Cristo, nuestro abogado
2. SEGUNDO DESARROLLO TEMÁTICO (3.1--4.6)
Hijos de Dios
El Espíritu de Dios y el espíritu del anticristo
La fe que vence al mundo
1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Pero si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el justo.* Jn 20.31.2 Él es la propiciación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. 3 En esto sabemos que nosotros lo conocemos, si guardamos sus mandamientos.** Jn 14.15; 2 Jn 6.Mt 11.30; cf. Dt 30.11.4 El que dice: «Yo lo conozco», pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él. 5 Pero el que guarda su palabra, en ese verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.
El testimonio del Espíritu
6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.* Mediante agua y sangre: probable alusión al bautismo de Jesús y a su muerte en la cruz. El autor insiste en la sangre, es decir, en que su muerte era necesaria para llevar a cabo su obra salvadora. Véase también Jn 19.34 nota t.
El nuevo mandamiento
3. TERCER DESARROLLO TEMÁTICO (4.7--5.12)
Dios es amor
7 Hermanos, no os escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. 8 Y, sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando y la luz verdadera ya alumbra.** Continuando con la alusión hecha en el v. 6, el autor ve probablemente en el agua y la sangre un símbolo de la vida eterna que Cristo, mediante su muerte redentora, comunica por medio del Espíritu Santo. Cf. Jn 7.39, y véase Jn 19.34 nota t. Según Jn 15.26; 16.13-15, el Espíritu seguirá dando testimonio de Jesucristo.En diversos ms. no aparece la segunda parte del v. 7 y la primera del v. 8. Dicen: Porque tres son los que dan testimonio: 8el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.9 El que dice que está en la luz y odia a su hermano, está todavía en tinieblas. 10 El que ama a su hermano, permanece en la luz y en él no hay tropiezo.* 1 Jn 1.10.11 Pero el que odia a su hermano está en tinieblas y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.
* Jn 1.4; 14.6. Vida: Véase Jn 3.15 n.12 Os escribo a vosotros, hijitos,
porque vuestros pecados os han sido%perdonados por su nombre.
* Jn 3.36.
EPÍLOGO: EL CONOCIMIENTO DE LA VIDA ETERNA (5.13-21)
13 Os escribo a vosotros, padres,
porque conocéis al que es%desde el principio.
Os escribo a vosotros, jóvenes,
porque habéis vencido al maligno.
Os escribo a vosotros, hijitos,
porque habéis conocido al Padre.
** En diversos ms. no aparece: y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.Cf. Jn 20.31.14 Os he escrito a vosotros, padres,
porque habéis conocido%al que es desde el principio.
Os he escrito a vosotros, jóvenes,
porque sois fuertes
y la palabra de Dios permanece%en vosotros,
y habéis vencido al maligno. 15 No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo.ń 2.15En Jn y en las epístolas de Juan, el término mundo puede designar a las personas en general (cf. Jn 3.16; 1 Jn 2.2); pero, con frecuencia, también designa de manera especial a los que no aceptan a Jesucristo y se oponen a la voluntad de Dios; incluye todas las realidades que pueden hacer que las personas se alejen de Dios (véase Jn 1.10 n.; cf. 17.14-16; Stg 1.27; 1 Jn 5.19).Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él,* Cf. Mt 7.7-11; Lc 11.9-13; Jn 14.13; 15.7,16; 16.23-24; 1 Jn 3.21-22.16 porque nada de lo que hay en el mundo --los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida-- proviene del Padre, sino del mundo.** Aquí se trata de los pecados del «hermano», del que acepta a Cristo. Cf. 1 Jn 2.1.El pecado de muerte es, probablemente, el pecado de los que rechazan totalmente a Cristo y su obra redentora. La muerte es la pérdida de la vida eterna. Cf. también Jn 8.19-21; 16.9. La oración es aquí la expresión de la comunión (véase Jn 17.9 n.).17 Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
El anticristo
18 Hijitos, ya es el último tiempo. Según vosotros oísteis que el Anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.* Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda. Cf. Jn 17.11-12.19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestara que no todos son de nosotros.* Cf. Jn 12.31; 14.30; 2 Co 4.4.20 Vosotros tenéis la unción del Santo y conocéis todas las cosas.** 1 Jn 3.5,8; 4.2.Este es el verdadero Dios y la vida eterna: Jn 17.3.21 Os he escrito, no porque seáis ignorantes de la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.** En diversos ms. no aparece: Amén.1 Co 10.14. La referencia a los ídolos es aquí un poco enigmática. Quizás tenga que ver con los mismos falsos profetas o anticristos denunciados antes (2.18-19,22-23; 4.1-6).22 żQuién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es el anticristo, pues niega al Padre y al Hijo.* Jn 14.13-14; 15.7,16; 16.23-24.23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo tiene también al Padre.* Como nos lo ha mandado: Jn 13.34; 15.12,17.24 Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.* 1 Jn 4.13; cf. Jn 17.21-23,26. Por el Espíritu que nos ha dado: Ro 5.5; 8.14-16; 1 Co 2.10-12.25 Y esta es la promesa que él nos hizo: la vida eterna.* Vida eterna: Véase Jn 3.15 n.26 Os he escrito esto sobre los que os engańan. 27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros y no tenéis necesidad de que nadie os enseńe; así como la unción misma os enseńa todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseńado, permaneced en él.*** La unción: Véase 2.20 nota s.No tenéis necesidad... enseńe: advertencia respecto a los falsos maestros que trataban de engańar con enseńanzas falsas a aquellos que ya conocían el mensaje oído desde el principio (v. 24).La unción... cosas: Jn 14.26; 16.13.28 Ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados. 29 Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.* Cf. 1 Jn 3.6-10; 4.7.
Cristo, nuestro abogado
2. SEGUNDO DESARROLLO TEMÁTICO (3.1--4.6)
Hijos de Dios
El Espíritu de Dios y el espíritu del anticristo
La fe que vence al mundo
1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios;, por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él.* Jn 20.31.2 Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. 3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.** Jn 14.15; 2 Jn 6.Mt 11.30; cf. Dt 30.11.4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley. 5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.
El testimonio del Espíritu
6 Todo aquel que permanece en él, no peca. Todo aquel que peca, no lo ha visto ni lo ha conocido.* Mediante agua y sangre: probable alusión al bautismo de Jesús y a su muerte en la cruz. El autor insiste en la sangre, es decir, en que su muerte era necesaria para llevar a cabo su obra salvadora. Véase también Jn 19.34 nota t.
El nuevo mandamiento
3. TERCER DESARROLLO TEMÁTICO (4.7--5.12)
Dios es amor
7 Hijitos, nadie os engańe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 8 El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.** Continuando con la alusión hecha en el v. 6, el autor ve probablemente en el agua y la sangre un símbolo de la vida eterna que Cristo, mediante su muerte redentora, comunica por medio del Espíritu Santo. Cf. Jn 7.39, y véase Jn 19.34 nota t. Según Jn 15.26; 16.13-15, el Espíritu seguirá dando testimonio de Jesucristo.En diversos ms. no aparece la segunda parte del v. 7 y la primera del v. 8. Dicen: Porque tres son los que dan testimonio: 8el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.9 Todo aquel que es nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10 En esto se manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia y que no ama a su hermano, no es de Dios.* 1 Jn 1.10.11 Este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros.* Jn 1.4; 14.6. Vida: Véase Jn 3.15 n.12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. żY por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas y las de su hermano, justas.* Jn 3.36.
EPÍLOGO: EL CONOCIMIENTO DE LA VIDA ETERNA (5.13-21)
13 Hermanos míos, no os extrańéis si el mundo os odia.** En diversos ms. no aparece: y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.Cf. Jn 20.31.14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama a su hermanoń 3.14En diversos ms. no aparece: a su hermano.permanece en muerte. 15 Todo aquel que odia a su hermano es homicida y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.* Cf. Mt 7.7-11; Lc 11.9-13; Jn 14.13; 15.7,16; 16.23-24; 1 Jn 3.21-22.16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.** Aquí se trata de los pecados del «hermano», del que acepta a Cristo. Cf. 1 Jn 2.1.El pecado de muerte es, probablemente, el pecado de los que rechazan totalmente a Cristo y su obra redentora. La muerte es la pérdida de la vida eterna. Cf. también Jn 8.19-21; 16.9. La oración es aquí la expresión de la comunión (véase Jn 17.9 n.).17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad y cierra contra él su corazón, żcómo mora el amor de Dios en él?
El anticristo
18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.* Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda. Cf. Jn 17.11-12.19 En esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él,* Cf. Jn 12.31; 14.30; 2 Co 4.4.20 pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas.** 1 Jn 3.5,8; 4.2.Este es el verdadero Dios y la vida eterna: Jn 17.3.21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios;** En diversos ms. no aparece: Amén.1 Co 10.14. La referencia a los ídolos es aquí un poco enigmática. Quizás tenga que ver con los mismos falsos profetas o anticristos denunciados antes (2.18-19,22-23; 4.1-6).22 y cualquiera cosa que pidamos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de él.* Jn 14.13-14; 15.7,16; 16.23-24.23 Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.* Como nos lo ha mandado: Jn 13.34; 15.12,17.24 El que guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.* 1 Jn 4.13; cf. Jn 17.21-23,26. Por el Espíritu que nos ha dado: Ro 5.5; 8.14-16; 1 Co 2.10-12.
Cristo, nuestro abogado
2. SEGUNDO DESARROLLO TEMÁTICO (3.1--4.6)
Hijos de Dios
El Espíritu de Dios y el espíritu del anticristo
La fe que vence al mundo
1 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.* Jn 20.31.2 En esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; 3 y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del Anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.** Jn 14.15; 2 Jn 6.Mt 11.30; cf. Dt 30.11.4 Hijitos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo. 5 Ellos son del mundo; por eso hablan de las cosas del mundo y el mundo los oye.
El testimonio del Espíritu
6 Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.* Mediante agua y sangre: probable alusión al bautismo de Jesús y a su muerte en la cruz. El autor insiste en la sangre, es decir, en que su muerte era necesaria para llevar a cabo su obra salvadora. Véase también Jn 19.34 nota t.
El nuevo mandamiento
3. TERCER DESARROLLO TEMÁTICO (4.7--5.12)
Dios es amor
7 Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. 8 El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.** Continuando con la alusión hecha en el v. 6, el autor ve probablemente en el agua y la sangre un símbolo de la vida eterna que Cristo, mediante su muerte redentora, comunica por medio del Espíritu Santo. Cf. Jn 7.39, y véase Jn 19.34 nota t. Según Jn 15.26; 16.13-15, el Espíritu seguirá dando testimonio de Jesucristo.En diversos ms. no aparece la segunda parte del v. 7 y la primera del v. 8. Dicen: Porque tres son los que dan testimonio: 8el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por él. 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.* 1 Jn 1.10.11 Amados, si Dios así nos ha amado, también debemos amarnos unos a otros.* Jn 1.4; 14.6. Vida: Véase Jn 3.15 n.12 Nadie ha visto jamás a Dios.ń 4.12Jn 1.18.Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros.* Jn 3.36.
EPÍLOGO: EL CONOCIMIENTO DE LA VIDA ETERNA (5.13-21)
13 En esto conocemos que permanecemos en él y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.** En diversos ms. no aparece: y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.Cf. Jn 20.31.14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 15 Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.* Cf. Mt 7.7-11; Lc 11.9-13; Jn 14.13; 15.7,16; 16.23-24; 1 Jn 3.21-22.16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios en él.** Aquí se trata de los pecados del «hermano», del que acepta a Cristo. Cf. 1 Jn 2.1.El pecado de muerte es, probablemente, el pecado de los que rechazan totalmente a Cristo y su obra redentora. La muerte es la pérdida de la vida eterna. Cf. también Jn 8.19-21; 16.9. La oración es aquí la expresión de la comunión (véase Jn 17.9 n.).17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
El anticristo
18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.* Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda. Cf. Jn 17.11-12.19 Nosotros lo amamos a él porque él nos amó primero.* Cf. Jn 12.31; 14.30; 2 Co 4.4.20 Si alguno dice: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es mentiroso, pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, żcómo puede amar a Dios a quien no ha visto?** 1 Jn 3.5,8; 4.2.Este es el verdadero Dios y la vida eterna: Jn 17.3.21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: «El que ama a Dios, ame también a su hermano».** En diversos ms. no aparece: Amén.1 Co 10.14. La referencia a los ídolos es aquí un poco enigmática. Quizás tenga que ver con los mismos falsos profetas o anticristos denunciados antes (2.18-19,22-23; 4.1-6).
Cristo, nuestro abogado
2. SEGUNDO DESARROLLO TEMÁTICO (3.1--4.6)
Hijos de Dios
El Espíritu de Dios y el espíritu del anticristo
La fe que vence al mundo
1 Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró ama también al que ha sido engendrado por él.* Jn 20.31.2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos, 3 pues este es el amor a Dios: que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos,** Jn 14.15; 2 Jn 6.Mt 11.30; cf. Dt 30.11.4 porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. 5 żQuién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
El testimonio del Espíritu
6 Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.* Mediante agua y sangre: probable alusión al bautismo de Jesús y a su muerte en la cruz. El autor insiste en la sangre, es decir, en que su muerte era necesaria para llevar a cabo su obra salvadora. Véase también Jn 19.34 nota t.
El nuevo mandamiento
3. TERCER DESARROLLO TEMÁTICO (4.7--5.12)
Dios es amor
7 Tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. 8 Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.** Continuando con la alusión hecha en el v. 6, el autor ve probablemente en el agua y la sangre un símbolo de la vida eterna que Cristo, mediante su muerte redentora, comunica por medio del Espíritu Santo. Cf. Jn 7.39, y véase Jn 19.34 nota t. Según Jn 15.26; 16.13-15, el Espíritu seguirá dando testimonio de Jesucristo.En diversos ms. no aparece la segunda parte del v. 7 y la primera del v. 8. Dicen: Porque tres son los que dan testimonio: 8el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.9 Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios, porque este es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. 10 El que cree en el Hijo de Dios tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, lo ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.* 1 Jn 1.10.11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo.* Jn 1.4; 14.6. Vida: Véase Jn 3.15 n.12 El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.* Jn 3.36.
EPÍLOGO: EL CONOCIMIENTO DE LA VIDA ETERNA (5.13-21)
13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.,** En diversos ms. no aparece: y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.Cf. Jn 20.31.14 Esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.* Cf. Mt 7.7-11; Lc 11.9-13; Jn 14.13; 15.7,16; 16.23-24; 1 Jn 3.21-22.16 Si alguno ve a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida.** Aquí se trata de los pecados del «hermano», del que acepta a Cristo. Cf. 1 Jn 2.1.El pecado de muerte es, probablemente, el pecado de los que rechazan totalmente a Cristo y su obra redentora. La muerte es la pérdida de la vida eterna. Cf. también Jn 8.19-21; 16.9. La oración es aquí la expresión de la comunión (véase Jn 17.9 n.).17 Toda injusticia es pecado, pero hay pecado no de muerte.
El anticristo
18 Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado,ń 5.18No practica el pecado: Véase 1 Jn 3.6 n.pues Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda y el maligno no lo toca.* Aquel que fue engendrado por Dios lo guarda. Cf. Jn 17.11-12.19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.* Cf. Jn 12.31; 14.30; 2 Co 4.4.20 Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna.** 1 Jn 3.5,8; 4.2.Este es el verdadero Dios y la vida eterna: Jn 17.3.21 Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.,** En diversos ms. no aparece: Amén.1 Co 10.14. La referencia a los ídolos es aquí un poco enigmática. Quizás tenga que ver con los mismos falsos profetas o anticristos denunciados antes (2.18-19,22-23; 4.1-6).
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