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1 Reyes 17 17 de 22 capítulos

5. EL PROFETA ELÍAS Y EL REY ACAB (17.1--22.40)

Elías predice la sequía

1 Entonces Elías, el tisbita, que era uno de los habitantes de Galaad, dijo a Acab: «ˇVive Jehová, Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos ańos, hasta que mi boca lo diga!».*** El nombre Elías significa Jehová es Dios, o Jehová es mi Dios (cf. 1 R 18.39). Nótese que los dos protagonistas de la lucha, Elías y Jezabel, llevan en sus propios nombres el de sus dioses (véase 1 R 16.31 nota i). En ambos casos, el nombre coincide con la misión del personaje.Tisbita: Elías era de Tisbe, localidad que se encontraba en la región de Galaad, al este del Jordán; véase Dt 2.36-37 nota u. En el AT esa localidad se menciona solamente en la historia de Elías (1 R 21.17; 2 R 1.3,8; 9.36).Stg 5.17.2 Llegó a él una palabra de Jehová, que decía: 3 «Apártate de aquí, vuelve al oriente y escóndete en el arroyo Querit, que está frente al Jordán.* El arroyo Querit corre por una quebrada estrecha y profunda, y podía, por eso mismo, servir de excelente refugio.4 Beberás del arroyo; yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer». 5 Él partió e hizo conforme a la palabra de Jehová, pues se fue y vivió junto al arroyo Querit, que está frente al Jordán. 6 Los cuervos le traían pan y carne por la mańana y por la tarde, y bebía del arroyo. 7 Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra.

Elías y la viuda de Sarepta

8 Luego llegó a Elías una palabra de Jehová, que decía: 9 «Levántate, vete a Sarepta de Sidón y vive allí; ahí le he dado orden a una mujer viuda que te sustente».* Sarepta: localidad fenicia, situada a unos 15 km. al sur de Sidón (véase Jos 11.8 n.), es decir, en una región que no estaba bajo el control del rey Acab. Cf. Lc 4.25-26. Véase Índice de mapas.10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Cuando llegó a la puerta de la ciudad, había allí una mujer viuda que estaba recogiendo leńa. Elías la llamó y le dijo: --Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso para que beba. 11 Cuando ella iba a traérsela, él la volvió a llamar y le dijo: --Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tus manos. 12 Ella respondió: --ˇVive Jehová, tu Dios, que no tengo pan cocido!; solamente tengo un puńado de harina en la tinaja y un poco de aceite en una vasija. Ahora recogía dos leńos para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo. Lo comeremos y luego moriremos. 13 Elías le dijo: --No tengas temor: ve y haz como has dicho; pero hazme con ello primero una pequeńa torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela. Después la harás para ti y para tu hijo. 14 Porque Jehová, Dios de Israel, ha dicho así: “La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra”. 15 La viuda fue e hizo como le había dicho Elías. Y comieron él, ella y su casa, durante muchos días.* Su casa: otra posible traducción: su hijo.16 No escaseó la harina de la tinaja, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por medio de Elías. 17 Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo de la dueńa de la casa. La enfermedad fue tan grave que se quedó sin aliento. 18 Entonces dijo ella a Elías: --żQué tengo que ver yo contigo, varón de Dios? żHas venido aquí a recordarme mis pecados y a hacer morir a mi hijo? 19 --Dame acá tu hijo --le dijo él. Lo tomó entonces Elías de su regazo, lo llevó al aposento donde él vivía y lo puso sobre su cama. 20 Luego clamó a Jehová diciendo: «Jehová, Dios mío, żtambién a la viuda en cuya casa estoy hospedado vas a afligir, haciendo morir su hijo?». 21 Se tendió sobre el nińo tres veces y clamó a Jehová: «Jehová, Dios mío, te ruego que hagas volver el alma a este nińo».* Cf. 2 R 4.34-35; Hch 20.9-10.22 Jehová oyó la voz de Elías, el alma volvió al nińo y este revivió. 23 Tomó luego Elías al nińo, lo trajo del aposento a la casa, lo entregó a su madre y le dijo: --Mira, tu hijo vive. 24 Entonces la mujer dijo a Elías: --Ahora reconozco que tú eres un varón de Dios y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.