 3 Nabot respondió a Acab: --ˇLíbreme Jehová de darte yo la heredad de mis padres!* De acuerdo con las leyes hebreas, los terrenos no debían venderse, porque eran patrimonio familiar. Cf. Nm 27.7-11; 36.1-12; Dt 19.14; Rt 4.1-11; Jer 32.6-9.4 Acab se marchó a su casa triste y enojado, por lo que Nabot, de Jezreel, le había respondido, al decirle: «No te daré la heredad de mis padres». Se acostó en su cama, volvió su rostro y no comió.* Este malhumor se debe a que el rey sabía que la legislación y las costumbres ancestrales de Israel estaban a favor de Nabot. Pero su esposa, que no tenía escrúpulos y no reconocía ninguna ley, lo hace actuar como un déspota que se atribuye un poder absoluto sobre la persona y las propiedades de sus súbditos. Cf. v. 5-7.5 Su mujer Jezabel se le acercó y le dijo: --żPor qué estás tan decaído de espíritu y no comes? 6 Él respondió: --Porque hablé con Nabot, de Jezreel, y le dije que me vendiera su vińa o que, si lo prefería, le daría otra vińa por ella. Y él respondió: “Yo no te daré mi vińa”. 7 Su mujer Jezabel le dijo: --żNo eres acaso tú el rey de Israel? Levántate, come y alégrate; yo te daré la vińa de Nabot de Jezreel. 8 Entonces escribió ella cartas en nombre de Acab, las selló con su anillo y las envió a los ancianos y a los principales que vivían en la ciudad junto a Nabot.* Ancianos: Véase 1 R 20.7 n.9 Las cartas que escribió decían así: «Proclamad un ayuno y sentad a Nabot delante del pueblo.* La convocatoria a un ayuno era una práctica corriente en tiempos de calamidad e infortunio (cf. Jl 1.14; 2.15). El texto no dice qué pretexto buscó Jezabel para justificar esta orden.10 Poned a dos hombres perversos frente a él, que atestigüen contra él y digan: “Tú has maldecido a Dios y al rey”. Luego sacadlo y apedreadlo para que muera».* Dos hombres perversos... que atestigüen: Cf. Dt 17.5-6; 19.15.11 Los de su ciudad, los ancianos y los principales que habitaban en ella, hicieron como Jezabel les mandó, conforme a lo escrito en las cartas que ella les había enviado. 12 Promulgaron un ayuno y pusieron a Nabot delante del pueblo. 13 Llegaron los dos hombres perversos y se sentaron frente a él. Aquellos hombres perversos atestiguaron contra Nabot delante del pueblo diciendo: «Nabot ha maldecido a Dios y al rey». Entonces lo llevaron fuera de la ciudad y lo apedrearon, y murió.* Cf. Ex 22.28; Lv 24.10-16.14 Después enviaron a decir a Jezabel: «Nabot ha sido apedreado y ha muerto». 15 Cuando Jezabel oyó que Nabot había sido apedreado y muerto, dijo a Acab: «Levántate y toma posesión de la vińa de Nabot, de Jezreel, la que no te quiso vender, pues Nabot ya no vive, sino que ha muerto». 16 Al escuchar Acab que Nabot había muerto, se levantó para descender a la vińa de Nabot, de Jezreel, y tomar posesión de ella. 17 Entonces llegó la palabra de Jehová a Elías, el tisbita, diciendo:* Tisbita: Véase 1 R 17.1 nota c.18 «Levántate, desciende a encontrarte con Acab, rey de Israel, que está en Samaria. Él está en la vińa de Nabot, a la cual ha descendido para tomar posesión de ella. 19 Tú le dirás: “Así ha hablado Jehová: żNo solo has matado, sino que también despojas?”. Y volverás a decirle: “Así ha dicho Jehová: En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre, tu misma sangre”».** Los perros, en la antigüedad, eran animales vagabundos, que se alimentaban con desperdicios y cadáveres, y por eso la Biblia los considera impuros. Era un grave insulto llamar “perro” a un ser humano, y no había peor manera de condenar a una persona que anunciarle que sería comida por los perros.Esta maldición se cumplió en 1 R 22.38. Cf. 2 R 9.25-26.20 Acab dijo a Elías: --żMe has hallado, enemigo mío? --Te he encontrado --respondió él--, porque te has prestado a hacer lo malo delante de Jehová. 21 Yo voy a traer el mal sobre ti, barreré tu posteridad y destruiré hasta el último hombre de la casa de Acab, tanto al siervo como al libre en Israel.* Cf. 2 R 10.1-17.22 Pondré tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat y como la casa de Baasa hijo de Ahías, por la rebelión con que provocaste mi ira y por haber hecho pecar a Israel. 23 De Jezabel también ha hablado Jehová, diciendo: “Los perros se comerán a Jezabel en el muro de Jezreel”.** Perros: Véase 1 R 21.19 nota j.2 R 9.36.24 Al que de la familia de Acab muera en la ciudad, los perros lo comerán, y al que muera en el campo, se lo comerán las aves del cielo. 25 (A la verdad, ninguno fue como Acab, quien se prestó a hacer lo malo ante los ojos de Jehová porque Jezabel, su mujer, lo incitaba. 26 Se comportó de manera abominable, yendo tras los ídolos,ń 21.26Ídolos lit. suciedades o inmundicias, expresión injuriosa para referirse a los dioses paganos.conforme a todo lo que hicieron los amorreos, a los cuales expulsó Jehová ante los hijos de Israel.)* Amorreos: El AT utiliza a veces este término para designar a todos los que habitaban en Canaán antes de la llegada de los israelitas. Véase Dt 1.7 nota i.27 Sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos, cińó su carne con ropas ásperas, ayunó, durmió sobre las ropas ásperas y anduvo humillado. 28 Llegó entonces la palabra de Jehová a Elías, el tisbita, diciendo: 29 «żNo has visto cómo Acab se ha humillado delante de mí? Pues por haberse humillado delante de mí, no traeré el mal mientras él viva; en tiempos de su hijo traeré el mal sobre su casa».
© 1995 Sociedades Bíblicas Unidas