Elías huye a Horeb
1 Acab dio a Jezabel la noticia de todo lo que Elías había hecho y de cómo había matado a espada a todos los profetas. 2 Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero para decirle: «Traigan los dioses sobre mí el peor de los castigos, si mańana a estas horas no he puesto tu persona como la de uno de ellos».* La versión griega (LXX) ańade aquí la frase: Si tú eres Elías, yo soy Jezabel. Esta frase no aparece en el texto hebreo. Acerca del significado de estos nombres, véase 1 R 17.1 nota b.3 Viendo Elías el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida. Al llegar a Beerseba, que está en Judá, dejó allí a su criado.* Beerseba: ciudad situada en el extremo meridional de Judá, a 210 km. al sur de Jezreel.4 Luego de caminar todo un día por el desierto, fue a sentarse debajo de un enebro. Entonces se deseó la muerte y dijo: «Basta ya, Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres».** El enebro (o retama) es el arbusto de mayor tamańo en las regiones desérticas de Palestina y Arabia; ofrece una sombra muy apreciada por los viajeros (cf. Job 30.4; Sal 120.4).Cf. Nm 11.14; Job 7.15; Jon 4.3,8.5 Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; pero un ángel lo tocó, y le dijo: «Levántate y come». 6 Miró y vio a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas y una vasija de agua; comió, bebió y volvió a dormirse. 7 Regresó el ángel de Jehová por segunda vez, lo tocó y le dijo: «Levántate y come, porque largo camino te resta». 8 Se levantó, pues, comió y bebió. Fortalecido con aquella comida anduvo cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.* Horeb: más conocido como Sinaí. Véase Ex 3.1 n. Elías va hacia el monte de Dios, donde Jehová se había revelado a Moisés y había establecido su pacto con Israel. Este retorno a los orígenes manifiesta su propósito de restaurar la fe de Israel en toda su pureza.9 Allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Llegó a él palabra de Jehová, el cual le dijo: --żQué haces aquí, Elías?* Este encuentro de Jehová con Elías tiene como escenario el monte donde el mismo Seńor, varios siglos antes, había establecido su pacto con Israel (cf. Ex 19; 24; 33--34). Hay, sin embargo, una notable diferencia en el modo de la revelación divina: según Ex 19, Jehová manifestó su presencia en el huracán, el terremoto y el fuego; aquí, en cambio, esos fenómenos son las seńales que preceden al silbo apacible y delicado (v. 12) en el cual se hace presente el Seńor. Esta nueva manera de experimentar la presencia divina acentúa el contraste entre Jehová, Dios de Israel, y Baal, que en tiempos de Elías era conocido como dios de las tormentas, del rayo y de los fenómenos meteorológicos. Véase 1 R 18.24 n.10 Él respondió: --He sentido un vivo celo por Jehová, Dios de los ejércitos, porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida. 11 Jehová le dijo: --Sal fuera y ponte en el monte delante de Jehová. En ese momento pasaba Jehová, y un viento grande y poderoso rompía los montes y quebraba las peńas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Tras el viento hubo un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. 12 Tras el terremoto hubo un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego se escuchó un silbo apacible y delicado. 13 Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto, salió y se puso a la puerta de la cueva. Entonces le llegó una voz que le decía: --żQué haces aquí, Elías? 14 Él respondió: --He sentido un vivo celo por Jehová, Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tus profetas. Solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida.* Ro 11.3; (cf. 1 R 19.10).15 Jehová le dijo: --Ve, vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Llegarás y ungirás a Hazael como rey de Siria.* 2 R 8.7-13.16 A Jehú hijo de Nimsi lo ungirás como rey de Israel, y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, lo ungirás como profeta para que ocupe tu lugar.*** Hijo: Cf. 2 R 9.2,14.A Jehú... rey de Israel: Cf. 2 R 9.1-2.Ungirás: Llama la atención esta orden de consagrar a un profeta, ya que habitualmente solo los reyes y los sacerdotes recibían la unción con el aceite sagrado. Véanse 1 R 1.34 n.; Sal 2.2 n.; cf. Lv 8.12.17 Al que escape de la espada de Hazael, Jehú lo matará, y al que escape de la espada de Jehú, Eliseo lo matará. 18 Pero haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal y cuyas bocas no lo besaron.ń 19.18Besaron: Cf. Os 13.2. En Ro 11.5, Pablo comenta este v. en referencia a la idea del resto o remanente fiel, es decir, de ese pequeńo grupo elegido por Dios para llevar a cabo sus designios, a pesar de la infidelidad o el pecado de la mayoría. Cf. Am 5.15; Is 4.2-6; 10.20; 11.11.** Siete mil: Esta cantidad es un múltiplo del número siete, considerado el número perfecto. Véase Gn 4.23-24 n.Ro 11.4.
Llamamiento de Eliseo
19 Partió de allí Elías y halló a Eliseo hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él iban doce yuntas de bueyes, y él conducía la última. Elías pasó ante él y echó sobre él su manto.** La cantidad de yuntas de bueyes indica que Eliseo pertenecía a una familia campesina de buena posición económica.Echó sobre él su manto: En el antiguo Israel, esta acción equivalía a una toma de posesión y a la adquisición de un derecho (véase Rt 3.9 n.). Este gesto es aquí una especie de investidura para el ministerio profético, ya que Eliseo, al quedar en posesión del manto de Elías, recibió también el espíritu y el poder que lo capacitaban para continuar la misión de su maestro. Cf. 2 R 2.13-15.20 Entonces dejó los bueyes, salió corriendo detrás de Elías y le dijo: --Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré. Y él le dijo: --Ve, regresa; żacaso te lo he impedido?* Cf. Lc 9.61.21 Regresó Eliseo, tomó un par de bueyes y los mató; con el arado de los bueyes coció luego la carne y la dio al pueblo para que comieran. Después se levantó, se fue tras Elías y lo servía.* El gesto simbólico de sacrificar los bueyes y de romper el yugo, elementos con los que estaba identificada la vida campesina de Eliseo, seńala la ruptura total con el pasado para el desempeńo de una misión nueva.
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