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1 Reyes 10 10 de 22 capítulos

La reina de Sabá visita a Salomón

(2 Cr 9.1-12)

Apostasía y dificultades de Salomón

3. DIVISIÓN DEL REINO (12.1-33)

Rebelión de Israel

(2 Cr 10.1--11.4)

4. LOS DOS REINOS (13.1--16.34)

Jeroboam es amonestado%de parte de Dios

1 Cuando la reina de Sabá oyó de la fama que Salomón había alcanzado para honra de Jehová, vino a probarlo con preguntas difíciles. 2 Llegó a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, oro en gran abundancia y piedras preciosas. Al presentarse ante Salomón, le expuso todo lo que en su corazón tenía.* Josías: Cf. 2 R 22.1--23.30.3 Salomón le contestó todas sus preguntas; nada hubo que el rey no le contestara. 4 Cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado, 5 así como la comida de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado y los vestidos de los que le servían, sus maestresalas y los holocaustos que ofrecía en la casa de Jehová, se quedó tan asombrada 6 que dijo al rey: «ˇEs verdad lo que oí en mi tierra de tus cosas y tu sabiduría! 7 Yo no lo creía hasta que he venido y mis ojos han visto que ni aun se me dijo la mitad: tu sabiduría y tus bienes superan la fama que yo había oído. 8 ˇBienaventurados tus hombres, dichosos estos tus siervos, que están continuamente delante de ti y oyen tu sabiduría! 9 ˇY bendito sea Jehová, tu Dios, que te vio con agrado y te ha colocado en el trono de Israel!, pues Jehová ha amado siempre a Israel, y te ha puesto como rey para que hagas derecho y justicia». 10 Luego dio ella al rey ciento veinte talentos de oro, mucha especiería y piedras preciosas. Nunca llegó tal cantidad de especias como la que dio la reina de Sabá al rey Salomón. 11 La flota de Hiram, la que había traído el oro de Ofir, traía también de Ofir mucha madera de sándalo y piedras preciosas. 12 De la madera de sándalo hizo el rey balaustres para la casa de Jehová y para las casas reales, arpas y también salterios para los cantores. Nunca había llegado, ni se ha visto hasta hoy, semejante madera de sándalo. 13 El rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que ella quiso y todo lo que pidió, además de lo que personalmente le regaló. Después ella se despidió y regresó a su tierra con sus criados.

Riquezas y fama de Salomón

(2 Cr 9.13-24)

14 El peso del oro que Salomón recibía de renta cada ańo era de seiscientos sesenta y seis talentos de oro, 15 sin contar lo que aportaban los mercaderes, la contratación de especias, y lo de todos los reyes de Arabia y los principales de la tierra. 16 Hizo también el rey Salomón doscientos escudos grandes de oro batido, empleando seiscientos siclos de oro en cada escudo. 17 Asimismo hizo trescientos escudos de oro batido, en cada uno de los cuales gastó tres libras de oro. Y los puso el rey en la casa «Bosque del Líbano». 18 Hizo también el rey un gran trono de marfil, el cual recubrió de oro purísimo. 19 Seis gradas tenía el trono, y la parte alta era redonda por el respaldo, con brazos a uno y otro lado del asiento, junto a los cuales estaban colocados dos leones. 20 Había también doce leones puestos allí sobre las seis gradas, de un lado y de otro. ˇEn ningún otro reino se había hecho un trono semejante! 21 Y todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, así como toda la vajilla de la casa «Bosque del Líbano». No había nada de plata, porque en tiempos de Salomón no era apreciada, 22 ya que el rey tenía en el mar una flota de naves de Tarsis, junto con la flota de Hiram, y una vez cada tres ańos la flota de Tarsis venía y traía oro, plata, marfil, monos y pavos reales. 23 Así excedía el rey Salomón a todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría. 24 Toda la tierra procuraba ver el rostro de Salomón, para oir la sabiduría que Dios había puesto en su corazón.

El pecado de Jeroboam

25 Y todos le llevaban cada ańo sus presentes: alhajas de oro y de plata, vestidos, armas, especias aromáticas, caballos y mulos.

Salomón comercia con caballos y carros

(2 Cr 1.14-17; 9.25-28)

26 Salomón reunió carros y gente de a caballo; tenía mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes, los cuales llevó a las ciudades de los carros y junto al rey en Jerusalén. 27 Hizo el rey que en Jerusalén hubiera tanta plata como piedras, y que abundaran los cedros como las higueras de la Sefela. 28 Y traían de Egiptoń 10.28Egipto: otra posible traducción, Musri. Musri se encontraba en Asia Menor, al norte del monte Tauro.caballos y lienzos a Salomón, porque los mercaderes del rey los compraban allí. 29 Un carro que se traía de Egipto valía seiscientas piezas de plata, y un caballo ciento cincuenta. Así los adquirían, también por medio de ellos, todos los reyes de los heteos y de Siria.

La reina de Sabá visita a Salomón

(2 Cr 9.1-12)

Apostasía y dificultades de Salomón

3. DIVISIÓN DEL REINO (12.1-33)

Rebelión de Israel

(2 Cr 10.1--11.4)

4. LOS DOS REINOS (13.1--16.34)

Jeroboam es amonestado%de parte de Dios

1 Pero el rey Salomón amó, además de la hija del faraón, a muchas mujeres extranjeras, de Moab, de Amón, de Edom, de Sidón, y heteas; 2 gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: «No os uniréis a ellas, ni ellas se unirán a vosotros, porque ciertamente harán que vuestros corazones se inclinen tras sus dioses». A estas, pues, se juntó Salomón por amor.* Josías: Cf. 2 R 22.1--23.30.3 Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas, y sus mujeres le desviaron el corazón. 4 Cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres le inclinaron el corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era ya perfecto para con Jehová, su Dios, como el corazón de su padre David. 5 Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. 6 E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, pues no siguió cumplidamente a Jehová como su padre David. 7 Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. 8 Lo mismo hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. 9 Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová, Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces 10 y le había mandado sobre este asunto que no siguiera a dioses ajenos. Pero él no guardó lo que le mandó Jehová. 11 Entonces Jehová dijo a Salomón: «Por cuanto has obrado así, y no has guardado mi pacto y los estatutos que yo te mandé, te quitaré el reino y lo entregaré a tu siervo. 12 Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David, tu padre; lo quitaré de manos de tu hijo. 13 Pero no te quitaré todo el reino, sino que le daré una tribu a tu hijo, por amor a David, mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido».

Riquezas y fama de Salomón

(2 Cr 9.13-24)

14 Jehová suscitó un adversario a Salomón: Hadad, el edomita, de sangre real, que estaba en Edom. 15 Porque cuando David estaba en Edom, Joab, el general del ejército, al subir a enterrar los muertos, mató a todos los hombres de Edom 16 (porque seis meses se quedó allí Joab, con todos los israelitas, hasta acabar con todo el sexo masculino en Edom). 17 Pero Hadad, que entonces era un muchacho pequeńo, huyó junto con algunos edomitas siervos de su padre, y se fue a Egipto. 18 Luego salieron de Madián y llegaron a Parán, donde tomaron consigo algunos hombres de Parán. Llegaron a Egipto, a la presencia del faraón, rey de Egipto, el cual les dio casa, les asignó alimentos, y hasta les dio tierras. 19 Hadad se ganó de tal manera el favor del faraón, que este le dio por mujer a la hermana de su esposa, la hermana de la reina Tahpenes. 20 La hermana de Tahpenes le dio a luz a su hijo Genubat, a quien destetó Tahpenes en casa del faraón. Así Genubat vivió en casa del faraón entre los hijos del faraón. 21 Al enterarse Hadad en Egipto que David había dormido con sus padres, y que Joab, general del ejército, había muerto, dijo al faraón: --Déjame ir a mi tierra. 22 El faraón le respondió: --żPor qué? żQué te falta conmigo que procuras irte a tu tierra? --Nada; con todo, te ruego que me dejes ir --respondió él. 23 Dios levantó también como adversario contra Salomón a Rezón hijo de Eliada, que había huido de su amo Hadad-ezer, rey de Soba; 24 había reunido gente contra él y se había hecho capitán de una banda cuando David deshizo a los de Soba. Después fueron a vivir a Damasco y allí hicieron rey a Rezón,

El pecado de Jeroboam

25 quien fue adversario de Israel todos los días de Salomón. Esto se sumó al mal que representaba Hadad, pues aborrecía a Israel y llegó a reinar sobre Siria.

Salomón comercia con caballos y carros

(2 Cr 1.14-17; 9.25-28)

26 También Jeroboam hijo de Nabat, efrateo de Sereda, siervo de Salomón, cuya madre se llamaba Zerúa, la cual era viuda, alzó su mano contra el rey. 27 La causa por la cual este alzó su mano contra el rey fue esta: Salomón, al edificar Milo, cerró la brecha de la ciudad de David, su padre. 28 Este Jeroboam era un hombre valiente y esforzado, y al ver Salomón que el joven era un hombre activo, le encomendó todo el servicio a cargo de la casa de José. 29 Aconteció, pues, en aquel tiempo, que al salir Jeroboam de Jerusalén, lo encontró en el camino el profeta Ahías, el silonita; este iba cubierto con una capa nueva, y los dos estaban solos en el campo. 30 Ahías tomó la capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos, 31 y dijo a Jeroboam: «Toma para ti diez pedazos, porque así dice Jehová, Dios de Israel: “Voy a arrancar el reino de manos de Salomón y te daré a ti diez tribus. 32 Él se quedará con una tribuń 11.32Esta tribu única es la tribu de Judá, a la que se unió también la de Benjamín, o por lo menos una parte de ella (1 R 12.21).por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, ciudad que yo he elegido entre todas las tribus de Israel,* Se hace mención anticipada de Samaria (que aún no había sido fundada: cf. 1 R 16.24) para designar las ciudades del reino de Israel que más tarde habrían de tenerla como capital.33 por cuanto me ha dejado y ha adorado a Astoret, diosa de los sidonios, a Quemos, dios de Moab, y a Moloc, dios de los hijos de Amón, y no ha andado en mis caminos para hacer lo recto delante de mis ojos, ni mis estatutos ni mis decretos, como hizo David, su padre. 34 Pero no quitaré nada del reino de sus manos, sino que lo retendré como rey todos los días de su vida, por amor a David, mi siervo, al cual yo elegí, y quien guardó mis mandamientos y mis estatutos. 35 Pero quitaré el reino de manos de su hijo y te daré a ti las diez tribus. 36 A su hijo le daré una tribu, para que mi siervo David tenga una lámpara todos los días delante de mí en Jerusalén, ciudad que yo elegí para poner en ella mi nombre.* Esta lámpara simboliza la continuidad de la dinastía davídica (1 R 15.4; 2 R 8.19; Sal 18.28; 132.17; cf. 2 S 14.7).37 Yo, pues, te tomaré a ti, y tú reinarás en todas las cosas que desee tu alma, y serás rey de Israel. 38 Si prestas oído a todas las cosas que te mande, andas en mis caminos y haces lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo mi siervo David, yo estaré contigo y te edificaré una casa firme, como la edifiqué a David. Te entregaré a Israel 39 y afligiré a la descendencia de David a causa de esto, pero no para siempre”». 40 Por esto Salomón procuró matar a Jeroboam, pero Jeroboam se levantó y huyó a Egipto, a Sisac, rey de Egipto, y estuvo en Egipto hasta la muerte de Salomón.* El faraón Sisac reinó en Egipto desde el ańo 950 hasta el ańo 929 a.C. aprox.

Muerte de Salomón

(2 Cr 9.29-31)

41 El resto de los hechos de Salomón, todo lo que hizo y su sabiduría, żno está escrito en el libro de los hechos de Salomón?* El libro de los hechos de Salomón es una fuente de información utilizada para la composición de 1 R 3--11 que no ha llegado hasta nosotros. Ese libro debía contener informes sobre las actividades llevadas a cabo en la corte salomónica, así como archivos del Templo y otros relatos que hacían constar los éxitos políticos y diplomáticos de Salomón, y en los que se ponía de manifiesto su sabiduría. Véase 3.1-2 n.42 Los días que Salomón reinó en Jerusalén sobre todo Israel fueron cuarenta ańos.* El reinado de Salomón, lo mismo que el de David, duró cuarenta ańos (1 R 2.11). Tal coincidencia hace pensar que ese número es una cifra redonda y no un dato cronológico preciso. Véase Jue 3.11 n.43 Durmió Salomón con sus padres y fue sepultado en la ciudad de su padre David. En su lugar reinó su hijo Roboam.

La reina de Sabá visita a Salomón

(2 Cr 9.1-12)

Apostasía y dificultades de Salomón

3. DIVISIÓN DEL REINO (12.1-33)

Rebelión de Israel

(2 Cr 10.1--11.4)

4. LOS DOS REINOS (13.1--16.34)

Jeroboam es amonestado%de parte de Dios

1 Roboam fue a Siquem, porque todo Israel había ido allí para hacerlo rey. 2 Aconteció que lo supo Jeroboam hijo de Nabat, que aún estaba en Egipto, adonde había huido del rey Salomón, y donde vivía.* Josías: Cf. 2 R 22.1--23.30.3 Enviaron a llamarlo, y él se presentó con toda la congregación de Israel, y le dijeron a Roboam: 4 --Tu padre agravó nuestro yugo. Alivia tú ahora algo de la dura servidumbre de tu padre y del pesado yugo que nos impuso, y te serviremos. 5 Él les respondió: --Idos, y de aquí a tres días volved a mí. Y el pueblo se fue. 6 Entonces el rey Roboam pidió consejo de los ancianos que habían servido a su padre Salomón cuando vivía, y dijo: --żCómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo? 7 Ellos le hablaron así: --Si te pones hoy al servicio de este pueblo, lo sirves y le respondes con buenas palabras, ellos te servirán para siempre. 8 Pero él desechó el consejo que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían criado con él y estaban a su servicio. 9 Y les preguntó: --żCómo aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo que me ha hablado diciendo: “Alivia en algo el yugo que tu padre nos impuso”? 10 Entonces los jóvenes que se habían criado con él le respondieron: --Así hablarás a este pueblo que te ha dicho estas palabras: “Tu padre agravó nuestro yugo, pero tú alívialo en algo”; así les hablarás: “El menor de mis dedos es más grueso que la cintura de mi padre. 11 Ahora, pues, mi padre os cargó con un pesado yugo, pero yo lo haré más pesado aún; mi padre os castigó con azotes, pero yo os castigaré con escorpiones”. 12 Al tercer día se presentó Jeroboam con todo el pueblo ante Roboam, según el rey lo había mandado, cuando dijo: «Regresad a verme al tercer día». 13 Pero el rey respondió al pueblo duramente, desechando el consejo que los ancianos le habían dado,

Riquezas y fama de Salomón

(2 Cr 9.13-24)

14 y hablándoles conforme al consejo de los jóvenes, les dijo: «Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo lo haré más pesado aún; mi padre os castigó con azotes, pero yo os castigaré con escorpiones». 15 Así que no oyó el rey al pueblo, pues era un designio de Jehová para confirmar la palabra que había dado a Jeroboam hijo de Nabat por medio de Ahías, el silonita. 16 Cuando todo el pueblo vio que el rey no les había oído, le respondió con estas palabras:
«żQué parte tenemos nosotros con David?
No tenemos herencia en el hijo de Isaí.
ˇIsrael, cada uno a sus tiendas!
ˇDavid, mira ahora por tu casa!». Entonces Israel se fue a sus tiendas,
17 mientras Roboam siguió reinando sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Judá. 18 Cuando el rey Roboam envió a Adoram, que estaba encargado de los tributos, todo Israel lo apedreó y lo mató. Entonces el rey Roboam se apresuró a subirse en un carro y huir a Jerusalén. 19 Así se apartó Israel de la casa de David hasta hoy. 20 Aconteció que al oir todo Israel que Jeroboam había vuelto, enviaron a llamarlo a la congregación y lo hicieron rey de todo Israel, sin quedar tribu alguna que siguiera a la casa de David, sino sólo la tribu de Judá. 21 Cuando Roboam llegó a Jerusalén reunió a toda la casa de Judá y a la tribu de Benjamín, ciento ochenta mil hombres, todos guerreros escogidos, con el fin de hacer la guerra a la casa de Israel y devolver el reino a Roboam hijo de Salomón. 22 Pero Jehová habló a Semaías, hombre de Dios, diciendo: 23 «Habla a Roboam hijo de Salomón, rey de Judá, a toda la casa de Judá y de Benjamín, y a los demás del pueblo, y diles: 24 “Así ha dicho Jehová: No vayáis, ni peleéis contra vuestros hermanos, los hijos de Israel; volveos cada uno a su casa, porque esto es obra mía”». Al oir ellos la palabra de Dios regresó cada uno a su casa, conforme a la palabra de Jehová.

El pecado de Jeroboam

25 Entonces reedificó Jeroboam a Siquem en los montes de Efraín, y habitó en ella. Luego salió de allí y reedificó a Penuel.

Salomón comercia con caballos y carros

(2 Cr 1.14-17; 9.25-28)

26 Pero Jeroboam pensó en su corazón: «Ahora, la casa de David recuperará el reino 27 si este pueblo sube a ofrecer sacrificios en la casa de Jehová en Jerusalén, porque el corazón de este pueblo se volverá a su seńor Roboam, rey de Judá, me matarán a mí y se volverán a Roboam, rey de Judá». 28 Después de tomar consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: «Ya habéis subido bastante a Jerusalén. Aquí están tus dioses, Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto». 29 Entonces puso uno en Bet-el y el otro en Dan. 30 Esto fue causa de pecado, porque el pueblo iba a adorar delante de uno de ellos hasta Dan. 31 Hizo también casas sobre los lugares altos y designó sacerdotes de entre el pueblo que no eran de los hijos de Leví. 32 Luego instituyó Jeroboam una fiesta solemne en el mes octavo, a los quince días del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Judá, y ofreció sacrificios sobre un altar. Lo mismo hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que había hecho. Ordenó también en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que él había fabricado.* Se hace mención anticipada de Samaria (que aún no había sido fundada: cf. 1 R 16.24) para designar las ciudades del reino de Israel que más tarde habrían de tenerla como capital.33 Sacrificó, pues, sobre el altar que él había hecho en Bet-el, a los quince días del mes octavo, el mes que él había inventado según el dictado de su propio corazón. Así hizo fiesta a los hijos de Israel, y subió al altar para quemar incienso.

La reina de Sabá visita a Salomón

(2 Cr 9.1-12)

Apostasía y dificultades de Salomón

3. DIVISIÓN DEL REINO (12.1-33)

Rebelión de Israel

(2 Cr 10.1--11.4)

4. LOS DOS REINOS (13.1--16.34)

Jeroboam es amonestado%de parte de Dios

1 Mientras Jeroboam quemaba el incienso junto al altar, un hombre de Dios vino de Judá a Bet-el, enviado por Jehová. 2 Aquél clamó contra el altar por mandato de Jehová y dijo: «Altar, altar, así ha dicho Jehová: “A la casa de David le nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres”».* Josías: Cf. 2 R 22.1--23.30.3 Ese mismo día dio una seńal diciendo: «Esta es la seńal de que Jehová ha hablado: el altar se quebrará y la ceniza que sobre él está se derramará». 4 Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del hombre de Dios que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: «ˇPrendedle!». Pero la mano que había extendido contra el hombre de Dios se le secó, y no la pudo enderezar. 5 El altar se rompió y se derramó la ceniza que había en él, conforme a la seńal que el hombre de Dios había dado por mandato de Jehová. 6 Entonces el rey, dirigiéndose al hombre de Dios, dijo: --Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová, tu Dios, y ores por mí, para que mi mano sea restaurada. El hombre de Dios oró a Jehová y la mano del rey se le restauró; quedó como era antes. 7 El rey dijo al hombre de Dios: --Ven conmigo a casa, y comerás, y yo te daré un presente. 8 Pero el hombre de Dios respondió al rey: --Aunque me dieras la mitad de tu casa no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar. 9 Porque así me está ordenado por mandato de Jehová, que me ha dicho: “No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el mismo camino”. 10 Regresó, pues, por otro camino, y no volvió por el camino por donde había ido a Bet-el. 11 Vivía entonces en Bet-el un viejo profeta. Vino su hijo y le contó todo lo que el hombre de Dios había hecho aquel día en Bet-el; le contaron también a su padre las palabras que había dicho al rey. 12 Su padre les dijo: --żPor qué camino se fue? Sus hijos le mostraron el camino por donde había regresado el hombre de Dios que había venido de Judá. 13 Y él les dijo: --Ensilladme el asno. Ellos le ensillaron el asno y él lo montó.

Riquezas y fama de Salomón

(2 Cr 9.13-24)

14 Se fue tras el hombre de Dios y lo halló sentado debajo de una encina. --żEres tú el hombre de Dios que vino de Judá? --le preguntó. --Yo soy --le respondió él. 15 --Ven conmigo a casa y come algo --le dijo entonces. 16 Pero él respondió: --No podré volver contigo, ni iré contigo, ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar. 17 Porque por mandato de Dios me ha sido dicho: “No comas pan ni bebas agua allí, ni regreses por el mismo camino”. 18 El otro le dijo, mintiéndole: --Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por mandato de Jehová, diciendo: “Tráele contigo a tu casa para que coma pan y beba agua”. 19 Entonces regresó con él y comió pan y bebió agua en su casa. 20 Cuando estaban sentados a la mesa, aconteció que Jehová habló al profeta que lo había hecho volver, 21 el cual clamó al hombre de Dios que había venido de Judá diciendo: «Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová, tu Dios, te había prescrito, 22 sino que volviste y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde Jehová te había dicho que no comieras pan ni bebieras agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres». 23 Después de haber comido pan y bebido, el que le había hecho volver le ensilló el asno. 24 Al partir, lo encontró un león en el camino y lo mató. Su cuerpo quedó tirado en el camino, y el asno y el león permanecieron junto al cuerpo.

El pecado de Jeroboam

25 Unos que pasaban vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y al león que permanecía junto al cuerpo, y fueron a contarlo a la ciudad donde vivía el viejo profeta.

Salomón comercia con caballos y carros

(2 Cr 1.14-17; 9.25-28)

26 Cuando lo supo el profeta que le había hecho volver del camino, dijo: «ˇEs el hombre de Dios que se rebeló al mandato de Jehová! Por tanto, Jehová lo ha entregado al león, que lo ha quebrantado y matado, conforme a la palabra de Jehová». 27 Luego dijo a sus hijos: «Ensilladme un asno». Ellos se lo ensillaron 28 y él partió. Halló el cuerpo tendido en el camino, y el asno y el león que permanecían junto al cuerpo; el león no había comido el cuerpo, ni dańado al asno. 29 Entonces tomó el profeta el cuerpo del varón de Dios, lo puso sobre el asno y se lo llevó. El profeta viejo fue a la ciudad para hacerle duelo y enterrarlo. 30 Puso el cuerpo en su sepulcro e hicieron duelo por él diciendo: «ˇAy, hermano mío!». 31 Después que lo enterraron, habló a sus hijos, y les dijo: «Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro en que está sepultado el varón de Dios; poned mis huesos junto a los suyos. 32 Porque sin duda vendrá lo que él dijo a voces según la palabra de Jehová contra el altar que está en Bet-el y contra todas las casas de los lugares altos que están en las ciudades de Samaria».* Se hace mención anticipada de Samaria (que aún no había sido fundada: cf. 1 R 16.24) para designar las ciudades del reino de Israel que más tarde habrían de tenerla como capital.33 Con todo esto, no se apartó Jeroboam de su mal camino, sino que volvió a designar sacerdotes de los lugares altos de entre el pueblo, y a quien quería lo consagraba para que fuera de los sacerdotes de los lugares altos. 34 Esto fue causa de pecado para la casa de Jeroboam, por lo cual ha sido cortada y raída de sobre la faz de la tierra.