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1 Corintios 15 15 de 16 capítulos

7. LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS (15.1-58)

EPÍLOGO (16.1-24)

La ofrenda para los santos

1 Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis;* Ofrenda para los santos: es decir, para los cristianos pobres de Jerusalén; véanse Hch 20.1-6 n. y Ro 15.25-29 n. Los corintios parecen haber preguntado sobre este particular en su epístola a Pablo (1 Co 7.1); este aquí les contesta, pero da instrucciones más amplias en otra carta (2 Co 8--9).2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.* Cada primer día de la semana: es decir, los domingos; véase Hch 20.7 nota g.3 Primeramente os he enseńado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;* Véase Hch 20.4 n.

Planes de Pablo

5 y que apareció a Cefas, y después a los doce.* Cf. Hch 19.21, y véase Hch 20.1-6 n.; no es posible reconstruir con certeza los detalles del viaje aquí anunciado.6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún y otros ya han muerto. 7 Después apareció a Jacobo y después a todos los apóstoles. 8 Por último, como a un abortivo, se me apareció a mí.* Hch 19.8-41; véase Hch 19.10 n. Pablo, que escribe desde Éfeso, menciona su plan de permanecer allí algunas semanas más, hasta la fiesta de Pentecostés (véase Concordancia temática), para aprovechar las oportunidades de proclamar el evangelio (v. 9).9 Yo soy el más pequeńo de los apóstoles, y no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. 10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.* Timoteo: 1 Co 4.17 n.11 Sea yo o sean ellos, así predicamos y así habéis creído. 12 Pero si se predica que Cristo resucitó de los muertos, żcómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?,* Apolos: 1 Co 1.12 nota ń.

Salutaciones finales

13 porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. 14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación y vana es también vuestra fe.* Tema desarrollado en el cap. 13.15 Y somos hallados falsos testigos de Dios, porque hemos testificado que Dios resucitó a Cristo, al cual no resucitó si en verdad los muertos no resucitan.* Estéfanas: 1 Co 1.16.16 Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; 17 y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: aún estáis en vuestros pecados.* Sin duda, estos habían llegado de Corinto para visitar a Pablo.18 Entonces también los que murieron en Cristo perecieron. 19 Si solamente para esta vida esperamos en Cristo, somos los más dignos de lástima de todos los hombres.** Asia: provincia romana, hoy parte de Turquía; su capital era Éfeso.Aquila y Priscila (o Prisca; véase Ro 16.3 n.) habían estado en Corinto (Hch 18.2-3) y después en Éfeso (Hch 18.18-19,26).20 Pero ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que murieron es hecho,ń 15.20Col 1.18. Cristo, como las primicias o primer fruto, garantiza con su propia resurrección la de los demás.* Beso santo: Véase Ro 16.16 n.21 pues por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.* Después de dictar la epístola, de su propia mano, Pablo ańade su firma y unas palabras finales (cf. Gl 6.11; Col 4.18; 2 Ts 3.17; Flm 19).22 Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.* ˇEl Seńor viene!: traducción de la expresión aramea marana-ta. La misma expresión, leída maran-atá, puede traducirse El Seńor ha venido. Probablemente la frase había sido incorporada, en su forma aramea, en la oración de los cristianos.23 Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.* Esta fórmula, con la que Pablo concluye sus epístolas (Ro 16.24; 2 Co 13.14, etc.), aparece en Ap 22.20-21 unida a la invocación: «ˇVen, Seńor Jesús!», del mismo modo que Pablo la une aquí a la exclamación del v. 22.24 Luego el fin, cuando entregue el Reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y todo poder.* En diversos ms. falta: Amén.25 Preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.* Sal 110.1; véase Mt 22.44 n.26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte,* Ap 20.14; 21.4.27 porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas.* Sujetó a él todas las cosas: es decir, a Cristo; Sal 8.6.28 Pero, luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. 29 De otro modo, żqué harán los que se bautizan por los muertos, si de ninguna manera los muertos resucitan? żPor qué, pues, se bautizan por los muertos?* Sobre esta práctica no se tienen más datos. Pablo argumenta que ella supone la esperanza en la resurrección de los muertos.30 żY por qué nosotros nos exponemos a peligros a toda hora? 31 Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Seńor Jesucristo, que cada día muero.* 2 Co 4.10-11.32 Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, żde qué me sirve? Si los muertos no resucitan, «Comamos y bebamos, porque mańana moriremos».** Alusión a la práctica romana de la lucha con las fieras como espectáculo. Pablo se refiere a ella, probablemente, en sentido figurado, en relación con algún peligro que había experimentado (cf. Hch 19.23-41; 2 Co 1.8).Dicho popular (Is 22.13; véase Lc 12.19 n.).33 No os engańéis: «Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres».* Dicho del poeta griego Menandro (siglo IV a.C.).34 Velad debidamente y no pequéis, porque algunos no conocen a Dios. Para vergüenza vuestra lo digo.* No pequéis: o dejad de pecar.35 Pero preguntará alguno: «żCómo resucitarán los muertos? żCon qué cuerpo vendrán?».* Entre los griegos se creía en la inmortalidad del alma, pero no en la resurrección del cuerpo.36 Necio, lo que tú siembras no vuelve a la vida si no muere antes. 37 Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, sea de trigo o de otro grano. 38 Y Dios le da el cuerpo que él quiere, y a cada semilla su propio cuerpo. 39 No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces y otra la de las aves. 40 Hay cuerpos celestiales y cuerpos terrenales; pero una es la hermosura de los celestiales y otra la de los terrenales.* Es decir, hay unos cuerpos (o seres) apropiados para la existencia celestial, y otros para la terrenal (v. 47-49). La expresión cuerpos celestiales puede haber motivado la mención de los astros en el v. 41.41 Uno es el resplandor del sol, otro el de la luna y otro el de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en resplandor. 42 Así también sucede con la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. 43 Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. 44 Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal y hay cuerpo espiritual. 45 Así también está escrito: «Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente»; el postrer Adán, espíritu que da vida.* Gn 2.7.46 Pero lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 47 El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Seńor, es del cielo.* En diversos ms. falta: que es el Seńor.48 Conforme al terrenal, así serán los terrenales; y conforme al celestial, así serán los celestiales. 49 Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.* La imagen del terrenal... del celestial: la imagen literaria es la de ser revestido (cf. v. 53).50 Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.* La carne y la sangre: se trata del ser humano en su naturaleza puramente física y material.51 Os digo un misterio: No todos moriremos; pero todos seremos transformados,* Os digo un misterio: algo desconocido antes, y ahora revelado (véase Concordancia temática).52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados,* 1 Ts 4.13-17. Pablo escribe considerando la esperanza que él y sus lectores tenían de que Jesucristo regresaría todavía en vida de ellos. La final trompeta: Mt 24.31.53 pues es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción y que esto mortal se vista de inmortalidad.* Cf. 2 Co 5.4.54 Cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: «Sorbida es la muerte en victoria».* Alusión a Is 25.8.55 żDónde está, muerte, tu aguijón? żDónde, sepulcro, tu victoria?,* Cita libre de Os 13.14. Aguijón: figura basada en la picadura venenosa del alacrán, como símbolo del poder de hacer dańo o destruir.56 porque el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la Ley.* Este tema se desarrolla en Ro 5--7, y allí termina (Ro 7.25) con la misma acción de gracias que aparece en el v. 57.57 Pero gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Seńor Jesucristo. 58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Seńor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Seńor no es en vano.

7. LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS (15.1-58)

EPÍLOGO (16.1-24)

La ofrenda para los santos

1 En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia.* Ofrenda para los santos: es decir, para los cristianos pobres de Jerusalén; véanse Hch 20.1-6 n. y Ro 15.25-29 n. Los corintios parecen haber preguntado sobre este particular en su epístola a Pablo (1 Co 7.1); este aquí les contesta, pero da instrucciones más amplias en otra carta (2 Co 8--9).2 Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.* Cada primer día de la semana: es decir, los domingos; véase Hch 20.7 nota g.3 Y cuando haya llegado, enviaré a quienes vosotros hayáis designado por carta para que lleven vuestro donativo a Jerusalén. 4 Y si es conveniente que yo también vaya, irán conmigo.* Véase Hch 20.4 n.

Planes de Pablo

5 Iré a visitaros cuando haya pasado por Macedonia, (pues por Macedonia tengo que pasar),* Cf. Hch 19.21, y véase Hch 20.1-6 n.; no es posible reconstruir con certeza los detalles del viaje aquí anunciado.6 y puede ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir. 7 No quiero veros ahora de paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, si el Seńor lo permite. 8 Pero estaré en Éfeso hasta Pentecostés,* Hch 19.8-41; véase Hch 19.10 n. Pablo, que escribe desde Éfeso, menciona su plan de permanecer allí algunas semanas más, hasta la fiesta de Pentecostés (véase Concordancia temática), para aprovechar las oportunidades de proclamar el evangelio (v. 9).9 porque se me ha abierto una puerta grande y eficaz, aunque muchos son los adversarios. 10 Si llega Timoteo, procurad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Seńor lo mismo que yo.* Timoteo: 1 Co 4.17 n.11 Por tanto, nadie lo tenga en poco, sino encaminadlo en paz para que venga a mí, porque lo espero con los hermanos. 12 Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuera a vosotros con los hermanos, pero de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad.* Apolos: 1 Co 1.12 nota ń.

Salutaciones finales

13 Velad, estad firmes en la fe, portaos varonilmente y esforzaos. 14 Todas vuestras cosas sean hechas con amor.* Tema desarrollado en el cap. 13.15 Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos.* Estéfanas: 1 Co 1.16.16 Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan. 17 Me regocijo con la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, pues ellos han suplido vuestra ausencia,* Sin duda, estos habían llegado de Corinto para visitar a Pablo.18 porque confortaron mi espíritu y el vuestro; reconoced, pues, a tales personas. 19 Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa, os saludan mucho en el Seńor.** Asia: provincia romana, hoy parte de Turquía; su capital era Éfeso.Aquila y Priscila (o Prisca; véase Ro 16.3 n.) habían estado en Corinto (Hch 18.2-3) y después en Éfeso (Hch 18.18-19,26).20 Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con beso santo.* Beso santo: Véase Ro 16.16 n.21 Yo, Pablo, os escribo esta salutación de mi propia mano.* Después de dictar la epístola, de su propia mano, Pablo ańade su firma y unas palabras finales (cf. Gl 6.11; Col 4.18; 2 Ts 3.17; Flm 19).22 El que no ame al Seńor Jesucristo, sea anatema.ń 16.22Sea anatema: Gl 1.8-9; fórmula de maldición que significaba exclusión.ˇEl Seńor viene!* ˇEl Seńor viene!: traducción de la expresión aramea marana-ta. La misma expresión, leída maran-atá, puede traducirse El Seńor ha venido. Probablemente la frase había sido incorporada, en su forma aramea, en la oración de los cristianos.23 La gracia del Seńor Jesucristo esté con vosotros.* Esta fórmula, con la que Pablo concluye sus epístolas (Ro 16.24; 2 Co 13.14, etc.), aparece en Ap 22.20-21 unida a la invocación: «ˇVen, Seńor Jesús!», del mismo modo que Pablo la une aquí a la exclamación del v. 22.24 Mi amor en Cristo Jesús esté con todos vosotros. Amén.* En diversos ms. falta: Amén.