1 Sed imitadores míos, así como yo lo soy de Cristo.* 1 Co 4.16; Flp 3.17.
5. LA VIDA DE LA IGLESIA (11.2-34)
Atavío de las mujeres
2 Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí y retenéis las instrucciones tal como os las entregué.* Pablo alude aquí a las instrucciones o tradiciones propias de la iglesia. Algunas de ellas se refieren a la historia de Jesús (1 Co 11.23; 15.1-3); otras, a la recta manera de creer y de comportarse (cf. también 2 Ts 2.15; 3.6).3 Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios es la cabeza de Cristo. 4 Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, deshonra su cabeza.* Su cabeza: Cristo (v. 3). En todo el pasaje se juega con los sentidos literal y figurado de la palabra cabeza.5 Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, deshonra su cabeza, porque es lo mismo que si se hubiera rapado.** Con la cabeza descubierta: Según la costumbre oriental, la mujer casada no debía salir de la casa sin llevar un velo sobre el cabello y parte de la cara.Su cabeza: probablemente, su marido (v. 3; véase 1 Co 11.2-16 n.).6 Si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. 7 El varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón,* Pablo parece basar su argumento en Gn 1.26-27, aunque en este pasaje la palabra hebrea traducida por hombre se refiere al género humano e incluye a ambos sexos como igualmente creados a imagen de Dios.8 pues el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón; 9 y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.* Gn 2.18-23; cf. 1 Ti 2.13.10 Por lo cual la mujer debe tener seńal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.** Seńal de autoridad: probablemente el velo, como símbolo de la autoridad y la protección que ejerce el marido (1 Co 11.5 nota f).Ángeles: considerados como guardianes del orden en el mundo y en el culto (1 Ti 5.21).11 Pero en el Seńor, ni el varón es sin la mujer ni la mujer sin el varón, 12 porque, así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios.* Cf. Gl 3.28. Aquí, reconociendo la reciprocidad de los sexos, Pablo aclara lo dicho en 11.8-9.13 Juzgad vosotros mismos: żEs propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? 14 La naturaleza misma żno os enseńa que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? 15 Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso, porque en lugar de velo le es dado el cabello.* La naturaleza: Las diferencias entre hombres y mujeres en el modo de vestir se consideran aquí como una expresión natural de las cosas.16 Con todo, si alguno quiere discutir, sepa que ni nosotros ni las iglesias de Dios tenemos tal costumbre.
Abusos en la Cena del Seńor
17 Al anunciaros esto que sigue, no os alabo, porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor. 18 En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.* Entre vosotros divisiones: Cf. 1 Co 1.10-12; 3.3; puede tratarse de discriminaciones sociales a la hora de reunirse para las comidas en común (11.20-22 n.); véase 11.21 n.19 Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados.ń 11.19Nótese el tono irónico de Pablo. 20 Cuando, pues, os reunís vosotros, eso no es comer la cena del Seńor.* Los cristianos se reunían en un «ágape» o cena común, y, como parte de ella, celebraban la Cena del Seńor (Hch 2.46 n.).21 Al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y mientras uno tiene hambre, otro se embriaga.* La norma era que cada cual aportara alguna comida, para luego compartirla; pero en Corinto había quienes llevaban todo un banquete para sí mismos y no lo compartían con los pobres, que sin duda llevaban muy poco (cf. v. 33-34).22 Pues qué, żno tenéis casas en que comáis y bebáis? żO menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? żQué os diré? żOs alabaré? En esto no os alabo.
Institución de la Cena del Seńor
(Mt 26.26-29; Mc 14.22-25; Lc 22.14-20)
23 Yo recibí del Seńor lo que también os he enseńado: Que el Seńor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; 24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: «Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí».* Esto es mi cuerpo: Véase Mt 26.26-28 n.25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebáis, en memoria de mí».** Jer 31.31-34.Ex 24.6-8; véase Mt 26.28 nota p.26 Así pues, todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Seńor anunciáis hasta que él venga.* En esta celebración, la iglesia proclama la muerte del Seńor como el acto redentor que tendrá su culminación cuando él regrese.
Tomando la Cena indignamente
27 De manera que cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Seńor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Seńor.* Del cuerpo y de la sangre del Seńor: Cf. 11.24-25.28 Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan y beba de la copa. 29 El que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Seńor, juicio come y bebe para sí.* En diversos ms. falta: indignamente, y: del Seńor.30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos han muerto. 31 Si, pues, nos examináramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; 32 pero siendo juzgados, somos castigados por el Seńor para que no seamos condenados con el mundo.* Cf. Dt 8.5; Heb 12.5-11.33 Así que, hermanos míos, cuando os reunáis a comer, esperaos unos a otros.* Cf. v. 20-22.34 Si alguno tiene hambre, que coma en su casa, para que no os reunáis para condenación. Las demás cosas las pondré en orden cuando vaya.
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