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1 San Juan 4 4 de 5 capítulos

El Espíritu de Dios y el espíritu del anticristo

La fe que vence al mundo

1 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.* Jn 20.31.2 En esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; 3 y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del Anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.** Jn 14.15; 2 Jn 6.Mt 11.30; cf. Dt 30.11.4 Hijitos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo. 5 Ellos son del mundo; por eso hablan de las cosas del mundo y el mundo los oye.

El testimonio del Espíritu

6 Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.* Mediante agua y sangre: probable alusión al bautismo de Jesús y a su muerte en la cruz. El autor insiste en la sangre, es decir, en que su muerte era necesaria para llevar a cabo su obra salvadora. Véase también Jn 19.34 nota t.

3. TERCER DESARROLLO TEMÁTICO (4.7--5.12)

Dios es amor

7 Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. 8 El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.** Continuando con la alusión hecha en el v. 6, el autor ve probablemente en el agua y la sangre un símbolo de la vida eterna que Cristo, mediante su muerte redentora, comunica por medio del Espíritu Santo. Cf. Jn 7.39, y véase Jn 19.34 nota t. Según Jn 15.26; 16.13-15, el Espíritu seguirá dando testimonio de Jesucristo.En diversos ms. no aparece la segunda parte del v. 7 y la primera del v. 8. Dicen: Porque tres son los que dan testimonio: 8el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por él. 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.* 1 Jn 1.10.11 Amados, si Dios así nos ha amado, también debemos amarnos unos a otros.* Jn 1.4; 14.6. Vida: Véase Jn 3.15 n.12 Nadie ha visto jamás a Dios.ń 4.12Jn 1.18.Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros.* Jn 3.36.

EPÍLOGO: EL CONOCIMIENTO DE LA VIDA ETERNA (5.13-21)

13 En esto conocemos que permanecemos en él y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.** En diversos ms. no aparece: y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.Cf. Jn 20.31.14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 15 Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.* Cf. Mt 7.7-11; Lc 11.9-13; Jn 14.13; 15.7,16; 16.23-24; 1 Jn 3.21-22.16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios en él.** Aquí se trata de los pecados del «hermano», del que acepta a Cristo. Cf. 1 Jn 2.1.El pecado de muerte es, probablemente, el pecado de los que rechazan totalmente a Cristo y su obra redentora. La muerte es la pérdida de la vida eterna. Cf. también Jn 8.19-21; 16.9. La oración es aquí la expresión de la comunión (véase Jn 17.9 n.).17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.* Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda. Cf. Jn 17.11-12.19 Nosotros lo amamos a él porque él nos amó primero.* Cf. Jn 12.31; 14.30; 2 Co 4.4.20 Si alguno dice: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es mentiroso, pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, żcómo puede amar a Dios a quien no ha visto?** 1 Jn 3.5,8; 4.2.Este es el verdadero Dios y la vida eterna: Jn 17.3.21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: «El que ama a Dios, ame también a su hermano».** En diversos ms. no aparece: Amén.1 Co 10.14. La referencia a los ídolos es aquí un poco enigmática. Quizás tenga que ver con los mismos falsos profetas o anticristos denunciados antes (2.18-19,22-23; 4.1-6).

El Espíritu de Dios y el espíritu del anticristo

La fe que vence al mundo

1 Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró ama también al que ha sido engendrado por él.* Jn 20.31.2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos, 3 pues este es el amor a Dios: que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos,** Jn 14.15; 2 Jn 6.Mt 11.30; cf. Dt 30.11.4 porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. 5 żQuién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

El testimonio del Espíritu

6 Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.* Mediante agua y sangre: probable alusión al bautismo de Jesús y a su muerte en la cruz. El autor insiste en la sangre, es decir, en que su muerte era necesaria para llevar a cabo su obra salvadora. Véase también Jn 19.34 nota t.

3. TERCER DESARROLLO TEMÁTICO (4.7--5.12)

Dios es amor

7 Tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. 8 Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.** Continuando con la alusión hecha en el v. 6, el autor ve probablemente en el agua y la sangre un símbolo de la vida eterna que Cristo, mediante su muerte redentora, comunica por medio del Espíritu Santo. Cf. Jn 7.39, y véase Jn 19.34 nota t. Según Jn 15.26; 16.13-15, el Espíritu seguirá dando testimonio de Jesucristo.En diversos ms. no aparece la segunda parte del v. 7 y la primera del v. 8. Dicen: Porque tres son los que dan testimonio: 8el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.9 Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios, porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. 10 El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, lo ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.* 1 Jn 1.10.11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo.* Jn 1.4; 14.6. Vida: Véase Jn 3.15 n.12 El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.* Jn 3.36.

EPÍLOGO: EL CONOCIMIENTO DE LA VIDA ETERNA (5.13-21)

13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.,** En diversos ms. no aparece: y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.Cf. Jn 20.31.14 Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.* Cf. Mt 7.7-11; Lc 11.9-13; Jn 14.13; 15.7,16; 16.23-24; 1 Jn 3.21-22.16 Si alguno ve a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida.** Aquí se trata de los pecados del «hermano», del que acepta a Cristo. Cf. 1 Jn 2.1.El pecado de muerte es, probablemente, el pecado de los que rechazan totalmente a Cristo y su obra redentora. La muerte es la pérdida de la vida eterna. Cf. también Jn 8.19-21; 16.9. La oración es aquí la expresión de la comunión (véase Jn 17.9 n.).17 Toda injusticia es pecado, pero hay pecado no de muerte. 18 Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado,ń 5.18No practica el pecado: Véase 1 Jn 3.6 n.pues Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda y el maligno no lo toca.* Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda. Cf. Jn 17.11-12.19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.* Cf. Jn 12.31; 14.30; 2 Co 4.4.20 Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna.** 1 Jn 3.5,8; 4.2.Este es el verdadero Dios y la vida eterna: Jn 17.3.21 Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.,** En diversos ms. no aparece: Amén.1 Co 10.14. La referencia a los ídolos es aquí un poco enigmática. Quizás tenga que ver con los mismos falsos profetas o anticristos denunciados antes (2.18-19,22-23; 4.1-6).